Viene de esta primera parte (I)
Los seriales, continuación
En la
anterior parte de este monográfico ya vimos bastantes seriales, aquellas
especies de series de capítulos que se veían en el cine antes de que existiera
la televisión, basados en cómics. Vamos a seguir ocuparnos de
ellos en esta nueva entrega:
Uno de los personajes del cómic
americano más famosos, y que todavía lo era aún más en la primera mitad del
siglo XX, es Dick Tracy. Creado por Chester Gould en 1931 como
tira de cómic para el periódico New York Daily News, consiguiendo en seguida sus
propia página completa en el dominical,
luego pasó a publicarse en el Detroit Mirror y a través del Chicago Tribune
Sindicate, y poco después alcanza su publicación en forma de comic-book
(los tebeos de papel barato y periodicidad generalmente mensual de entre
dieciséis y treinta y dos páginas que conocemos de toda la vida), editado
primero por Dell Comics y luego por la editorial Harvey. Cuando Gould se retiró
en 1977, le cedió los derechos del personaje a su ayudante, el dibujante Rick
Fletcher, y al escritor de serie negra Max Allan Collin como guionista. En 1983,
Fletcher murió (Chester Gould murió también en 1985), pero el personaje fue
heredado de nuevo por un nuevo equipo, formado por el ganador del premio
Pulizzer Dick Locher y el escritor de guiones Michael Kilian, quienes siguen
creando nuevas historias de Tracy aún en nuestros días.
Dick Tracy, como todo el mundo probablemente sabrá, es un detective de
característica gabardina, y sus historias se inscriben dentro de la tradición de
la novela negra, sólo que ilustradas en un mundo de historieta de acción más
imaginativo y colorista. Los principales valores del personaje son su
determinación, su incorruptibilidad y, lo que era más novedoso para la época, su
decidido uso de la violencia cuando el cariz de las cosas lo requerían, sin
negarse a disparar o a golpear de un modo inédito en el mundo de la
historieta hasta entonces. Otra cosa innovadora del personaje, era el uso que
hacía de artefactos tecnológicos, antes incluso de que lo hiciera James Bond,
sofisticados aparatos de radio, televisión, ordenadores... Tracy tiene una
novia, Tess Trueheart, pero lo más espectacular de él son sus enemigos, toda una
galería de fantásticos villanos a medio camino entre los gangsters reales y los
personajes de "Alicia en el país de las maravillas", personajes de rostros
deformados tan llamativos e inolvidables, sólo que con un pequeño inconveniente:
Dick Tracy los mata sin piedad (creo que ahora comprenderá el lector a qué me
refería con mi comentario sobre su "violencia", y no, en efecto, Tracy no es
precisamente un gran amante de los derechos civiles y los juicios justos), así
que la mayoría de las veces no salen más de una vez en sus aventuras.
El personaje tuvo tanto éxito desde el principio, que no tardó en pasar a la
gran pantalla en forma de serial,: en 1937: "Dick Tracy", de 15
capítulos, producido por la Republic, y con Ralph Byrd en el papel de
Tracy. El actor se quedaría con el personaje, y volvería a encarnarlo en el
resto de seriales que se hicieron a modo de secuelas: "Dick Tracy Returns"
de 1938, "Dick Tracy's G-Men" de 1939, y "Dick Tracy versus Crime Inc."
(también conocida en ciertos pases en TV más recientes como "Dick Tracy vs. the
Phantom Empire") de 1941, todos ellos también de 15 episodios, y que cosecharon
unos resultados de popularidad más que envidiables. Estos seriales son todos
verdaderamente disfrutables, en especial el último de ellos es muy bueno, y
básicamente lo que hacían era potenciar los aspectos más fantasiosos de la serie
de cómic, como por ejemplo enfrentando a Tracy con verdaderos supervillanos con
poderes, como "El fantasma", que poseía la facultad de la invisibilidad, o The
Spider y sus poderes hipnóticos.
En 1945, los derechos del personajes son arrebatados a
Republic por RKO, y así se inicia un segundo ciclo en la vida
cinematográfica del personaje, esta vez en forma de largometrajes. La
primera de las películas de RKO sobre él se llamó precisamente "Dick
Tracy" (1945), y en esta andadura Tracy estubo interpretado por Morgan
Conway. A ella le siguió otra, "Dick Tracy vs. CueBall" (1946),
con el mismo actor, y a esa una tercera, "Dick Tracy's Dilemma"
(1947), en la que Ralph Byrd volvió a ser contratado para retomar el
personaje que interpretaba en los viejos seriales de Republic, y que tan
bien conocía. Estaba diez años más viejo, pero como espectador es muy
agradable recuperarle, porque su caracterización de Dick Tracy es estupenda.
