
Ficha técnica:
Director: Jaume Collet-Serra
Guión: Chad Hayes / Carey Hayes sobre historia de Charles Belden
Fotografía: Stephen F. Windon; Música: John Ottman; Montaje: Joel Negron;
Casting: Mary Gail Artz / Barbara Cohen; Director artístico: Brian Edmonds /
Nicholas McCallum; Decorados: Beverley Dunn; Vestuario: Graham Purcell;
Efectos especiales de maquillaje: Howard Berger; Efectos visuales: Photon
VFX;
Cast: Elisha Cuthbert (Carly Jones), Chad Michael Murray (Nick Jones), Brian
Van Holt (Bo/Vincent), Paris Hilton (Paige Edwards), Jared Padalecki (Wade),
Jon Abrahams (Dalton Chapman), Robert Ri'chard (Blake), Dragitsa Debert (Trudy
Sinclair)
USA / Australia; Una producción DARK CASTLE ENTERTAIMENT / WARNER BROS /
Village Roadshow Pictures / ImageMovers / Silver Pictures; Productores:
Bruce Berman (productor ejecutivo) / Polly Cohen (productor ejecutivo) /
Herb Gains (productor ejecutivo) / L. Levin / Susan Levin / Richard Mirisch
(co-productor) / Erik Olsen (productor ejecutivo) / Steve Richards
(productor ejecutivo) / Joel Silver / Robert Zemeckis
113 minutos; Idioma original: Inglés; Estrenada en USA el 6 de mayo de 2005.
Web oficial:
http://houseofwaxmovie.warnerbros.com/
Sinopsis: Un percance en la carretera
hace que un grupo de amigos que se dirigen a ver un partido de fútbol se desvíen
del camino y den a parar con una casa en la que viven dos hermanos psicópatas.
Estos asesinos han construido una especie de parque temático sobre el pueblo
fantasma cercano a su granja, en la que tienen montada una macabra exposición de
figuras de cera construidas sobre cadáveres humanos...
|
Críticas, hasta tres puntos de vista:
Crítica de Miguel Goya:
Parece que últimamente los aficionados al fantástico estamos de suerte, ya que
en nuestras carteleras se pasean algunas joyas, cuando no películas realmente
bien hechas, decentemente realizadas, como esta que tenemos entre manos, "House
of Wax". El que escribe tiene ya ganas de cebarse con alguna película pero
por lo visto hasta ahora no puede como es debido. Deberá esperar este humilde
escriba la próxima propuesta de Jean Pierre Jeunet para hacerse su festín
particular. Mientras espero vayamos con la nueva película de la empresa nieta de
William Castle, una sorpresa agradable –a medias-.
Para empezar no busquéis en ella un remake de la antigua "Los crímenes
del Museo de Cera", sus propuestas están más cerca de "La matanza de
Texas". Incluso una de las escenas, la del cementerio de animales, está
sacada directamente de las escenas que al final Tobe Hooper no pudo poner en su
obra maestra –sin embargo quedan restos de ella en las escenas cortadas del dvd-.
La película está bien llevada, sin embargo la media hora final es ampliamente
mejor que la primera hora, mucho más convencional y llena de los necesarios
sustos fáciles tan caros al slasher, de música alta y sombras que no se
ven –ya saben-.
La película tiene todos los estigmas de los slashers, todos y cada uno, y
por ahí la película cojea. Pero donde radica su mayor acierto es en la forma de
narrarlo, con detalles visuales muy de agradecer, como por ejemplo la anti-convencionalidad
a la hora de filmar, muy alejada de las anteriores propuestas de la Dark Castle,
diferenciándose por ejemplo en la profusión de primeros y primerísimos primeros
planos, de una fotografía sucia y feísta –la más cercana al gore hasta ahora,
dentro de esta productora, una gran lacra que podría haber mejorado propuestas
como "13 fantasmas"-, del uso de la Mini-DV, herencia de las propuestas
cercanas a "La Bruja de Blair" y derivados...
¿Pero realmente la propuesta de este slasher típico funciona? Funciona.
