Nº 2 (siempre en construcción) -  marzo  2005   
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  Actualidad - festivales/eventos

XV Semana Internacional de Cine Fantástico de Málaga
Crónica de la semana

Fechas: del 3 de marzo al 11 de marzo
Lugar: Málaga.
Sedes: Teatro Alameda Multicines (principales proyecciones)
Salón de actos, edificio del rectorado de la Universidad de Málaga
Paraninfo - Campus Universitario El Ejido
http://www.fantastico.uma.es

Introducción: organización y estilo del evento
Vaya por delante que éste ha sido el primer año, de los quince que ya lleva celebrándose, en que he podido asistir a la Semana Internacional de Cine Fantástico de Málaga. Con ello ya quiero dar a entender que tal vez, y sólo tal vez, las críticas que voy a verter a continuación se deben no tanto a auténticos defectos como a que era yo el que ignoraba realmente en qué consistía esta muestra anual. Pero entiéndanme, no se trata de que uno espere el dinero que tiene Sitges, o el grado de eficiencia y buena organización de San Sebastián, es simplemente que Málaga es, a pesar de todo, uno de los festivales miembros del anillo conocido como Federación Europea de Festivales de Cine Fantástico (European Fantastic Film Festivals Federation), el tercer festival fantástico español tras los ya referidos en estar en esa organización, y es además uno de los festivales con capacidad para elegir los premios Méliès d'Argent. Eso, y los quince años de tradición e historia, son para mí motivos más que suficientes como para esperar al menos un mínimo de decoro en la organización, un ápice de seriedad y compostura que, a esta muestra grunge y trapera, le falta por los cuatro costados. ¿Tal vez es que me he topado un año especialmente pobre y decadente? No lo sé, puede ser una explicación. En cualquier caso, lo cierto es que a lo que yo he asistido ha sido a un festival muy por debajo de la recién nacida Muestra de Calle 13 de Madrid, que ni vota los Méliès ni pertenece a ninguna federación internacional, y con un nivel de organización y saber estar más parejo al del cochambroso Cinemad que cada año nos pone a prueba la paciencia con sus tonterías y sus informales proyecciones cutres de DVD's en pubs y discotecas.

El tonillo general del festival que dirige Ramón Reina ha sido como de "pasamos de todo". Pasan de la gente cuando les escribes e-mails a sus direcciones de contacto pidiendo información o acreditaciones; pasan de informar de los cambios en la programación, ni tan siquiera con un mísero cartelito impreso a última hora que hubiera quedado muy bien en la taquilla y en la puerta del cine; pasan de tener el material a proyectar hasta el ultimísimo momento; pasan de que lo que se proyecta suene bien, se vea bien, o simplemente entre dentro del cuadro. En definitiva, pasan del cine fantástico, y pasan de la pobre gente, como si los del Sur no tuvieran derecho a tener una muestra mínimamente digna en la que ver, qué menos, algunas de las películas que ya han pasado por los otros festivales del Norte. ¿Siempre estamos en ese conflicto, el Norte / Sur? ¿O es que hay que recurrir a los tópicos sobre el carácter festivo, cachondo, pero informal de los andaluces? ¡Venga ya, no me lo creo! Conozco a suficientes andaluces como para poder decir sin caer en demagogias que en Andalucía hay capacidad más que suficiente como para organizar un poco mejor las cosas, y que si no se hace, a lo mejor deberían rodar cabezas (ahí, ahí, haciendo amigos, Javier) de gente que tiene más motivos para esconderse colorados como un tomate que de salir y decir "yo es que organizo un festival en Málaga".

