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Frágil
(2005)
![]() Ficha técnica:
Director: Juanma Bajo Ulloa
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El amor verdadero es un cuento ¿Qué está pasando en España en eso que llamamos "el mundo del cine"? El propio Bajo Ulloa nos contesta con algo que ha repetido en distintas entrevistas recientes: "El cine español está controlado por personas a las que no les gusta el cine". ¿No creen ustedes que está pasando algo raro cuando el director vivo más prestigioso de nuestro país, Victor Erice, no rueda desde "El sol del membrillo" en 1992, cuando a Iván Zulueta le ocurre tres cuartos de lo mismo, cuando ni tan siquiera el discutible pero interesante Gonzalo Suárez puede ya rodar, igual que Agustín Villaronga... Claro está que sospecho que en esto hay también una importante parte de culpabilidad de los cineastas, y no toda del propio sistema. Pedro Almodovar ha surgido desde abajo, atravesando un apasionante mundo trash digno del mismísimo John Waters, y ha logrado establecerse en la independencia. Si los demás no lo han hecho, tal vez es porque no les interesa de verdad, o simplemente porque no valen. La nueva película de Juanma Bajo Ulloa es la enésima demostración de que sacar algo adelante es posible, al menos cuando tienes un nombre que te avale, y todos los citados lo tienen. Claro que a Bajo Ulloa le ha perjudicado mucho la cantidad de pelotas que ha estado tocándoles a personas inadecuadas estos últimos años. Eso no se suele escribir oficialmente, pero por los pasillos no es tan raro que alguien te sople que el director está dentro de la lista negra, es decir, que ciertas personas con bastante control sobre el cotarro han decidido que por la razón que sea él ya no trabaja más. Se ha granjeado una extraña vitola de problemático, desconocemos hasta qué punto justa. Es significativo y paradigmático el caso de "El capitán Trueno", la adaptación del cómic español por antonomasia (junto con "Mortadelo y Filemón" tal vez) de la que iba a hacerse cargo el temible director vasco. Actualmente hay versiones para dar y tomar sobre porqué al final no se hizo, desde las oficiales a otras... de esas más puñeteras. Lo más moderado que he llegado a escuchar, y hasta cierto punto sería capaz de creérmelo, es que el director exigió una cantidad de dinero y de requisitos para su película que resultaron entre poco razonables y absolutamente inviables. Sea como fuere, y en definitiva, tan sólo piensen ahora que el director de una de las películas más taquilleras de nuestro cine se ha tirado ocho años en la cuneta, y que cuando por fin ha vuelto lo ha tenido que hacer por sus medios, con una producción tan rabiosamente independiente como ésta. ¿Verdad que no hace falta ser un paranoico y ver teorías conspiratorias para sentir que algo raro está pasando en el mundo del cine, y que no es precisamente la versión que están dando los bienpensantes medios de comunicación convencionales? "Fragil" es una película extremadamente independiente, rodada con bajísimo presupuesto, en ocho semanas, con un equipo técnico joven comprometido con el proyecto (o encantado con la posibilidad de iniciar a lo grande un curriculum) que exponía sus propios sueldos, y unos actores también jóvenes, primerizos y desconocidos. Según el propio director "ha sido una osadía, una irresponsabilidad. Es el precio que hay que pagar por la libertad". La financiación del film no alcazaba ni para el 50% de los costes de realización, de manera que Bajo Ulloa tuvo que apañárselas para embarcar personalmente a una serie de personas particulares, como si de un director primerizo y desconocido que trata de dar el salto del corto al largo se tratase. Ahora, dice que "no sabe cómo va a devolver esas ayudas". El autor declara así mismo que "no sabe cual es su lugar en la industria, y no tiene ni idea de cómo va a realizar un siguiente film, pero desde luego así no". Dicho lo cual, bien mirado, casi me dan ganas de volver dos párrafos atrás y rectificar mostrando mi comprensión a aquellos directores que prefieren estarse en casa a establecerse por libre, porque un alarde de pelotas como el que ha hecho el director vasco no es precisamente un camino de rosas. This is not a love song Pero la bilis y la rabia del regreso de Bajo Ulloa no terminan ahí: también tiene para darle un repaso al mundo del cine, del que hace un retrato feísta, retratando a los productores como monstruos mezquinos sin sensibilidad artística, petulantes y depredadores, empresarios capitalistas natos en absoluto interesados por los productos que venden. Según las conclusiones que se podrían sacar de "Fragil", las películas a menudo se ruedan a sabiendas de que son basura, la profesión del cineasta está plagada de lameculos y vendidos, tratar de moverse en ese mercado es verse obligado a chanchullear... ¿Que si esta visión de las cosas tiene algo que ver con lo que le haya estado pasando al director en los últimos años? Indudablemente. Que si alguien ve "Fragil" y se da por aludido no sería de extrañar... Lamentablemente, y en contraste con las ganas depositadas por cualquier seguidor del director en este regreso, el resultado final del film es un tanto irregular y deslavazado. Los problemas ya son de base: la propia historia, tal y como se ha tratado de reflejar hasta aquí, tiene un mensaje concreto demasiado dirigido, que provoca que la película pueda parecer previsible desde el principio. Tal vez por eso, desde el propio guión Catalina Gilabert adopta la solución de dar un giro de tuerca que descoloca las cosas, y lo peor de este giro es que de esa manera no sólo estropea el mensaje lanzado hasta entonces, sino que crea una incongruencia inmanejable rarísima: que el final sea una broma lo aceptamos, pero el cambio de comportamiento del personaje de Julio Perillán es una traición que viola la lógica interna del relato. Al final, no se sabe muy bien si se ha expresado lo que se quería expresar, o si se han dicho demasiadas cosas contradictorias. Hay escenas magníficas que funcionan muy bien, pero hay otras bastante más flojas. Al igual que los actores, un elenco algo irregular en el que debemos destacar lo mal que lo hace Julio Perillán, un actor tan malo que podría llegar a ser el propio Eduardo Noriega. En resumen, una película dolorosa de crear y que trata de dolerte cuando la ves, en la línea de "Alas de mariposa" y "La madre muerta", pero muchísimo menos conseguida, insatisfactoria aunque parcialmente interesante, que aún así tiene de dichoso lo que supone este regreso.
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