
Ficha técnica:
Director: Andrew Douglas
Guión: Scott Kosar, basándose en el guión de Sandor Stern (1979), a su vez
basándose en la novela de Jay Anson
Fotografía: Peter Lyons Collister; Música: Steve Jablonsky / Clay Duncan; Montaje:
Roger Barton / Christian Wagner; Casting: Lisa Fields: Director artístico:
Marco Rubeo; Decorados: Daniel B. Clancy; Vestuario: David C. Robinson; Efectos especiales:
David J. Barker ; Efectos visuales: Asylum
Cast: Ryan Reynolds (George Lutz), Melissa George (Kathy Lutz), Philip Baker
Hall (Father McNamara), Jimmy Bennett (Michael Lutz), Jesse James (Billy
Lutz), Chloe Moretz (Chelsea Lutz), Jason Padgett (Charlie)
USA, una producción METRO-GOLDWYN-MAYER (MGM) / Dimension Films / Radar
Pictures Inc. / Platinum Dunes; Productores: Michael Bay / David Crockett
(productor ejecutivo) / Randall Emmett (co-productor ejecutivo) / Ted Field
(productor ejecutivo) / Andrew Form / Brad Fuller / George Furla (co-productor
ejecutivo) / Paul Mason (co-productor ejecutivo) / Steve Whitney (co-productor
ejecutivo)
Color; Idioma original: Inglés; Ratio
original: 1.85:1; Estrenada en USA el 15 de abril de 2005
Web oficial:
http://www.amityvillehorrormovie.com/
Sinopsis:
El 14 de noviembre de 1974, la policía recibió una llamada y se pasó por la
residencia de la familia DeFeo, en donde realizaron un macabro descubrimiento:
seis de los siete miembros de la familia estaban muertos con agujeros de bala en
sus cabezas. También encontraron al único superviviente de la familia, el hijo
mayor, que confesó haber asesinado a sus padres, hermanas y demás familia porque
unas voces se lo habían ordenado. En diciembre de 1975 la familia Luzt se mudó a
aquella misma casa en la que sucedieron los hechos. Esperaban construir allí la
casa de sus sueños ignorando lo sucedido un año antes, tomándolo como un suceso
aislado obra de un enfermo, pero esos sueños se convirtieron en pesadillas
cuando fuerzas demoníacas reales comenzaron a dar pruebas de existir realmente
en aquella malvada casa...
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El origen de Amityville:
Si bien tanto la primera película de 1979 sobre Amityville como ésta están
basadas en el betseller escrito en por Jay Anson, la raíz de todo
esto hay que buscarla en los hechos reales (o presuntamente reales) en
los que se basó el escritor para su libro. Casas encantadas hay muchas, o eso se
dice, desde luego es evidente que hay casas con historia muy especiales, y el
caso de la tristemente célebre casa de Amityville fue uno de los más
comentados y famosos en la América de la década de los años 70. Los hechos son
los que siguen: el matrimonio compuesto por George Lutz y Mary Downey
adquirieron realmente, y tal y como se describe en las películas, la casa de
Amityville en 1975, y poco después la abandonaron y comenzaron a aparecer en
todos los shows de TV de Estados Unidos diciendo que habían sufrido un
auténtico martirio en aquella casa, en la que habitaban fuerzas más allá de toda
comprensión. La casa estaba siempre llena de moscas, surgían olores sin motivo
aparente, se escuchaban ruidos, surgían manchas en las paredes, se sentían
cosas, sensaciones no muy agradables que provocaban miedo, tuvieron visiones y
precogniciones de cosas que hubiesen preferido no saber... Llegando más lejos,
incluso insinúan algún caso de posesión completa con inducción a hacer cosas
violentas... pero el matrimonio se ha negado siempre a ahondar más en este tema.
