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Nº 2 (siempre en construcción) - marzo 2005 | ||||||||
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XV Semana Internacional de Cine Fantástico de Málaga
Crónica de la semana
Fechas: del 3 de marzo al 11
de marzo
Lugar: Málaga.
Sedes: Teatro Alameda Multicines (principales proyecciones)
Salón de actos, edificio del rectorado de la Universidad de Málaga
Paraninfo - Campus Universitario El Ejido
http://www.fantastico.uma.es
Introducción: organización y estilo del evento
Vaya por delante que éste ha sido el primer año, de los quince que ya lleva
celebrándose, en que he podido asistir a la Semana Internacional de Cine
Fantástico de Málaga. Con ello ya quiero dar a entender que tal vez, y sólo
tal vez, las críticas que voy a verter a continuación se deben no tanto a
auténticos defectos como a que era yo el que ignoraba realmente en qué
consistía esta muestra anual. Pero entiéndanme, no se trata de que uno
espere el dinero que tiene Sitges, o el grado de eficiencia y buena
organización de San Sebastián, es simplemente que Málaga es, a pesar de
todo, uno de los festivales miembros del anillo conocido como Federación
Europea de Festivales de Cine Fantástico (European Fantastic Film
Festivals Federation), el tercer festival fantástico español tras los ya
referidos en estar en esa organización, y es además uno de los festivales
con capacidad para elegir los premios Méliès d'Argent. Eso, y los
quince años de tradición e historia, son para mí motivos más que suficientes
como para esperar al menos un mínimo de decoro en la organización, un
ápice de seriedad y compostura que, a esta muestra grunge y trapera,
le falta por los cuatro costados. ¿Tal vez es que me he topado un año
especialmente pobre y decadente? No lo sé, puede ser una explicación. En
cualquier caso, lo cierto es que a lo que yo he asistido ha sido a un
festival muy por debajo de la recién nacida Muestra de Calle 13 de
Madrid, que ni vota los Méliès ni pertenece a ninguna federación
internacional, y con un nivel de organización y saber estar más parejo al
del cochambroso Cinemad que cada año nos pone a prueba la paciencia
con sus tonterías y sus informales proyecciones cutres de DVD's en pubs y
discotecas.
El tonillo general del festival que dirige Ramón Reina ha sido como de "pasamos de todo". Pasan de la gente cuando les escribes e-mails a sus direcciones de contacto pidiendo información o acreditaciones; pasan de informar de los cambios en la programación, ni tan siquiera con un mísero cartelito impreso a última hora que hubiera quedado muy bien en la taquilla y en la puerta del cine; pasan de tener el material a proyectar hasta el ultimísimo momento; pasan de que lo que se proyecta suene bien, se vea bien, o simplemente entre dentro del cuadro. En definitiva, pasan del cine fantástico, y pasan de la pobre gente, como si los del Sur no tuvieran derecho a tener una muestra mínimamente digna en la que ver, qué menos, algunas de las películas que ya han pasado por los otros festivales del Norte. ¿Siempre estamos en ese conflicto, el Norte / Sur? ¿O es que hay que recurrir a los tópicos sobre el carácter festivo, cachondo, pero informal de los andaluces? ¡Venga ya, no me lo creo! Conozco a suficientes andaluces como para poder decir sin caer en demagogias que en Andalucía hay capacidad más que suficiente como para organizar un poco mejor las cosas, y que si no se hace, a lo mejor deberían rodar cabezas (ahí, ahí, haciendo amigos, Javier) de gente que tiene más motivos para esconderse colorados como un tomate que de salir y decir "yo es que organizo un festival en Málaga".
Unos datos, sobre esta semana tan internacional:
- Más de un 50% de las películas proyectadas eran DVD's y no
películas en 35mm, algunos de los cuales se veían con unos pixelados
horribles, una calidad inferior a de muchos ripeos ilegales que pululan
descargables por Internet.
- Muchos de esos DVD's a proyectar fueron duda hasta el último momento.
Películas como "Freak Out" o "Les Revenants" al final no
llegaron a tiempo y se cayeron del programa, justo el mismo día en que iban
a ser proyectadas. A nadie se le informó de los cambios, y no había carteles
que dijesen lo que estaba pasando.
- Hubo películas como "Satan's playground" que sí fueron proyectadas,
pero que lo hicieron después de ser duda hasta el final, y con el final me
refiero a cuarenta y cinco minutos antes de la hora de comienzo de la
película.
