
Ficha técnica:
Director: Francis Lawrence
Guión:
Kevin Brodbin /
Frank Cappello
Fotografía:
Philippe Rousselot; Música:
Klaus Badelt /
Brian Tyler; Montaje:
Wayne Wahrman: Casting:
Denise Chamian; Director artístico:
David Lazan; Decorados:
Douglas A. Mowat; Vestuario:
Louise Frogley; Efectos de maquillaje: Stan Wiston Studio; Efectos visuales: CIS
Hollywood / ESC Entertainment / Tippett Studio
Cast: Keanu Reeves (John Constantine), Rachel Weisz (Angela Dodson/Isabel
Dodson), Shia LaBeouf (Chas Chandler), Djimon Hounsou (Midnite), Max Baker (Beeman),
Pruitt Taylor Vince (Padre Hennessy), Gavin Rossdale (Balthazar), Tilda
Swinton (Gabriel)
USA, una producción WARNER BROS / The Donners' Company / Village Roadshow
Pictures / 3 Art Entertainment / Batfilm Productions / Di Bonaventura
Pictures / Weed Road Pictures; Productores: Gilbert Adler (productor
ejecutivo) / Michael Aguilar (productor ejecutivo) / Lorenzo DiBonaventura /
Akiva Goldsman / Cherylanne Martin (productor asociado) / Josh McLaglen (co-productor)
/ Benjamin Melniker / Lauren Shuler Donner / Erwin Stoff / Michael E. Uslan
/ Lorenzo di Bonaventura
121 minutos; Color; Idioma original: Inglés; Ratio original: 1.33:1;
Estrenada comercialmente en USA el 7 de enero de 2005
Web oficial: http://constantinemovie.warnerbros.com/
Sinopsis:
John Constantine es un hombre con el don de
discernir a los ángeles y a los demonios que moran entre los hombres.
Semejante don le trajo muchos problemas de niño, hasta el punto de empujarle
al suicidio. Como suicida, le hubiese correspondido ir al Infierno
Cristiano. Pero Constantine volvió de la muerte, posponiendo su definitivo
encierro en los Avernos hasta su muerte definitiva. Hoy por hoy, enfermo de
cáncer de pulmón por culpa de su adicción al tabaco, dedica su vida a ganar
puntos ante Dios para poder ir al Cielo, y escapar del infierno con el que
tiene la deuda. Últimamente ha notado una actividad especial de los
demonios, como si se estuviera preparando algo. Algo que tal vez tenga que
ver con la venida al mundo del hijo de Lucifer... Una agente de policía que
también tiene poderes parapsicológicos, le ayudará a hacer frente a las
fuerzas infernales.
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Hellblazer, el cómic
"Hellblazer" es el título genérico de una serie y un buen número de
novelas gráficas que la editorial de cómics DC publica dentro de su
línea Vertigo, la línea para lectores algo más adultos, y bajo cuyo
sello salen también tebeos de culto como "Sandman", "La patrulla condenada", "Preacher"
o "La cosa del pantano", como se ve casi todos ellos marcados por una cierta
tendencia a los temas oscuros.
El protagonista de "Hellblazer" es
John Constantine. La primera vez que este personaje apareció, fue como
secundario en la serie de "La cosa del pantano", dentro de la mítica
saga "American Gothic", convertida ya hoy en un clásico imprescindible
y una de las cotas más altas de la historia del cómic gracias a la genialidad
de los guiones de Alan Moore. El personaje causó sensación, y pronto
tuvo sus propias aventuras, escritas por el guionista Jamie Delano y dibujadas
por John Ridgway, y después por otros artistas. Sagas tan impresionantes y
difíciles de olvidar como "Habitos peligrosos" (tres tomos que fueron
publicados en España por Ed. Zinco), han mantenido el interés sobre el
personaje siempre creciente, y le han rodeado de un importante halo de
prestigio.
