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  Artículos - Cine

Descubriendo Nuncajamás  ("Finding Neverland", 2004)
Por Oscar Sueiro, a.k.a. Dr. West

Ficha técnica:

Director: Marc Forster
Guión: David Magee, sobre la obra de Allan Knee "The Man Who Was Peter Pan"
Fotografía: Roberto Schaefer; Música: Jan A.P. Kaczmarek; Montaje: Matt Chesse: Casting: Kate Dowd; Director artístico: Peter Russell; Decorados: Trisha Edwards; Vestuario: Alexandra Byrne / Mary Kelly; Efectos especiales: Laurent Makowski; Efectos visuales: Double Negative
Cast: Johnny Depp (Sir James Matthew Barrie), Kate Winslet (Sylvia Llewelyn Davies), Julie Christie (Mrs. Emma du Maurier), Radha Mitchell (Mary Ansell Barrie), Dustin Hoffman (Charles Frohman), Freddie Highmore (Peter Llewelyn Davies), Joe Prospero (Jack Llewelyn Davies), Nick Roud (George Llewelyn Davies)
Reino Unido / USA, una producción Film Colony; Productores: Tracey Becker (productor asociado) / Nellie Bellflower / Gary Binkow (productor ejecutivo) / Michael Dreyer (co-productor) / Richard N. Gladstein / Neal Israel (productor ejecutivo)
106 minutos; Color; Idioma original: Inglés; Ratio original: 2.35:1; Estrenada comercialmente en USA el 24 de noviembre de 2004
Web oficial: http://www.miramax.com/findingneverland/

Sinopsis: J. M. Barrie, autor de obras de teatro para la elegante alta sociedad del Londres eduardiano, está pasando por una mala época creativa. Atrapado en un matrimonio con una mujer excesivamente pragmática para su espíritu soñador, tampoco en lo personal es feliz. Pero encuentra una válvula de escape hacia un mundo de fantasía y felicidad, y de paso también la inspiración creativa, en la familia de la viuda Llewelyn Davis, que tiene tres hijos pequeños, y muy concretamente en su hijo Peter, un niño muy especial. A pesar de la oposición de todo el mundo, incluida, cómo no, su esposa, pasa muchas otras con la viuda y los niños inventando historias, trucos de magia, juegos... y termina poniéndoles un apodo cariñoso: "Los niños perdidos del país de  Nunca Jamás". De esos momentos vividos con la familia Llewelyn Davis, surjirá una de las obras inmortales de la literatura de todos los tiempos: Peter Pan. Incluso por encima de las reticencias de su productor habitual y de otras personas, Barry se empeña en estrenar esa obra, comprobando las enormes dificultades que abundan en el mundo de los adultos, en contraste con la hermosa fantasía infantil ideada por él.

 

Comentarios: El prometedor Marc Forster huye intencionadamente del tono oscuro y densamente trágico que tenía su anterior película, la desgarradora y genial "Monster's Ball", para buscar el contraste con ésta, un auténtico festival de luz, color, positivismo y sentimientos dulcificados. 

Biografía idílica y fantaseada sobre los hechos que llevaron al escritor J. M. Barry a la inspiración para escribir su obra inmortal y uno de los mayores mitos de nuestra cultura, "Peter Pan", catalogado incluso en los manuales de psicología, tanto el estilo de la película como las reacciones que provocará en el espectador, pueden hacernos evocar otras películas bonitas recientes similares, como "Big Fish" o la biografía amable de "Ed Wood", ambas de Tim Burton.

Crítica: Tal como apunta nuestro webmaster en los comentarios, Finding Neverland es un giro radical en la carrera de este prometedor director, que pasa del drama oscuro a la comedia edulcorada casi sin despeinarse.

Parece claro que Marc Forster no hace películas por hacer. Estudia a fondo las claves del género que quiere tratar e intenta llegar al corazón del espectador a toda costa.