De hecho probablemente estamos delante de la mejor película de Dark Castle,
lo cual no es muy difícil: Empezaron con las bienintencionadas pero fallidas en
parte "House on the haunted hill" y "13 fantasmas", para seguir
con las descacharrantes "Ghost Ship" y "Gothika". Algunas de las
secuencias de la película se desenvuelven con verdadera tensión y el final, de
nuevo, es un crescendo de gran intensidad.
Pero no sólo hay aciertos visuales. Narrativamente podemos hablar de esta
película como de cine teenager anti-teenager, esta contradicción
se resuelve volviendo a los años 70, cuando el cine de terror dedicado a los
adolescentes era realmente descarnado en general –no en vano en "House of Wax"
se encuentran varios homenajes a películas como la ya citada "La matanza de
Texas", "Halloween" (la máscara, por ejemplo) o, incluso, de los sesenta
con "¿Qué fue de baby jane?". Es muy agradable escuchar como todas las
voces chillonas y palomiteras se callan en seco y para toda la película,
aguantando la respiración.
Los duelos de los cuatro hermanos, la mansión hecha completamente de cera –que
tanto incidirá, incluso metafóricamente, en la parte final, volviendo a unir lo
que se desunió.-, el poblado fantasmal –y muerto, nunca mejor dicho.-, los
ingenios en la mejor tradición del mad doctor y la imaginería gótica
desplegada, pero sobre todo el distanciamiento con que Collet-Serra mira a sus
personajes, que le sirve tanto para ofrecer una visión paródica delante de las
necesidades del guión tópico –a saber: la estupidez e ingenuidad de algunos de
los protagonistas, las escenas sexy obra y gracia mayormente de la polémica (por
sus videos porno) y multimillonaria Paris Hilton, familiar directa de la
malograda Zsa Zsa Gabor, etc.- como para ofrecernos escenas llenas de
bizarrismo gore que tanto se agradecen en estos tiempos en que la
corrección política lo impregna todo como limo... o cera.
Los actores, como siempre, podríamos hablar de su estulticia, pero me gustaría
destacar, curiosamente, el papel de Elisha Cuthbert, que va más allá de
las heroínas de encefalograma plano y abultados pectorales con que nos regalaba
Hollywood últimamente. La jovencísima Cuthbert, que la pudimos ver en la
interesante "Love Actually", realiza un papel que nos retrotrae a las scream
queens de nuevo de los setenta, recordando en muchos puntos a su compañera
de generación Jessica Biel –incluso visten igual, pero aquí Cuthbert parece la
versión sucia e incluso a veces paródica de Biel.- en "La Matanza de Texas",
película esta que con su éxito, junto con otras como "Amanecer de los Muertos",
que allanaron el terreno para producciones como la que tenemos entre manos,
demostrando que el buen terror era rentable, cosa que algunos agoreros decían
que era ya imposible. Aunque lo que sería completamente ideal es que Hollywood
se dejase de remakes, aunque sean tan acertados como estos tres, para
ofrecernos originalidad.
En fin, no busquéis grandes alardes, ni innovaciones, pero la película cumple
con creces, es más, en algunos puntos supera esas creces para ofrecernos en
ocasiones un verdadero despliegue de crueldad en una agradable mezcolanza de
terror clásico y setentero.
Dirige el barcelonés Jaume Collet-Serra, una sorpresa para el fandom
español. Por lo visto este cineasta ha salido de la dirección de videoclips y
anuncios televisivos, bravo por él, esperamos verlo pronto por estos lares. Me
pregunto que será capaz de hacer fuera del corsé narrativo de Hollywood.
