Nº 2 (siempre en construcción) -  marzo  2005   
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 Archivo de clásicos

El sonido de la muerte / El sonido prehistórico  (1965)
Por Manuel Aguilar
(Este artículo fue publicado por primera vez en Pasadizo en enero de 2002, y se reproduce aquí de acuerdo con su autor)

Ficha técnica:
Director: José Antonio Nieves Conde
Guión: Sam X. Abarbanel / Gregg G. Tallas / José Antonio Nieves Conde / Gregorio Sacristán, según un argumento de S. X. Abarbanel
Fotografía: Manuel Berenguer; Música: Luis de Pablo; Montaje: Margarita de Ochoa: Director artístico: Gil Parrondo / Luis Pérez Espinosa; Efectos especiales: Manuel Baquero
Cast: Arturo Fernández (profesor André), Soledad Miranda (María), James Philbrook (Dr. Pete Asilov), José Bódalo (Mr. Dorman), Ingrid Pitt (Sofia Minelli), Lola Gaos (Calíope, el ama de llaves), Francisco Piquer (Stravos), Antonio Casas (André)
España / USA, una producción Zurbano Films / American International Pictures; Productor: Gregorio Sacristán;
65 minutos; Blanco y negro; Idioma original: Castellano;
Ratio original: 1.33:1

Sinopsis: En un remoto lugar de Grecia, un grupo de arqueólogos en busca de un tesoro oculto es acosados por una prehistórica criatura invisible que protegerá dicho tesoro dando cuenta de cada uno de los profanadores...

 

Comentario: Un punto de partida no demasiado original, como se ve, para un título enmarcado en la corriente terrorífica que, desde el estreno en 1960 de Gritos en la noche de Jesús Franco, prácticamente acaparó la producción de género en el cine español; dentro de este contexto, El sonido de la muerte se revela atípico en muchos sentidos: si bien evidencia la carencia de medios y apoyos que parecía perenne en nuestra industria cinematográfica, marca la diferencia -precisamente- en su inteligente forma de solventar semejante raquitismo.

En efecto, el equipo integrado por Gregorio Sacristán -productor-, José Antonio Nieves Conde -director- y Manuel Berenguer -notable artífice de atmósferas, responsable, entre otras, de la fotografía de aquella curiosa fantasía semibiográfica sobre Bécquer llamada "El huésped de las tinieblas" (Antonio del Amo, 1948)-, en lugar de amedrentarse ante el nulo presupuesto y el mínimo escenario (una cueva y un caserón) que se les proporcionó, decidió cargar las tintas en el único elemento al que podían sacar jugo: el sonido; así, los bramidos que delatan a la criatura se erigen en base y factor determinante de tensión, y aunados con el ambiente claustrofóbico que siempre proporciona un escenario único, otorgan a las imágenes una genuina textura onírica, una atmósfera de pesadilla que sitúa a la cinta muy por encima de sus limitaciones coyunturales.

En este sentido no conviene olvidar la meritoria aportación de un elenco interpretativo que integra alguno de los rostros más característicos del cine patrio -entre los cuales la hammeriana Ingrid Pitt resulta muy convincente como “acompañante” frívola, ajena al grupo en el que ha ido a parar-, compuesto por el siempre competente José Bódalo y una soberbia Lola Gaos, en una de las escasas ocasiones que el cine español ha dado de contemplar a esta excelente y desaprovechada actriz en un papel hecho a su medida. Frente a semejantes monstruos, no desmerece siquiera un actor tan aparentemente ajeno al género como Arturo Fernández, en su eterno papel de seductor todo-terreno.

Paradójicamente, el único rostro hispano familiarizado con el género que puede contemplarse en este film es el de Soledad Miranda, y es a la vez el único cuyo personaje (insoportablemente ñoño y lánguido) no ha superado el paso del tiempo, lo que de algún modo materializa el desfase sufrido por una forma de entender el arte cinematográfico que, además de grandes fiascos, no deja de esconder sus pequeños tesoros y, en cualquier caso, otorgó una importante proyección internacional a una industria prácticamente inexistente. Una forma de entender el cine, en fin, cuya influencia para el presente de nuestro cine está todavía por estudiarse.


Anécdotas: La presente película fue una co-producción con la productora norteamericana American International Pictures, rodada sobre suelo patrio, y con la mayor parte del equipo de nacionalidad hispana. El director, José Antonio Nieves Conde, con "Surcos" (1951) ofreció una de las obras maestras al cine español, una muestra atípica sobre la miseria en tiempos de la censura; "El pisito" (1958), en un tono más amable, sin embargo sufrió problemas con la censura. En el género fantástico, amén de la presente, también ofreció la interesante Marta (1971), pastiche hitchcockiano con Marisa Mell y Stephen Boyd

Otros títulos anglosajones de "El sonido de la muerte": "Sound from a Million Years Ago" o  "Sound of Horror"


Entrevista con José Antonio Nieves Conde
Entrevista original y completamente inédita realizada en la primavera de 1999 por Javier Ludeña en la casa del propio cineasta.
Puedes leerla haciendo clic aquí.