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  Artículos - Cine - Monográficos de personas: Kim Ki-duk

Bad Guy ("Nabbeun namja", 2001)
Por Paco Latorre

Ficha técnica:

Director: Kim Ki-duk
Guión: Kim Ki-duk
Fotografía: Hwang Cheol-hyeon; Música: Park Ho-jun; Montaje: Hang Seong-won;
Cast: Jo Jae-hyeon (Han-ki), Seo Won (Sun-hwa), Kim Yun-tae (Yun-tae), Choi Duek-mun (Myoung-soo), Kim Jung-young (Eun-hye), Nam Gung-Min (Hyun-su)
Corea del Sur, una producción LJ Films; Productores: Kim Seung-beom (productor ejecutivo) / Lee Seung-jae
100 minutos; Color; Idioma original: Coreano; Ratio original: 1.85:1; Estrenada en Corea del Sur el 11 de enero de 2002
Web oficial: http://www.badguythemovie.net/



Sinopsis:
Han-ki es un hombre silencioso y extremadamente violento, que trabaja como proxeneta y matón en un burdel, que se encapricha obsesivamente de Sun-hwa, una joven estudiante inocente. El mundo de luz y esperanza de ella contrasta con la desesperada mugre del mundo de él, que movido por la lujuria de su irrefrenable deseo decide acabar con toda la inocencia de ella y arrastrarla a su mismo nivel: sólo así quizás deje de anhelarla, o al contrario ella pueda ser suya. Se encarga de prepararla una trampa que arrastrará a la muchacha hasta el mundo de la prostitución, prácticamente prisionera del burdel en el que tendrá que hacer la voluntad de todo hombre que pague por ello, mientras Han-ki observa oculto tras un espejo. Pero algo ocurre con este terrible cambio, en la joven parece desatarse un lado oscuro insospechado, y en el violento delincuente parece abrirse una herida existencial que hasta ese momento había procurado ignorar según se va enamorando más hondamente... Así, hombre y mujer, víctima y verdugo, resultan ser almas gemelas, perdidas en un infierno...

 

Comentario: Con “Bad Guy” Kim Ki Duk aparentemente cierra un ciclo de su filmografía. Digo aparentemente porque la violencia y la crueldad, en este caso emocional, seguirán siendo una constante dentro de sus películas, pero es “Bad guy” con la que, de momento (y sin aventurarme a que en el futuro vuelva a las andadas), esa poética de la violencia más visceral, física y descarnada se sublima y da paso a curar las heridas espirituales que ella ha causado, sirva como ejemplo ese otoño de “Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera” o la cura de esperanza en , a la mi entender, bastante sobrevalorada “Hierro 3”. No quiero decir que en “Bad guy” o incluso en “La isla” no esté presente esa escarificación interior que sufren los personajes de sus películas, sino que el tratamiento en la relación causa-consecuencia es más explícito.

“Bad guy” es una película sobre el amor y el deseo, así de claro. Sobre el amor entendido como brutal pasión , como tormento y como redención, porque a veces nos salva la vida. Kim Ki Duk nos cuenta la historia de un delincuente que, perdidamente enamorado de una joven que él presume inalcanzable desde el momento que la ve, acaba embaucando a la susodicha para que se vea obligada a ejercer la prostitución en un burdel que él regenta, mientras él la espía en secreto. A primera vista, el argumento es poco plausible (por no  a decir verdad, esperpéntico), pero es resumen de esa primera etapa excesiva en la obra del coreano: pura avalancha emocional que sumerge a sus criaturas y al espectador en un torbellino agotador. No importa el exceso, sino el efecto, la impresión y contagiar al espectador de esa tragedia, de esa pasión, quizás porque Kim Ki Duk se atreve a poner el dedo en la llaga y situarnos en nuestra más básica humanidad, en la pérdida del control, ahogados en nuestra propia alma, incapaces de controlar lo que sentimos. No es difícil imaginar que más de uno de nosotros , presa del deseo, obraría con la mayor crueldad, como el protagonista de esta película, sin importarle las consecuencias con tal de estar cerca de quien desea. No puedo ocultar que escribo esto con una sonrisa, porque si bien la obra de Kim Ki Duk es dura, cruel y tortuosa, es enormemente romántica. ¿Contradicción?, en absoluto. No es más que la obra de alguien que sabe que, aunque duela y sea una ilusión, el amor lo es todo.