Todavía hubo otra cuarta película, "Dick Tracy Meets Gruesome"
(1947), y que tiene el interés añadido de que el villano está interpretado
por Boris Karloff. En realidad, estas cuatro películas de la RKO son
inferiores a los seriales anteriores, si bien son disfrutables como
producciones de serie B y aventuras mezcladas con serie negra muy menores.
En 1990 hubo una versión moderna de "Dick Tracy" obra de Warren Beatty,
en forma de curioso pastiche a medio camino entre la obra de Broadway, la
comedia, el musical, el cine de acción y la serie negra, en la cual, cómo no,
Beatty contó con su pareja de entonces, la cantante Madonna, justo en el momento
en que ésta estaba en plena mutación entre su etapa de clon de Marilyn Monroe y
su etapa de escándalo sexual con piernas. Lo que hizo que esta película no fuese
comprendida ni en su momento, y que haya envejecido todavía peor, es un aspecto
como acartonado y teatral, a pesar del loable intento de hacer una adaptación a
todo color (a demasiados colores) para homenajear la estética de los tebeos.
Tampoco es que el guión ayudase mucho. Posiblemente la película sirvió para que
algún actor veterano como Al Pacino se divirtiera haciendo un papel maquillado
de personaje, y para poco más.
Pero en los años 40 el mundo estaba en Guerra, y Estados Unidos estaba implicada
en la contienda, primero sólo contra Japón, y luego también contra Hitler, y
esta circunstancia influyó muy notablemente en la cultura popular que se produjo
en aquella época. La industria del ocio americana siempre ha arropado a su país
cuando éste ha necesitado de moral, o incluso de motivación... incluso a modo de
propaganda que asegurase que todo el mundo estaba de acuerdo en quién es el
enemigo. Igual que posteriormente pasó con los rusos durante la guerra fría, los
iraníes del Ayatolah en los 80, o recientemente con los terroristas (e incluso
con los... ejem, franceses, malos recurrentes en varios films hollywoodienses
recientes, ¿será por no apoyar la Guerra de Iraq?), durante el tiempo que duró
la Segunda Guerra Mundial, surgieron múltiples novelas, cómics y películas
acerca de grandes héroes americanos que derrotaban a malvadísimos nazis. Entre
ellos, por todo su amplio significado, cabe destacar al Capitán América.
El Capitán América fue creado en 1941 por Joe Simons y el mítico
dibujante Jack Kirby para la editorial Timely, que no es otra que la
misma que décadas más tarde cambiaría su nombre y se llamaría Marvel, así
pues el Capi siempre estuvo en casa. En esta primera etapa de la existencia del
personaje se llegaron a publicar 78 números, hasta el año 1954, en el que la
colección cerró por haberse quedado el concepto del personaje un tanto obsoleto
(más tarde se demostraría que no tanto). En esos tebeos, el Capitán América,
cuyo verdadero nombre es Steve Rogers, es un supersoldado que ha tomado un suero
que le confiera una fuerza, agilidad e invulnerabilidad sobrehumanas, como
un nuevo Hércules, y que ataviado con un traje de superhéroe y un escudo
circular inspirados ambos en los colores de la bandera americana, azul, blanco y
rojo, y con partes que explícitamente mostraban barras y alguna que otra
estrella, peleaba contra nazis estereotipados, algunos de lo más pintorescos y
fantasiosos, como el impagable Cráneo Rojo, su peor enemigo. La intención de los
autores con este personajes es harto explícita: ya en el número uno de su
colección, el Capitán América aparece en la portada golpeando en la cara al
mismísimo Hitler. Durante un tiempo fue ayudado por una especie de Robin
particular, como el ayudante adolescente de Batman, de nombre Bucky, pero este
personaje fue asesinado en uno de los cómics por el malvado Baron Zemo. Como se
ha dicho ya, el personaje no supo sobrevivir a la década de los 50, casi diez
años de terminada la confrontación con Alemania, y su colección fue cancelada.
Pero no definitivamente, ya que en 1963, y con Marvel ya llamandose así, Stan
Lee recuperó al personaje y lo unió a su recién formado nuevo Universo de
personajes (Stan Lee, aunque dudo que alguien no lo sepa, es nada más y nada
menos que el creador del 70% largo de personajes actuales de Marvel, incluidos
Spiderman, el Increible Hulk, los X-Men o Patrulla-X, etc.) a través del grupo
Los Vengadores, una especie de asociación de superhéroes que pelean juntos
en el que también estaban personajes como Hulk (La Masa), Thor, Ironman, La
Avispa y El Hombre Hormiga. "Los Vengadores" fue un éxito y se sigue publicando
en nuestros días, con continuas idas y venidas de nuevos y viejos miembros, y el
Capitán América no sólo encontró un cómodo refugio en sus páginas,
convirtiéndose en muchos momentos en verdadero líder del grupo, sino que en
seguida volvió a obtener colección particular en solitario, que también sigue
existiendo en nuestro presente. Ahora sus enemigos ya no son nazis, claro está,
sino villanos más heterogéneos al estilo Marvel, si bien Cráneo Rojo también ha
sido resucitado y sigue asomándose recurrentemente por su colección, y también
teniendo en cuenta que, a pesar de todo, es un personaje que sigue representando
un símbolo de corte filopolítico y que no se ha privado incluso de reflejar en
sus páginas asuntos de la vida política reciente de Estados Unidos, como el caso
"Irangate". Pero por mucho que el gobierno americano entre en crisis, el
personaje que viste como la bandera del país seguirá representando lo bueno del
"sueño americano", y la hipótesis de que, hagan lo que hagan, incluso cuando la
están cagando, los americanos siempre son los buenos...
