El pasado
La productora Dark Castle nace oficialmente en 1999 con el estreno de
su primera película, "House on the Haunted Hill", toda una
declaración de principios hecha imagen: La primera idea era
reutilizar el material dejado por el inefable William Castle para
hacer remakes de sus “mejores” aportaciones al fantastique. De
ahí nacieron ésta y la siguiente película, "13 fantasmas",
innovando en "Gothika", pero volviendo a caer en el
(pseudo) remake con "House of Wax".
William
Schloss (Castle era un pseudónimo) era un tipo muy, muy curioso, conocido en
su tiempo por los “gimmicks”, trucos que incluían la interactividad
del público con la película, por ejemplo: en determinados momentos la butaca
del cine temblaba, en otros pasaba un murciélago
–de goma claro-
por delante de los
espectadores, actores disfrazados
se paseaban entre el público de la sala durante la proyección... y así hasta un
sinfín de greguerías, como diría nuestro Gómez de la Serna.
Se inició en el cine a los 18 años en tareas de producción con "Drácula",
pero antes, desde los 15, había actuado en Broadway, en donde para
introducirse no tuvo escrúpulos de hacerse pasar por sobrino del gran magnate de Hollywood
Samuel Goldwyn. Dirigió 59 películas, de las cuales prácticamente todas
fueron
películas de bajo presupuesto, lo que en Europa confundimos con la Serie B
–en EEUU diferencian, o al menos diferenciaban, entre low budget movies
y B series, cosa que tiene mucho más sentido a nivel de lenguaje
cinematográfico-. Murió en los setenta y, salvo por unos cuantos
cinéfilos románticos,
en los noventa era quizá más recordado
por ser productor de "La dama de Shangai" y "La semilla del diablo"
que por sus discretas viejas películas (sobre "La semilla del diablo", era una película que quería dirigir él en persona, pero que
los estudios no le confiaron debido a su fama de director de películas "malas"
y de bajo presupuesto, cayendo finalmente en manos de Roman Polanski).
Así, sobre las cenizas de este productor en aquel tiempo olvidado, nace
la productora Dark Castle Entertainment de manos del protegido
spielbergiano Robert Zemeckis asociado al veterano productor
Joel Silver. Zemeckis es conocido de sobra por
todos los aficionados al fantástico por ser el responsable como productor de un gran número
de capítulos de "Historias de la Cripta" o de la
película de Peter Jackson "Atrápame esos fantasmas", y por ser el
director de "Regreso al futuro", "Quién engañó a Roger
Rabit", "Forest Gump", "Contact",
o ya bregado en las lindes
terroríficas con "Lo que la verdad esconde". Joel
Silver es el exitoso productor de blockbusters como "Matrix", "Arma
Letal", "Demolition Man" o "Dragones y mazmorras", además
también de innumerables capítulos de "Historias de la Cripta", en donde Zemeckis y
él trabaron amistad. Juntos están dispuestos a rendir tributo a su amor por
las películas de terror y al mismo tiempo embolsarse debidamente el dinero, además de
hacer homenaje a la memoria del entrañable William Castle.
En el panorama desolado de la primera mitad de los noventa y parte de la
segunda mitad, donde el fantástico estaba más que nada relegado a la
televisión –Twin Peaks, Expediente X, Los Otros Límites, Historias
extraordinarias, etc.-, la aparición de la Dark Castle supuso un respiro
para los que disfrutamos con el cine de terror. Si bien los
resultados no son lo que desearíamos, en su defensa cualquier persona que se acerque al
mundo del cine podrá comprobar que para que exista una película arriesgada
en realidad deben haber “x” películas que den réditos detrás –y eso incluso
pasa en productoras que se llaman “independientes”-, y para que se confíe en
un género primero debe dar resultados en taquilla. Además una cosa lleva a
la otra y el creador novel se verá mucho más incentivado a acercarse al
terror si sus títulos no son desérticos. Por lo tanto, nosotros hemos creído
necesario hacer un breve artículo sobre dicha productora, para quien se
sienta con interés a acercarse a ella, guste de sus películas, o simplemente
quiera hacerse una ligera idea de lo que es el cine de terror hollywoodiense
–y por extensión del 90% de cine del género mundial- en la actualidad.
