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  Artículos - Cine

Frágil (2005)

Ficha técnica:

Director: Juanma Bajo Ulloa
Guión: Catalina Gilabert
Fotografía: Unax Mendia; Música: Bingen Mendizábal; Montaje: Pablo Blanco; Casting: Patricia de Muns: Director artístico: Satur Idarreta; Vestuario: Sabine Daigeler;
Cast: Muriel (Venus), Julio Perillán (David), Lidia Navarro (Isabel), Imma Colomer (Rita), Tomás Álvarez (Daniel), Kandido Uranga (padre de Venus), Alan Griffin (Charles), Paul Vincent Black (Thorwald)
España, una producción Frágil Zinema; Productores: Juanma Bajo Ulloa / Fernando Victoria de Lecea (productor ejecutivo)
110 minutos; Color; Idioma original: Castellano; Ratio original: 1.85:1; Estrenada en España el 15 de abril de 2005
Web oficial: http://www.fragil.net/



Sinopsis:
Venus es una joven pueblerina muy sencilla que ha crecido leyendo novelas rosas y soñando con el día en que su príncipe azul, David, vuelva a por ella. Él se lo ha prometido, le hizo la promesa cuando ambos eran apenas unos niños, él dijo que volvería, y que estarían juntos para siempre. Ahora es una adulta, y él no parece tener pinta de ir a aparecer, así que ella se marcha en su busca. Lo encuentra, y se entera de que se ha convertido en un guapo actor en auge. Ella, en cambio, es una chica gordita y no muy llamativa. Pero a ella ese detalle no le importa, está segura de que él la va a querer y van a terminar juntos, porque él se lo ha prometido...

 

El amor verdadero es un cuento
Juanma Bajo Ulloa fue uno de los responsables de que en la primera mitad de los 90 muchos jóvenes recuperásemos (o encontrásemos) la fe en el cine español. ¿Se acuerdan? Casi nos lo hacen creer, surgieron a la vez Alex de la Iglesia, Julio Médem, Alejando Amenabar (el que hace género, no el que se adentra "Mar adentro"), o películas tan dispares pero interesantes como "Martín Hache", "Salto al vacío", "Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto", etc. Por supuesto que luego regresamos al imperio de los "Torrente", y no tardamos en comprender que el cine español está como siempre, hay algunas cosas a las que engancharse, pero el "paquete" general... es eso, un paquete. Las de Bajo Ulloa estaban realmente bien, "Alas de mariposa" (1991) y "La madre muerta" (1993), dos dramas barrocos oscurísimos caracterizados por un brillante tratamiento visual y por una atmósfera entre lo fantástico y lo asfixiante. En 1997, por instancia de un guión gamberrada escrito a medias con sus amigos los actores Karra Elejalde y Fernando Guillén Cuervo (y sobre historia disparatada de Karra), y para desencasillarse de las densas tinieblas emocionales en las que parecía haberse encasillado con sus dos excepcionales películas previas, el director realizó "Airbag", film muchísimo menos interesante y hasta prescindible, pero bastante divertido, que pronto se convirtió en una de las películas más taquilleras de la historia del cine español. Y hasta luego cocodrilo, han pasado ocho años desde semejante éxito, y nada más se ha sabido de Juanma Bajo Ulloa.

 ¿Qué está pasando en España en eso que llamamos "el mundo del cine"? El propio Bajo Ulloa nos contesta con algo que ha repetido en distintas entrevistas recientes: "El cine español está controlado por personas a las que no les gusta el cine". ¿No creen ustedes que está pasando algo raro cuando el director vivo más prestigioso de nuestro país, Victor Erice, no rueda desde "El sol del membrillo" en 1992, cuando a Iván Zulueta le ocurre tres cuartos de lo mismo, cuando ni tan siquiera el discutible pero interesante Gonzalo Suárez puede ya rodar, igual que Agustín Villaronga... Claro está que sospecho que en esto hay también una importante parte de culpabilidad de los cineastas, y no toda del propio sistema. Pedro Almodovar ha surgido desde abajo, atravesando un apasionante mundo trash digno del mismísimo John Waters, y ha logrado establecerse en la independencia. Si los demás no lo han hecho, tal vez es porque no les interesa de verdad, o simplemente porque no valen. La nueva película de Juanma Bajo Ulloa es la enésima demostración de que sacar algo adelante es posible, al menos cuando tienes un nombre que te avale, y todos los citados lo tienen.