John Constantine, el verdadero, el de estos cómics,
es una especie de cínico ocultista que ha vendido su alma al diablo a raíz de
contraer un cáncer de pulmón mortal de necesidad. Su físico está literalmente
basado en el físico del cantante Sting, del cual el dibujante de "American
Gothic" era muy fan, pero sobre todo está muy marcado por la estética de
los detectives de las películas de cine negro de los años 40 y 50, lleva una
de esas gabardinas amarillentas, y un sempiterno cigarrillo en la boca, a
pesar de su cáncer. El personaje es inglés, como su creador Alan Moore, y muy
inglés, fuertemente caracterizado por su humor negro y su arrogancia. En
realidad Constantine no es un héroe, sino un antihéroe, bueno, de hecho el
tipo es bastante hijoputa, lo que pasa es que los demonios contra los que se
enfrenta son peores. Ahí está la gracia del personaje, su irreverencia, su
sarcasmo, su mala uva, y cierto toque muy punk. En sus aventuras, esta
especie de mago/detective se encuentra con demonios, ángeles, criaturas del
más allá, y otros similares, a caballo entre el subgénero de la dark
fantasy y el terror.
Y ahora que les he contado todo esto, ya se pueden
olvidar de ello, porque la película que han hecho supuestamente basada en este
personaje, no tiene casi nada que ver con cómo es él en los cómic:
Constantine, la película
Ante cosas así, cabrían hacerse muy
pertinentes comentarios sobre la contradictoria costumbre que están
adquiriendo de tomar marcas registradas del mundo del cómic y hacer películas
que poco o nada tienen que ver con ellos. La gente que no conoce a John
Constantine iría a ver esta película igualmente si se llamase de otro modo, y
los que sí le conocen no podrán evitar torcer el gesto. Para entender cómo se
llega a una situación tan curiosa, podríamos empezar mirando la larga
restragila de productores y compañías que figuran en los créditos, y nos
haremos una idea de hasta qué punto el concepto ha sufrido capas de
aportaciones. Aunque
Kevin Brodbin, el primero de los guionistas acreditados, se ha declarado
fan del cómic en diversas convenciones de aficionados, el proyecto sufrió un
auténtico vuelco en cuanto que se contrató a Keanu Reeves como
protagonista. Y no es sólo un detalle de físico, que el actor hawaiano
no resultase convincente haciendo de inglés, sino una revolución general, en
el que se ha tratado de ajustar al personaje a las estrechas dotes
interpretativas del actor y al mismo tiempo de ofrecer un tipo de héroe más
acorde con lo que algún espectador que va a ver "una de Keanu Reeves" ahora
puede esperar. Además, dicen que Reeves aportó muchísimas ideas al personaje
durante los ensayos, y no pienso que lo hiciera con los cómics en la mano. Por
supuesto, los productores, puestos a elegir, prefirieron el gancho comercial
de Reeves, que aquel otro menor que pudiera suponer el ser fiel a las ideas
iniciales.
Entre unos y otros, la película terminó yéndose a
un terreno intermedio entre el superhéroe esotérico a lo "Hellboy" y el
thriller de acción. Constantine luce gimmicks tales como bombas de agua
bendita, ametralladoras de balas de plata, y similares, y se ha procurado ante
todo que los efectos visuales queden muy bien. O sea, de ser un cómic muy
british, a ser una película muy americana.
Por supuesto, también el nombre, "Hellblazer", se
perdió, para no crear confusiones con respecto a "Hellraiser", la saga
infernal sado-fetichista creada por Clive Barker.
La precursora de la película es la exitosa
productora Lauren Shuler Donner, que hasta ahora había producido cosas
tan alejadas de ésta como las películas de "Liberad a Willy" o "Tienes un
e-mail", pero que últimamente le ha cogido el gusanillo a los personajes de
tebeo después de estar también involucrada en la producción de las dos
películas de los "X-Men". Ella contactó con Warner Bros, que en realidad forma
parte del mismo conglomerado de empresas que DC Comic, el grupo Time-Warner
AOL (de American Online). Pero al parecer nadie quería afrontar este proyecto
entero en solitario, y al negocio se siguió asociándose más gente, como
Akiva Goldsman (productor de "Una mente maravillosa"), o Erwin Stoff, que fue
el que aportó a Keanu Reeves, ya que suele ser el productor que más a
trabajado con él desde hace mucho, entre otros productores más.