El Capitán America conoció su propio serial en 1944, "Captain America",
de 15 episodios, en los que el Capi estaba interpretado por Dick Purcell. El
serial también era de la Republic, supongo que poco a poco el lector comenzará a
creerme cuando le insisto en que este estudio era verdaderamente especialista en
este tipo de producciones. Lamentablemente, llegó ya en una época de declive, lo
que ya anteriormente y refiriéndome a otro caso llamé un serial tardío, y no fue
de los más conseguidos. En él, el Capitán América peleaba con el malvado nazi
llamado "El Escarabajo".
Pero si durante la Guerra Mundial no le fue muy bien al Capitán América, en la
época más reciente tampoco ha tenido mucha mejor suerte. En 1979, la cadena de
televisión CBS emitió un par de telefilmes realizados por Universal TV, "Capitán
América" y "Capitán América: Death Too Soon" a imagen de otras series
televisivas de moda en la época, como la de "Spiderman", con Red Brown como
protagonista. Estos telefilmes, completamente infumables, ni tan siquiera
respetan el traje del personaje, al que le han colocado un casco normal y
corriente en lugar de su máscara, y sobre ellos parece haberse corrido un
piadoso velo de olvido y silencio. En 1991, y coincidiendo con los pequeños
fastos (publicación de una miniserie en formato "Prestigio", números especiales,
muñecos, etc) organizados por Marvel para conmemorar el cincuentenario de la
creación del personaje, se realizó un último film, "Capitán América" una
película al más puro estilo de las adaptaciones Marvel pre-X-Men, es decir,
cutrísima, de "serie Z", dirigida por el experto en basurilla de videoclub
Albert Pyun ("Cyborg") y con Matt Salinger como Capitán. A los fans del cómic
todavía les duele recordar un espectáculo tan bochornoso, hasta el traje, que
parecía de plástico, daba risa, pero como suele pasar a menudo con esta clase de
infra-productos, con el paso del tiempo incluso han surgido una pequeña legión
de coleccionistas defensores, y así la película hasta ha conseguido cierto
culto.
Pero no todos los héroes de estos seriales a caballo entre la propaganda
militarista y el entretenimiento positivo para tiempos difíciles estuvieron
protagonizados por superhéroes. También hubo personajes en los cómics, y luego
en la pantalla, como "Spy Masher", personaje creado por Bill Parker y C.C.
Beck para DC Comics, y que era una especie de aventurero y héroe de guerra, que
lo mismo te pilotaba un avión que se bajaba y se enzarzaba en un cuerpo a cuerpo
con los nazis. Tuvo su correspondiente serial en 1942, llamado como el
personaje, y protagonizado por Kane Richmond, y resulta un serial
entretenidísimo. Incluso personajes creados anteriormente, en pleno furor de la
aviación en los años 30, como el personaje Smilin' Jack, fueron
reconvertidos en estos años en héroes contra el Eje, y tuvieron su serial en
1943, "The Adventures of Smilin' Jack", de 13 episodios. Otro aviador, en
1952 se hizo uno de los últimos seriales, "Blackhawk: Fearless Champion of
Freedom", que si bien se realizó después de la guerra, estaba basado en el
cómic de la DC publicado desde 1941. Blackhawk es un piloto, y por lo tanto el
tono del cómic (y del serial) es más "realista" que el de los superheroes, y se
tiende hacia el género de las hazañas bélicas y las aventuras. Blackhawk lucha
en el aire contra los aviones nazis, y está interpretado por Kirk Alyn,
es decir, el mismo tipo, si recuerdan y tienen buena memoria (y si no, corran al
anterior artículo y mírenlo) que interpretó a Superman en el primer serial que
sobre él se hizo en la historia (George Reeves y Christopher Reeve vinieron
después), y dirigido por Spencer Gordon Bennet, otro viejo conocido de
esto de los seriales ("Superman", seriales del Zorro, de Jungle Jim, etc) y
Fred S. Sears (director de series B de género como "La Tierra vs. los
platillos volantes" o "The Giant Claw")- Hasta el "Capitán Midnight",
que no era exactamente un personaje de cómic, si bien lo hubo, sino que fue
creado originalmente para un serial de la radio, tuvo su serial en aquellos
años, y apoyó a los hombres que estaban matándose en el frente, así como el
héroe aviador "Hop Harrigan", que provenía del mismo medio herziano, y
que saltó al cine en 1946 en 15 capítulos. La guerra acababa de terminar, pero
el filón del tema todavía estaba abierto.
