
Ficha técnica:
Director: Brad Silberling
Guión: Robert Gordon sobre los libros de Lemony Snicket (pseudónimo de
Daniel Handler) "The Bad Beginning", "The Reptile Room" y "The Wide Window".
Fotografía: Emmanuel Lubezki; Música: Thomas Newman; Montaje: Michael Kahn /
Dylan Tichenor: Casting: Avy Kaufman; Director artístico: John Dexter /
Martin Whist; Decorados: Cheryl Carasik;
Vestuario: Colleen Atwood / Donna O'Neal; Segunda unidad. Jayson Merrill;
Efectos especiales: Donald Krause / Michael Lantieri; Efectos visuales:
Industrial Light and Magic;
Cast: Jim Carrey (Conde Olaf), Emily Browning (Violet Baudelaire), Liam
Aiken (Klaus Baudelaire), Kara Hoffman (Sunny Baudelaire), Shelby Hoffman (Sunny
Baudelaire), Timothy Spall (Mr. Poe), Billy Connolly (Tío Montague), Meryl
Streep (Tía Josephine)
USA, una producción PARAMOUNT PICTURES / DREAMWORKS SKG / Nickelodeon Movies
/ Scott Rudin Productions
Productores: Scott Aversano (co-productor), Minor Childers (co-productor),
Albie Hecht (productor ejecutivo), Laurie MacDonald / Walter F. Parkes /
Julia Pistor (productor ejecutivo) / Scott Rudin (productor ejecutivo) /
Barry Sonnenfeld (productor ejecutivo) / Jim Van Wyck (productor ejecutivo);
108 minutos; Color; Idioma
original: Inglés;
Ratio original: 1.85:1 Fue estrenada en USA el 17 de diciembre de 2004
Web oficial:
http://www.unfortunateeventsmovie.com/intro.html
Web del conde Olaf:
http://www.countolaf.com/
Sinopsis:
Los niños Baudelaire, es decir, la inteligente Violeta con sus inventos, el
apasionado de los libros Klaus y la bebé Sunny aficionada a mordisquear cosas,
se quedan huérfanos en extrañas y más que misteriosas circunstancias, tras un
incendio en su mansión familiar. El banquero Poe, encargado de los negocios de
sus padres, se encarga de llevarlos con su tío, el conde Olaf, malvado y
codicioso personaje y pésimo actor, que sólo quiere quedarse con su fortuna.
Este será tan sólo el inicio de la serie de catastróficas desdichas que los
niños tendrán que padecer, que incluirán trenes a toda velocidad, enormes
serpientes, sanguijuelas comehombres y otros peligros, saltando de tutor en
tutor, huyendo del conde, y acercándose a la solución del enigma de qué les pasó
a sus padres...
|
Comentario:
Daniel Handler no era hasta ahora un
escritor muy famoso en España, pero después de esta película esa situación
podría resolverse con rapidez y podríamos ponernos en la misma situación en
la que se encuentran en otros países. En ellos, Handler es considerado uno
de los escritores de literatura infantil y juvenil más importantes del
momento actual, capaz de rivalizar en las listas de ventas con la mismísima
J. K. Rowling y sus libros de Harry Potter, una competencia que la
escritora escocesa parece llevar con mucha elegancia, hasta el punto de
haber declarado en diversas ocasiones que ella es la primera que admira
fervientemente los libros de Handler. Daniel Handler no suele firmar con su
nombre sus libros para niños, sino que los firma con un pseudónimo:
Lemony Snicket. Hasta el momento Lemony Snicket/Daniel Handler
lleva escritos ya once libros, todos ellos forman una saga, la de las
aventuras de la familia Baudelaire, hermanitos huérfanos desde el primer
volumen, que pasan por toda clase de maravillosas peripecias. Si por algo se
caracterizan estos libros, dicen los que se los han leído (yo confieso que
todavía no, pero va a haber que ponerse, la cosa promete), es por su
combinación de magia de cuento para niños con humor negro y sardónico, y la
necesaria irreverencia que delata siempre a la mente de un adulto irónico
capaz de interesar a otros adultos, tantos casi como los de la clientela del
niño mago de Howards. Eso, y el ritmo trepidante de su narrativa, han
inflado la cuenta corriente de este escritor de 33 años residente en San
Francisco, que confiesa en las entrevistas que ni él ni su agente creían que
fueran a pasar del segundo libro de Lemony Snicket...
