Notas:
Presentada en España en el último festival de
Sitges
con la presencia de su protagonista, Sarah Michelle Gellar ("Buffy cazavampiros",
"Scooby Doo"), ésta nos declaró durante la rueda de prensa que ella comprendía
que un director realice varias veces sucesivas una misma película siempre que cada
vez lo haga con más medios, y por lo tanto más opciones de desarrollar sus ideas
tal y como eran originalmente. Hasta ahí bien, pero resulta cuando menos
llamativo, no obstante, el caso de Takashi Shimizu, el director japonés
que, con ésta, ya ha rodado prácticamente la misma película en cinco
ocasiones, y que, en cada una de ellas, ha obtenido resultados más bien
idénticos con total independencia de los medios que se supusiese que tenía a su
disposición.
La maldición de "La maldición", valga la
redundancia, comienza en 2000, cuando Takashi Shimizu dirige un primer
telefilm que en Japón fue visto en TV y video, llamado "Ju On"
(distribuido diréctamente en DVD en España por DeAplaneta con el título de "Ju On
(La maldición)"). Trataba sobre la maldición que pesa sobre una casa típica
de suburbio de Tokyo, en la que un hombre había asesinado violentamente a su mujer
Kayako y a su hijo Toshio. Kayako (la mujer del pelo largo que emite
un ruido grimoso) y Toshio (el niño azul que maúlla como un gato), devenidos en
terroríficos fantasmas, horribles fuerzas sobrenaturales, han arrojado sobre el
escenario de su muerte todo su rencor y su rabia, y una maldición de la que
parece que no hay forma de escapar: Todo el que entra en la casa muere, y todo
aquel que se relaciona en las horas previas de su muerte con éste que ha
entrado, acaba, de un modo u otro, entrando también, y convirtiéndose en la
siguiente víctima, creándose una cadena sin fin.
Pero en realidad "Ju On" no era más que un
mosaico de sustos y secuencia pavorosas. A Shimizu, autor igualmente del guión,
no le interesan para nada ni los personajes, ni la coherencia general y
cronológica de la historia, ni mucho menos el ofrecer algún tipo de idea
adicional sobre la eterna venganza de estos fantasmas. Muy al contrario, destaca
por una cierta cualidad surrealista, y por la manera tan franca y sistemática
que tiene de ordenar el material de manera que cada capítulo de la película
conduzca, inexorablemente a un susto lo más impactante posible. Ordenada por lo
tanto en episodios casi autoconclusivos que atienden al nombre de la víctima que
en él va a toparse con Kayako y Toshio, "Ju On" no es más que un ciclo
repetitivo, pero aún capaz, desde un punto de vista cinematográfico, de ofrecer
un crescendo de intensidad. Por lo demás, la película carece de otra
estructura o evolución de trama, según la concepción clásica y monolítica que
tenemos de ello, lo cual incluso la cubre de un aire vanguardista gratificante y
muy atrayente, por qué no decirlo.
Y como "Ju On" fue un éxito, aquel mismo
año Shimizu volvió a repetir la fórmula en una continuación también para TV y
video, "Ju On 2" (la inédita en España), que no era más que una
prolongación de lo mismo con exacto esquema y sustos parecidos, aunque no por
conocidos menos eficaces. La nueva telemovie fue otro éxito, y el productor
Takashige Ichise le dijo al director: "hagamos esto mismo para el cine".
Y así surgió en 2003, y dirigida de nuevo por
Takashi Shimizu, "La maldición" ("Ju On: The Grudge"), remake
en toda regla de ambos telemovies mezclados, rodado ya para la gran pantalla, y
estrenada con enorme éxito internacional, incluida España. Película
probablemente de sobra conocida por el lector, el esquema de "La maldición",
repetía, consecuentemente, todo lo dicho del "Ju On" original, conservando todo
su delirio terrorífico y el orden en mosaico, y no añadiendo prácticamente nada
salvo el formato panorámico y el resto de ventajas que se deducen del uso del
35mm. Y poco después, para continuar la saga de éxitos, "La maldición 2"
("Ju On The Grudge 2"), con algunas novedades argumentales e influencias
recogidas de varias películas occidentales ("Pesadilla en Elm Street", "Hellraiser",
etc), pero básicamente siendo más de lo mismo, y lo más llamativo todavía:
dirigida de nuevo por Shimizu.