En otro orden de cosas, hablemos ahora de un héroe suficientemente conocido:
Batman. Fue creado en 1939 por Bod Kane para DC Cómics en el número
27 de su revista de cabecera "Detective Comics" (DC son las siglas exactamente
de este título), como especie de contrapartida para el otro gran éxito de la
editorial: Superman, que desde la revista "Action Comics" estaba amenazando a
través de las ventas la existencia de esta otra revista. Batman, al contrario
que el superhéroe de Kriptón, no tiene poderes, y utiliza su inteligencia, su
aptitud física y una serie de artefactos (gadgets) de su propia invención para
luchar contra el crimen, envuelto en una capa y una máscara que oculta su
identidad secreta, la del millonario y playboy Bruce Wayne. Como todo el mundo
sabe, Batman es ayudado durante gran parte de su existencia como personaje por
un adolescente que se hace llamar Robin, si bien su identidad real ha
cambiado a lo largo de la historia (ha habido más de un Robin, siendo el más
famoso el joven Dick Grayson). Robin sirve de contrapunto a la oscuridad natural
que parece emanar del personaje del hombre murciélago, con tendencia a sugerir
un héroe siniestro, mucho más obsesivo y enfermizo de lo que parece, por
ejemplo, Superman. Y este punto, su oscuridad, que ha sido en las últimas
décadas muy explotada, de manera que tal vez al lector joven le parezca mentira
lo que voy a decir, era un efecto colateral no del todo deseado por todos los
creadores del cómic de décadas pasadas, que preferían mantener a Batman en una
línea más luminosa y tolerada para todos las edades de lectores. De esa manera,
Robin aporta un toque infantil, alegre, y hace que el héroe no parezca tan
severo e inflexible. Sin embargo, por supuesto no ha sido así tampoco todo el
rato, y al fin y al cabo se suele de decir que tanto Metrópolis (la ciudad en la
que vive Superman) como Gotham (la de Batman) son idealizaciones de Nueva York:
la de los rascacielos y el día, y la de los callejones y la noche,
respectivamente, lo cual ya puede dar una idea de que se haga lo que se haga, a
Batman siempre le va a tirar lo oscuro. Más aún: incluso la idea de la
existencia de Robin ha dado para alguna de sus más míticas y apocalípticas
aventuras, como por ejemplo cuando el Joker asesina a Jason Todd, el segundo
Robin, y Batman jura que jamás volverá a permitir que ningún chico le ayude...
Luego lejos de iluminar la taciturnidad del personaje, a veces Robin, o la
muerte de un Robin, incluso la ha exacerbado. Otro de los alicientes
básicos de Batman es su permanente galería de villanos, originalísimos,
enloquecidos, perversos a la vez que coloristas y con un punto de surrealismo
importante (también los tiene puramente satánicos, como Rash Al Gul,
pero son una minoría), como el Joker, el Pingüino, el
Espantapájaros, Dos caras, Hiedra Venenosa (Poison Ivy),
Enigma, etc. Y claro, también hay algunos secundarios recurrentes de una
ambigüedad que los alinea del lado de los buenos o de los malos según convenga,
como la hija de Rash Al Gul, que está enamorada de Batman, o sobre todo
Catwoman. Batman es otro de los personajes de cómics más exitosos y famosos
del mundo, y no sólo se sigue publicando con mucho éxito, sino que goza
habitualmente de más de una colección al mismo tiempo, y protagoniza
constantemente novelas gráficas y miniseries extras en formato prestigio
(en contrapartida con el comic-book, el prestigio es un tebeo editado en
papel de calidad más grueso, sin publicidad, y con más páginas, en torno a 48 ó
52).
Así que no es de extrañar que en 1943, cuatro años tan sólo desde su creación,
ya se hiciese el primer serial basado en el personaje: "Batman",
de 15 capítulos, en el que el héroe estaba interpretado por Lewis
Wilson, el primer Batman cinematográfico de la historia, y ya salía en él
Robin, interpretado por Douglas Croft. A pesar de que el traje es un poco
risible, con unas orejas puntiagudas y unos calzones demasiado grandes y
demasiado altos, el serial está bastante bien, fue dirigido por Lambert
Hillyer, director habitual de los títulos menores de la Universal, tales
como "La hija de Drácula" o "El poder invisible" (The
invisible Ray), aunque aquí producía Columbia.
En el argumento del serial, también Batman arrimaba el hombre en la campaña
bélica de la que hablamos anteriormente, y se enfrentaba contra un malvado espía
japonés (el otro frente guerrero que Estados Unidos tenía en esos años) que
quería crear un ejército de zombies...