Antes de que Keanu Reeves entrara en el proyecto (dice que el guión le llegó
cuando todavía estaba en Australia rodando "Matrix Revolutions"), el actor
pensado para el papel era Nicholas Cage, y el director
era Tarsem
Singh ("La celda"), pero diferencias creativas entre actor y director hicieron
que este último dejara la película; paradójicamente, poco después lo hizo
también Cage. Entonces, mientras embarcaban a Reeves, alguno de los
productores encontró a Francis Lawrence y acordaron que la dirigiera
él. Lawrence no tenía experiencia alguna en el largometraje, ésta es su
primera película, pero es un reputado director de videoclips, y ha trabajado
para artistas como Britney Spears, Will Smith o Aerosmith. Lawrence, no sólo
ha dirigido la película, sino que hizo muchas aportaciones sobre diseño e
imaginería de los momentos más satánicos de la película.
En el reparto, a Keanu Reeves le acompaña Rachel Weisz ("La momia"),
que además ya había trabajado con el actor en 1996 en la película "Reacción en
cadena". Entre ambos parece haber química, de hecho puedo adelantar de mi
propia crítica que es una de las cosas que mejor funcionan en la película. El
alivio cómico lo pone el joven actor Shia LaBeouf, que fue recomendado
por Will Smith al productor Akiva Goldsman tras su trabajo a su lado en "Yo
robot". En aquella película estaban los tres, ya que Goldsman era el
guionista. En esta ocasión, su personaje es una especie de escudero, aprendiz
y fan al mismo tiempo. En la breve aparición del Arcángel Gabriel, reconocerán
a Tilda Swinton, secundaria en películas tan prestigiosas como
"Orlando", "Adaptation (El ladrón de orquidias)" o "En lo más profundo". Por
último, destacamos a Pruitt Taylor Vince ("Murder One: Diario de un
asesino en serie"), que interpreta al padre Hennessy, uno de los pocos amigos
de Constantine.
El cielo, la Tierra y el infierno
Sin lugar a dudas y con diferencia, el aspecto más cuidado de este "Constantine",
es el diseño de producción y el tratamiento visual de los elementos. El
director Francis Lawrence trabajó muy estrechamente con la diseñadora
de producción Naomi Shohan ("American Beauty") para crear un Los
Ángeles oscuro y deprimente, pero a la vez muy creíble, el mundo de
Constantine. Para la fotografía contaron nada más y nada menos que con
Oscar Philippe Rousselot, ganador de un Oscar por "El río de la vida", y
responsable de la fotografía de películas como "Entrevista con el vampiro" de
Neil Jordan o "Big Fish" de Tim Burton. Rousselot es muy hábil con la luz
directa y creando profundidades llenas de matices en planos generales. Luego,
por descontado, está el tratamiento digital de muchas de sus imágenes, obra de
los encargados de los efectos visuales de Tippett Studio, que ya habían sido
los responsables de las dos secuelas de "Matrix", y que contaron con la
colaboración de otras empresas. Por cierto, que también vino en el mismo
paquete que la estrella Keanu Reeves y el estudio Tippett el responsable de
especialistas y escenas de acción, R. A. Rondell (otro que formó parte
del equipo "Matrix Reloaded / Revolutions"), y que ha colaborado en las
películas de Keanu Reeves desde "Le llamaban Bodhi".
El attrezzo, que tiene mucha importancia en esta película, ya que
Constantine es una especie de James Bond al que su inventor particular, Beeman,
le provee de extraños juguetes mortíferos para los demonios, fue diseñado por
Kirk Corwin, que hizo muy buen trabajo al inventarse armas de fuego y
explosivas que no desentonasen con el resto de parafernalia clásica y
religiosa que se usa para matar seres infernales, como crucifijos y reliquias.
Para ello, trató de imitar los diseños de maquinarias de Leonardo Da Vinci, e
hizo muy buen trabajo, como se puede apreciar en la escopeta sagrada de
Constantine, un arma hecha supuestamente a partir de un crucifijo hueco.
Por último, pero igual de importante, destacaremos los efectos especiales
animatrónicos (clásicos) y de maquillaje, obra del Stan Winston Studio,
que como su propio nombre indica es propiedad y está dirigido por el Maestro
de los FX Stan Winston ("Terminator", "Aliens"). Suyos son los seplavitas
o demonios comealmas de las secuencias del infierno-
Crítica, los "peros"
Prescindiendo ya y en adelante de cualquier otra consideración sobre si la
película se parece o no al cómic, y olvidándonos de "Hellblazer", y
centrándonos en la entidad propia de esta película, lo cierto es que "Contantine"
es un pequeño desastre que no termina de funcionar en ningún momento.