- Si le preguntabas al taquillero del teatro, D. José Ricardo Núñez (otro
elemento al que echar a comer aparte por su simpatía, y se nota que estoy
siendo sarcástico), podrías encontrarte con desplantes y respuestas
intolerables en un empleado de atención al público como "ni lo sé
ni lo quiero saber, es un poco temprano para preguntar eso" (a
pocas horas de la proyección). Este señor, por cierto, suele despachar las
entradas con una cara bastante larga y tirándoselas al cliente como si de un
intruso que viene a molestar su paz haciéndole trabajar se tratase. (y si
algo de lo dicho molesta, que se vaya a la mierda, que hay mucha gente en
paro como para soportar a ineptos y gente con actitudes negativas)
- Uno de los DVD's proyectados, el de la horrible película "Angel Blade",
tenía un texto sobreimpreso a la altura del bajo centro de la pantalla que
decía "only for screening purpose", y a nadie se le cayó la cara de
vergüenza al exhibir eso.
- En más de una película en la sala 2, concretamente yo llegué a
sufrir en carnes propias "Red Ridding Hood" y "Angel Blade",
llegó a salir un letrero en medio de la pantalla y sobreimpreso a la
película que decía: "el proyector se ha sobrecalentado, se apagará en
breves momentos". Naturalmente la amenaza fue cumplida, y el proyector
se apagó, quedándonos sólo con el sonido y los subtítulos. La película (el
DVD, quiero decir) tenía que ser detendida, y un segundo proyector, de menor
resolución, tomaba el relevo. El resto de película se veía con una calidad
de imagen muy inferior, y durante un rato se perdían los subtítulos.
- El cine-teatro Alameda es un lugar horrible para una muestra así. Si bien
la sala 1 es bastante aceptable, las salas 2 y 3 son de verdadero escándalo.
El sistema de sonido es ridículo y triste hasta lo inconcebible,
consistiendo en un grupo de altavoces como de pub. En las películas con
sonido mono el grado de petardazos y distorsión era simplemente
pasmoso. Películas como "El peso de la muerte" o todo el arranque de
"El invisible", fueron emitidas con un sonido prácticamente
ininteligible. La película "Satan's playground" fue emitida con un
defecto en el audio que hacía que todos los personajes hablasen como a menos
revoluciones y con un tono gutural.
- Algunas películas antiguas con un ratio más cuadrado (1.33:1), fueron
destrozadas por los proyeccionistas que trataron de "extenderlas" un poco
más por la pantalla ancha, y que dejaron fuera las partes superiores e
inferiores de la imagen. Concretamente "El testamento del Dr. Mabuse"
fue masacrada, y las cabezas de los personajes se salían de cuadro cada dos
por tres.
En esta lista de cargos, quiero excluir, faltaría más, a la amable y eficiente gente que trabaja en el Alameda (salvo al citado energúmeno de la taquilla), a las chicas del bar, las personas que pican las entradas, incluso a los que tratan de que las películas en la medida de lo posible se lleguen a ver medianamente bien. A ellos, y a los chicos jóvenes de la organización que sí estaban allí para responder y dar la cara, no les echo la culpa de nada. Sin embargo, algo anda muy mal en un festival presuntamente internacional, cuando lo antedicho y otras cosas puede suceder y sucede. ¿Esto es un Festival Internacional, o es un festival universitario organizado por el típico club de cine de la facultad? No es de extrañar que este año no hubiera por aquí muchos rostros conocidos, salvo los invitados Rutger Hauer y su presentador Juan Manuel de Prada, y que por supuesto no se quedaron más días una vez terminado su acto. Es que pensar en que pudiera haber cobertura de prensa nacional o internacional, o que pudieran estar aquí de visita algunos de los típicos que sí se ven cada año en Donostia o en Sitges, para ésto, para ver DVD's... es en todo punto comprensible. De hecho, ¿tiene sentido la cobertura dada por esta web? No lo sé, simplemente no lo sé. Tratamos de apoyarlos a todos, pero a veces ellos nos lo ponen tan difícil...
Las películas
Tampoco muy sabroso en ese apartado, pocos grandes títulos, aunque sí
alguno. Las películas, siempre, son lo mejor de cada festival. Así, cabe
destacar la antología de la Hammer, nueve títulos que supieron a
poco, pero supieron a gloria y fueron muy bien recibidos por la gente
("Drácula", "La maldición de Frankenstein", "El cerebro de Frankenstein", "Frankenstein
y el monstruo del infierno", "La maldición del hombre lobo", "El fantasma de
la ópera", "La momia", "La gorgona", y "El experimento del Dr.
