
Ficha técnica:
Director: Mikael Håfström
Guión: Mikael Håfström
Fotografía: Peter Mokrosinski; Música: Anders Ehlin; Montaje: Darek Hodor;
Casting: Malou Schultzberg: Director artístico: Gert Wibe; Vestuario: Cilla
Rörby; Efectos especiales: Johan Harnesk / Love Larson / Mattias Tobiasson
Cast: Rebecka Hemse (Sara), Jesper Salén (Felix), Jenny Ulving (Therese),
Peter Eggers (Leo), Daniel Larsson (Måns), Rebecka Ferguson (Amanda), Anders
Ekborg (Thomas), Kjell Bergqvist (Peder Weine)
Suecia, una producción Greta Film AB / Nordisk Film Production /
Svenska Filminstitutet; Productores: Hans Lönnerheden / Kim Magnusson
(productor ejecutivo)
100 minutos; Color; Idioma original: Sueco; Ratio
original: 1.85:1
Estrenada originalmente en Suecia el 15 de octubre de 2004
Web oficial:
http://www.strandvaskaren.se/
Sinopsis:
Como cada año desde hace un siglo, los alumnos de la escuela Hellestads
preparan una fiesta que sirve como recordatorio, o exorcismo colectivo, de
la fecha en que tres estudiantes fueron asesinados por un psicópata que a
continuación se ahogó en el lago. Sara, la protagonista, escribe un ensayo
sobre aquel suceso...
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Crítica:
El sueco Mikael Håfström, nominado al Oscar a la Mejor Película de habla
no inglesa en 2004 por su anterior película "Ondskan" ("Evil"
en su corta distribución internacional), escoge el subgénero del terror
juvenil para éste, su siguiente film.
La
solemnidad de los bosques y los edificios vetustos, el modo tan atento con los
escenarios en que está rodada, ese toque tan escandinavo, y la continua
evocación a la leyenda, la historia y a la fantasmagoría, pueden hacer pasar
este producto por lo que no es. En realidad, bajo esa capa de romanticismo frío
no se esconde otra cosa que un slasher típico, como tantos que
hubo en la década de los 80. El escenario al que estamos acostumbrados,
generalmente la vida de los universitarios norteamericanos, o en su defecto el
ecosistema de la high school, aquí encuentra una mera variación en la que
tienen reflejo valores más europeos, como el apego al linaje familiar o las
tradiciones. Pero por mucho que Håfström se empeñe en decir que para hacer este
trabajo estudió ciertas leyendas de su país, lo visible es que su película bebe
de "Viernes 13" (asesino que se venga de una muerte acaecida por la negligencia
de unos educadores y la crueldad de unos compañeros), de todas las películas de
psicópata que ataca con fecha fija, como "La noche de Halloween", "El asesino de
Rosemary", "Prom Night", "Un San Valentín sangriento", etc (en este caso, la
fecha es el aniversario de un misterioso crimen, y la fiesta-botellón con la que
se conmemora), de la trilogía "Scream" o "Sé lo que hicisteis el último verano"
(protagonista femenina fija que va descubriendo cosas a la vez que la acechan),
e incluso del tema estudiantil con trabajo de por medio de "Tesis" o la mucho
peor "Leyenda urbana". Llamadlo "slasher", "killer on the loose",
"bodycount" o utilizad el anglicismo que más os guste, pero ya sabéis de
qué tipo de película estamos hablando. También tiene algo de la mexicana "Hasta
el viento tiene miedo", en lo que a un suicidio misterioso en un internado se
refiere, y en cierto modo esta película podría pasar por un guiño de colegio
mixto a aquella.
A pesar de su atractiva creación
de atmósfera, producto de una correcta dirección, lo malo de "El fantasma del
lago" es que tiene unos problemas horribles para atrapar la atención del
espectador, sobre todo en su primera mitad. Se hace muy pesada, y los (escasos)
asesinatos son bastante flojos. La trama, en un sesenta por ciento del metraje,
avanza únicamente a través de estudiantes que hablan y que se cuentan, y nos
cuentan, de qué va la cosa, pero alguien debería haberle recordado a su director
y guionista que esto no es un serial de radio. Además, hay una tendencia
bastante irritante a la subtrama de culebrón barato. Encima, la película no
renuncia al juego trilero de ofrecerte falsos sospechosos, por lo cual la
pretensión de Håfström
de crear suspense por medio de la mera capacidad argumental del guión, como si
éste fuera serio, resulta cuando menos ilusoria.
Tan sólo en su tercio final la
película se vuelve lo bastante cañera como para resultar divertida: hay
asesino ubicuo, persecuciones a través del colegio oscuro, muchas más muertes,
violencia, culpable imprevisto, intentos de violación, importantes revelaciones,
sustos fáciles, cadáveres que aparecen, secundarios que se son tragados por la
oscuridad, y sobre todo, un (in)voluntario homenaje a "Viernes 13" (otra vez) o
tal vez a "La quema (The Burning)", dos de los clásicos a los que "Strandvaskaren"
(que literalmente, en efecto, significa "fantasma del lago") trata de emular.
Lamentablemente, para entonces ya es tarde y la cinta ha ofrecido demasiado
aburrimiento como para remontar de verdad, pero por lo menos ese tramo merece la
pena, e incluso tiene escenas tan divertidas como esta: chica camina sola por el
bosque, por detrás de ella una sombra la salta a la espalda y dice "¡boo!", la
chica chilla, luego se vuelve y dice: "ay, me has asustado", y un personaje que
no iba a matarla (lo que se llama "una de mosqueo") contesta: "lo siento, no era
mi intención". En fin, sin comentarios...
Cabe destacar la banda sonora de
Anders Ehlin,
que contiene pasajes de dos tipos: unos de música incidental, más típica de
película del género, aunque no por ello mala, y otro orquestal, de grandes
momentos con coros y solos de piano, muy bonita y bastante grandilocuente,
enésimo factor para crear esa falsa imagen de que la película es otra cosa en
lugar de lo que es.
Por
último, queda el típico aspecto de interés sociológico que a mí siempre me llama
la atención en el cine de otras culturas: obsérvese la característica
liberalidad sueca, que en esta película se pone de manifiesto en diálogos como:
están dos amigas y un chico, y una amiga le pregunta a la otra "éste qué
quiere", y la amiga le responde "quiere follar", a lo que la primera le responde
"bien, yo también me apunto, podemos hacer algo los tres". O bien esa escena,
inolvidable para una mente mediterránea como la mía de la directora cincuentona
del instituto follando en una butaca con un señor, cuando ninguno de los dos se
ha quitado su traje y simplemente se han subido/bajado la ropa necesaria. O la
naturalidad con la que hablan de un aborto llevado a cabo un año antes de la
manera más lógica y normal... ¡Qué envidia!
Lo más interesante de ella, a fin
de cuentas, es que sea sueca, y que normalmente no solemos ver películas de
terror de ese país. Por todo lo demás, no se la recomiendo.
Y si aún así llegan a verla,
háganlo descansaditos. O de lo contrario venzan los prejuicios y no teman
dormirse, ya quedará alguien despierto que les contará quién era el asesino...
Por cierto, ¿y el fantasma qué?
Si todavía piensas que en esta película hay un fantasma, es que no me has leído
con suficiente atención.
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