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  Artículos - Cine

El escondite ("Hide and Seek", 2005)

Ficha técnica:

Director: John Polson
Guión: Ari Schlossberg
Fotografía: Dariusz Wolski; Música: John Ottman; Montaje: Jeffrey Ford; Casting: Aisha Coley / Amanda Mackey Johnson / Cathy Sandrich: Director artístico: Emily Beck; Decorados: Judy Gurr / Beth Kushnick; Vestuario: Aude Bronson-Howard;
Cast: Robert De Niro (David Callaway), Dakota Fanning (Emily Callaway), Famke Janssen (Katherine), Elisabeth Shue (Elizabeth), Amy Irving (Alison Callaway), Dylan Baker (Sheriff Hafferty), Melissa Leo (Laura), Robert John Burke (Steven)
USA, una producción 20TH CENTURY FOX / Fox 2000 Pictures / Josephson Entertainment; Productores: Joseph M. Caracciolo Jr. (productor ejecutivo) / Barry Josephson / John Rogers (co-productor)
101 minutos; Color; Idioma original: Inglés; Ratio original: 1.85:1; Estrenada en USA el 28 de enero de 2005
Web oficial:
http://www.hideandseekthemovie.com/home.html



Sinopsis:
David Callaway es un psicólogo y padre viudo cuya esposa se acaba de suicidar. Emily es su hija, una niña de doce años profundamente traumatizada por el suceso. Juntos se mudan a un caserón en Nueva Inglaterra con la intención de comenzar de nuevo, pero el comportamiento de Emily denota que sus problemas para superarlo son demasiado grandes, y se convierte en una niña extraña y siniestra. Pronto aparece en su solitario estilo de juegos un nuevo amigo imaginario: Charlie. Charlie es como una presencia malvada y una pésima influencia para Emily, y parece ser el medio a través del cual la niña culpa a su padre de la muerte de su madre. O tal vez no, o tal vez Charlie es un ser real, invisible o escondido en la casa, y con muy malas intenciones...

 

Crítica: A esta película se la ve venir desde el trailer, y verdaderamente no hay sorpresas al respecto tras verla. Se trata exactamente de una de esas películas de suspense y terror dirigidas a un público que habitualmente no tiene gusto por este género, como en su momento lo fue la vulgar pero no por ello menos exitosa "Lo que la verdad esconde" ("What Lies Beneath", 2000) de Robert Zemeckis con Harrison Ford y Michelle Pfeiffer. Lo que estas películas necesitan para despegar, además de un guión mediano a la medida de unos sustos bien milimetrados, es ante todo una o dos estrellas de relumbrón, y la taquilla está hecha. En este caso, la estrella es Robert De Niro.

Por otro lado, también se trata, y sin detrimento (o complementariamente) a lo otro, de un film absolutamente tramposo y embustero, en el que el más esencial sentido de la lógica interna se supedita al afán de sorprender a ese público manejable que bota en los asientos. La primera parte de la película se desarrolla justo como se tiene que desarrollar, sin especiales atractivos pero sin estridencias, medidamente entretenida y muy clara en sus planteamientos, al gusto de cualquiera, un producto tan previsible como bien hecho. Pero a partir de la mitad de la cinta, los tornillos de la maquinaria no sólo comienzan a chirriar, sino que comienza a intuirse un gran fiasco que se nos avecina. Y así es: todo el cuarto final de la película no sólo es tonto y forzado, sino que, para cualquiera que tenga un mínimo conocimiento de escritura de guión, se revela claramente como un mero capricho de guionista, un "porque sí". A aquellos que sean fans de el final de "Alta tensión (Haute tension)", o que admiren el desenlace de "Gothika", no encontrarán ningún problema en disfrutar este nuevo monumento a la infamia cinematográfica. ¿Qué por qué me pongo así, se preguntan? Tal vez es por el hecho de que durante media película se nos están mostrando cosas que luego se olvidan o se desmienten con toda la desfachatez, o porque la explicación final es absolutamente imposible y contradictoria, a no ser que todo lo que hemos visto anteriormente sea un truco de trilero; o porque se han introducido personajes y subtramas cuya única finalidad es simplemente el despistar (los vecinos, el vendedor de la casa, etc); tal vez, simplemente, es que como espectador no me gusta que me tomen por tonto.

Este final tan impresentable hace juego perfectamente con las múltiples referencias y guiños que ya desde el principio de la película se van haciendo a "El resplandor" de Kubrick. Al final, todo tiene sentido, y el plagio, por muy inoportuno y mal metido que esté, toma cuerpo y le da una cierta razón de ser a la historia.

Tal vez, como la película gana unos cuantos puntos, es vista como película de zombies, o mejor dicho: de zombie. El muerto viviente aquí es, naturalmente, Robert De Niro, legendario actor cuya carrera artística acabó prácticamente hace doce años, y que sin embargo desde entonces ha andado deambulando por ahí hasta engrosar una fase terminal de su filmografía tan absolutamente prolífica como nauseabunda, como si de un estercolero se tratase. Que el señor De Niro es actualmente el propietario de varias empresas (una productora, una cadena de restaurantes...) y que para mantenerlas tiene que trabajar mucho y en cualquier cosa en la que le paguen bien, es algo que entiendo; el que no tenga ni el más mínimo respeto por su propia reputación, disculpen mi idealismo, es algo que no.  Lejos, muy lejos, quedan sus composiciones de "El padrino II", "Taxi Driver", "El cazador", "Toro salvaje", "Érase una vez en América" o "Uno de los nuestros". Actualmente, para comprobar lo que digo, sólo hay que salir de la sala de cine en la que se proyecta "El escondite" y echarle un ojo a "Los padres de él", la otra película de De Niro en cartelera. En "El escondite", De Niro hace de un padre preocupado como podría hacerlo un Emilio Aragón cualquiera, y al final trata de meterse en la piel de Jack Nicholson, o quizás trata de recuperar  Max Cady, el psicópata de "El cabo del terror", pero sin mucho éxito.

El resto del reparto lo componen Famke Janssen (la Jean Grey de la saga "X-Men"), Elizabeth Shue ("El hombre sin sombra") y Amy Irving ("Carrie 2"). Pero sobre todo, a partir de aquí voy a ponerme positivo, quiero destacar a la niña Dakota Fanning (a la que vimos en "Yo soy Sam"), cuya mirada azul fija, y su cara infantil con sombras graves y preocupadas, es sin lugar a dudas de lo más interesante de la película.

Así como también resultan más que loables la fotografía de Dariusz Wolski, jugando muy bien entre los tonos optimistas de una vida familiar que quiere salir adelante, y los sombríos del bosque, los rincones secretos de la casa y esa amenaza permanente del invisible Charlie; o la banda sonora de John Ottman, responsable en sí misma (como viene siendo habitual, por otro lado) de la mitad de escalofríos de la película; e incluso, por qué no, esos dibujillos macabros que hace la niña, y que son obra del responsable de diseño de producción Steven Jordan.

El director de este desaguisado, que no por ello resulta un film menos entretenido, es el tabmién actor John Polson, que vivió ya su pequeño momento de gloria a raíz del éxito del (por lo demás prescindible) thriller "Fanática", y que por lo visto es un tipo de lo más interesante, fundador de un festival de cortometrajes en Australia. Como director, sin embargo, me temo que su obra no resulta, hasta la fecha, especialmente estimulante.

A ignorar por completo, o para ver una noche en TV, solo si la noche es muy, muy aburrida.