Quatermass", la mayoría de ellas del maestro Terence Fisher, y
con los rostros tan conocidos de actores como Peter Cushing o
Christopher Lee), así como el ciclo de casas encantadas en el que
se vieron películas tan archiconocidas pero gratificantes de volver a ver en
pantalla grande como "The haunting", "La leyenda de la mansión del
infierno", "Al final de la escalera" o "Suspense". Tan
esperado como era la proyección del tríptico de Fritz Lang sobre el Dr.
Mabuse: "Doktor Mabuse: Der grobe spieler / Inferno", "El
testamento del Dr. Mabuse" y "Los crímenes del Dr. Mabuse".
El
homenaje de este año, ya que cada año el Festival trae a un invitado y
ofrece un miniciclo sobre él, fue para el carismático actor holandés
Rutger Hauer, del que se vieron "Blade Runner", "Lady Halcón"
y "Carretera al infierno", así el cortometraje "The Room" dirigido
por él mismo junto con Eric Lieshout. La recaudación de la noche dedicada a
Hauer, con la entrega de su galardón/reconocimiento, que fue presentado por
el escritor Juan Manuel de Prada, fue a parar a la ONG dirigida por
el propio actor: la Hauer Starfish Foundation para la lucha contra el
SIDA. Hauer, que se presentó en el teatro como salido de un fotograma de una
de sus películas, con un largo abrigo negro y vestido del mismo
color, con sus penetrantes ojos azules y su pelo rubio blanquecino algo
largo y peinado con el justo descuido, conserva un físico imponente para su
edad (60 años bien cumplidos), gracias a su talla holandesa y su particular
e inolvidable rostro y color de pelo, inconfundible en decenas de películas.
Firmó autógrafos y fue paciente y amable con los aficionados españoles.
Películas
en las secciones oficial e informativa, se han visto varias, si bien como
empecé diciendo el nivel medio era tirando a bajo. Muy a destacar resultan "Twilight
Samurai (El ocaso del samurai)" (Tasogare Seibei), film
galardonado con varios premios de la Academia Japonesa (los Goya japoneses,
para que nos entendamos) en el año 2003, incluyendo mejor película, mejor
director (Yoyi Yamada) y mejor actor (Hiroyuki Sanada, al que conocíamos ya
de "The Ring" -Ringu-), y que estuvo nominada en los Oscars de
Hollywood 2004 en la categoría de película de habla no inglesa. Se trata de
un chambara (género de samuráis típico japonés, equivalente en cierto
modo al western americano) crepuscular, ambientado en la época del
final del shogunato o era de los Shoguns, y justo cuando está a punto
de comenzar la restauración Meiji, que supuso el punto y final para la
existencia del modo de vida samurai y la más violenta modernización de
Japón, hasta entonces aislado en una especie de Edad Media de casi dos mil
años de duración. Cuenta la muy desmitificadora vida de uno de estos últimos
samurais, viudo y padre de dos niñas, que sobrevive con un salario bajo como
funcionario dentro de la estructura organizativa de su clan, del que es un
mero siervo (que es literalmente lo que significa la palabra samurai),
un hombre atrapado entre la tradición que su rango implica y el deber que le
debe al clan, y sus propias necesidades existenciales como tranquilo padre
de familia y hombre lleno de inseguridades, y todo mientras el mundo que
conoce se desmorona.
También
interesante es "Natural City" (Naechyureol Siti), o el clon
coreano de "Blade Runner": un futuro post-apocalíptico en el que junto con
las ruinas del antiguo mundo existen ciudades de rascacielos sobrepobladas,
en las que hay inmensas pantallas de televisión en cada esquina emitiendo
publicidad, luces de neón, coches voladores, y por supuesto no falta la
sempiterna y pertinaz lluvia. En ella seguimos la historia de R, uno de los
más destacados policías dedicados a enfrentarse y desactivar a
cyborgs renegados, en este caso auténticos robots asesinos de una
agilidad asombrosa. Pero R es un tipo torturado con su propio problema
llenándole todo el corazón: está enamorado precisamente de una cyborg (más
propiamente deberían llamarlos androides, ya que los cyborgs realmente son
medio humanos medio máquinas, y en esta película los cyborgs son totalmente
máquinas, de aspecto perfectamente asimilado al humano y reacciones muy
parecidas, eso así), a la que le quedan apenas tres días para
autodesactivarse para siempre, según las directrices de caducidad que cada
cyborg lleva impresas. Película confusa y a ratos parcialmente
aburrida, y con algunas irritantes ingerencias de cámaras lentas que tratan
de simular de manera barata los efectos de bullet time de "Matrix", y
a la que por supuesto no le faltan los típicos tics del cine comercial
coreano (esos interludios a cámara lenta en los que la banda sonora llega al
paroxismo y que vienen a subrayar el momento en que los protagonistas corren
a encontrarse con su destino), pero con bastantes detalles disfrutables, a
pesar de la absoluta falta de originalidad del argumento, que como se ha
visto, no es más que una copia de la película de Ridley Scott.