Explicado todo esto, creo que ya estamos en
situación de entender qué es este film: la película de las navidades del 2004
(en esta web comentada con algo de retraso, lo sé), un año sin "Señor de los
anillos" ni "Harry Potter" (cuya siguiente película "Harry Potter y el cáliz de
fuego" nos hará esperar aún hasta diciembre de este año), y un intento
claramente a remolque del éxito de taquilla de las películas del personaje de
Rowling. Además, las andanzas de los personajes de Lemony Snicket, si por lo
demás no, tienen en común con las aventuras de Harry Potter una estilización de
inspiración gótica abiertamente sombría, lo que nos hace pensar que este podría
haber sido un excelente material para Tim Burton.
Para ser concretos, "Una
serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket" recoge un pupurrí de
ideas extraídas de los tres primeros libros de la serie: "Un Mal Principio",
"La Habitación de los Reptiles" y "El Ventanal", que creo que ya están
editados en España. Los derechos de la franquicia son exactamente de
Nickelodeon, si bien para salir adelante ha necesitado aliarse con Paramount
y Dreamworks. Una
producción no especialmente desdichada, que ha funcionado muy bien en taquilla,
aunque no exenta de sustos. Se comenzó a gestar en 2003, y misteriosos retrasos
la postergaron hasta estas pasadas navidades. Uno de los productores, Scott
Rudin ("El show de Truman", "Las horas") se retiró del proyecto a la mitad
por problemas con la manera de gestionar el presupuesto por Paramount. Con él se
fue también del proyecto Barry Sonnenfeld ("Men in Black", "La familia
Adams"), previsto inicialmente como director, y en su lugar colocaron al mucho
menos prometedor Brad Silberling, con experiencia en el cine infantil
mediante la ñoña y facilona "Casper". Aún así, finalmente figuran todos
en los créditos como productores ejecutivos, por lo que trabajaron hasta su
partida. Hago notar que la experiencia con la parafernalia gótica/siniestra con
"La familia Adams" de Sonnenfeld, director de lo más simpático del cine
comercial, por otro lado, habría venido muy bien a esta película, si bien "Casper"
también jugaba un poco a lo mismo, aunque no con tan buenos resultados.
La película fue rodada a lo
largo de varios meses discontinuos, y mientras Jim Carrey trabaja
también en la genial "Olvidate de mí" ("The Eternal Sunshine of a
Spotless Mind"), lo que llegó a provocar algún que otro retraso adicional.
Además de Carrey, en el reparto encontramos a otras estrellas de Hollywood
respetadas y oscarizadas, como Meryl Streep o Dustin Hoffman
(en un papel muy pequeño, un cameo podría considerarse). Tampoco hay
que olvidarse de Jude Law, que en v.o. pone la voz al narrador en off,
es decir, al propio Lemony Snicket.
Crítica: "Una
serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket"
es un film infantil estimable e incluso muy defendible, de lo mejor visto en su
categoría, descontando el caso de los Harry Potters, y junto con la serie de "Spy
Kid" de Robert Rodriguez, que también nos gusta bastante. El arranque, broma
del elfo feliz incluida, es verdaderamente divertido y vigoroso, y el primer
tercio de película vuela a bastante altura. La película podría haber sido
realmente buena de no haberse caído a partir de ahí. La reiteración de
situaciones, con esos pobres niños que no parecen tener ni un sólo pariente
cuerdo, puede hacer que la cinta termine resultando demasiado repetitiva, y el
ritmo se resiente. El clímax parece precipitado y muy mal resuelto. Además,
parece ser que han traicionado repetidamente a las novelas originales y que
incluso se han permitido el lujo de revelar detalles importantes para los
volúmenes siguientes, como si no pensasen en seguir con la saga.
A pesar de los muchos fallos y defectos, la película
en general es divertida, sospechamos que se debe a que el material es muy bueno,
realmente bueno, y no a que esté bien tratado. Tiene todos los elementos
clásicos de la literatura infantil, unos niños superlistos capaces de salir de
todas y unos mayores muy tontos, fáciles de engañar; los niños tienen
conocimientos e ideas que a los otros ni se les pasan por la cabeza, aunque sean
profesores, científicos, policías o banqueros. Tiene también ese tema básico y
recurrente de todas estas historias, una verdad universal que todos los niños
sienten: que los adultos no les escuchan. Y por último tiene una galería de
personajes mágicos magníficos, una tradición que se remonta a todos los grandes
clásicos literareos del género (desde "El principito" a "Alicia en el país de
las maravillas", pasando por "El mago de Oz" o "La historia interminable").