Ya que todo se ha de decir, el efecto Dark Castle ha sido hasta cierto punto beneficioso para
el aficionado al cine fantástico. Muchas otras
productoras y productores a título personal han dedicado parte de sus arcas
a producir muchas más películas de terror al ver el éxito de la compañía de Zemeckis.
También es cierto que las producciones que nos han llegado de entre todo este mar
de serie B son, las más de las veces, producciones infumables.
Poco a poco y película a película el proyecto ha ido tomando cuerpo con unas
claras líneas generales de producción que la han convertido en una apuesta
sólida y convincente para el aficionado. Aunque como veremos más adelante
dichas líneas de producción se alejan de las que tenían otras
productoras de género también con un marcado estilo, como la británica Hammer
o la Amicus, e incluso la productora de Roger Corman, en
el fondo las intenciones son las mismas: construir un producto digno,
ligero, y que de un buen rendimiento en las pantallas acercándolo a los
gustos del espectador de ese tiempo, con una clara orientación comercial.
Dark Castle se encuentra en un terreno intermedio, aprovechando el tirón de
películas que recientemente han revolucionado el panorama del género de
terror como "El Sexto Sentido" o el remake de "La matanza de Texas",
pero a su vez muy por encima del subproducto infame de la exploitation
o del directo a video. Ahí en medio operan los cineastas y productores de
esta empresa, un terreno movedizo pero que puede dar beneficios para quien se
sepa mover, a pesar de no agradar nunca a la crítica, cosa que
tratándose de los nietos en espíritu del gran William Castle supongo que les
da absolutamente igual.
Vayamos a hablar sobre sus películas concretas y de los pasos que han
supuesto cada una de ellas.
Las películas
"House on
the haunted Hill" (1999) es la primera película de la Dark Castle, nacida
como un remake de una película de William Castle, y siendo más o menos
respetuosa con la original hasta la mitad del metraje, luego se desmadra para ir
cayendo en picado hacia un final delirante. Tiene muchos números para ser la
más notable de las películas de la productora, conteniendo escenas de gore
muy cercanas al splatter y con homenajes a Hershell Gordon Lewis, referencias a películas como "The legend of the Hell House",
y hasta un sosias de Vincent Price pululando por la pantalla –Geoffrey Rush-,
todo bastante bien integrado en la estructura general de la película y superando
de lejos otras películas estrenadas durante esa época .
En cuanto a la producción, la película contiene todo lo que tendrán las demás
películas Dark Castle (algunas más otras menos): una estrella, normalmente
joven (y si puede ser una
chica bien formada mucho mejor) por aquello de conectar con las nuevas
generaciones a las que van dirigidas principalmente estas películas,
aquí Famke Jansen y sobre todo la joven Ali Larter, vista
en tantas producciones de similar catadura; una dirección cercana al videoclip
y al anuncio televisivo, con directores llegados de ese campo, para nada
arriesgada y cercana a las estéticas de moda entre los círculos de la MTV;
toques más o menos gore –que parecían desterrados del terror de Hollywood desde los ya lejanos ochenta-, efectos especiales baratos pero
efectivos, dosis medidas de humor negro e historias cercanas al cine teenager,
en que un grupo –sea una familia, sea un grupo de adolescentes- se internan en
procesos de temática sobrenatural.
Y es que no sólo son remakes en la forma y en la temática, si no que Dark
Castle, como apuntaba más arriba, también hace el remake de ese espíritu
con el que brindaba William Castle a sus producciones: buscar un espectáculo
ligero, de entremés, relacionado con el terror sobrenatural, que no se tome a sí
mismo en serio, encaminado a conseguir ventaja de taquilla, intentando
abaratar costes y con buenos reclamos, próximo al público de su tiempo y con un
claro espíritu de serie B, aunque ya nos quede tan lejos la época de los
grandes estudios. Y dicha formula, igual que funcionó antes, sigue
funcionándoles ahora, vaya si les funciona.
