
Ficha técnica:
Director: Shane
Carruth
Guión: Shane Carruth
Fotografía: Shane Carruth / Anand Upadhyaya; Música: Shane Carruth; Montaje:
Shane Carruth;
Cast: Shane Carruth (Aaron), David Sullivan (Abe),
Casey Gooden (Robert), Anand Upadhyaya (Phillip), Carrie Crawford (Kara),
Jay Butler (Metalshop Worker), John Carruth (Man On Couch #1), Juan Tapia (Man
On Couch #2)
USA, una producción
THINKFILM INC.
Productores: Shane Carruth.
78 minutos; Color; Idioma original: Ingles; Ratio
original: 1.85:1
Web oficial:
http://primermovie.com/
Sinopsis:
Cuatro hombres trabajan en un garaje construyendo aparatos altamente complejos.
Parte por accidente y parte por diseño, descubren un mecanismo con poderes que
les permite conseguir prácticamente todo lo que quieran... una revelación que
podría literalmente cambiar el mundo y que pondrá a prueba la relación y
confianza entre sus inventores.
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Comentario:
Una película de ciencia ficción minimalista, rodada
por muy pocas personas y de manera prácticamente semi-amateur (sin medios de
producción tal y como se entienden habitualmente) en 16 mm y luego tratada
digitalmente antes de pasarla a 35 mm, en la que se cuidan ante todo
de los conceptos más que de otras consideraciones de corte comercial. Extraña, muy original, ultraortodoxa en su tratamiento de la
ciencia, valiente y sin concesiones, una película para pensar, a la que se le
cita a la fascinante "Pi" de Darren Aronofsky como próxima referencia.
Su director y cerebro detrás del invento,
Shane Carruth, en realidad es ingeniero de software, que una vez abandonado
valientemente su bien pagado trabajo informático, corrió el riesgo de orientar
su vida hacia el campo del cine casi sin experiencia previa, y de momento le ha
salido bien, convertido en aclamado director y guionista gracias a esta opera
prima.
Viene de conseguir éxitos en festivales como
Sundance, en donde ganó el Gran Premio del Jurado, y tras pasar por Sitges donde provocó reacciones tan extremas como
dispares.
Puedes leer (eso sí, en inglés) una entrevista
con el curioso Shane Carruth, director de esta película, aquí:
http://romanticmovies.about.com/od/primer/a/primer102104.htm
Crítica de Miguel Goya:
Primer, encuadrada dentro del genérico de la ciencia ficción, nos llega a las
pantallas cargada de premios principalmente recogidos en Sundance y en otros
lugares de peregrinaje de lo que “se supone” que debe ser el cine indie
de la actualidad, ya me entienden, y es que después de ganar "Thirteen" en
Sundance cualquier cosa es posible en aquel anteriormente prestigioso festival.
También pasó por Sitges con más pena que gloria. Una vez vista la película mal
que nos pese podemos llegar a entender lo que significa en la actualidad cine
independiente y de pretendida calidad.
Todo aquel que se acerque a ver Primer y resista hasta el final asistirá, como
bien sabe el asiduo a las salas, al ritual acostumbrado: Las luces disminuyen su
intensidad, la gente calla y, coreados por el sonido crepitante de las palomitas
y otras golosinas, aparece en pantalla el purgatorio en forma de anuncios y
tráileres, previo peaje a la historia que nos hemos acercado a sentir. Hasta
aquí bien. Pero cuando las luces se enciendan de nuevo, además de que el aforo
de la sala a menguado considerablemente durante el transcurso de la película,
los espectadores no recuperan el habla, y nosotros nos preguntamos, alucinados,
a que hemos asistido. ¿Qué es lo que hemos visto durante esta hora y algo en que
nuestra psique ha sido absorbida por un torrente de diálogos interminables y
repetitivos, e imágenes arty que parece rodadas con cámara digital, pero
que en realidad son en 16mm? –ya saben que todo lo que parezca más barato se
valorará muchísimo más en ciertos círculos-
La primera sensación es el Vacío. No hemos visto nada en absoluto, una historia
vacía con muchísimas pretensiones que en el fondo no cuenta nada de nada. Pero
tras unos momentos la cabeza se relaja tras la tensión sufrida para aguantar con
los ojos abiertos, los iris vuelven a su lugar, y con los pulmones de nuevo
llenos de la contaminación de la ciudad podemos pensar con más claridad.