Por eso, cuando el año pasado desde Hollywood, y
en el actual fervor que existe por comprar los derechos de éxitos del cine
asiático y hacer versiones americanas ("The ring", "Dark Water" que nos llegará
inminentemente con Jennifer Conelly, "The Eye" como proyecto ya en marcha, etc),
se compró la opción de adaptar "Ju On", alguien debió de sugerir que porqué no
encargársela al hombre que mejor la conoce, y que de hecho ya la había rodado
cuatro veces: Takashi Shimizu. Paralelamente, alguien hizo una sugerencia
similar sobre Hideo Nakata, director de la original japonesa de "The Ring" (Ringu),
para dirigir la secuela "The Ring 2" (próximamente en nuestras pantallas), de
manera que los lazos lucrativos entre USA y Japón parece que se están
estableciendo fuertemente.
Otra cosa sorprendente del caso, es que a pesar
de que la parte más importante de la producción es americana, Shimizu logró
convencer a las productoras de Hollywood para rodar la película en su propio
país, Japón. Y no sólo eso, sino que al hacerlo utilizó parte del equipo de sus
anteriores películas de la saga, como los actores Takashi Matsuyama, el niño
Yuya Ozeki
(Toshio) o Takako Fuji (su madre Kayako), e incluso los mismos decorados (la misma casa, concretamente)
que ya había usado en "La maldición". Bien entendido: son los
mismos fantasmas y en la misma casa... solo que esta vez asustarán a algún que
otro americano...
Entonces: ¿qué aporta este "El grito"?
Mirada como película de terror en sí misma, es disfrutable y eficaz, los sustos
están a la altura, y a los que no conozcan las películas originales japonesas,
ninguna de ellas, les llamará la atención. El problema es precisamente que las
películas japonesas existen, y que este remake es una mera copia, secuencia a
secuencia y en ocasiones plano a plano, de la película que entre nosotros
conocemos como "La maldición". Tan sólo hay una escena que está sacada de
manera intertexual del guión de "La maldición 2" (es decir, que tampoco
es original), y algún detalle que remite al primer "Ju On" para TV y
video. El resto, es básicamente una revisitación de todo lo ya conocido, y que
gracias (o por culpa de) a esa repetición de actores y decorados, le hacen al
espectador tener una extraña sensación de haber estado ya allí, todo el
rato. Lo cual no quiere decir en absoluto que se nos haya ahorrado el toque
americano: en lo único en que esta película difiere de las originales, es en que
se ha allanado en gran medida su estructura de mosaico dotándola de un cierto
intento de linealidad capitular, y se ha tratado por todos los medios de ofrecer
una perspectiva más comprensible al espectador (al igual que se hizo con "The
Ring", cuya versión americana era una simplificación de la japonesa, incluso
hasta el punto de, paradójicamente, hacerla aún más absurda). Conseguido o no
esto, lo cierto es que el resultado no es tan distinto de sus predecesoras. No
pienso que sea peor, pero tampoco es mejor. Así pues, ¿dónde quéda la versión de
Sarah Michelle Gellar de ese director que rehace su propia película una y otra
vez por disponer en cada versión de más dinero? Si cada versión es
milimétricamente igual (o incluso un poquito menos fresca) que la anterior, ¿qué
ha ganado? ¿Qué está haciendo Takashi Shimizu (al cual, aparte de estas
películas, sólo le conocemos una de las secuelas de otra de las franquicias de
terror japonés de éxito: Tommy: "Tommy Rebirth", y un film algo más
personal protagonizado por Shynia Tsukamoto y muy influido por él, y que vimos
en el pasado Sitges: "Marebito")?
Uno de los productores de esta "La maldición"
americana, llamada entre nosotros desde ahora "El grito", es nada menos
que Sam Raimi. La película fue el éxito sorpresa del pasado otoño en USA,
en donde recaudó 39 millones de dólares sólo en el primer fin de semana.
Obviamente, ya se está hablando de una próxima secuela. ¿Otra vez dirigida por
Shimizu?
Para saber más
Otros recursos externos relacionados con
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