|
|
Nº 1 (en construcción otra vez) - febrero 2005 | ||||||||
|
|||||||||
Malevolence
(2004)
![]() Ficha técnica:
Director: Stevan Mena
|
Crítica: Film tan insignificante e intrascendente como entrañable, la enésima vuelta a los esquemas archiconocidos del cine de terror barato de finales de los 70, y sobre todo una película con unas influencias acusadísimas de "La matanza de Texas" y "La noche de Halloween", como una especie de crossover inconfeso entre ambas. Desde lo muy predecible de su guión, que sin embargo carece de sentido, a la cochambrosidad de los diálogos, hasta la banda sonora de sintetizador pasadísimo de moda, o la estética sucia y su aplicado e inexorable asesino sin rostro, todo en esta película huele a anticuario. Pero entiéndaseme, precisamente ahí está su gracia, como plato reservado, por supuesto, y no compartible con toda clase de audiencias, pero sí disfrutable de una manera jocosa y festiva por los que tenemos ya cierta edad o por los que sepan exprimirle el jugo a una antigualla. "Malevolence" es ante todo un producto de genuino serie B, una producción independiente, y es de esas cosas que son difíciles de entender, pero está hecha así aposta.La película no pierde el tiempo, no se inventa excusas, no se las da de nada, Steven Mena, un joven crecido como muchos de nosotros viendo películas como las citadas "La matanza de Texas", "Halloween" o "Viernes 13", ha hecho con su primer largometraje un ejercicio de reproducción e imitación aplicado, como si de un digno alumno del mejor Tobe Hooper se tratase (del Tobe Hooper de aquellos tiempos, no el de los 90). La película salió adelante gracias a su pericia para sacar adelante el proyecto con poco dinero, que él mismo tuvo que proporcionarse después de años de moverlo de un despacho a otro, y a un acuerdo con Anchor Bay, la famosa distribuidora americana de DVD's, y aunque finalmente la película llegó a contar con una cierta exhibición en salas comerciales, en principio fue enfocada como un producto de venta directa en video, de ahí su ratio televisivo. Además, Mena es el responsable así mismo de la banda sonora y del montaje. Está claro que a partir de ceñirse a estas condiciones de precariedad, el director ha hecho la película que él ha querido, posiblemente la película que le gusta a él. También está claro que al tipo en cuestión le gustan las mismas películas que a nosotros. Posiblemente la suya no sea buena, pero seamos francos y admitamos lo que pasa en estos casos: la cosa se convierte en una celebración, y aunque sólo sea por conectar con otro ser humano que ha bebido de la misma teta que tú (es decir, una especie de hermano), ya parece que uno la digiere con un estado de ánimo más receptivo. En definitiva, es lo que se llama un tributo a los años 70 y 80. Y en realidad nada más. Avisados quedan. Lo curioso del caso es que el primerizo director planea hacer de esto una trilogía.
|