Unos datos, sobre esta semana tan internacional:
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Más de un 50% de las películas proyectadas eran DVD's y no películas en 35mm, algunos de los cuales se veían con unos pixelados horribles, una calidad inferior a de muchos ripeos ilegales que pululan descargables por Internet.
- Muchos de esos DVD's a proyectar fueron duda hasta el último momento. Películas como "Freak Out" o "Les Revenants" al final no llegaron a tiempo y se cayeron del programa, justo el mismo día en que iban a ser proyectadas. A nadie se le informó de los cambios, y no había carteles que dijesen lo que estaba pasando.
- Hubo películas como "Satan's playground" que sí fueron proyectadas, pero que lo hicieron después de ser duda hasta el final, y con el final me refiero a cuarenta y cinco minutos antes de la hora de comienzo de la película. 
- Si le preguntabas al taquillero del teatro, D. José Ricardo Núñez (otro elemento al que echar a comer aparte por su simpatía, y se nota que estoy siendo sarcástico), podrías encontrarte con desplantes y respuestas intolerables en un empleado de atención al público como "ni lo sé ni lo quiero saber, es un poco temprano para preguntar eso" (a pocas horas de la proyección). Este señor, por cierto, suele despachar las entradas con una cara bastante larga y tirándoselas al cliente como si de un intruso que viene a molestar su paz haciéndole trabajar se tratase. (y si algo de lo dicho molesta, que se vaya a la mierda, que hay mucha gente en paro como para soportar a ineptos y gente con actitudes negativas)
- Uno de los DVD's proyectados, el de la horrible película "Angel Blade",  tenía un texto sobreimpreso a la altura del bajo centro de la pantalla que decía "only for screening purpose", y a nadie se le cayó la cara de vergüenza al exhibir eso.
- En más de una película en la sala 2, concretamente yo llegué a sufrir en carnes propias "Red Ridding Hood" y "Angel Blade", llegó a salir un letrero en medio de la pantalla y sobreimpreso a la película que decía: "el proyector se ha sobrecalentado, se apagará en breves momentos". Naturalmente la amenaza fue cumplida, y el proyector se apagó, quedándonos sólo con el sonido y los subtítulos. La película (el DVD, quiero decir) tenía que ser detendida, y un segundo proyector, de menor resolución, tomaba el relevo. El resto de película se veía con una calidad de imagen muy inferior, y durante un rato se perdían los subtítulos.
- El cine-teatro Alameda es un lugar horrible para una muestra así. Si bien la sala 1 es bastante aceptable, las salas 2 y 3 son de verdadero escándalo. El sistema de sonido es ridículo y triste hasta lo inconcebible, consistiendo en un grupo de altavoces como de pub. En las películas con sonido mono el grado de petardazos y distorsión era simplemente pasmoso. Películas como "El peso de la muerte" o todo el arranque de "El invisible", fueron emitidas con un sonido prácticamente ininteligible. La película "Satan's playground" fue emitida con un defecto en el audio que hacía que todos los personajes hablasen como a menos revoluciones y con un tono gutural.
- Algunas películas antiguas con un ratio más cuadrado (1.33:1), fueron destrozadas por los proyeccionistas que trataron de "extenderlas" un poco más por la pantalla ancha, y que dejaron fuera las partes superiores e inferiores de la imagen. Concretamente "El testamento del Dr. Mabuse" fue masacrada, y las cabezas de los personajes se salían de cuadro cada dos por tres.

En esta lista de cargos, quiero excluir, faltaría más, a la amable y eficiente gente que trabaja en el Alameda (salvo al citado energúmeno de la taquilla), a las chicas del bar, las personas que pican las entradas, incluso a los que tratan de que las películas en la medida de lo posible se lleguen a ver medianamente bien. A ellos, y a los chicos jóvenes de la organización que sí estaban allí para responder y dar la cara, no les echo la culpa de nada. Sin embargo, algo anda muy mal en un festival presuntamente internacional, cuando lo antedicho y otras cosas puede suceder y sucede.  ¿Esto es un Festival Internacional, o es un festival universitario organizado por el típico club de cine de la facultad? No es de extrañar que este año no hubiera por aquí muchos rostros conocidos, salvo los invitados Rutger Hauer y su presentador Juan Manuel de Prada, y que por supuesto no se quedaron más días una vez terminado su acto. Es que pensar en que pudiera haber cobertura de prensa nacional o internacional, o que pudieran estar aquí de visita algunos de los típicos que sí se ven cada año en Donostia o en Sitges, para ésto, para ver DVD's... es en todo punto comprensible. De hecho, ¿tiene sentido la cobertura dada por esta web? No lo sé, simplemente no lo sé. Tratamos de apoyarlos a todos, pero a veces ellos nos lo ponen tan difícil...