Claro que a Bajo Ulloa le ha perjudicado mucho la cantidad de pelotas que ha estado tocándoles a personas inadecuadas estos últimos años. Eso no se suele escribir oficialmente, pero por los pasillos no es tan raro que alguien te sople que el director está dentro de la lista negra, es decir, que ciertas personas con bastante control sobre el cotarro han decidido que por la razón que sea él ya no trabaja más. Se ha granjeado una extraña vitola de problemático, desconocemos hasta qué punto justa. Es significativo y paradigmático el caso de "El capitán Trueno", la adaptación del cómic español por antonomasia (junto con "Mortadelo y Filemón" tal vez) de la que iba a hacerse cargo el temible director vasco. Actualmente hay versiones para dar y tomar sobre porqué al final no se hizo, desde las oficiales a otras... de esas más puñeteras. Lo más moderado que he llegado a escuchar, y hasta cierto punto sería capaz de creérmelo, es que el director exigió una cantidad de dinero y de requisitos para su película que resultaron entre poco razonables y absolutamente inviables. Sea como fuere, y en definitiva, tan sólo piensen ahora que el director de una de las películas más taquilleras de nuestro cine se ha tirado ocho años en la cuneta, y que cuando por fin ha vuelto lo ha tenido que hacer por sus medios, con una producción tan rabiosamente independiente como ésta. ¿Verdad que no hace falta ser un paranoico y ver teorías conspiratorias para sentir que algo raro está pasando en el mundo del cine, y que no es precisamente la versión que están dando los bienpensantes medios de comunicación convencionales?

"Fragil" es una película extremadamente independiente, rodada con bajísimo presupuesto, en ocho semanas, con un equipo técnico joven comprometido con el proyecto (o encantado con la posibilidad de iniciar a lo grande un curriculum) que exponía sus propios sueldos, y unos actores también jóvenes, primerizos y desconocidos. Según el propio director "ha sido una osadía, una irresponsabilidad. Es el precio que hay que pagar por la libertad". La financiación del film no alcazaba ni para el 50% de los costes de realización, de manera que Bajo Ulloa tuvo que apañárselas para embarcar personalmente a una serie de personas particulares, como si de un director primerizo y desconocido que trata de dar el salto del corto al largo se tratase. Ahora, dice que "no sabe cómo va a devolver esas ayudas". El autor declara así mismo que "no sabe cual es su lugar en la industria, y no tiene ni idea de cómo va a realizar un siguiente film, pero desde luego así no". Dicho lo cual, bien mirado, casi me dan ganas de volver dos párrafos atrás y rectificar mostrando mi comprensión a aquellos directores que prefieren estarse en casa a establecerse por libre, porque un alarde de pelotas como el que ha hecho el director vasco no es precisamente un camino de rosas.

