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  Artículos - Cine

Llamada perdida / One Missed Call ("Chakushin ari", 2003)

Ficha técnica:

Director: Takeshi Miike
Guión: Yasushi Akimoto / Minako Daira
Fotografía: Hideo Yamamoto; Música: Kôji Endô; Montaje: Yasushi Shimamura:
Cast: Kou Shibasaki (Yumi Nakamura), Shin'ichi Tsutsumi (Hiroshi Yamashita), Kazue Fukiishi (Natsumi Konishi), Renji Ishibashi (detective Motomiya), Goro Kishitani (enterrador Oka), Anna Nagata (Yoko Okazaki), Atsushi Ida (Kenji Kawai), Yutaka Matsushige (Ichiro Fujieda)
Japón, una producción KADOKAGA-DAIEI EIGA K.K.; Productores: Yoichi Arishige / Fumio Inoue / Naoki Sato
112 minutos; Color; Idioma original: Japonés; Ratio original: 1.85:1
Fue estrenada en Japón el 17 de enero de 2004.
Web oficial japonesa: http://www.chakuari.jp/web/

Web oficial española: http://www.llamadaperdida.net/

Sinopsis: Yumi Nakamura, una joven estudiante, está un día tomando algo con algunos compañeros del instituto. De pronto, a una de sus compañeras le suena el móvil con un tono que no había oído jamás y que ella no tiene configurado en el aparato. En seguida en su visor pone "Llamada perdida". Cuando la chica va a ver el mensaje, descubre que es de audio, y lo que es más raro, que proviene de su mismo número, y con una fecha tres días posterior. Cuando escucha el mensaje, oye su propia voz soltando un estremecedor grito. Lo peor de todo, es que exactamente tres días después, justo a la misma hora de la que supuestamente provenía el mensaje, la chica está muerta. No será la última víctima de tan misteriosa maldición: algunos de los amigos de la muerta, cuyos números estaban en la agenda de su móvil, comienzan a sufrir llamadas idénticas con el mismo tono y sus propias voces... emitidas en el momento de morir. Yumi se asusta, y sabe que ella no tardará en ser la siguiente. En efecto, recibe la llamada. Tiene tres días para resolver el misterio y enfrentarse al ser sobrenatural que hace aquello, o morirá.

 

Previo: ¿Necesito presentar a estas alturas a Takeshi Miike? El último de los directores de culto, el enfant terrible del sol naciente, aquel chico que quería ser mecánico de coches, pero que terminó dirigiendo lo que alguien llegó a definir como "increíbles piezas de perversión cinematográfica". No era para menos: trallazos tan demoledores, originales y feroces como "Fudoh: the new generation" (1996), "Visitor Q" (2001), la trilogía "Dead or Alive" (1999, 2000 y 2002), la bestial "Ichi the Killer" (2001) o el musical de zombies "The Happiness of the Katakuris" (2001) pusieron de manifiesto que estábamos ante uno de los directores más osados de los últimos tiempos, alguien sin ningún tipo de pudor, capaz de tocar todos los géneros y de demoler sus barreras, de hacer el cine más fuerte (ya sea conceptual, visual o argumentalmente, no estoy hablando necesariamente de sangre, si bien Miike no la tiene ningún miedo), el más raro, el más alucinógeno, capaz de terminar una película como a pocos más se les habría ocurrido... En palabras de Jordi Costa para el libro "El principio del fin: tendencias y efectismos del novísimo cine japonés" (Ed. Paidós, 2003), Miike es un cineasta que pone muy incómodo, pero que ante todo es "un cineasta de raza, un creador cuyos hallazgos no podrían traducirse fácilmente a otro medio, porque son cine puro".

Que en España sólo se le conozca hasta la fecha a través de "Audition" ("Odishon", 1999), sólo viene a indicar hasta qué punto es pobre nuestro país (afortunadamente, acaba de salir en DVD este mismo mes de febrero también "Ichi the Killer", aunque en una versión cortada, rebajada de su insoportable brutalidad). Y sin embargo, "Audition" (sí, la película del "kiri-kiri-kiri") es, no sólo una de sus mejores películas, sino también de las plenamente representativas, no porque el resto se le parezca (ninguna de las películas de Miike se parecen entre sí), sino porque le puede aportar al espectador una buena prueba de hasta qué punto es sorprendente el cine de Takashi Miike. Sea como fuere, el director (él se considera simplemente un "arreglista") fue incluido por la revista Time entre los diez directores jóvenes más prometedores a finales de los 90, y desde entonces ha seguido trabajando a un ritmo estajanovista, rodando hasta ¡seis películas por año!, siguiendo una particular estrategia de supervivencia en un país, Japón, no especialmente permeable al talento trasgresor, trabajando para cine, televisión, y el mercado potente de lo que en su país llaman V-Cinema, o cine para su consumo directo en video, desbordando el concepto de serie B, y bebiendo de los viejos maestros y temas del sucio pinku eiga o la nuberu bagu o nueva ola japonesa (el equivalente coetáneo a la nouvelle vague de Francia).

Ahora bien, y permítanme que lo diga con una carcajada, "Llamada perdida" no tiene realmente que ver con nada de esto.