"Primer"
continua con su andadura, convirtiendo en una película de culto allá donde
llega, tras haber pasado por Sitges y Madrid en la muestra Calle 13. Este
film de Shane Carruth, un ingeniero del software reconvertido en director de
cine por propia fuerza de voluntad, es un film fascinante y absolutamente
esotérico de ciencia ficción dura, absolutamente incomprensible en su jerga,
en lo oscuro del desarrollo, y en el más completo minimalismo de su puesta
en escena (apenas un garaje y un grupo de ingenieros que hablan entre sí).
Sin embargo, y tal y como pasó con la también arrebatadoramente extraña y
original "Pi" de Darren Aronofsky, "Primer" tiene algo, una fuerza y una
pureza intelectual, además de un tufillo underground en el mejor
sentido, que la convierten en un interesante desafío, una película para ver
muchas veces e ir descubriendo cosas con calma, y con un buen libro de
física cuántica al lado. Sí, así de dura es.
"The
legend of the Evil Lake" es una sword-play coreana típica, pero
más que digna, e incluso muy superior a otras estrenadas incluso en nuestros
cines, como "Bichunmoo". Con una estética inspirada en algunos momentos en
el clásico hongkonés "La novia del cabello blanco", "The Legend of the Evil
Lake" nos ofrece, como es de rigor, una historia de maldiciones, un amor más
allá de la muerte, épicas y sangrientas escenas de artes marciales con
espada, momentos de mágia y poderes del más allá, una mujer que vuela poseía
por un espíritu, un canto al honor, el deber, la lealtad, la fidelidad, la
amistad, la lucha entre las fuerzas del bien y del mal, y otros asuntos más,
eternos. Y lo hace con ritmo y con buena realización, una película bastante
atractiva para los aficionados al género wuxia y a las aventuras
fantásticas del sword-play.
"CSA.
Confederate States of America" es lo que podríamos llamar un "what if"
(¿y si...?). Con forma de (falso) documental, incluso interrumpido por sus
(falsos) cortes publicitarios a juego, nos pone en el hipotético caso de que
la Guerra de Secesión Norteamericana hubiera sido ganada por el Sur, el
general Grant tuvo que rendirse ante el general Lee, y Abraham Lincoln no
fue asesinado en el teatro Ford, sino que tuvo que exiliarse a Canada
acusado de traidor y antipatriota. De esta manera, asistimos a un recorrido
perfectamente documentado por medio de fotografías y reconstrucciones (a)historicas,
de una historia alternativa de los Estados Confederados de América, país en
el que el actual culto que se le rinde a Lincoln se le está rindiendo a
Jefferson Davis, y en el que todavía en nuestros días existe la esclavitud,
tolerada y aceptada tanto en el Sur como en el Norte, y la mujer todavía no
tiene derecho al voto. La minuciosidad de la película es absolutamente
asombrosa, se ofrecen incluso fragmentos de películas alternativas de un
supuesto D.W. Griffith racista cuyo Sur hubiera vencido, y cómo sería "Lo
que el viento se llevó" con una mentalidad sureña e invirtiendo todos los
papeles. Hay escenas de cuando el hombre llegó a la luna, y la bandera
confederada fue plantada en el satélite, comentarios sobre cómo los Estados
Confederados de América se aliaron con Hitler en vez de con los aliados, de
cómo tratan de realizar una expansión comercial racista hacia el Sur del río
grande, etc, etc. Presentada la película por Spike Lee, supone un enorme
zarandeo a base de sarcasmo, humor negro y mucha mala leche a las
conciencias acomodadas de los espectadores. Provocación, originalidad, y
mucha diversión.
"Red
Riding Hood" (Caperucita Roja) fue la joya incomprendida del festival.