Algo después de la guerra, en 1949 Columbia rueda el siguiente serial, otra vez
de 15 episodios: "Batman y Robin", pero sin respetar el reparto del
original, ahora con Robert Lowery con Batman/Bruce Wayne, y Johnny
Duncan como Robin, y con el personaje de Vicky Vale como chica ocasional a
rescatar, retomada posteriormente en la película de Tim Burton. El director de
este serial sería el especialista y viejo conocido ya del lector Spencer
Gordon Bennet ("Superman", "Blackhawk", el Zorro, Jumgle Jim, etc), y
también cambiaron el traje, mejorándolo con respecto al anterior serial, si bien
todavía tiene el problema de las orejas de la máscara, y quizás ahora el que
queda un poco más ridículo es Robin. El villano de este serial era un tal Wizard,
y no ninguno de los más famosos enemigos del héroe.
De esta forma, y siendo éste otro de esos seriales tardíos, penetramos en el
tiempo del imperio de la televisión, y en una de las etapas más importantes y
populares de la existencia en imágenes en movimiento de Batman y su eterno
compañero Robin: la serie de televisión "Batman", que comenzó a emitirse
en 1966, y que se prolongó hasta 1968, a través de 120 capítulos. Esta serie de
TV, actualmente controvertida, hay fans acérrimos que la adoran y detractores
que la consideran demasiado hortera, fue importantísima no ya sólo en la
evolución e historia del personaje, sino incluso dentro de la historia de la
televisión americana y de la cultura popular de los años 60. Destaca ante todo
por el tratamiento pop, alegre y colorista, empezando por su ya mítica
melodía de guitarra eléctrica para la sintonía (versioneada hasta la saciedad,
desde los Cramps al John Zorn de Naked City), el color de los decorados y
vestuarios, psicodélicos y yeyés a más no poder, o incluso más todavía
por sus soluciones visuales, como esas onomatopeyas que aparecían sobreimpresas
como las de los cómics cada vez que los personajes daban un golpe o tan sólo un
salto. Es imposible olvidar el desenfado de los movimientos de los héroes, y
sobre todo más difícil todavía no tener pesadillas con las entrañables
interjecciones de Robin. La verdad es que la serie funciona muy bien, pero sólo
como comedia loca, y gracias a ese encanto tan particular y difícil de compartir
que algunas personas sentimos hacia lo kitsch . En ella Batman estaba
interpretado por Adam West, y Robin por Burt Ward, y su
popularidad es todavía tanta, que todavía son invitados a convenciones de fans y
salones del cómic, y han hecho cameos y apariciones estelares invitadas en shows
de TV, series y películas, por muchos años que hayan pasado ellos siguen
encasillados en sus papeles de Batman y Robin, aunque ya son viejos y su físico
no se corresponde con el de los personajes, hasta ese punto ha llegado el culto
a esta serie. Entre los villanos, aquí sí nos encontramos prácticamente con la
galería del cómic al completo, encabezada por el Joker, el Pinüino, Catwoman,
etc. A modo de anécdota, se puede mencionar que también hay alguno de los
actores que interpretaban a los villanos que se han convertido en auténticos
mitos para los fans, caso de Cesar Romero. También se podría destacar que,
dentro de las diferentes actrices que interpretaron a Catwoman, llegó a
encontrarse la actriz y cantante Eartha Kitt, después de que lo dejase
Julie Newman, la mujer que más veces la había interpretado. El hecho de que
Eartha Kitt sea una mujer negra, desmentiría la creencia de la mayoría de la
gente, que piensa que Halle Berry es la primera versión de color de Catwoman de
la historia. Del resto de actores que interpretaron a villanos en esta serie,
hay que destacar muy especialmente a Vincent Price, que hizo de Carahuevo,
o a Burgess Meredith (secundario en la saga de Rocky de Stallone, y visto
además en mil títulos, como "La centinela", "Beware the Blob", "Furia de
titanes", etc) como el Pingüino, George Sanders ("Rebeca" y "Enviado
especial" de Hitchcock, "El retrato de Dorina Grey", "El fantasma y la señora
Muir", etc, además de haber sido el primer Simon Temple, el Santo), como Mr.
Freeze, o a Anne Baxter ("El cuarto mandamiento" de Orson Welles,
"Yo confieso" de Hitchcock), Victor Buono ("El estrangulador de mujeres",
"Qué fue de Baby Jane?"), Ida Lupino ("El último refugio",
"Mientras Nueva York duerme"), y un largo etcétera. Una serie muy mítica.