El personaje del conde Olaf resulta un villano
impagable, y los niños son entrañables y muy bien escogidos en el casting,
cuando los actores infantiles funcionan, las películas funcionan. Especialmente
esperamos ver a la joven Emily Browing ("En la oscuridad") en más
películas, a ver si hay suerte y se convierte en la próxima Cristina Ricci (y
espero que este comentario no resulte demasido pedófilo). O su adolescente
hermano en la ficción Lian Aiken, al que ya vimos en "Camino a la
perdición", y que puede ser un actor de futuro de hoy en cinco años. Para
encargar a la bebé Sunny, como suele ser habitual, emplearon a dos hermanas
gemelas, por lo que no deben extrañarse si en los créditos ven a dos hermanas
haciendo el papel. El resto de personajes, la galería de secundarios más curiosa
y divertida que hemos visto en mucho tiempo, están también encarnados con
efectividad. Esta es la típica película que ciertos actores "serios" hacen para
pasárselo bien, y no cuesta trabajo imaginar lo que disfrutó la excelente
Meryl Streep (experta en papeles dramáticos) interpretando a la
hipocondriaca y paranoica tía Josephine.
Respecto al (generalmente odioso) Jim Carrey,
esta es una de esas películas en la que sus muecas y sus espavientos no pueden
molestar, como sucedía en "La máscara" o "El Grinch". A pesar de
sus intentos de hacer otro cine, y no sin algo de fortuna (pero nos preguntamos,
¿gracias a él, o pesar de él?), en grandes películas como "El show de Truman"
u "Olvídate de mí", a Carrey lo que de verdad le cuesta es interpretar a
un ser humano, y el conde Olaf no lo es, es demasiado excesivo, una mezcla entre
histérico personaje cartoon, bruja de cuento y madrastra mala. En
cualquier caso, está claro que la película hay que verla en su versión original
en inglés, pues el doblaje de Carrey pone tan nervioso como el propio Carrey en
sí, y además no hay que olvidar el asunto de la voz en off de Jude Law,
detalle que a muchos nos importa.
Pero donde la película hecha los restos, es en la
dirección artística, el decorado y la fotografía. Sobre todo esta última es
sencillamente magistral, obra del artista mexicano Emmanuel Lubezki, uno
del los maestros actuales de la luz y el contraste, que ya tenía experiencia en
esta clase de estética por haber sido el responsable de la fotografía de "Sleepy
Hollow" con Tim Burton. Son excelentes los edificios que salen, el lago
Lacrimoso y esa casa suspendida sobre él, la Cueva Encantada, el ataque de las
sanguijuelas, la mansión del conde Olaf, etc, etc. Tan encantadores como los
vestuarios, sobre todo los modelos del conde y de Violeta (bellísima con esos
entallados modelos de luto, no sin algo de estética de "Pesadilla antes de
navidad" o las "Living Dead Dolls"), y las caracterizaciones de maquillaje que
luce Carrey (que le llevaban tres horas de sesión para aplicarselo), los coches
(hasta sale un Tatra 603, coche checoslovaco de los años 60, y un Chrisler Lymo
de la misma época, muy pintorescos), los trenes, los objetos, etc. En
definitiva, la película es un gozo para los sentidos, incluso cuando lo que pasa
en ella haya dejado de causar la hilaridad del principio.
A fin de cuentas, la historia
renquea, el director no sabe rematar el material con la maestría que hubiese
necesitado un material tan mágico, pero merecen la pena las casi dos horas
de catastróficas desdichas. Se notan, a pesar de los cambios que dicen que
han hecho sobre las novelas, las huellas de su autor en detalles tan
maravillosos como la elección de nombres, esos apellidos Baudelaire y
Poe, el lago Lacrimoso y el resto de la geografía del lugar, la
ironía y el cachondeo de algunos de sus giros (la interferencia constante
del irónico narrador, la inofensiva serpiente "mortal", las sucesivas
apariciones del conde, las paranoias de tía Josephine), y más de un momento
incluso el espectador adulto se ríe.
|