Las películas

Tampoco muy sabroso en ese apartado, pocos grandes títulos, aunque sí alguno. Las películas, siempre, son lo mejor de cada festival. Así, cabe destacar la antología de la Hammer, nueve títulos que supieron a poco, pero supieron a gloria y fueron muy bien recibidos por la gente ("Drácula", "La maldición de Frankenstein", "El cerebro de Frankenstein", "Frankenstein y el monstruo del infierno", "La maldición del hombre lobo", "El fantasma de la ópera", "La momia", "La gorgona", y "El experimento del Dr. Quatermass", la mayoría de ellas del maestro Terence Fisher, y con los rostros tan conocidos de actores como Peter Cushing o Christopher Lee), así como el ciclo de casas encantadas en el que se vieron películas tan archiconocidas pero gratificantes de volver a ver en pantalla grande como "The haunting", "La leyenda de la mansión del infierno", "Al final de la escalera" o "Suspense". Tan esperado como era la proyección del tríptico de Fritz Lang sobre el Dr. Mabuse: "Doktor Mabuse: Der grobe spieler / Inferno", "El testamento del Dr. Mabuse" y "Los crímenes del Dr. Mabuse".

El homenaje de este año, ya que cada año el Festival trae a un invitado y ofrece un miniciclo sobre él, fue para el carismático actor holandés Rutger Hauer, del que se vieron "Blade Runner", "Lady Halcón" y "Carretera al infierno", así el cortometraje "The Room" dirigido por él mismo junto con Eric Lieshout. La recaudación de la noche dedicada a Hauer, con la entrega de su galardón/reconocimiento, que fue presentado por el escritor Juan Manuel de Prada, fue a parar a la ONG dirigida por el propio actor: la Hauer Starfish Foundation para la lucha contra el SIDA. Hauer, que se presentó en el teatro como salido de un fotograma de una de sus películas, con un largo abrigo negro y vestido del mismo color, con sus penetrantes ojos azules y su pelo rubio blanquecino algo largo y peinado con el justo descuido, conserva un físico imponente para su edad (60 años bien cumplidos), gracias a su talla holandesa y su particular e inolvidable rostro y color de pelo, inconfundible en decenas de películas. Firmó autógrafos y fue paciente y amable con los aficionados españoles.

Películas en las secciones oficial e informativa, se han visto varias, si bien como empecé diciendo el nivel medio era tirando a bajo. Muy a destacar resultan "Twilight Samurai (El ocaso del samurai)" (Tasogare Seibei), film galardonado con varios premios de la Academia Japonesa (los Goya japoneses, para que nos entendamos) en el año 2003, incluyendo mejor película, mejor director (Yoyi Yamada) y mejor actor (Hiroyuki Sanada, al que conocíamos ya de "The Ring" -Ringu-), y que estuvo nominada en los Oscars de Hollywood 2004 en la categoría de película de habla no inglesa. Se trata de un chambara (género de samuráis típico japonés, equivalente en cierto modo al western americano) crepuscular, ambientado en la época del final del shogunato o era de los Shoguns, y justo cuando está a punto de comenzar la restauración Meiji, que supuso el punto y final para la existencia del modo de vida samurai y la más violenta modernización de Japón, hasta entonces aislado en una especie de Edad Media de casi dos mil años de duración. Cuenta la muy desmitificadora vida de uno de estos últimos samurais, viudo y padre de dos niñas, que sobrevive con un salario bajo como funcionario dentro de la estructura organizativa de su clan, del que es un mero siervo (que es literalmente lo que significa la palabra samurai), un hombre atrapado entre la tradición que su rango implica y el deber que le debe al clan, y sus propias necesidades existenciales como tranquilo padre de familia y hombre lleno de inseguridades, y todo mientras el mundo que conoce se desmorona.

También interesante es "Natural City" (Naechyureol Siti), o el clon coreano de "Blade Runner": un futuro post-apocalíptico en el que junto con las ruinas del antiguo mundo existen ciudades de rascacielos sobrepobladas, en las que hay inmensas pantallas de televisión en cada esquina emitiendo publicidad, luces de neón, coches voladores, y por supuesto no falta la sempiterna y pertinaz lluvia. En ella seguimos la historia de R, uno de los más destacados policías dedicados a enfrentarse y desactivar a cyborgs renegados, en este caso auténticos robots asesinos de una agilidad asombrosa. Pero R es un tipo torturado con su propio problema llenándole todo el corazón: está enamorado precisamente de una cyborg (más propiamente deberían llamarlos androides, ya que los cyborgs realmente son medio humanos medio máquinas, y en esta película los cyborgs son totalmente máquinas, de aspecto perfectamente asimilado al humano y reacciones muy parecidas, eso así), a la que le quedan apenas tres días para autodesactivarse para siempre, según las directrices de caducidad que cada cyborg lleva impresas. Película confusa y a ratos parcialmente aburrida, y con algunas irritantes ingerencias de cámaras lentas que tratan de simular de manera barata los efectos de bullet time de "Matrix", y a la que por supuesto no le faltan los típicos tics del cine comercial coreano (esos interludios a cámara lenta en los que la banda sonora llega al paroxismo y que vienen a subrayar el momento en que los protagonistas corren a encontrarse con su destino), pero con bastantes detalles disfrutables, a pesar de la absoluta falta de originalidad del argumento, que como se ha visto, no es más que una copia de la película de Ridley Scott.

