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  Artículos - Cine

The Ring 2. La señal 2 ("The Ring Two", 2005)

Ficha técnica:

Director: Hideo Nakata
Guión: Ehren Kruger
Fotografía: Gabriel Beristain; Música: Henning Lohner / Martin Tillman / Hans Zimmer; Montaje: Michael N. Knue; Casting: Deborah Aquila / Danny Stoltz / Mary Tricia Wood: Director artístico: Christa Munro; Decorados: Lauri Gaffin; Vestuario: Wendy Chuck; Efectos y maquillaje: Rick Baker ; Efectos visuales: Rhythm & Hues / Hammerhead
Cast: Naomi Watts (Rachel Keller), Simon Baker (Max Rourke), David Dorfman (Aidan Keller), Elizabeth Perkins (Dr. Emma Temple), Gary Cole (Martin Savide), Sissy Spacek (Evelyn), Ryan Merriman (Jake), Emily VanCamp (Emily)
USA, una producción DREAMWORKS SKG / Bender-Spink Inc. / MacDonalds/Parkes Productions; Productores: Chris Bender (co-productor ejecutivo) / Neal Edelstein (co-productor ejecutivo) / Roy Lee (productor ejecutivo) / Laurie MacDonald / Mike Macari (productor ejecutivo) / Neil A. Machlis (productor ejecutivo) / Walter F. Parkes / J.C. Spink (co-productor ejecutivo) / Michele Weisler (productor ejecutivo)
111 minutos; Color; Idioma original: Inglés; Ratio original: 1.85:1; Estrenada en USA el 18 de marzo de 2005
Web oficial:
http://www.thering2-themovie.com/


Sinopsis:
Después de sobrevivir a los hechos narrados en la anterior película, Rachel se ha mudado con su hijo Aidan a un pueblo pequeño de Oregón para tratar de superarlo. Pero ciertas evidencias en un crimen local, hacen que Rachel vuelva a pensar en la amenaza de los videos malditos y el espíritu de Samara. Por ello, reinicia una investigación para tratar de conocer más sobre la muchacha maldita...

 

Comentario previo: Todo empezó con "The Ring (el círculo)" (Ringu), probablemente la película japonesa de terror más exitosa a escala mundial de todos los tiempos, responsable de haber hecho que los ojos de medio planeta se fijaran durante estos últimos años en la clase de cine de terror que se estaba haciendo en el imperio del sol naciente, desatando incluso una exagerada asia-manía cinéfila, y generadora de toda una interminable suerte de secuelas e imitaciones, japonesas, asiáticas en general, o de donde fueran. "Ringu" se merece un estudio particular propio, pero no va a ser hoy el día, y no va a centrarse en ella el presente artículo, porque este "The Ring Two" no es, como bien sabe ya el lector, una secuela de esa película japonesa, sino del remake americano realizado en 2002.

Lo peor de dicho remake era, como suele decirse, el mero motivo de su  existencia, absolutamente innecesaria, una traslación de la película japonesa a la raza, cultura y gustos imperantes en la sociedad americana (y en esto no nos hagamos líos: todos vivimos en una gran sociedad americanizada). Para ser más claro: igual de imprescindible que es la subtitulación (y algunos piensan que el doblaje) de las películas para salvar el obstáculo de la lengua, algunas personas parecen creer que la raza y la diferencia cultural es también otro obstáculo, y que es necesario re-rodar las películas de países diferentes a los nuestros (o incluso similares, puesto que los yanquis también hacen versiones de películas europeas, incluso españolas, caso de "Vanilla Sky", remake de "Abre los ojos" de Alejandro Amenabar) para que un público subestimado (pero feliz con su mediocridad constantemente alimentada por las multinacionales) pueda acceder sin extrañarse a esas películas. Ya se sabe, los japoneses tiene la cara rara, nombres muy graciosos, hablan de un modo extraño (sobre todo con el puto doblaje, que no hay manera de encajar dadas las insalvables diferencias entre su idioma y el nuestro) y se comportan de una manera distante y envarada, chocante, en definitiva, y por eso esas películas ya son raras y da pereza verlas. En resumen: que por aquí hay mucho palurdo, y muy gustoso de serlo, por eso nos seguiremos divirtiendo de no ver cine de otras partes del mundo, y tragándonos en su lugar las bonitas y normales producciones de Jerry Bruckheimer; normales, claro está, porque sus protagonistas son rubitos o negros muy altos, y conducen Cherolets y viven en Los Angeles y comen hamburguesas, que es lo normal. De ahí que desde Hollywood, una industria decadente y muy necesitada de ideas ajenas a falta de algunas propias, se lanzaran de un tiempo a esta parte a adquirir los derechos de películas asiáticas para adaptarlas "a lo occidental", es decir, con protagonistas blancos, y así surgieran los remakes de "The Ring", "Dark Water", "Ju-On: The Grudge", o los próximos que se quieren rodar o ya se están rodando de "The eye", "A Tale of Two Sisters", "Cure", "The Doll Master", "Llamada perdida", "Phone", y la lista sigue y sigue... ¿Y llegan acaso estas películas asiáticas a las salas de cine de todo Occidente? No necesariamente. ¿Y llegan las copias americanas? Sí generalmente. ¿Y cuando llegan ambas, puestos a elegir, cual gana más dinero el original, o la copia? Pensemos en el éxito, sin ir más lejos, de "The ring", y del modo en el que "Ringu" pasó de puntillas por nuestros cines, hasta hacerse un hueco como título de culto gracias al boca a boca, a Internet, y al DVD...