Tan mítica y exitosa, que en 1966 exactamente el mismo equipo que estaba
haciendo la serie de la tele realizó el primer largomentraje de la historia
sobre Batman: "Batman", protagonizada por lo tanto por Adam West y
Burt Ward, y con los mismos actores que interpretaban al Joker, el
Pingüino, Enigma, etc, aunque Catwoman volvía a cambiar, y aquí era Lee
Meriwether. La película, de 105 minutos de duración, sigue la misma tónica que
la serie, y gustará exactamente al mismo tipo de público. Llama la atención por
el patetismo de los efectos especiales, en especial recuerdo una escena en la
que Batman era rescatado del ataque de un tiburón que se le queda enganchado en
la pierna... y que no es otra cosa que un descaradísimo animal de plástico
hinchable.
Posteriormente, y sin contar, como hicimos en el caso de Superman, con una buena
cantidad de series de animación, que merecerían un monográfico aparte (algunas
de ellas son excelentes desde cualquier punto de vista), Batman no volvería a
contar con presencia cinematográfica o televisiva hasta que no llegó el
archiconocido film de la Warner dirigido por Tim Burton en 1989. La
producción está cuidadísima, alzándose en seguida y en pugna con las películas
de Superman como una de las mejores adaptaciones de cómic de superhéroes habidas
y posiblemente por haber. El tratamiento de Tim Burton es posterior a "Crisis en
las Tierras infinitas" (véase en el anterior artículo), y de la renovación del
personaje llevada a cabo por el genial guionista Frank Miller ("Batman
Dark Knight", "Batman Año Uno") o Alan Moore ("Batman: la broma
asesina"), cuyo mayor acierto consistió en interpretar al personaje como un
héroe oscuro, torturado y tortuoso, obsesivo, solitario e incluso de psicología
patológica, un señor de la noche, a medio camino entre el superheroe y un
personaje de novela gótica. Burton recoge el testigo en esa misma dirección, que
por otro lado es la natural en él, como ha venido demostrando en (casi) toda su
coherente filmografía, y además le añade como refuerzo una abigarrada
parafernalia gótica en los decorados, una recreación fantástica de un Gotham de
edificios negros y retorcidos, gárgolas, cornisas puntiagudas, etc. Para el
papel de Batman/Bruce Wayne, Tim Burton eligió a Michael Keaton, que
desde luego no daba el físico del personaje, ni en una vertiente (el heroe) ni
en la otra (el playboy), pero con el que trató de ofrecer una imagen
desmitificadora del personaje, como si de una persona normal se tratase, normal
pero con un secreto. Para esta primera película, se escogió también al Joker
como más carismático de los villanos del cómic, y a Jack Nicholson para
interpretarlo, prácticamente haciendo de sí mismo y dando rienda suelta a toda
su capacidad de hacer gestos. Kim Basinger constituía el otro reclamo de
taquilla, si bien resulta más interesante para un espectador con vista el
reencontrarse con Michael Gouth, el mítico actor británico secundario de
las películas de la Hammer ("Dracula", "El fantasma de la ópera") y de la Amicus
("Dr. Terror", "La maldición de la calavera") entre otras, haciendo de mayordono
Alfred, el hombre que cuida de Bruce Wayne., o a Jack Palance (el "Dracula"
televisivo, así como el "Dr. Jeckyll" del mismo medio) como Grissom. Resulta de
destacar así mismo que para esta primera película moderna de Batman, la
productora eligiese dejar de lado a Robin, tal vez para centrarse en los
aspectos góticos y oscuros del personaje y no correr el riesgo de
infantilizarlo.
La película, si bien es imperfecta, es objetivamente muy buena. Es imperfecta
tal vez debido a la típica y eterna incongruencia (repetida recientemente, por
ejemplo, en "Hellboy") de pretender ser personal a la vez que se hacen
concesiones enormes a la galería y la comercialidad más barata y facilona.
Quiero decir: "Batman" es un film personal, demasiado para ser tomado como una
versión sin más del cómic en su modo más pulp de entenderse este
subgénero a caballo entre el cine de aventuras y la fantasía, pero es demasiado
ridículo y demagógico en muchos de sus chistes (sobre todo los del Joker) y
demasiado superficial en el hilo general de la historia. Tal vez, por eso, para
mi gusto esté un tanto sobrevalorado, si bien, repito, objetivamente posee
valores propios de sobra como para haber pasado a la historia con honores.
Y como toda película moderna de éxito, "Batman" tuvo una secuela en 1992: "Batman
vuelve", de nuevo dirigida por Tim Burton y en la que repite por
última vez Michael Keaton como Batman. Siguiendo el principio básico de
toda secuela actual, en esta segunda entrega cinematográfica de las andanzas del
hombre murciélago se trata de ofrecer más de todo, y en especial se doblan los
villanos: se presenta al Pingüino, otro de los personajes más importantes de la
galería de malvados del cómic, y además se le acompaña con la introducción de
Catwoman, en una especie de triángulo de personajes. El Pingüino fue Danny de
Vito, y Catwoman fue Michelle Pfeiffer, embutida en un espectacular
traje de cuero que sin dejar ver especialmente nada, daba muchísimo morbo.