Con el éxito de "House
on the haunted Hill" en el bolsillo, Dark Castle se lanza a su siguiente
aventura productiva con "13 fantasmas" (2001), otra variación
sobre un film original de William Castle. En ella contamos con la
actriz adolescente por antonomasia, Shannon Elisabeth, famosa más que
nada por desnudarse en "American Pie". Con ella están
actores de segunda fila
y de vocación televisiva
como el eterno secundario Tony Shalhoub entre otros. La película sufre de
una trama algo desestructurada, basada en una familia típicamente americana (de
esas con la que la
gente de “Matrimonio con hijos” hizo maravillas) que se muda a donde no debe,
una sofisticada casa de paredes de cristal que sirve de cárcel también para unos
terribles prisioneros, y cuenta entre sus aciertos con
alguna idea original y con el guiño a William Castle en el objeto de esas gafas
"de ver fantasmas" (fue uno de los
gimmicks
empleados en la película original, a cuyos espectadores les daban al entrar en
el cine unas gafas tintadas con las que veían o no los fantasmas sobreimpresos
en determinado color en la película)
pero al final resulta terriblemente moralista y cristianizante, con una idea
de las relaciones familiares de la que el cardenal Rouco y Benedicto XVI se
sentirían orgullosos, un desarrollo tedioso y un final malísimo.
Lo que más destaca es el apartado de los efectos especiales físicos, quizá los más
logrados hasta la fecha por la Dark Castle, con unos fantasmas realmente
espeluznantes y bien hechos, que combinan eficazmente maquillaje tradicional con
retoques de infografía. Y es que es de agradecer
que Dark Castle tienda a utilizar efectos físicos más que puramente generados
por ordenador –que también-.
"13 fantasmas" supone bajar un escalón en la línea iniciada por "House on the
haunted Hill", con un terror más familiar que adolescente, mucho más light,
más blanca en todos los sentidos, con la hermana mayor de físico recauchutado y
el eterno niño repelente, heredero del peor Spielberg y que parece
un clon en miniatura de Rick Moranis en "Cariño he encogido a los niños" o
salido
directamente de derivados infectos como "Casper". Intrínsecamente no tiene nada
de malo el intentar hacer una producción más familiar, pero sí cuando recoges
todos los tópicos habidos y por haber y lo trasladas a
la pantalla con intención casi evangelizadora, en una película que se pretende de terror pero que
acaba pareciendo una de esas historias de aventuras con temática sobrenatural, al estilo Scooby Doo
o de la terrible Enid Blyton.
Por suerte Dark Castle nunca más ha vuelto a intentar algo similar y se alejaron
de este tipo de cosas.
"Ghost Ship"
(2002) es sin duda la producción Dark Castle más floja de todas. Sólo salvándose
un par de escenas que nos brindan los efectos especiales, como por ejemplo la transformación
pasado y presente del navío espectral. Por lo demás la película no tiene ni
pies ni cabeza, no ofrece nada que no ofrezcan las dos anteriores producciones y
a pesar del esfuerzo constructivo –el esfuerzo de recreación en estudio del
barco es encomiable- la película naufraga, nunca mejor dicho, por todos los
lados, con agujeros en el guión que más parecen agujeros negros, incoherencias y
gazapos por doquier, y personajes desprovistos de cualquier tipo de carisma: si
ya en el cine para adolescentes los personajes suelen ser -casi siempre- meros muñecos sin carisma,
aquí la cosa es especialmente sangrante, convirtiendo la
película en algo grotesco por momentos.
Ello se saldó en taquilla con la recaudación más pequeña que ha tenido hasta
ahora la Dark Castle, aunque al calor de ella surgiesen en la misma época más producciones con el mar como leitmotiv predominante
(como"Virus", con una malograda Jamie Lee Curtis, anteriormente ínclita scream
queen), enmarcadas muchas veces en el cine catastrofista que sufrió un
mini-bluff a finales de los 90 con títulos de triste recuerdo como "Un
pueblo llamado Dante’s Peak" o "Twister".
