Nº 1 (en construcción otra vez) -  febrero  2005   
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Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket ("Lemony Snicket's A Series of Unfortunate Events", 2004)

Ficha técnica:

Director: Brad Silberling
Guión: Robert Gordon sobre los libros de Lemony Snicket (pseudónimo de Daniel Handler) "The Bad Beginning", "The Reptile Room" y "The Wide Window".
Fotografía: Emmanuel Lubezki; Música: Thomas Newman; Montaje: Michael Kahn / Dylan Tichenor: Casting: Avy Kaufman; Director artístico: John Dexter / Martin Whist; Decorados: Cheryl Carasik; Vestuario: Colleen Atwood / Donna O'Neal; Segunda unidad. Jayson Merrill;  Efectos especiales: Donald Krause / Michael Lantieri; Efectos visuales: Industrial Light and Magic; 
Cast: Jim Carrey (Conde Olaf), Emily Browning (Violet Baudelaire), Liam Aiken (Klaus Baudelaire), Kara Hoffman (Sunny Baudelaire), Shelby Hoffman (Sunny Baudelaire), Timothy Spall (Mr. Poe), Billy Connolly (Tío Montague), Meryl Streep (Tía Josephine)
USA, una producción PARAMOUNT PICTURES / DREAMWORKS SKG / Nickelodeon Movies / Scott Rudin Productions  
Productores: Scott Aversano (co-productor), Minor Childers (co-productor), Albie Hecht (productor ejecutivo), Laurie MacDonald / Walter F. Parkes / Julia Pistor (productor ejecutivo) / Scott Rudin (productor ejecutivo) / Barry Sonnenfeld (productor ejecutivo) / Jim Van Wyck (productor ejecutivo);
108 minutos; Color; Idioma original: Inglés; Ratio original: 1.85:1 Fue estrenada en USA el 17 de diciembre de 200
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Web oficial:
http://www.unfortunateeventsmovie.com/intro.html
Web del conde Olaf: http://www.countolaf.com/

Sinopsis: Los niños Baudelaire, es decir, la inteligente Violeta con sus inventos, el apasionado de los libros Klaus y la bebé Sunny aficionada a mordisquear cosas, se quedan huérfanos en extrañas y más que misteriosas circunstancias, tras un incendio en su mansión familiar. El banquero Poe, encargado de los negocios de sus padres, se encarga de llevarlos con su tío, el conde Olaf, malvado y codicioso personaje y pésimo actor, que sólo quiere quedarse con su fortuna. Este será tan sólo el inicio de la serie de catastróficas desdichas que los niños tendrán que padecer, que incluirán trenes a toda velocidad, enormes serpientes, sanguijuelas comehombres y otros peligros, saltando de tutor en tutor, huyendo del conde, y acercándose a la solución del enigma de qué les pasó a sus padres...

 

 

Comentario: Daniel Handler no era hasta ahora un escritor muy famoso en España, pero después de esta película esa situación podría resolverse con rapidez y podríamos ponernos en la misma situación en la que se encuentran en otros países. En ellos, Handler es considerado uno de los escritores de literatura infantil y juvenil más importantes del momento actual, capaz de rivalizar en las listas de ventas con la mismísima J. K. Rowling y sus libros de Harry Potter, una competencia que la escritora escocesa parece llevar con mucha elegancia, hasta el punto de haber declarado en diversas ocasiones que ella es la primera que admira fervientemente los libros de Handler. Daniel Handler no suele firmar con su nombre sus libros para niños, sino que los firma con un pseudónimo: Lemony Snicket. Hasta el momento Lemony Snicket/Daniel Handler lleva escritos ya once libros, todos ellos forman una saga, la de las aventuras de la familia Baudelaire, hermanitos huérfanos desde el primer volumen, que pasan por toda clase de maravillosas peripecias. Si por algo se caracterizan estos libros, dicen los que se los han leído (yo confieso que todavía no, pero va a haber que ponerse, la cosa promete), es por su combinación de magia de cuento para niños con humor negro y sardónico, y la necesaria irreverencia que delata siempre a la mente de un adulto irónico capaz de interesar a otros adultos, tantos casi como los de la clientela del niño mago de Howards. Eso, y el ritmo trepidante de su narrativa, han inflado la cuenta corriente de este escritor de 33 años residente en San Francisco, que confiesa en las entrevistas que ni él ni su agente creían que fueran a pasar del segundo libro de Lemony Snicket...