Estamos delante de una película anticinematográfica, que podría haber sido
igualmente una narración escrita y nos habríamos quedado igual. Primer contiene
lo peor de lo peor de los estigmas del cine actual, la injerencia del lenguaje
de la literatura –en el mal sentido- en el lenguaje cinematográfico, siendo los
dos completamente paralelos, compatibles sí, pero se ha de saber
compatibilizarlos Carruth en lugar de mostrarnos la evolución de los personajes
mediante imagen pone a esos mismos personajes a largar diálogos. Diálogo y más
diálogo, interminable, hueco, gratuito y frío. A nivel de lenguaje la película
es simplísima, brillando por su ausencia el cine en sí, y sobresaltando los
intentos de hacer más “refinado” el producto, acercándolo a lo que algunos
modernos llaman conneisseurs.
Pero eso no es lo peor de la película, lo peor es que en ningún momento consigue
captar el interés del espectador. Nos da absolutamente igual lo que les pase a
los personajes porque están desprovistos de cualquier tipo de carisma, además de
que en ningún momento nos motivan para que sintamos algún tipo de sensación por
ellos –buena o mala-, pero ojo, para incrementar la sensación de que estamos
asistiendo al alumbramiento de una película interesante Carruth utiliza un
montaje que se pretende moderno, una imagen granulada, voces en off igualmente
vacías a forma de narrador, saltos atrás y adelante en el tiempo –como si de un
Lain cualquiera se tratase- , etc. No estamos delante de una necesidad por parte
del creador para hacer sentir en el espectador cierta sensación, como era el
caso de PI –con la que ha sido erróneamente comparada-, si no de una aviesa
intención por parte de sus creadores por desorientar al respetable y nada más,
la historia podría haberse contado igual de una forma coherente y no como si el
espectador se adentrase en un laberinto que no le interesa, con un cubo de rubik
en las manos que no quiere resolver ya que no tiene motivación para ello.
Mientras que "PI" conseguía captar la atención del espectador –aunque su
fondo fuese más bien simple-, Primer se ve inundada por una marea de tedio,
nunca sabes lo que pasa, que personaje es cual, saltándose todas las reglas
cinematográficas habidas y por haber –incluido el salto de eje-, lo que no es
intrínsecamente malo y en algunas producciones –Julien Donkey Boy, Gummo-
incluso es agradecido, pero que si puede llevar a aborrecer lo que ocurre en la
pantalla.
Pero para que los artistas no nos digan que somos simples e incultos hemos
escarbado en la superficie de Primer y he aquí lo que hemos descubierto: La
misma historia ya contada otras tantas veces, pero esta vez contada de una forma
diferente, la anterior referida. A saber: Dos jóvenes científicos consiguen
descubrir, con la ayuda de otros dos, más por casualidad que intencionadamente,
recrear una maquina en un garaje –al estilo clásico americano, como los chicos
que inventaron el PC- que les permite dar saltos en el tiempo –de horas-, pero
llevados por la codicia deciden no decir nada a sus colaboradores y utilizarlo
para fines lucrativos, lo que les lleva a caer en un pozo de situaciones cada
vez más complicadas, en las que se deben enfrentar con sus miedos, con sus
deseos e incluso con ellos mismos, literalmente.
Ya vemos que incluso la historia está revestida de una cierta pátina de
moralidad e, incluso, para los no versados en la ciencia ficción, de
originalidad y de lo que algunos “sabios muy letrados” podrían llamar metafísica
existencialista. Pero la película está tan pobremente narrada que no da ningún
tipo de tregua al espectador en el mal sentido; o te duermes o caes presa de una
especie de hipnotismo para captar imágenes sutiles, retazos de diálogos, etc.
que se van sucediendo sin concesiones para un espectador desprevenido y
científicamente analfabeto como soy yo mismo, y todo para intentar captar la
comprensión global del puzzle matemático y espiritual que es Primer. Y es en
este punto donde la película consigue, quizá, ser más interesante y salir
triunfadora. Puesto que la narrativa de Primer navega dentro de lo que se ha
dado por llamar hard sci-fi, donde predomina la técnica pura y dura, de la misma
manera volvemos a incidir en el anti-cinematografismo de la película, que igual
podría haber sido una novela, y mucho mejor incluso en papel. Con todo no
estamos delante de una absoluta perdida de tiempo, y con mucha voluntad y ganas
incluso puede gustar y resultar interesante, sobre todo para los amantes de los
puzzles mentales.
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