Después del tibio
fracaso de "Ghost Ship", Dark Castle puso toda la carne en el asador con "Gothika"
(2003), alejada de los remakes, no en vano es su producción más costosa
hasta la fecha y está fuertemente arropada por la Columbia. Con un dudoso
título, que responde a la moda que lleva a centenares de quinceañeras a
proclamarse “góticas” cuanta como su mejor baza comercial con el protagonismo de la estrella
Halle Berry -y de secundaria Penélope Cruz, en boga por aquel tiempo en el
papel couché de Hollywood por su romance con Tom Cruise-, recién salida del
baño de aplausos de la sobrevalorada "Monsters Ball". También es la más
diferente de todas las demás películas Dark Castle, tanto por temática, como por
personajes o incluso en estética. Aquí no tenemos un descerebrado grupo de
adolescentes o una familia que se interna en el horror
–es decir, terror grupal, herramienta para que el espectador que suele ver este
tipo de películas acompañado se sienta identificado más fácilmente con lo
que aparece en la pantalla-, si no un único personaje, una inteligente doctora
de un hospital psiquiátrico, que en vez de ir al encuentro del horror es avasallada por
unas circunstancias que parecen buscarla a ella, en una trama de suspense,
amnesia y fantasmas cuyos almas no pueden descansar.
La estructura y la atmósfera son mucho más sólidas que en las anteriores
películas, remitiendo casi siempre al horror gótico clásico y, sobre todo, al
thriller, concretamente el thriller psicológico revestido de una
pátina sobrenatural, ya que esta película esta en realidad cerca de producciones
como "Jennifer 8" o "El coleccionista de huesos", deudoras a su vez del tirón de
"El silencio de los corderos".
Pero sobre todo, con la que
guarda profundas semejanzas, incluso calcos en el plano narrativo, es con "Lo que la
verdad esconde", dirigida por el mismo Zemeckis entremedio de la producción de
"Náufrago". ¿Sospechoso? Véanlas y juzguen por ustedes mismos.
A nivel visual "Gothika" también debe mucho a
"El Sexto Sentido" y la apuesta que hace Hollywood por los ambientes
asépticos tomados con fotografía de estilo postmoderna, aún más subrayada y
llevada al campo del ejercicio de estilo por los constantes esfuerzos de
dirección por "forzar" una estética con los movimientos de cámara. El contratar
al francés Mathieu Kassovitz, bastante
alejado del ambiente videoclipero que ostentan todos los demás directores de la
Dark Castle, no es inoportuno e insufla una manera de hacer las cosas novedosa
en la compañía, a pesar de los cabreos que, dicen las malas lenguas,
cogió el direcotr galo durante el rodaje debido a las constantes imposiciones de la productora.
Pero el problema es que "Gothika" es una película que va
desfalleciendo a medida que se desarrolla el metraje, llena de tópicos y que por
momentos puede resultar grotesca, más que gótica. Terror fácil, con truenos
incluidos, que se olvida al poco de haberla visto. Sin duda podría ser mucho más
interesante de lo que al final ha sido con las premisas que reviste la película,
pero se queda en un sencillo entretenimiento que va perdiendo su gracia
y al final no tiene ninguna. Una lástima. No es mucho más que las tres anteriores películas, a pesar
de que supere ampliamente a "Ghost Ship" y en casi todo a "13 fantasmas", pero
se agradece ese aire a lo "Al final de la escalera".
Para acabar decir que es curioso el hecho de que se ha producido a finales de
los 90 e inicios del 2000 un mini-subgénero dentro del terror (que ya había
aparecido en muchísimas películas con anterioridad, sobre todo en los 70, pero
que recientemente parece haber tomado cierto cuerpo) que sitúa su acción en el
interior de un hospital psiquiátrico.