Una comedia brutal y macabra sobre una niña de 12 años, abandonada por su
madre ninfómana en manos de su abuela incapaz de educarla y que, al igual
que el Quijote, ve lo que quiere ver, sea real o imaginario. Presentada por
el legendario productor Ovidio G. Assonittis (toda una institución en el
cine de terror casposo italiano: "Quién la ha visto morir", "Poder
maléfico", "Tentáculos", "Piraña 2", etc) y emparentada en muchas cosas con
"May", la niña, entre encantadora y repelente, y su amigo imaginario, el
lobo de Caperucita, inician una cadena de sanguinolentos y muy creativos
asesinatos al más puro estilo giallo, entre los que no faltan los
homenajes a "Un hombre lobo americano en Londres" o a "Inferno" de Dario
Argento. Pero lo mejor de la película es su tono de cuento de hadas malsano
(no en vano el subtítulo de la misma es "un cuento de hadas que no querrás
contarle a tus hijos"), en el que el tono ligero contrasta con la
bestialidad de algunas de las cosas que se cuentan, y la fantasía se da la
mano continuamente con el realismo de los crímenes. La película es
absolutamente inclasificable: demasiado familiar para ser experimental,
demasiado divertida para ser de terror, demasiado oscura y enfermiza para
ser una comedia... La banda sonora, compuesta por temas de época alegres y
optimistas, contribuye a crear el ambiente de rareza. Las paranoias de la
niñita resabiada (encantadora Francesca Fagioli) terminan por hacerse
inolvidables.
Viejos amigos
Se
ofrecieron las últimas películas de algunos nombres conocidos por los
aficionados más atentos, como "Il tri volti del terrore", segundo
largometraje como director del maestro de los efectos especiales Sergio
Stivaletti, habitual responsable de las sanguinolencias de las películas de
directores como Lucio Fulci o Lamberto Bava. Su película, presentada muchos
años después de su primer intento, "Máscara de cera", viene a corroborar lo
complicado que se ha vuelto hacer cine de terror en Italia, y la triste
situación en la que el género se encuentra y se va a seguir encontrando en
ese país. Rodada prácticamente con la autofinanciación del director y de su
amigo el distribuidor reconvertido por necesidad en productor Lorenzo Van
Lorch, se trata de un film compuesto por tres episodios autoconclusivos, a
la manera de las películas de sketches que estuvieron tan de moda en
los años 60. En realidad, la película es un remake relativamente
inconfeso (en las entrevistas los autores sí lo admiten) de "Dr. Terror", el
fabuloso film de la británica Amicus dirigido por Fredie Francis con Peter
Cushing, Christopher Lee, John Carradine y Donald Sutherland en el reparto,
y también pretende ser un sentido homenaje a "Las tres caras del miedo" de
Mario Bava con Boris Karloff, por ser la mejor de todas las películas de esa
clase, y por haber estado Stivaletti, precisamente, muy próximo al círculo
de la familia Bava. Su película es cutre y objetivamente muy mala, pero a un
cierto nivel sentimental funciona muy bien, es como un retorno a las
italianadas que alquilábamos en el videoclub en la primera mitad de los
80, a esa clase de actores, de efectos, y sobre todo a esas bandas sonoras,
que o las odias o las amas, y que aquí Maurizio Abeni ha logrado a la
perfección, mostrándonos un abanico desde el rock sinfónico con sintetizador
a lo Goblin, a segmentos más techno, o con guitarra. Además, la película
supone el reencuentro con el mítico actor John Phillip Law ("El séptimo
viaje de Simbad", "Diabolik", "Barbarella", etc), muy famoso en los años 60
y muy vinculado con el cine comercial de género europeo de entonces, y muy
especialmente con el italiano. Por todo ello, la película despierta mis
simpatías, además abunda en cierta clase de cameos (salen haciendo de sí
mismos Lamberto Bava, el propio Sergio Stivaletti y Claudio Simonetti el ex
miembro de Goblin, así como Michelangelo Stivaletti, el hijo pequeño del
director, y hay personajes con nombres tan obvios como Peter Price o Dr.
Fisher). En definitiva, una película para un público ya abonado y en el ajo.