Además, se añade algún nuevo secundario importante, como el interpretado por el
genial Christopher Walken, el alcalde de Gotham, y posiblemente el único
villano puro de la película. Porque ese es el mayor acierto de "Batman vuelve":
los personajes y el tono son de una ambigüedad asombrosa, el Pingüino es tanto
un villano como una víctima, Catwoman no se sabe muy bien en qué bando se va a
alinear en cada momento, y Batman sale poco y cuando sale tampoco está haciendo
nada especialmente heroico. La película incluso llega a centrar parte de su
atractivo en la relación de deseo entre Batman y Catwoman. En definitiva, la
nota de autor de "Batman" aquí es elevada a la enésima potencia, y además no hay
chistecitos tan vulgares y molestos como los que había en aquella, si bien
todavía se podría acusar al guión de superficial, episódico y simplón, motivos
por los que la película tampoco es una obra maestra absoluta, pero a pesar de
los cuales "Batman vuelve" es superior a "Batman", y por lo tanto es, por pura
propiedad distributiva, una de las mejores películas del género que se han
hecho.
En 1995 Warner lanza la tercera parte, "Batman Forever", pero ya sin Tim
Burton, poniendo la dirección en manos de Joel Schumacker ("El fantasma
de la ópera" musical, "Un día de furia", "Jovenes ocultos") y en un tono
muy distinto. Aquí sí estamos ante una película de superheroes "al uso", es
decir, ha desaparecido la parte de autor, y ha quedado sólo... la parte
superficial y simple de las dos anteriores. O dicho de otro modo: la aventura
por la aventura. Lo cual tiene una ventaja, no se puede decir que "Batman
Forever" resulte incongruente, como dije de "Batman" y como podría sostener
también, aunque en menor medida, de "Batman vuelve". "Batman Forever" es lo que
es, y se la ve venir, un entretenimiento hollywoodiense vacío de acción y
carreras, con una excelente producción. Claro está que a todos los niveles
resulta también muchísimo menos interesante. La estética, si bien sigue marcada
por lo gótico, se ha aclarado un poco, y en general la tendencia es la de
apartarse de la oscuridad. Y por fin, aquí sí: siguiendo con la tónica de
presentar cada vez más personajes a la vez, decidieron rescatar a Robin. Como
Michael Keaton ya no está, aquí Batman es Val Kilmer, que queda mejor
como Batman que como Bruce Wayne porque tiene un buen mentón que funciona a
juego con la máscara. Robin fue Chris ODonell, y los villanos, que son
Dos Caras y Enigma, son Tommy Lee Jones y Jim Carrey. Carrey es el
Nicholson aquí, en un papel que parece escrito para que sus excesos parezcan a
cuento de algo. También anda por ahí Drew Barrymore y Nicole Kidman, o
sea, muchas estrellitas. La anécdota la pone el traje de Batman, que no sólo no
mejora el diseño tan criticado de las anteriores películas (problema de poner a
un "tirillas" a hacer de superhéroe y tener que simular que llena un traje con
músculos que no tiene) sino que añade unos graciosos pezones, que le terminan de
dar un toque filo-gay que parecen empujar al personaje de vuelta al mundo del
pop, como en los sesenta.
Y en esa misma línea llegó en 1997 "Batman y Robin", en la que Batman
vuelve a cambiar de actor, ahora será George Clooney, que justo al revés
que Val Kilmer queda bien como playboy Bruce Wayne, pero no queda bien como
Batman. Los villanos siguen multiplicándose, aquí son Arnold Schwarzenegger
como Mr. Freeze y Uma Thurman como Hiedra Venenosa. Además, ya que
conocíamos a Robin (todavía Chris ODonell), nos pesentan a Batgirl:
Alicia Silverstone. Si la anterior película era vulgar y no muy interesante,
ésta ya es incluso patética, muy mala, y obtuvo unas críticas demoledoras y un
éxito de público discretito. Volvía a dirigir Joel Schumacker, y supuso
el final de la franquicia.
Hasta ahora,
que tras el éxito de las últimas películas de superhéroes, se resucitó el
proyecto de hacer más películas de Batman, pero partiendo de cero, sin hacer
caso de las anteriores, como si de una saga nueva se tratase. Así es como
pronto, este mismo año, nos llegará "Batman Begins", prometedora película
dirigida por Christopher Nowlan, director de una de las películas más
interesantes de los últimos diez años ("Memento") y de otro film tan
magnífico como "Insonmio", y en la que Batman estará interpretado por
Christian Bale ("American Psycho", "Equilibrium", "The Machinist"), uno de
los actores a menudo vinculados con el género que más nos gustan. Muy buenos
presagios...