Seguimos con la última: "House of
wax" (2005). Y es que Dark Castle está al quite de todas las modas
habidas y por haber, si ellos tiran del terror adolescente o familiar, si saben
captar la atención del público joven, y estar cerca de modas urbanas como “lo
gótico” en los quinceañeros, no podría ser menos con ésta. Aquí vez Zemeckis y
Cia. se acercan a la brecha abierta por gente como Rob Zombie con "The House of
1000 corpses", Michael Bay con su remake de "La matanza de Texas", o el
filón de las películas de zombies que ha dado piezas notables como "28
días después" o, sobre todo, "Amanecer de los Muertos".
"House of wax" es para el que escribe la mejor película Dark
Castle hasta la fecha. Está claramente hermanada en espíritu –no sólo de nombre-
con "House on the Haunted Hill", remitiendo a un final parecidísimo a esta y a
un desarrollo también similar, volviendo al terror sucio y gore al que
nos tenía acostumbrados y volviendo a utilizar el remake como reclamo, a
pesar de que tenga que ver con Tobe Hooper que con
Vincent Price.
Una crítica más amplia la podéis encontrar en esta misma revista
El futuro
En el futuro Dark Castle prevé seguir con su
ración más o menos bianual de cine terrorífico, las cosas les van francamente
bien, siempre consiguiendo rentabilizar lo apostado en la taquilla.
Según todo lo anunciado actualmente se encuentra ya en fase de pre-producción la
película que lleva el nombre provisional de "The Reaping", en la que
Hillary Swank repetirá la jugada de Halle Berry en "Gothika", esta vez la
joven actriz, salida –como Berry, recordemos, por Monsters Ball- de la
aclamación de crítica y público de "Million Dollar Baby". Y parece que los
paralelismos de la fórmula “Gothika” de la que antes hablamos no acaban aquí. La
historia parece salirse bastante de la fórmula que nos ofreció "House of Wax" y
el resto de cine teenager, siendo esta vez el centro de la historia una
investigadora (Swank) que viaja a un pueblo de Texas (America profunda) en el
que ocurren sucesos relacionados con el Apocalipsis bíblico. Además, como "Gothika",
esta película parece alejada del remake.
Tras las cámaras está Stephen Hopkins, conocido entre los seguidores de
la serie B y el exploitation por ser el artífice de capítulos de
"Historias de la Cripta", de "24", "Pesadilla en Elm Street 5", "The life and
death of Peter Sellers" o "Depredador 2". Como vemos un director también alejado
del estilo de videoclip, pero a diferencia de Kassovitz, que estaba más cercano
a la contemporaneidad, Hopkins resulta un asalariado, un mercenario con el que
seguramente la Dark Castle ha querido evitarse los problemas surgidos con el ego
de Kassovitz durante el rodaje de "Gothika".
No estaríamos demasiado lejos del inicio de dos tipos de fórmulas dentro de la
Dark Castle: En primer lugar la típica película orientada a un publico
adolescente, con experiencias “grupales” –grupo de jóvenes, familias- e
historias típicas, normalmente remakes, con protagonistas femeninas
sacadas de portadas del Playboy y chicos decididamente metrosexuales, además de
estar fuertemente influenciadas por las modas del momento a nivel estético y
conceptual; en este saco entrarían "House on the Haunted Hill" –a medias-, "13
fantasmas", "Ghost Ship" y "House of wax". Mientras que "Gothika" y esta, "The
Reaping", entrarían en otro tipo de fórmula, con protagonista atractiva pero
solvente tras la pantalla, con el respaldo de la crítica detrás, una mayor
implicación a nivel de producción, una historia que se pretende más original
–aunque "Gothika" siguiese cayendo en el tópico-, es decir, un mayor riesgo que
las anteriores, pero tampoco demasiado, digamos que más bien es otra formula
pero igualmente segura.
Esperamos que "The Reaping" sea la mejor película de Dark Castle y que nos haga
disfrutar realmente en las butacas, cosa que las anteriores, en el mejor de los
casos, consiguieron a medias; hasta ese momento os dejo con este artículo que
deseo os haya sido de utilidad y amena lectura.