Explicado todo esto, creo que ya estamos en situación de entender qué es este film: la película de las navidades del 2004 (en esta web comentada con algo de retraso, lo sé), un año sin "Señor de los anillos" ni "Harry Potter" (cuya siguiente película "Harry Potter y el cáliz de fuego" nos hará esperar aún hasta diciembre de este año), y un intento claramente a remolque del éxito de taquilla de las películas del personaje de Rowling. Además, las andanzas de los personajes de Lemony Snicket, si por lo demás no, tienen en común con las aventuras de Harry Potter una estilización de inspiración gótica abiertamente sombría, lo que nos hace pensar que este podría haber sido un excelente material para Tim Burton.

Para ser concretos, "Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket" recoge un pupurrí de ideas extraídas de los tres primeros libros de la serie: "Un Mal Principio", "La Habitación de los Reptiles" y "El Ventanal", que creo que ya están editados en España. Los derechos de la franquicia son exactamente de Nickelodeon, si bien para salir adelante ha necesitado aliarse con Paramount y Dreamworks.

Una producción no especialmente desdichada, que ha funcionado muy bien en taquilla, aunque no exenta de sustos. Se comenzó a gestar en 2003, y misteriosos retrasos la postergaron hasta estas pasadas navidades. Uno de los productores, Scott Rudin ("El show de Truman", "Las horas") se retiró del proyecto a la mitad por problemas con la manera de gestionar el presupuesto por Paramount. Con él se fue también del proyecto Barry Sonnenfeld ("Men in Black", "La familia Adams"), previsto inicialmente como director, y en su lugar colocaron al mucho menos prometedor Brad Silberling, con experiencia en el cine infantil mediante la ñoña y facilona "Casper". Aún así, finalmente figuran todos en los créditos como productores ejecutivos, por lo que trabajaron hasta su partida. Hago notar que la experiencia con la parafernalia gótica/siniestra con "La familia Adams" de Sonnenfeld, director de lo más simpático del cine comercial, por otro lado, habría venido muy bien a esta película, si bien "Casper" también jugaba un poco a lo mismo, aunque no con tan buenos resultados.

La película fue rodada a lo largo de varios meses discontinuos, y mientras Jim Carrey trabaja también en la genial "Olvidate de mí" ("The Eternal Sunshine of a Spotless Mind"), lo que llegó a provocar algún que otro retraso adicional. Además de Carrey, en el reparto encontramos a otras estrellas de Hollywood respetadas y oscarizadas, como Meryl Streep o Dustin Hoffman (en un papel muy pequeño, un cameo podría considerarse). Tampoco hay que olvidarse de Jude Law, que en v.o. pone la voz al narrador en off, es decir, al propio Lemony Snicket.


Crítica: "Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket" es un film infantil estimable e incluso muy defendible, de lo mejor visto en su categoría, descontando el caso de los Harry Potters, y junto con la serie de "Spy Kid" de Robert Rodriguez, que también nos gusta bastante. El arranque, broma del elfo feliz incluida, es verdaderamente divertido y vigoroso, y el primer tercio de película vuela a bastante altura. La película podría haber sido realmente buena de no haberse caído a partir de ahí. La reiteración de situaciones, con esos pobres niños que no parecen tener ni un sólo pariente cuerdo, puede hacer que la cinta termine resultando demasiado repetitiva, y el ritmo se resiente. El clímax parece precipitado y muy mal resuelto. Además, parece ser que han traicionado repetidamente a las novelas originales y que incluso se han permitido el lujo de revelar detalles importantes para los volúmenes siguientes, como si no pensasen en seguir con la saga.

A pesar de los muchos fallos y defectos, la película en general es divertida, sospechamos que se debe a que el material es muy bueno, realmente bueno, y no a que esté bien tratado. Tiene todos los elementos clásicos de la literatura infantil, unos niños superlistos capaces de salir de todas y unos mayores muy tontos, fáciles de engañar; los niños tienen conocimientos e ideas que a los otros ni se les pasan por la cabeza, aunque sean profesores, científicos, policías o banqueros. Tiene también ese tema básico y recurrente de todas estas historias, una verdad universal que todos los niños sienten: que los adultos no les escuchan. Y por último tiene una galería de personajes mágicos magníficos, una tradición que se remonta a todos los grandes clásicos literareos del género (desde "El principito" a "Alicia en el país de las maravillas", pasando por "El mago de Oz" o "La historia interminable").