This is not a love song
Tal vez por ello se explique que "Fragil", ante todo, es un cuento cruel (con completo permiso de Villiers De L'Isle-Adam, que en su antología también incluyó algún que otro cuento cínico similar a éste) una fábula oscura marcada por encima de cualquier otra consideración por la mala leche. Si la célebre canción de los PIL de John Lydon decía que aquello "no era una canción de amor", esta película va más allá: es una especie de anti-película de amor. Rodada con un aire mágico y simulando un cuento de hadas del revés, con base en "El patito feo" y "La Cenicienta" (sobre todo el primero), Venus es una inocente y dulce Justine que en lugar de depravación se topará de cara con la realidad del desamor y la frialdad y la hipocresía del mundo. Como el propio Bajo Ulloa declara: "En la declaración de los derechos humanos olvidaron incluir uno: el derecho a ser amados". Ésta es la típica película que te pones para sentirte peor todavía cuando tu pareja te ha jugado una mala pasada, un discurso escéptico, cínico, materialista y ultrapesimista, en las antípodas de lo que se suele entender como romántico. La ingenua convicción sobre el amor de la protagonista, esa especie de Heidi de las montañas, de salvaje rousseauniana o heroína gótica, contrasta deliciosamente en una serie de malvados y estupendos diálogos con otras mujeres más realistas, de las que suelen decir que "los príncipes azules destiñen", las que saben que hay que cuidarse para no volverse vieja y fea, por que vieja y fea tus posibilidades se reducen. Al final, hasta estas mujeres de vuelta de todo se emocionan y admiten que bajo la coraza de cinismo y desconfianza hacia los hombres con las que se visten, ellas también anhelan algo tan puro como lo que siente la protagonista. Pero por supuesto todos los espectadores saben en todo momento que Venus va a acabar mal, y que con emoción o con anhelo oculto, la coraza está más que justificada. El mundo en el que se adentra Venus (no casualmente nombre de la diosa del amor, aunque también perversamente nombre que reciben las antiguas deidades de la fertilidad, representadas por mujeres obesas, como la protagonista) es un mundo de seres en venta, de almas pequeñas, de revolcones superficiales, de palabras vacías, de incapacidades de entrega...

Pero la bilis y la rabia del regreso de Bajo Ulloa no terminan ahí: también tiene para darle un repaso al mundo del cine, del que hace un retrato feísta, retratando a los productores como monstruos mezquinos sin sensibilidad artística, petulantes y depredadores, empresarios capitalistas natos en absoluto interesados por los productos que venden. Según las conclusiones que se podrían sacar de "Fragil", las películas a menudo se ruedan a sabiendas de que son basura, la profesión del cineasta está plagada de lameculos y vendidos, tratar de moverse en ese mercado es verse obligado a chanchullear... ¿Que si esta visión de las cosas tiene algo que ver con lo que le haya estado pasando al director en los últimos años? Indudablemente. Que si alguien ve "Fragil" y se da por aludido no sería de extrañar...

Lamentablemente, y en contraste con las ganas depositadas por cualquier seguidor del director en este regreso, el resultado final del film es un tanto irregular y deslavazado. Los problemas ya son de base: la propia historia, tal y como se ha tratado de reflejar hasta aquí, tiene un mensaje concreto demasiado dirigido, que provoca que la película pueda parecer previsible desde el principio. Tal vez por eso, desde el propio guión Catalina Gilabert adopta la solución de dar un giro de tuerca que descoloca las cosas, y lo peor de este giro es que de esa manera no sólo estropea el mensaje lanzado hasta entonces, sino que crea una incongruencia inmanejable rarísima: que el final sea una broma lo aceptamos, pero el cambio de comportamiento del personaje de Julio Perillán es una traición que viola la lógica interna del relato. Al final, no se sabe muy bien si se ha expresado lo que se quería expresar, o si se han dicho demasiadas cosas contradictorias. Hay escenas magníficas que funcionan muy bien, pero hay otras bastante más flojas. Al igual que los actores, un elenco algo irregular en el que debemos destacar lo mal que lo hace Julio Perillán, un actor tan malo que podría llegar a ser el propio Eduardo Noriega.

En resumen, una película dolorosa de crear y que trata de dolerte cuando la ves, en la línea de "Alas de mariposa" y "La madre muerta", pero muchísimo menos conseguida, insatisfactoria aunque parcialmente interesante, que aún así tiene de dichoso lo que supone este regreso.