"Primer" continua con su andadura, convirtiendo en una película de culto allá donde llega, tras haber pasado por Sitges y Madrid en la muestra Calle 13. Este film de Shane Carruth, un ingeniero del software reconvertido en director de cine por propia fuerza de voluntad, es un film fascinante y absolutamente esotérico de ciencia ficción dura, absolutamente incomprensible en su jerga, en lo oscuro del desarrollo, y en el más completo minimalismo de su puesta en escena (apenas un garaje y un grupo de ingenieros que hablan entre sí). Sin embargo, y tal y como pasó con la también arrebatadoramente extraña y original "Pi" de Darren Aronofsky, "Primer" tiene algo, una fuerza y una pureza intelectual, además de un tufillo underground en el mejor sentido, que la convierten en un interesante desafío, una película para ver muchas veces e ir descubriendo cosas con calma, y con un buen libro de física cuántica al lado. Sí, así de dura es.

"The legend of the Evil Lake" es una sword-play coreana típica, pero más que digna, e incluso muy superior a otras estrenadas incluso en nuestros cines, como "Bichunmoo". Con una estética inspirada en algunos momentos en el clásico hongkonés "La novia del cabello blanco", "The Legend of the Evil Lake" nos ofrece, como es de rigor, una historia de maldiciones, un amor más allá de la muerte, épicas y sangrientas escenas de artes marciales con espada, momentos de mágia y poderes del más allá, una mujer que vuela poseía por un espíritu, un canto al honor, el deber, la lealtad, la fidelidad, la amistad, la lucha entre las fuerzas del bien y del mal, y otros asuntos más, eternos. Y lo hace con ritmo y con buena realización, una película bastante atractiva para los aficionados al género wuxia y a las aventuras fantásticas del sword-play.

"CSA. Confederate States of America" es lo que podríamos llamar un "what if" (¿y si...?). Con forma de (falso) documental, incluso interrumpido por sus (falsos) cortes publicitarios a juego, nos pone en el hipotético caso de que la Guerra de Secesión Norteamericana hubiera sido ganada por el Sur, el general Grant tuvo que rendirse ante el general Lee, y Abraham Lincoln no fue asesinado en el teatro Ford, sino que tuvo que exiliarse a Canada acusado de traidor y antipatriota. De esta manera, asistimos a un recorrido perfectamente documentado por medio de fotografías y reconstrucciones (a)historicas, de una historia alternativa de los Estados Confederados de América, país en el que el actual culto que se le rinde a Lincoln se le está rindiendo a Jefferson Davis, y en el que todavía en nuestros días existe la esclavitud, tolerada y aceptada tanto en el Sur como en el Norte, y la mujer todavía no tiene derecho al voto. La minuciosidad de la película es absolutamente asombrosa, se ofrecen incluso fragmentos de películas alternativas de un supuesto D.W. Griffith racista cuyo Sur hubiera vencido, y cómo sería "Lo que el viento se llevó" con una mentalidad sureña e invirtiendo todos los papeles. Hay escenas de cuando el hombre llegó a la luna, y la bandera confederada fue plantada en el satélite, comentarios sobre cómo los Estados Confederados de América se aliaron con Hitler en vez de con los aliados, de cómo tratan de realizar una expansión comercial racista hacia el Sur del río grande, etc, etc. Presentada la película por Spike Lee, supone un enorme zarandeo a base de sarcasmo, humor negro y mucha mala leche a las conciencias acomodadas de los espectadores. Provocación, originalidad, y mucha diversión.