El personaje del conde Olaf resulta un villano impagable, y los niños son entrañables y muy bien escogidos en el casting, cuando los actores infantiles funcionan, las películas funcionan. Especialmente esperamos ver a la joven Emily Browing ("En la oscuridad") en más películas, a ver si hay suerte y se convierte en la próxima Cristina Ricci (y espero que este comentario no resulte demasido pedófilo). O su adolescente hermano en la ficción Lian Aiken, al que ya vimos en "Camino a la perdición", y que puede ser un actor de futuro de hoy en cinco años. Para encargar a la bebé Sunny, como suele ser habitual, emplearon a dos hermanas gemelas, por lo que no deben extrañarse si en los créditos ven a dos hermanas haciendo el papel. El resto de personajes, la galería de secundarios más curiosa y divertida que hemos visto en mucho tiempo, están también encarnados con efectividad. Esta es la típica película que ciertos actores "serios" hacen para pasárselo bien, y no cuesta trabajo imaginar lo que disfrutó la excelente Meryl Streep (experta en papeles dramáticos) interpretando a la hipocondriaca y paranoica tía Josephine.

Respecto al (generalmente odioso) Jim Carrey, esta es una de esas películas en la que sus muecas y sus espavientos no pueden molestar, como sucedía en "La máscara" o "El Grinch". A pesar de sus intentos de hacer otro cine, y no sin algo de fortuna (pero nos preguntamos, ¿gracias a él, o pesar de él?), en grandes películas como "El show de Truman" u "Olvídate de mí", a Carrey lo que de verdad le cuesta es interpretar a un ser humano, y el conde Olaf no lo es, es demasiado excesivo, una mezcla entre histérico personaje cartoon, bruja de cuento y madrastra mala. En cualquier caso, está claro que la película hay que verla en su versión original en inglés, pues el doblaje de Carrey pone tan nervioso como el propio Carrey en sí, y además no hay que olvidar el asunto de la voz en off de Jude Law, detalle que a muchos nos importa.

Pero donde la película hecha los restos, es en la dirección artística, el decorado y la fotografía. Sobre todo esta última es sencillamente magistral, obra del artista mexicano Emmanuel Lubezki, uno del los maestros actuales de la luz y el contraste, que ya tenía experiencia en esta clase de estética por haber sido el responsable de la fotografía de "Sleepy Hollow" con Tim Burton. Son excelentes los edificios que salen, el lago Lacrimoso y esa casa suspendida sobre él, la Cueva Encantada, el ataque de las sanguijuelas, la mansión del conde Olaf, etc, etc. Tan encantadores como los vestuarios, sobre todo los modelos del conde y de Violeta (bellísima con esos entallados modelos de luto, no sin algo de estética de "Pesadilla antes de navidad" o las "Living Dead Dolls"), y las caracterizaciones de maquillaje que luce Carrey (que le llevaban tres horas de sesión para aplicarselo), los coches (hasta sale un Tatra 603, coche checoslovaco de los años 60, y un Chrisler Lymo de la misma época, muy pintorescos), los trenes, los objetos, etc. En definitiva, la película es un gozo para los sentidos, incluso cuando lo que pasa en ella haya dejado de causar la hilaridad del principio.

A fin de cuentas, la historia renquea, el director no sabe rematar el material con la maestría que hubiese necesitado un material tan mágico, pero merecen la pena las casi dos horas de catastróficas desdichas. Se notan, a pesar de los cambios que dicen que han hecho sobre las novelas, las huellas de su autor en detalles tan maravillosos como la elección de nombres, esos apellidos Baudelaire y Poe, el lago Lacrimoso y el resto de la geografía del lugar, la ironía y el cachondeo de algunos de sus giros (la interferencia constante del irónico narrador, la inofensiva serpiente "mortal", las sucesivas apariciones del conde, las paranoias de tía Josephine), y más de un momento incluso el espectador adulto se ríe.