El guión es muy malo, y está fatal estructurado. Arranca con el típico esquema
prologo + presentación de personajes directamente en acción, pero lo hace tan
mal que a continuación ya no se sabe a dónde van ni por qué. La presentación
de Rachel Weisz apesta, y el mundo personal de John Constantine... bueno, es
que no hay mundo, todo se cuenta explícitamente o nos lo narra el mismo (con
flasbacks incluidos) a falta de saber sugerirlo de otra forma. La historia
tarda demasiado en saberse de qué trata (casi una hora entera), y su
desarrollo carece de puntos que la hagan evolucionar dramáticamente.
Respecto a la dirección de Francis Lawrence, es muy de agradecer que en lugar del típico tratamiento al que nos tienen
acostumbrados los debutantes que vienen del mundo del videoclip, es decir,
planos breves, montaje hipernervioso, muchos movimientos imposibles de cámara, giro
constante del eje, ángulos cerrados, etc, nos ha sorprendido con una realización
pausada, abundante en planos generales que, como las viñetas de un cómic,
dejan ver perfectamente lo que pasa, y permiten lucirse al decorado, la
fotografía y la estética de los efectos y diseños de producción. Esa es la
buena noticia.
La mala noticia, es que su puesta en escena es por otro lado tan plana y falta
de imaginación como el propio desarrollo del guión, tan monótona que ninguno
de los momentos de la película sugiere jamás que haya peligro real. Las
escenas de encuentros con los demonios se suceden como gags de un show
televisivo de humor, y ninguno lográ hacer avanzar la trama hasta algún nivel
de profundidad dramática más profundo: empiezan, acaban, y todo sigue igual.
La interpretación de Keanu Reeves es tan penosa como de costumbre, solo
que esta vez ni la extraordinaria pericia técnica de los efectos visuales y el
diseño de producción logra arroparte lo suficiente. Sin duda, John Constantine,
incluso este "otro" John Constantine, es un personaje que requeriría bastante
más carisma y capacidad de conmover.
En definitiva, estamos ante otro caso de película mala muy bien hecha, algo a
lo que, por otro lado, nos tienen muy acostumbrado en Hollywood.
Porque, eso sí, y que quede claro: la película visualmente sí es una pequeña
joya. Tanto en su fotografía, muy inspirada en el cine negro clásico, con esas
escenas urbanas nocturnas, sus profundas sombras, el asfalto mojado, el humo
arremolinándose suavemente (como en el comienzo de "Taxi Driver"), como sobre
todo en el diseño conceptual del Infierno, sorprendente y muy estimulante.
Aquí Lawrence y Naomi Shohan, creando un averno personal completamente
alejado de las ideas visuales que pintores como el Bosco o Brueghel y
escritores como Milton o Dante nos han inoculado en nuestro subconsciente
colectivo. En este caso, el Infierno es como nuestro mundo, y más exactamente
como Los Ángeles, sólo que ardiendo y devastado, interpretado el mismo paraje
que nosotros conocemos en otro desolador de podredumbre y dolor, en cuyo aire
hay una incandescencia como de explosión atómica, y de las ruinas calcinadas y
retorcidas como los relojes blandos de Dalí, surgen los demonios arrastrándose
casi a gatas. Y es que en el mundo de Constantine, el infierno está en
el mismo espacio que nosotros llamamos nuestro mundo.
Blasfemias y otros conceptos
Antes
de terminar, déjenme además que les remarque algunos puntos curiosos de la
película. No hablo ya de su dimensión de anuncio anti-tabaco tan descarada,
cuestión sin duda que ha salvado el característico rasgo de sempiterno fumador
del personaje original para aparecer en la película. Ello es divertido, pero
yo quiero referirme al cuarto de hora final de la película. Sí, ese cuerto de
hora en el que el Arcangel San Gabriel es de los "malos", en que Lucifer es
una mezcla de Antón Reixa y Annibal Lecter, y Constantine lleva a amagar una
ascensión a los cielos mientras con una señal del dedo le manda a tomar por el
culo a Satanás... ¡Pura blasfemia! Tramos tan enloquecidos como éste
posiblemente también harían de esta cinta la adecuada para compartir programa
doble con "Dogma" de Kevin Smith... igual de mediocre pero moderadamente
divertida.
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