Ellos declaraban que hasta ese momento no habían sido "creyentes" en fantasmas e
historias similares. Había un precedente escalofriante: efectivamente, un año
antes, también tal y como se cuenta en la novela y la película, un adolescente
se lió la manta a la cabeza y asesinó a toda su familia alegando luego que
"alguien" de la casa se lo había ordenado... Claro que en la casa no había nadie
más aparte de los cadáveres. Sea como fuere, e independientemente del grado de
comprensión o credulidad que el lector pueda tener hacia esta clase de
cuestiones, que por otro lado no son nada infrecuentes en cierta clase de
programas de TV, el matrimonio Lutz todavía hoy en día continúa periódicamente
siendo invitado a charlas y entrevistado por su experiencia, y en aquella casa
se han sucedido las investigaciones, y periódicamente surgen tanto refutaciones
científicas nunca del todo satisfactorias y capaces de zanjar la cuestión,
como apasionadas demostraciones de que allí hay realmente algo muy feo. Ni que
decir tiene, que ya en su época hubo quien decidió que el caso era lo bastante
espectacular e interesante como para escribir un libro sobre ello, concretamente
el citado Jay Anson, y en 1979 se hizo la primera película.
La casa maldita de Amityville se
encuentre en el 112 de Ocean Avenue, en Amityville, Nueva York. No dejen de
visitarla si pasan por allí y les da morbo, seguro que sus actuales inquilinos
están acostumbrados. Porque no se piensen: la casa está actualmente habitada
(hay gente para todo). La casa fue edificada en 1924 en estilo neo-colonial
sobre un solar en que el había habido otra anterior, de 1784. No se conoce bien
de dónde puede provenir la presunta maldición (de haberla), pues hasta el crimen
de 1974 la casa parecía normal. Hay teorías, no demostradas, que hablan de la
existencia de un cementerio indio (sí, suena a "Cementerio de animales" o a "Poltergeist",
pero claro que esas ficciones también tenían su puntito basado en cosas que
realmente se han llegado a contar...). La Sociedad Histórica reconoce que en
aquel terreno fue encontrado a principios de siglo un esqueleto humano, pero no
hay más datos al respecto del quién, cómo y porqué allí, y puede no significar
nada. También hay quién sostiene que la casa llegó a cobijar a un John Ketcham,
que había escapado de Salem... ya saben ustedes porqué motivo posiblemente.
La primera fotografía que he
adjuntado a esta reseña no pertenece de hecho a la película, sino a la casa
real, tal y como es hoy en día.
En cualquier caso, centrándonos
ya en el mundo del cine. Como se ha dicho ya repetidas veces, en 1979 la MGM
decide adaptar el libro de Jay Anson, y con ello extender la fama de la
maldición de Amityville por todo el mundo. La película fue "El horror de
Amityville", y fue dirigida por Stuart Rosenberg ("La leyenda del
indomable"). La película no es especialmente gloriosa, simplemente se deja ver,
pero por esos avatares de la taquilla y el destino, acabó desembocando en una
franquicia aparentemente interminable de secuelas que llegan prácticamente hasta
ayer mismo: en 1982 "Amityville II: La posesión", en 1983 "Amityville 3-D" (que
además de ser la tercera parte, estaba rodada en tres dimensiones), en 1989 "Amityville:
el mal escapa", en 1990 "La maldición de Amityville", en 1992 "Amityville 1992",
en 1993 "Amityville: La nueva generación", en 1996 "Amityville: Casa de
muñecas", y finalmente en 2000 un documental para TV sobre el caso real y sin
relación con las películas de la saga. Estas películas, salvo la última, son
cada cual peor que la anterior (las tres primeras todavía son defendibles, pero
a partir de ahí los méritos son sólo parciales en un mar de mediocridad), y a
menudo se han estrenado directamente en video. Que cómo ha llegado tan lejos una
saga así, es un misterio tan grande como el de la propia casa.