El
otro nombre conocido es el de Dante Tomaselli, la última esperanza del
terror italiano, aunque trabaje en los Estados Unidos, y su última obra "Satan's
Playground", muy en la línea de su anterior "Desecration", es decir, un
film mediocre con una producción paupérrima, y un guión demencial y estúpido
hasta la carcajada, pero con una fuerza visual muy conseguida merced a su
pasión por el exceso, como una versión en serie Z y aún más enloquecida de
"La casa de los 1000 cadáveres" de Rob Zombie, o con influencias de clásicos
del serie Z más nasty como "Midnight (Medianoche)" o "Escóndete y
tiembra (American Gothic)". En ella nos reencontramos además con actores
secundarios ya conocidos aquí en papeles predominantes, como Felisa Rose (Sleepaway
Camp), Ellen Sandweiss ("Posesión infernal" -Evil Dead-), Edwin
Neal ("La matanza de Texas" -The Texas Chainsaw Massacre-) o Ron
Millkie ("Viernes 13" -Friday the 13th-). En la película hay de todo,
un monstruo que vuela, rituales satánicos, una bruja, una familia demente,
una casa macabra, etc, y el guión es tan imposible y descabellado, que al
final, a pesar de lo malo que es todo, uno se lo llega a pasar bien. Es de
esas películas que de puro malas, molan, todo es histérico, y el sentido
común parece haber sido reemplazado por una lógica irreal como de pesadilla.
Otros títulos parcialmente interesantes
Del
pasado festival de San Sebastian aquí se han recuperado varias cosas, como
la película de David Grieco "Evilenko", basada en su propia
novela "El comunista que comía niños", que a su vez está basada en el caso
real de Andrej Romanovic Chikatilo, el hombre que mató y abusó de más de 50
niños y adolescentes a lo largo y ancho de la antigua URSS, que fue
finalmente detenido coincidiendo con la perestroika, cuyo juicio, en el que
fue condenado a muerte, fue seguido muy de cerca por el propio Grieco. Con
un Malcolm McDowell enorme, en uno de sus mejores papeles de su vida,
probablemente el mejor desde "La naranja mecánica", la película peca de
difusa, a Grieco le interesan demasiados temas muy distintos y no enfoca
bien ninguno, y cae demasiado en la tentación de la parábola política, para
al final terminar pareciéndose demasiado a "El estrangulador de Boston".
También de San Sebastian vienen la alemana "Tears of Kali", otro film
de episodios con una estética muy potente aunque videoclipera, y una
variante new age muy curiosa del típico tema de la sociedad satánica, aquí
una secta orientalista de las muchas que se formaron en India en la época
hippy; y "La piel blanca" (La peau blanche), modesto film canadiense
con una estética muy parca, casi de telefilm, pero con un guión interesante,
parábola antiracista, historia de amor, e historia de vampirismo al mismo
tiempo.
Fuera de las reposiciones de San Sebastian, se vio "Shallow Ground", película de terror estadounidense potente pero tramposa y caprichosa, en la que el guión parece no necesitar justificación y todo queda en el aire y parece suceder porque sí. Y "Malevolence", un film que supone un viaje (otro más) a los años 80 y la época dorada del splatter, y que nos presenta una especie de cruce entre "La matanza de Texas" y "Halloween" con todos los tópicos de rigor del subgénero, sin faltar ninguno. Tanto descaro en la falta de originalidad, y el uso tan directo de los clichés, terminan haciendo que la película incluso resulte graciosa y muy nostálgica, si bien tremendamente menor. "Into the Mirror" es un aceptable thriller coreano que, curiosamente, está editada en DVD incluso en España desde hace meses (salió con "The Phone" y "Bangkok Haunted"), algo en la línea de "The Ring", con fantasmas vengadores que asesinan desde el otro lado de los espejos.
Prácticamente eso es lo que dio de sí la semana, a pesar de que se cayeran películas como "Les Revenant" (que vimos en Sitges, y que presentaba un planeamiento muy interesante sobre qué pasaría si los muertos regresasen desde el punto de vista social, económico y emocional, pero no bien resuelta) o "Freak Out" (una comedia negra sobre un chaval muy freaky aficionado a las películas de terror que trata de educar a un loco fugado de un psiquiatrico para que se convierta en un asesino en serie como sus héroes), y que fue sustituida por "Angel Blade", que no era otra cosa que un thriller erótico de lo más manido y aburrido, a pesar de los abundantes desnudos y de un reparto para nostálgicos que incluía a Marc Singer ("V", "El señor de las bestias"), Richard Moll ("Juzgado de guardia", "Evilspeak") o Margot Kidder (la Lois Lane de "Superman").
Si el año que viene lo organizan un poquito mejor, aunque sólo sea un poquito, y si los ciclos que se inventen resultan interesantes, a lo mejor hasta repito. Es que soy un poco masoquista.
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