
Ficha técnica:
Director: José Antonio Nieves Conde
Guión: Sam X. Abarbanel / Gregg G. Tallas / José Antonio Nieves Conde /
Gregorio Sacristán, según un argumento de S. X. Abarbanel
Fotografía: Manuel Berenguer; Música: Luis de Pablo; Montaje: Margarita de
Ochoa: Director artístico: Gil Parrondo / Luis Pérez Espinosa; Efectos
especiales: Manuel Baquero
Cast: Arturo Fernández (profesor André), Soledad Miranda (María), James
Philbrook (Dr. Pete Asilov), José Bódalo (Mr. Dorman), Ingrid Pitt (Sofia
Minelli), Lola Gaos (Calíope, el ama de llaves), Francisco Piquer (Stravos),
Antonio Casas (André)
España /
USA, una producción Zurbano Films / American International Pictures;
Productor: Gregorio Sacristán;
65 minutos; Blanco y negro; Idioma original: Castellano;
Ratio original: 1.33:1
Sinopsis:
En un remoto lugar de Grecia, un grupo de
arqueólogos en busca de un tesoro oculto es acosados por una prehistórica
criatura invisible que protegerá dicho tesoro dando cuenta de cada uno de los
profanadores...
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Comentario:
Un punto de
partida no demasiado original, como se ve, para un título enmarcado en la
corriente terrorífica que, desde el estreno en 1960 de Gritos en la noche de
Jesús Franco, prácticamente acaparó la producción de género en el cine español;
dentro de este contexto, El sonido de la muerte se revela atípico en muchos
sentidos: si bien evidencia la carencia de medios y apoyos que parecía perenne
en nuestra industria cinematográfica, marca la diferencia -precisamente- en su
inteligente forma de solventar semejante raquitismo.
En efecto, el equipo integrado por Gregorio Sacristán -productor-, José Antonio
Nieves Conde -director- y Manuel Berenguer -notable artífice de atmósferas,
responsable, entre otras, de la fotografía de aquella curiosa fantasía semibiográfica sobre Bécquer llamada
"El huésped de las tinieblas" (Antonio del
Amo, 1948)-, en lugar de amedrentarse ante el nulo presupuesto y el mínimo
escenario (una cueva y un caserón) que se les proporcionó, decidió cargar las
tintas en el único elemento al que podían sacar jugo: el sonido; así, los
bramidos que delatan a la criatura se erigen en base y factor determinante de
tensión, y aunados con el ambiente claustrofóbico que siempre proporciona un
escenario único, otorgan a las imágenes una genuina textura onírica, una
atmósfera de pesadilla que sitúa a la cinta muy por encima de sus limitaciones
coyunturales.
En este sentido no conviene olvidar la meritoria aportación de un elenco
interpretativo que integra alguno de los rostros más característicos del cine
patrio -entre los cuales la hammeriana Ingrid Pitt resulta muy convincente como
“acompañante” frívola, ajena al grupo en el que ha ido a parar-, compuesto por
el siempre competente José Bódalo y una soberbia Lola Gaos, en una de las
escasas ocasiones que el cine español ha dado de contemplar a esta excelente y
desaprovechada actriz en un papel hecho a su medida. Frente a semejantes
monstruos, no desmerece siquiera un actor tan aparentemente ajeno al género
como Arturo Fernández, en su eterno papel de seductor todo-terreno.
Paradójicamente, el único rostro hispano familiarizado con el género que puede
contemplarse en este film es el de Soledad Miranda, y es a la vez el único cuyo
personaje (insoportablemente ñoño y lánguido) no ha superado el paso del tiempo,
lo que de algún modo materializa el desfase sufrido por una forma de entender el
arte cinematográfico que, además de grandes fiascos, no deja de esconder sus
pequeños tesoros y, en cualquier caso, otorgó una importante proyección
internacional a una industria prácticamente inexistente. Una forma de entender
el cine, en fin, cuya influencia para el presente de nuestro cine está todavía
por estudiarse.
Anécdotas: La presente película fue una co-producción con la productora norteamericana
American International Pictures, rodada sobre suelo patrio, y con la mayor parte
del equipo de nacionalidad hispana. El director, José Antonio Nieves Conde, con
"Surcos" (1951) ofreció una de las obras maestras al cine español, una muestra
atípica sobre la miseria en tiempos de la censura; "El pisito" (1958), en un tono
más amable, sin embargo sufrió problemas con la censura. En el género
fantástico, amén de la presente, también ofreció la interesante Marta (1971),
pastiche hitchcockiano con Marisa Mell y Stephen Boyd
Otros títulos
anglosajones de "El sonido de la muerte": "Sound from a Million Years Ago" o
"Sound of Horror"
Entrevista con José Antonio Nieves Conde
Entrevista original y completamente
inédita realizada en la primavera de 1999 por Javier Ludeña en la casa del
propio cineasta.
Puedes leerla haciendo clic aquí.
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