Crítica de Javier Ludeña:
Y Dark Castle
sigue sin despegar, siempre que despegar para ellos no sea esto, como si de una
Fantastic Factory (perdónenme por tanta malicia) americana se tratase. En esta
última intentona se siguen detectando intenciones de romper con el tufillo
monocolor de sus tres primeras propuestas (las intocables "House on Haunted
Hill", "13 Ghosts" y "Ghost Ship", que no había por donde
cogerlas), para lo cual han inyectado una buena dosis de talento visual
importado, primero el del galo Mathieu Kassovitz, y ahora el del catalán
Jaume Collet-Serra, que llevaba viviendo en los USA y trabajando en el campo
audiovisual, sobre todo publicidad, desde que acabó sus estudios de cine. Pero
claro, estos esfuerzos por renovar la estética y por impresionar a través de la
forma son completamente estériles si luego las películas tienen que cargar con
un tercio final tan insultante para la inteligencia como el que tiene "Gothika"
(por lo demás, todavía la mejor película de Dark Castle), o con un guión tan
bobo como el de este "La casa de cera".
Estamos ante un film rutinario,
formulario y predecible, adocenado y opaco dentro del océano de películas
similares que existen. Que nos van vendido otra vez un sosias de "La matanza
de Texas" (y ya van... sólo últimamente ha habido un remake, al que
podemos unir "Kilometro 666", "Malevolence", "Jeepers Creepers",
etc) disfrazado de homenaje a "Los crimenes del museo de cera" de Michael
Curtiz (1933) y André de Toth (1953) respectivamente está claro. Además, su
deslumbrante estética no es más que una consecuencia directa de la fotografía
empleada en el remake de Marcus Nispel de "La matanza de Texas"
(2003) producida por Michael Bay, cuya falsa suciedad, una suciedad de diseño y
MTV, recoge prácticamente al dedillo. Sin el éxito de la película de Nispel,
posiblemente esta otra nunca habría existido.
¿Es entonces tan mala? Hombre,
dentro de su inmenso campo de clones, hay que admitir que queda por encima de la
media. Ahora, que su condición de producto típico de nuestro tiempo, su falta de
ideas y de vigor (a no ser que confundamos tres carreras con vigor), y su pinta
de artefacto teleridigido, hacen que incluso muchas de esas películas
similares y objetivamente peores, resulten en un momento dado, y por otras
razones, más estimulantes. En ésta, a falta de otra cosa, tenemos todos los
tópicos habido y por haber, los jovencitos descerebrados que se hacen odiosos
desde el principio, el personaje inadaptado y anti-heroe a lo Riddick (de la
también muy sobrevalorada "Pitch Black" y "Las crónicas de Riddick")
, el conflicto familiar y de pareja sin interés ni sustancia dentro del grupo de
jovenes candidatos a víctimas, los que van a follar antes de palmarla, el "vamos
a separarnos, tú mira por ahí y yo por aquí", las incongruencias, los subrayados
de obviedades (la insistencia sobre el tema de la separación de los siameses),
etc, etc. Eso por no mencionar la primera media hora más aburrida que he visto
en mucho tiempo. Respecto a los actores... ¿qué actores?
Claro que no digo que de nada de
esto sea culpa de ellos, ni mucho menos del director, el español Jaume Collet-Serra.
Simplemente es que este material sólo da para un serie Z costroso y
simpático como "Malevolence", pero una película con un look tan
estilizado y bien filmado como ésta, con un tratamiento de guión así, es como
hacer tartas de barro y cubrirlas con sirope real, o como llevar unos zapatos de
seiscientos euros con un traje raído de menesteroso.
Más de lo mismo, nada nuevo bajo
el sol. Para pasar un rato, y olvidarla pronto.
Crítica de Gerard Casau:
Cuando uno se enfrenta a un film como "La Casa de Cera" corre el riesgo
de despacharlo sin demasiados miramientos a causa de sus notables parecidos con
otras mil películas de similar catadura. Por eso, lo verdaderamente difícil es
prestarle un poco más de atención e intentar averiguar cuales son sus
peculiaridades, por tímidas que sean, que lo diferencian del montón. Y la verdad
es que, aunque a uno le vienen a la cabeza más similitudes que novedades,
observando con algo de atención, se encuentran detalles a valorar.
