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Star Wars episodio III: La venganza de los Sith
(2005)
![]() Ficha técnica: Director: George Lucas Guión: George Lucas
Cast: Ewan McGregor (Obi-Wan Kenobi), Natalie Portman (Padmé), Hayden
Christensen (Anakin Skywalker), Ian McDiarmid (Supremo Canciller Palpatine),
Samuel L. Jackson (Mace Windu), Jimmy Smits (Senador Bail Organa),
Frank Oz (Yoda voz), Anthony Daniels (C-3POI, Christopher Lee (Conde Dooku),
Keisha Castle-Hughes (Reina de Nabbo) Sinopsis: El joven caballero Jedi Anakin Skywalker se siente cada vez más atraído por el lado Oscuro de la fuerza. Entre tanto, el Canciller Palpatine, jefe de la República, conspira para tomar en su persona todos los poderes y convertirse en Emperador. Los caballeros Jedi tratarán de poner fin a la guerra, lo que no saben es que está a punto de desencadenarse otra peor, y en la que estarán involucrados nuevos jugadores. Cuando el autoproclamado Emperador consigue la servidumbre incondicional de un definitivamente perdido Anakin, decide renombrarle para remarcar su nueva personalidad, y le llama Darth Vader, y como primera misión le encomienda exterminar al resto de caballeros Jedi. Entre tanto Padme embarazada de Anakin está a punto de dar a luz a dos gemelos, que se llamarán Leya y Luke, y tendrán un papel decisivo en unos años. La primera Estrella de la Muerte ha está ya en construcción. Todo está a punto para los acontecimientos del "Episodio IV" que vimos hace 28 años.
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Crítica: En contra de la opinión que se está leyendo aquí y allá, este "Episodio III" es tan malo como el Episodio I y el II, sólo que es infinitamente más interesante y trepidante, por lo que a efectos prácticos queda muy por encima de ellos dos. Respecto a esa especie de acuerdo tácito en decir que esta película sí es casi tan buena como las de la trilogía original, resulta comprensible si tenemos en cuenta el enorme hambre que había entre los aficionados por ver al menos algo pasable, y el doloroso chasco que, sobre todo con "Episodio I. La amenaza fantasma", la que es sin duda la película más decepcionante de la historia (seguirían las discutidas secuelas de "Matrix") en relación expectación / resultados, nos ha hecho pasar George Lucas. con estas precuelas tan caras como subdesarrolladas. Ya puestos a las malas, lo mínimo que se puede exigir que nos vendan dentro de esta especie de negocio del siglo, es esto. Pero claro, eso no quiere decir, ni por asomo, que la película sea buena."Episodio III: La venganza de los Sith" tiene todo lo malo que tenían las sus atroces antecesoras: un guión horrible, unos personajes con el carisma de una patata medio seca, diálogos idiotas (sobre todo entre Anakin y Padme), una chirriante estética digital que hace pensar todo el rato en el cine de animación, unas interpretaciones en su práctica totalidad penosas, un montaje malísimo, no pocos problemas de ritmo (derivados sin duda del mal montaje) en las escenas de acción, y algunas cosas más. Ahora, eso sí, como ya he dicho la película resulta más interesante, y lo hace gracias a que el arco de acontecimientos que viene a tratar es lo suficientemente excitante en sí como para que la historia funcione. Sobre todo a partir de la segunda mitad de metraje, en la primera bien pueden echarse unas cabezaditas, la acción es constante y se sigue con los ojos como platos y sin parpadear. Es lógico: en esa mitad de película estamos presenciando nada más y nada menos que un buen número de acontecimientos que llevábamos toda la vida esperando, como el alzamiento del Imperio sobre golpe de estado dado en la República, la conversión del insufrible criajo soseras Anakin en el carismático Darth Vader, la muerte de unos cuantos personajes que sabíamos que iban a morir, el nacimiento de los gemelos Leya y Luke Skywalker, Yoda partiendo para el exilio... Nada de lo que acabo de contar supone un spoiler para nadie, ya que es así como comienza el "Episodio IV" clásico, y son cosas que sabíamos que iban a suceder. Todo conducía a este desenlace, las otras dos películas infumables y esta otra en su total extensión, todo ese metraje infructuoso, tenía como objetivo y argumento primordial el llegar a contar exactamente esto, lo único importante. Es difícil no sentir algo cuando se es muy fan de la trilogía original y se presencia como Darth Vader se coloca por primera vez la máscara, o que los que acaban de nacer serán nuestros héroes. Cuanto más se acerca este "Episodio III" a la mítica y la mitología de los episodios IV, V y VI, más emocionante resulta, así que, en todo ese tramo, en el que se está preparando la bola para que encaje con el arranque del Episodio IV, parece que las cosas cobran bastante más vida de lo que ya solía ser desgraciadamente usual. Incluso hay algún momento verdaderamente bueno, como cuando Obi-Wan Kenobi (Ewan McGregor) se despide de su alumno Anakin, ya Darth Vader (Hayden Christensen), creyendo que le ha matado. Suficiente para los muy fans, insuficiente para alguien que quiera ver cine. George Lucas parece ser de esas personas que confunden el ruido con la emoción, y la cantidad con la calidad. "La guerra de las galaxias", "El imperio contraataca" y "El retorno del Jedi" fue una trilogía que bebía directamente de las fuentes de la literatura pulp, del space opera comercial, de los relatos sobre la edad media y especialmente de los mitos artúricos, de las películas de samuráis ("La fortaleza escondida" de Kurosawa, por ejemplo), del sentido místico de las religiones de la "nueva era", y un largo etcétera. Lo mejor de ellas, por encima incluso de sus naves y sus efectos, era la manera en que estaba tratado todo este material, de forma que lo narrativo primaba por encima de otras consideraciones, la imaginación y la aventura era lo principal, y el vehículo para deslizarse por la historia eran unos personajes de un carisma maravilloso, sobre todo este encantador pirata caradura llamado Han Solo, pero también otros personajes, desde el malo enigmático Darth Vader, los androides que rememoraban al Gordo y el Flaco, etc. El problema de esta nueva trilogía es que esto ya no es así. Lucas única y exclusivamente se ha preocupado de sus CGI's y sus renderizados, de que los giros de cámaras virtuales en entornes en 3D fueran sorprendentes (aunque a menudo anti-naturales), y que hubiera suficientes escenas multitudinarias. Todo lo demás, hace aguas, empezando el vehículo esencial de los personajes con carisma. NInguno de estos lo tiene, el espectador no tiene con quién identificarse. La aventura decae cada vez que no hay disparos en pantalla. Cuestión de ver el vaso medio lleno, o medio vacío. Al menos esta entrega se puede ver como una mera curiosidad anexa a la trilogía original.
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