Ahora llega 2004,
casi el año en el que nos encontramos, y el director y productor Michael Bay
(director de películas de acción como "La roca", "Armaggedon" o "Dos policías
rebeldes"), que obtuvo muy buenos resultados (y es verdad, tanto artísticos como
de taquilla) con el remake del clásico de los 70 "La matanza de Texas",
decide seguir en esa línea y producir otro remake de otro clásico
setentero del terror. Así surge este nuevo "The Amityville Horror", que
en realidad no lo tiene muy difícil para ser igual o superior al original, pero
que deberíamos tomarnos con prudencia hasta verla.
Se ha rodado en Illinois, en
colaboración entre MGM y Dimension (junto con otras productoras más pequeñas),
si bien en caso de haber secuela parece que se ha quedado con los derechos
Dimension (la filial de Miramax que hace, por ejemplo, las secuelas de
Hellraiser o de Halloween).
Michael Bay asegura que dada la
naturaleza de la historia, la han tratado de hacer densa y de suspense, que no
es un slasher, como "La matanza de Texas", y que el guión de Scott Kosar
se centra sobre todo en los 28 días que aguantó la familia Lutz en la casa.
Respecto a éste último, Kosar ha declarado en entrevistas que no pone en duda la
palabra de los Lutz, pero que para él el éxito de la primera película de los 70
se debió a la influencia de "El exorcista" y "La profecía", y que le interesa
más esa línea que la de un telefilm de los "basados en hechos reales".
Os recuerdo que acabamos de ver
al protagonista, Ryan Reynolds, en "Blade Trinity".
Crítica de Miguel Goya:
La sombra de El Resplandor es tan alargada que parece que algunos todavía creen
en que copiar y pegar su fórmula puede resultar efectivo. Y es que "La morada
del Miedo" es un edificio muy bonito por fuera que por dentro no tiene ni
luz, ni tan siquiera instalación eléctrica, aunque tampoco guarda el encanto de
las moradas viejas, construidas en siglos pretéritos y en las que se suele
ubicar gran parte de la literatura gótica decimonónica. Pero por suerte o
desgracia no todo el mundo es Stanley Kubrick, quien nos brindó una pieza
magistral para el recuerdo con aquel Jack Nicholson completamente fuera de sí y
una histérica Shelley Duval.
Estamos delante de un remake que a su vez se basa en hechos reales. La
película original fue rodada en 1979, cuatro años después de que los penosos
hechos que marcaron la casa de Amityville -la muerte de toda una familia a manos
del desequilibrado hijo mayor y los pretendidos sucesos que sufrió la familia
que se instaló posteriormente en la casa, Hollywood siempre ha estado al quite
de los sucesos escabrosos-, con música del gran Lalo Schifrin -originalmente
compuesta para El Exorcista, pero rechazada por Friedkin-, Amityville es una
respetable película de fantasmas que supuso un hito en los setenta, una muestra
de horror claramente setentero que su remake no supera.
Esta vez la apuesta no le ha salido tan bien a Michael Bay. Mientras que
con "La matanza de Texas" consiguió un remake apabullante, que por
momentos hacía olvidar a la original -a pesar de la suciedad marca MTV, que no
se puede igualar a la película original-, con Amityville Horror a
intentado repetir la jugada de recuperar el terror de los 70 y todo y no ser un
completo desperdicio la cosa es claramente inferior a la original, además si
tenemos en cuenta que la original tampoco era una maravilla la película que
tenemos entre manos se queda en subproducto, con sustos fáciles, golpes de
efecto basados sobre todo en el más que reiterado y ya cansino uso del sonido
combinado con los movimientos veloces de la cámara. Eso sí, comercialmente la
película ha sido todo un éxito, sobre todo en EEUU –estamos seguros que aquí
también lo será, sobre todo en los Kinépolis madrileños o en los Cinesa
barceloneses-, y creo que con eso el californiano Bay ya se siente satisfecho.