Hay dos temas
más a tratar en torno a Batman, uno es el del spinoff: "Catwoman"
tuvo su propia película en el 2004, dirigida por el impresentable Pitof
(el que realizaba los efectos visuales en las películas de Jean Pierre Jeunet y
Marc Caro, como en "La ciudad de los niños perdidos", y convertido él mismo en
director en la arrítmica y plomiza "Vidocq") y protagonizada por Halle Berry
y con Sharon Stone como villana. La película, que se alzó con varios
premios razzies (los anti-Oscars, o premios a las "peores"
películas del año) está considerada como una de las peores películas vistas la
pasada temporada, a pesar de que fuese el año de "Van Helsing", que ya tiene
delito. De la película llama la atención la mediocridad de todo, empezando por
el absurdo trajecito que le pusieron a la pobre Catwoman, una especie de
conjunto como sacado de un sex-shop barato, y con el que la desventurada
Halle Berry sólo parecía una guarra de tres al cuarto, y continuando con el
sinsentido y aburrimiento de la historia. Lo más curioso de "Catwoman", aparte
de la confirmación de que Pitof es lo peor entre lo peor, es el ver vagar de mal
en peor a Halle Berry, actriz que me gusta muchísimo (y no hablo sólo del
físico), y que estoy seguro que podría hacer grandísimas cosas. Tras ganar el
Oscar de Hollywood por su papel en la estupenda "Monster Ball", y ver que ella
misma anunciaba que no volvería a interpretar a Tormenta en la no menos
estupenda saga de "X-Men", muchos pensábamos que lo que estaba buscando era un
giro en su carrera para envolverse de prestigio. Sin embargo, no creo que ni "Catwoman"
ni "Gothika" vayan a llevarla en esa dirección... ¿Tiene Halle Berry el enemigo
en casa, será quizás su propio agente? En cualquier caso, parece que últimamente
se lo ha tomado con más calma y que pronto podría volver con un remake de
"Foxy Brown", cosa que no sé si promete o me da miedo. Veremos.
Ni que decir tiene, por si no lo había dicho, que esta Catwoman no tiene nada
ver aparentemente con la de los cómics ni con la vista en "Batman vuelve". Se le
busca un nuevo origen totalmente distinto, y no se hace ni la más mínima mención
a Batman. Si en lugar de "Catwoman" hubieran llamado a la película de cualquier
otra manera, a lo mejor habría tenido más gracia y nos habría dispuesto ante
ella con más ganas de cachondeo.
Por último,
y antes de terminar, necesito señalar algunos cortos, porque merece la pena: "Batman
Dead End", de Sandy Collora, de 8 minutos de duración, es la mejor
adaptación de Batman que he visto en una pantalla en mi vida, en cuanto a
fidelidad con el cómic incluso superior a las películas de Tim Burton. Ahi queda
eso. Collora, para empezar, ha buscado a Batman donde tiene que ser encontrado:
en un gimnasio, en las carnes de un tío capaz de llenar un traje por sí solo (y
de las cualidades interpretativas no os preocupéis, que no haya líos, que Batman
no es Hamlet precisamente...) . Su Batman se llama Clark Bartram, y es un
culturista que ha sido portada en innumerables revistas de ese deporte. Collora,
además, le ha enseñado a moverse como Batman, a mirar como Batman, y al
prescindir de la rigidez del traje de latex que necesitan los actores sin
músculos, su comportamiento es simplemente impecable. Rescata, por si fuera
poco, el detalle del cómic consistente en que la capa se alarga o se acorta de
plano a plano según convenga para la elegancia de la toma o la efectividad de
una pelea (el racord puede ser sacrificable como licencia poética), y por si
fuera poco incluye una broma muy interesante y divertida que no me atrevo a
revelar pero que tiene que ver con ciertos personajes estelares muy populares...
El propio Sandy Collora realizó poco después otro corto, "World Finest",
que como si propio nombre indica trata sobre uno de esos típicos y carismáticos
team-ups entr Batman y Superman, que se encuentran. De nuevo el casting
es perfecto, tanto Batman (de nuevo Clark Bartram) como Superman (Michael
Antonik, otro campeón culturista) dan el físico sobradamente. El corto tiene
forma de "falso trailer", es decir, está montado como si del trailer de una
película real llamada "World Finest" se tratase, sólo que la película no
existe... Este mismo formato es el que usa otro corto que merece mucho la pena,
llamado "Grayson", que trata sobre la muerte de Batman y de como Robin,
Dick Grayson, regresa a Gotham para vengarle. Por si fuera poco, salen Catwoman
y Green Lantern. Está dirigido por John Fiorella, y es otro corto con un
aspecto magnífico. Si tan sólo las siguientes películas de superhéroes se las
dejasen hacer a gente como ésta...¿Para cuando una película largometraje de
Sandy Collora con Clark Bartram haciendo de cualquier superhéroe?
Proxima entrega: Wonder woman, Rocketeer, más seriales, más series de TV, etc,
etc.