Crítica: En "Llamada perdida" nos encontramos ante un Takashi Miike plegado completamente a la moda, firmando una película que no es más que la enésima consecuencia del éxito mundial de "The Ring" ("Ringu", 1998) de Hideo Nakata, y posteriormente de "La maldición" ("Ju-On", 2000 y 2003 las cuatro partes de la saga) de Takashi Shimizu, un explotation convencional en el que de nuevo volvemos a tener la historia de un fantasma (terrorífico, eso sí, y como siempre) con el pelo por la cara que utiliza las nuevas tecnologías para acometer una venganza/maldición. Exactamente igual que en "Ringu", tenemos llamadas telefónicas que presagian la muerte, y exactamente igual que en ésta y que en "Ju-On", tenemos una maldición que se traspasa de víctima en víctima, y un rencor ("grudge" en inglés, curiosamente el título del "Ju-On" para su estreno norteamericano y del reciente re-make conocido entre nosotros como "El grito") del más allá por algo que sucedió en medio de un drama familiar. Los "ataques" de la horrible forma fantasmal también siguen las mismas pautas de puesta en escena. Según Tomás Fernández Valenti en su crítica para el "Dirigido Por" de febrero, "cuerpos fantasmagóricos asomando por puertas entreabiertas, altillos y columnas, reflejándose en espejos o subrepticiamente captados por cámaras de televisión (o en este caso por pequeños monitores de telefonía móvil)".

Tampoco en lo formal Miike hace honor a su fama de inconformista en este caso: su típica puesta en escena habitual, que según el crítico Kim Kewman "parece el trabajo de alguien que tiene otras siete películas en la cabeza", es sin embargo aquí un mero ejercicio acomodadizo, correcto pero no especialmente personal, de cine comercial marcado por los parámetros ya referidos de ese tipo de películas. Tan sólo hay dos secuencias a destacar por su especial osadía, en las que la película nos recuerda que estamos ante un Miike y no ante la obra de otra persona: me refiero a la escena en el plató de televisión, planteada ya de por sí desde una idea argumental cínica y bastante socarrona, y resuelta con tanta negrura como desparpajo; y por supuesto todo el tramo final, ese tour de force delirante, especie de enloquecido viaje al otro lado del espejo, en el que, como si la película hubiera sido absorbida por una agujero negro y hubiese ido a parar a un nuevo mundo de pesadilla surrealista, el ataque del fantasma se vuelve sorprendentemente explícito y persistente, y está rodado como si cualquier cosa pudiera pasar.

Salvo estos dos momentos, como digo, nos hayamos ante una película correcta, e incluso efectiva en su búsqueda del miedo, pero que por su inoportunidad, por haber llegado precisamente cuando estamos saturados de fantasmas japoneses de este tipo, y por calcar punto a punto a otros títulos muy recientes, como en una imitación (o mirroring, según los anglosajones), termina pareciendo anodina y sin sabor, apenas una más, y no precisamente la más destacada de su familia. Sin duda el hecho de que se haya elegido a esta película como la segunda de Miike, de su larga filmografía, para ser estrenada en nuestros cines, tiene que ver con el hecho fácil de observar de que nuestros distribuidores parecen dispuestos a estrenarnos todo lo que se parezca a "The Ring" ("La maldición", "The eye", o en DVD "Al otro lado del espejo", "Phone", "Bangkok Haunted"), incluso a costa de dejar de lado otros aspectos del cine de terror oriental moderno tan interesantes o más que el de esta clase de películas (pienso en la coreana "Save the Green Planet", o en la saga japonesa de "Eko, Eko, Azaraku").

Unas palabras del propio Takashi Miike: "No quiero parecer fanfarrón, pero ésta es realmente una película aterradora. Yo mismo estaba asustado mientras la hacía, así que debe ser cierto. Pero no nos olvidemos, es también una historia de amor. Además del miedo, desearía que apreciarais la hermosa historia de amor que subyace en la película y que redescubrierais algo especial sobre vosotros mismos..." En fin, he visto la película dos veces, y que me aspen si sé de qué está hablando. En cualquier caso, prometo que la tercera vez trataré de hacerle caso.

No es la única vez que Takashi Miike nos decepciona en cierta manera. Si bien sabíamos que él, en su prolijidad, es ante todo un director de encargo, últimamente, y me refiero a los dos últimos años, no hemos visto apenas ninguna película estimulante suya, salvo "Gozu", tan loca y fascinante como se podría pedir de él, y que vimos en el Festival de Sitges de 2003. Excepto esa, podemos contar como pequeños fiascos esperadísimos títulos, como "Zebraman", su particular homenaje a las series de TV japonesas de superheroes tipo "Ultramán" o "Kamen Raider", y saldada con un film de acierto sólo parcial, o más todavía la incomprensible y reiterativa "Izo", sin duda la película más polémica del Sitges 2004, que no venía a añadir nada nuevo a la visión descreída y destroyer que ya nos había ofrecido el autor en otros títulos mucho más entretenidos.

Esperamos que esto no signifique nada, y que el chico malo del cine siga escandalizándonos en el futuro.

Pero este director, y muchas de las películas citadas, bien merecen un artículo aparte, más adelante.

Otros recursos externos relacionados con esta película

  • El que estás esperando: pon el tono de "Llamada perdida" en tu móvil, e incluso envíale una broma macabra a tus amigos:
    http://www.llamadaperdida.net/llamada/llamada.html
    (contiene demo; además, así si no has visto la película, ahí podrás oir la cancioncilla)

 

Anécdota: En el pasado Festival de la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, en el cual también estuvimos, el publico, fiel a su fama de canalla y cachondo, terminó aprendiéndose la melodía del móvil, y tocando las palmas y tarareando cada vez que sonaba. Desafortunada manera de ambientar una película de terror... pero divertida manera de pasar un rato golfo, típico de ese festival.