El director Andrew Douglas es prácticamente un novel que fue escogido por
Bay a raíz de que viera su documental "Searching for the wrong-eyed Jesus", que
centra su acción en el sur más rural y atrasado, redneck, de los Estados
Unidos. Seguramente Bay –del que estamos esperando "La Isla"- lo hizo con
la intención de huir del lenguaje del videoclip para centrarse posiblemente en
una dirección más sobria, más clásica y a la vez setentera. Y es cierto que la
dirección es mucho más contenida que en el remake de "La Matanza de
Texas" –Marcus Nispel era un asalariado de la industria del spot y el videoclip-
y otras películas de terror de hoy en día, como la próxima "House of wax", y a
pesar de ser superior a engendros más o menos recientes, como "The Haunting" o "Ghost
Ship", La morada del miedo es una concatenación de escenas que buscan el efecto
momentáneo, que a veces resultan repetitivas, cuando no caen en el ridículo más
espantoso, que provocan más de una risa en el respetable y que a mí me
desencantaron rápidamente de lo que pasaba en la pantalla, aunque el interés lo
mantenga a trompicones y torpemente.
Es de agradecer que hayan huido de la profusión de efectos digitales y sobre
todo el hecho de que “el miedo” al que hace referencia la película no se vea
durante el inicio del metraje, aprendiendo la lección de "Alien". Pero por lo
visto Douglas no asistió a todas las clases, ya que a medida que ese “miedo” se
va haciendo presente con su inevitable cortejo de espectros, sombras, paredes
sanguinolentas, voces interiores y demás petardeo, que la película se hunde
estrepitosamente. Entonces la película huye de los efectos digitales para
centrarse en el enrarecimiento de la casa sobre los personajes y el
enloquecimiento progresivo del personaje del padre, el mazas Ryan Reynolds,
-visto anteriormente en la infausta "Blade:Trinity" o en la popular serie
"Sabrina", una puesta al día de "Embrujada" para adolescentes- que
aprovecha cualquier excusa para mostrar los músculos, pero ni la actuación de
Reynolds resulta medida ni la tensión que emerge de su perturbado personaje la
que debería, estando a años luz de la historia que toma como modelo
descaradamente, "El Resplandor".
La evolución de los personajes es gratuita y para nada creíble, mientras que en
"El Resplandor" parecía que estabas bailando al filo de una navaja debido a la
tensión acumulada, en Amityville -de la cual sus dos protagonistas mayores
parecen salidos de un episodio de "Los vigilantes de la playa"- la película
avanza a saltos, sin ningún tipo de progresión de la tensión o del drama, lo que
para una película que se quiere de auténtico horror es un fallo terrible.
De todo este desbarajuste podemos salvar a medias alguna escena de horror
clásico, como aquella en que la niñera queda atrapada en el armario –aunque nos
suene a vieja- o el momento en que la niña más pequeña se sube al tejado, que
parece sacada de una película de sonámbulos, en homenaje casi al "Drácula" de
Tod Browning.
En fin, aunque lo cierto es que al final el espectador sale exhausto y
desorientado, de tantos golpes de efecto que acaban por aburrir o hacer reír, de
tanta locura mal canalizada –la actuación de Reynolds es de juzgado de guardia,
a pesar de que Melissa George, Cathy, sale mejor parada en el duelo quizá
por el hecho de tener un papel más agradecido a nivel dramático-, de tanta
sombra a nuestras espaldas con su golpe de cámara respectivo, por no hablar de
la escena pseudo-gore del sotano y los presos, que parece sacada directamente de
"13 fantasmas" o "Sesion 9"; aunque todo esto es cierto, la película puede
gustar al aficionado que no pida mucho y que solo busque la emoción fácil, al
estilo de los drive-in yankis o el viejo terror setentero, pero menos.
Nada nuevo bajo el sol y una decepción más. ¿Pero que esperábamos en realidad?
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