"Red Riding Hood" (Caperucita Roja) fue la joya incomprendida del festival. Una comedia brutal y macabra sobre una niña de 12 años, abandonada por su madre ninfómana en manos de su abuela incapaz de educarla y que, al igual que el Quijote, ve lo que quiere ver, sea real o imaginario. Presentada por el legendario productor Ovidio G. Assonittis (toda una institución en el cine de terror casposo italiano: "Quién la ha visto morir", "Poder maléfico", "Tentáculos", "Piraña 2", etc) y emparentada en muchas cosas con "May", la niña, entre encantadora y repelente, y su amigo imaginario, el lobo de Caperucita, inician una cadena de sanguinolentos y muy creativos asesinatos al más puro estilo giallo, entre los que no faltan los homenajes a "Un hombre lobo americano en Londres" o a "Inferno" de Dario Argento. Pero lo mejor de la película es su tono de cuento de hadas malsano (no en vano el subtítulo de la misma es "un cuento de hadas que no querrás contarle a tus hijos"), en el que el tono ligero contrasta con la bestialidad de algunas de las cosas que se cuentan, y la fantasía se da la mano continuamente con el realismo de los crímenes. La película es absolutamente inclasificable: demasiado familiar para ser experimental, demasiado divertida para ser de terror, demasiado oscura y enfermiza para ser una comedia... La banda sonora, compuesta por temas de época alegres y optimistas, contribuye a crear el ambiente de rareza. Las paranoias de la niñita resabiada (encantadora Francesca Fagioli) terminan por hacerse inolvidables.


Viejos amigos
Se ofrecieron las últimas películas de algunos nombres conocidos por los aficionados más atentos, como "Il tri volti del terrore", segundo largometraje como director del maestro de los efectos especiales Sergio Stivaletti, habitual responsable de las sanguinolencias de las películas de directores como Lucio Fulci o Lamberto Bava. Su película, presentada muchos años después de su primer intento, "Máscara de cera", viene a corroborar lo complicado que se ha vuelto hacer cine de terror en Italia, y la triste situación en la que el género se encuentra y se va a seguir encontrando en ese país. Rodada prácticamente con la autofinanciación del director y de su amigo el distribuidor reconvertido por necesidad en productor Lorenzo Van Lorch, se trata de un film compuesto por tres episodios autoconclusivos, a la manera de las películas de sketches que estuvieron tan de moda en los años 60. En realidad, la película es un remake relativamente inconfeso (en las entrevistas los autores sí lo admiten) de "Dr. Terror", el fabuloso film de la británica Amicus dirigido por Fredie Francis con Peter Cushing, Christopher Lee, John Carradine y Donald Sutherland en el reparto, y también pretende ser un sentido homenaje a "Las tres caras del miedo" de Mario Bava con Boris Karloff, por ser la mejor de todas las películas de esa clase, y por haber estado Stivaletti, precisamente, muy próximo al círculo de la familia Bava. Su película es cutre y objetivamente muy mala, pero a un cierto nivel sentimental funciona muy bien, es como un retorno a las italianadas que alquilábamos en el videoclub en la primera mitad de los 80, a esa clase de actores, de efectos, y sobre todo a esas bandas sonoras, que o las odias o las amas, y que aquí Maurizio Abeni ha logrado a la perfección, mostrándonos un abanico desde el rock sinfónico con sintetizador a lo Goblin, a segmentos más techno, o con guitarra. Además, la película supone el reencuentro con el mítico actor John Phillip Law ("El séptimo viaje de Simbad", "Diabolik", "Barbarella", etc), muy famoso en los años 60 y muy vinculado con el cine comercial de género europeo de entonces, y muy especialmente con el italiano. Por todo ello, la película despierta mis simpatías, además abunda en cierta clase de cameos (salen haciendo de sí mismos Lamberto Bava, el propio Sergio Stivaletti y Claudio Simonetti el ex miembro de Goblin, así como Michelangelo Stivaletti, el hijo pequeño del director, y hay personajes con nombres tan obvios como Peter Price o Dr. Fisher). En definitiva, una película para un público ya abonado y en el ajo.