"La Casa de Cera" es un sencillo slasher, variante gótico americano, que
es lo que se estila últimamente (el look de la protagonista, Elisha Cuthbert,
es calcado al de Jessica Biel en "La Matanza de Texas 2004", aunque, lástima,
los pantalones vaqueros no le quedan tan bien como a aquélla). O al menos eso
parece durante su primera media hora (excesivamente alargada e inútil en el
intento de introducir al espectador en situación, cosa bastante absurda si ni
siquiera hay personajes con los que empatizar): los jóvenes en la carretera, el
montón de reses putrefactas, el redneck inquietante...Pero cuando la
acción se establece en su escenario principal, un pueblo casi desierto presidido
por un imponente museo de cera, las cosas toman un cariz ligeramente distinto,
sus imágenes se contagian de decadencia, gracias a un buen trabajo de dirección
artística y a sus acertadas citas (el cine que proyecta perpetuamente "¿Qué Fue
de Baby Jane?", paradigma fílmico de la degeneración que sigue al esplendor
perdido), y culmina con el mejor momento del film, cuando la casa de cera del
título, que, efectivamente, “es” de cera, se consume en llamas, derritiéndose y
convirtiéndose en un decorado surreal de puertas y paredes blandas y escaleras y
suelos que se deshacen. Aquí podemos adivinar una (modesta) voluntad de su
director, Jaume Collet-Serra (¿es éste el primer slasher dirigido
por un catalán en la misma cuna del subgénero?), de trascender su labor de
simple diseñados de planos y dotar a la película de cierto sentido visual,
basado en el juego de espejos entre diversos momentos del film: Así, cuando los
personajes abren con las manos las puertas de cera derretida, no podemos dejar
de pensar en el momento, aparentemente inocuo, en que estos corren la cremallera
de sus tiendas de campaña, otra superficie “blanda”. Más revelador aun: Al final
de la película los únicos supervivientes serán la pareja de hermanos (ella,
aplicada y universitaria, él, conflictivo, recién salido de la cárcel), que se
enfrentarán a los psicópatas de turno, que también comparten vínculos
fraternales (la tan innecesaria como, a estas alturas, previsible sorpresa final
nos revelará que hay otro hermano locatis), y además fueron siameses separados
al poco de su nacimiento, pero que acabarán uniéndose de nuevo en el momento de
su muerte, antes de que la cera ardiente vuelva a hacer sus
tejidos...”inseparables”.
Precisamente esta separación al nacer es el motivo por el cual uno de los
hermanos, bautizado “Vincent” en, deduzco, homenaje al protagonista del clásico
en el que, supuestamente, se inspira "La Casa de Cera", tiene la mitad del
rostro horriblemente deformado, hundido como el de una figura de cera al
derretirse, cosa que provoca el pasmo de los demás personajes, que se quedan
inmovilizados, aterrados por su cara. Esto también revela una intención de dar
importancia al detalle, que se traslada a los momentos gore, que prefieren
centrarse en zonas particularmente dolorosas (el tijeretazo en el pie, el dedo
cortado con unas tenazas, la cabeza golpeada repetidamente con un bate, momento
heredado directamente de Irreversible) antes que en la espectacularidad (a
excepción de la muerte de Paris Hilton, moderno icono trash cuya
presencia en la película suscita algunas maliciosas bromas a costa de sus
filmaciones domésticas), o bien optando por una truculencia más de grand
guignol, como el hecho de que las figuras de cera sean, en realidad, seres
humanos inmovilizados en gestos suspendidos perpetuamente, pero que al escarbar
en su interior revelan la carne y la sangre, verdadero motivo por el cual han
sido colocados en un film de estas características...Pero, claro, esto ya lo
anunciaba Mario Bava en los títulos de crédito de "6 Mujeres Para el Asesino".
Por supuesto, todas estas ideas se mueven en un terreno puramente estético, no
hay una verdadera intención de discurso o reflexión en torno a las imágenes de
la película, más allá de que resulten agradables de contemplar en una pantalla,
y tampoco poseen la capacidad de concretar el horror físico de, por ejemplo,
Alta Tensión. Pero, aun así, "La Casa de Cera" cumple su cometido de forma más
artesanal que industrial (distinción importante) y se deja ver con agrado y
fugaces instantes de moderado deleite.
|