Es más fácil que se le reconozca el mérito a su anterior "Monster’s Ball" por su tratamiento pesimista del drama y su seriedad, ya que "Descubriendo Nunca Jamás" es susceptible de ser catalogada coloquialmente como “pastel”. Y es que en cierto modo, lo es. Pero no por ello es menos buena o menos efectiva. Ni siquiera es una película fácil.

Antes comentaba que estamos ante una comedia edulcorada, pero no nos dejemos engañar. El tono de comedia entrañable es solo el envoltorio. Un envoltorio que esconde un drama familiar que puede arrancarnos alguna lágrima que otra…

Y es que esta artimaña narrativa es ya más vieja que el mundo. Se trata de hacer que el espectador coja el máximo cariño a los personajes, y luego… zas! Tragedia. Pero a pesar de todo, en esta ocasión está hecho con mucha sobriedad, porque el director consigue tenernos en un punto en el que, con un par de trucos más, podría exprimir nuestras glándulas lacrimales hasta dejarnos secos.
El caso es que sabe pasar de puntillas por la tragedia e incluso dar un mensaje esperanzador y positivista. Y eso es la película en si misma; un mensaje esperanzador y positivista.

A mí, desde luego, me parece un film precioso. Y los que lo califican de pastel, es que no se han reparado en los detalles. En las relaciones de los personajes entre si. Sobretodo en la relación de amistad y amor soterrado que viven Johnny Depp (James Barry) y Kate Winslet (Sylvia Davies). Una relación dibujada con miradas, con sonrisas, con pequeñas muecas, etc. Pero las cosas no son tan fáciles. El personaje de Depp está casado. Infelizmente casado. Cosa que refuerza el deseo de verlo junto a Kate Winslet.

Este triángulo sentimental es el único toque de cotidianidad y realismo que hay en la película, y que probablemente esté destinado a enganchar al público de mayor edad. El resto es para los niños y para los que no queremos crecer nunca. Una oda a la imaginación como ya lo fue la maravillosa "Big Fish", de Tim Burton.

Finding Neverland me gusta mucho como mensaje de fe para los niños. Una fe alternativa a la de la religión. ¿O a caso no es Nunca Jamás el Paraíso?
Lo bonito de todo esto es que ese paraíso es nuestro paraíso particular. Y esa sana dosis de esperanza es la que intenta transmitir James Barry al niño prodigio de la película. El más pequeño de los hijos de Sylvia, que está a punto de perder la ilusión al descubrir lo injusta que puede ser la vida.

Tanto el mensaje, como el halo de fantasía que lo rodea, me parecen totalmente lícitos y válidos para contagiar ese espíritu optimista a los niños. Y porque no, a los no tan niños.

Para que todo esto funcionase, hacían falta unas buenas interpretaciones. Y desde luego, esta película las tiene.
Johnny Depp, tan cómodo en la piel de personajes excéntricos como; Eduardo Manostijeras, Ichabod Crane, Ed Wood, o más recientemente, Willy Wonka, no podía desentonar en absoluto interpretando a este libremente adaptado James Barry.
Kate Winslet, una todo terreno, interpreta a la perfección a esta maltrecha madre de familia. Y si no le dan este año el Oscar por ¡Olvídate de mí! , bien podrían dárselo por esta película.
Ah! Y la sorpresa; Freddie Highmore, el jovencísimo hijo menor de Kate Winslet, que hace un papel con un peso dramático que no aguantaría cualquier actor adulto.
Y por último una también estupenda Radha Mitchel, la correcta Julie Christie, y el siempre en su sitio, Dustin Hoffman, que en esta ocasión, pasa casi desapercibido.

También es de agradecer el tratamiento artesano que se le ha dado al apartado de efectos especiales. Un tono de fábula que potencia ese aire imaginativo teatral.

En fin, una golosina con un regustillo amargo. Dejaos llevar y disfrutarla sin prejuicios de chico duro, que es una obra entrañable y muy rica en detalles.