El otro nombre conocido es el de Dante Tomaselli, la última esperanza del terror italiano, aunque trabaje en los Estados Unidos, y su última obra "Satan's Playground", muy en la línea de su anterior "Desecration", es decir, un film mediocre con una producción paupérrima, y un guión demencial y estúpido hasta la carcajada, pero con una fuerza visual muy conseguida merced a su pasión por el exceso, como una versión en serie Z y aún más enloquecida de "La casa de los 1000 cadáveres" de Rob Zombie, o con influencias de clásicos del serie Z más nasty como "Midnight (Medianoche)" o "Escóndete y tiembra (American Gothic)". En ella nos reencontramos además con actores secundarios ya conocidos aquí en papeles predominantes, como Felisa Rose (Sleepaway Camp), Ellen Sandweiss ("Posesión infernal" -Evil Dead-), Edwin Neal ("La matanza de Texas" -The Texas Chainsaw Massacre-) o Ron Millkie ("Viernes 13" -Friday the 13th-). En la película hay de todo, un monstruo que vuela, rituales satánicos, una bruja, una familia demente, una casa macabra, etc, y el guión es tan imposible y descabellado, que al final, a pesar de lo malo que es todo, uno se lo llega a pasar bien. Es de esas películas que de puro malas, molan, todo es histérico, y el sentido común parece haber sido reemplazado por una lógica irreal como de pesadilla.


Otros títulos parcialmente interesantes
Del pasado festival de San Sebastian aquí se han recuperado varias cosas, como la película de David Grieco "Evilenko", basada en su propia novela "El comunista que comía niños", que a su vez está basada en el caso real de Andrej Romanovic Chikatilo, el hombre que mató y abusó de más de 50 niños y adolescentes a lo largo y ancho de la antigua URSS, que fue finalmente detenido coincidiendo con la perestroika, cuyo juicio, en el que fue condenado a muerte, fue seguido muy de cerca por el propio Grieco. Con un Malcolm McDowell enorme, en uno de sus mejores papeles de su vida, probablemente el mejor desde "La naranja mecánica", la película peca de difusa, a Grieco le interesan demasiados temas muy distintos y no enfoca bien ninguno, y cae demasiado en la tentación de la parábola política, para al final terminar pareciéndose demasiado a "El estrangulador de Boston". También de San Sebastian vienen la alemana "Tears of Kali", otro film de episodios con una estética muy potente aunque videoclipera, y una variante new age muy curiosa del típico tema de la sociedad satánica, aquí una secta orientalista de las muchas que se formaron en India en la época hippy; y "La piel blanca" (La peau blanche), modesto film canadiense con una estética muy parca, casi de telefilm, pero con un guión interesante, parábola antiracista, historia de amor, e historia de vampirismo al mismo tiempo.

Fuera de las reposiciones de San Sebastian, se vio "Shallow Ground", película de terror estadounidense potente pero tramposa y caprichosa, en la que el guión parece no necesitar justificación y todo queda en el aire y parece suceder porque sí. Y "Malevolence", un film que supone un viaje (otro más) a los años 80 y la época dorada del splatter, y que nos presenta una especie de cruce entre "La matanza de Texas" y "Halloween" con todos los tópicos de rigor del subgénero, sin faltar ninguno. Tanto descaro en la falta de originalidad, y el uso tan directo de los clichés, terminan haciendo que la película incluso resulte graciosa y muy nostálgica, si bien tremendamente menor. "Into the Mirror" es un aceptable thriller coreano que, curiosamente, está editada en DVD incluso en España desde hace meses (salió con "The Phone" y "Bangkok Haunted"), algo en la línea de "The Ring", con fantasmas vengadores que asesinan desde el otro lado de los espejos.

Prácticamente eso es lo que dio de sí la semana, a pesar de que se cayeran películas como "Les Revenant" (que vimos en Sitges, y que presentaba un planeamiento muy interesante sobre qué pasaría si los muertos regresasen desde el punto de vista social, económico y emocional, pero no bien resuelta) o "Freak Out" (una comedia negra sobre un chaval muy freaky aficionado a las películas de terror que trata de educar a un loco fugado de un psiquiatrico para que se convierta en un asesino en serie como sus héroes), y que fue sustituida por "Angel Blade", que no era otra cosa que un thriller erótico de lo más manido y aburrido, a pesar de los abundantes desnudos y de un reparto para nostálgicos que incluía a Marc Singer ("V", "El señor de las bestias"), Richard Moll ("Juzgado de guardia", "Evilspeak") o Margot Kidder (la Lois Lane de "Superman").

Si el año que viene lo organizan un poquito mejor, aunque sólo sea un poquito, y si los ciclos que se inventen resultan interesantes, a lo mejor hasta repito. Es que soy un poco masoquista.

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