Pero no era de esto tampoco de lo que quería hablar, aunque ya que ha caído me alegro. Porque lo cierto es que "The Ring (La señal)" (2002), la película americana, y olvidándonos siempre de la procedencia del invento y de la existencia de una película original previa japonesa, en sí misma estaba bien hecha, incluso muy bien, merced al eficaz trabajo de Gore Verbinski, el director de encargos de moda en Hollywood ("Piratas del Caribe", "The Mexican") y a la excelente fotografía de Boja Vazelli, cuyos trabajos combinados hicieron de aquel remake uno de los títulos de terror americanos más curiosos de los últimos años, y una película con una entidad visual propia, muy influida por el estilo de M. Night Shyamalan. La película fue un éxito, la mitad de la gente ni sabía que estaba "basada" (siendo generosos) en otra película japonesa, y cuando se enteró se limitó a decir "¿ah, sí? pues bueno", y todos fueron felices, comieron perdices, y se forraron, como debe ser. Así que, aunque la película fuera un remake, como tuvo éxito y encima era hasta buena, tenía que tener una secuela. Y aquí está.

Proyectada ya desde principios de 2003, justo cuando "The Ring (La señal)" estaba en cartelera en España y en otros países satélites al "imperio" del tío Sam, y ya se sabía que era un éxito, a los pocos meses de conocerse el proyecto supimos también que Gore Verbinski no iba a hacerse cargo de ella. El proyecto llegó a estar en manos del director publicitario Noam Munro al menos un par de meses, pero en seguida fue despedido, y para sorpresa de todo el mundo fue entregado a manos nada más y nada menos que de Hideo Nakata, el director de la película "The Ring" (Ringu) japonesa original, así como de "The Ring 2" (Ringu 2), su secuela oficial japonesa. Bien mirado, la decisión tiene una lógica inexorable: ¿quién puede conocer mejor una película que su propio director? Nakata no tendría ni que documentarse para captar el espíritu de la original... De hecho, esta política cuajó de tal modo, que el caso se ha vuelto a repetir con "Ju-On: The Grudge" y su sosias americano "El grito" (The Grudge), dirigidas ambas por Takeshi Shimizu, y parece que va a volver a pasar con el remake de "Al final de la escalera", puesto por segunda vez en manos de su director original, Peter Medak.

A pesar de la inclusión de Nakata como director de esta secuela, el director de fotografía Boja Vazelli que había hecho tan buen trabajo en la anterior ha sido sustituido por Gabriel Beristain ("Blade II", "Blade Trinity", "La sombra del faraón"), lo cual hace preveer que la estética original no se repetirá, y sin embargo sí se conserva el mismo guionista, Ehren Kruger ("Scream 3"), cuando el guión no era precisamente lo más atractivo de "The Ring (La señal)". ¿Qué podemos esperar? Toquemos madera, pero personalmente preveo una película bastante peor que la anterior, y tal vez una secuela muy al uso, con nuevas revelaciones sobre Samara (la Sadako americana) y algunos giros de guión que tal vez nos gusten, y tal vez no. Lo veremos pronto.

Por lo demás, el reparto es muy similar al de la "primera" película, Naomi Watts ("Mulholland Drive", "21 gramos") sigue siendo la protagonista, como no podía ser de otro modo, y con ella sigue el insoportable niño típicamente siniestro David Dorfman, y teniendo en cuenta quiénes morían en la primera, aquí han añadido a Sissy Spacek ("Carrie", "Una historia verdadera", "In the Bedroom") y Gary Cole ("Retratos de una obsesión", "Un plan sencillo") en papeles secundarios, y han añadido a Simon Baker con un papel más importante. Lo más llamativo, es que Daveight Chase, la mujer que hacía de Samara en la anterior película, abandonó el proyecto casi al principio, temerosa de encasillarse y rehuyendo el comprometerse con un personaje que parece estar dando lugar a una franquicia, como le pasó a Robert Englud con Fredie Krueger. 

El rodaje tuvo lugar en Oregón a partir de mayo de 2004. Esta secuela, sin ninguna relación ya con la secuela que se hizo en Japón sobre el "Ringu" original, lleva ya un fin semana entero estrenada en Estados Unidos, con éxito de recaudación, número uno en el ranking en este tiempo y desbancando a "Robots", pero con unas críticas y opiniones de los aficionados bastante dispares, pero predominantemente negativas.
 

Crítica: Una vez vista "The Ring 2" uno se pregunta, ¿qué ha quedado de lo que hizo de la primera película una cinta atractiva? Aquella trascendía gracias a su inquietante ambientación y su fotografía, y no por su guión, que se limitaba a seguir la guía maestra de la historia original de la japonesa, y que los pocos cambios que introducía eran en realidad pegotes y sustituciones muy pobres. En esta secuela, y tal y como ya veníamos presintiendo por los datos de producción, las primeras fotos y el trailer, la ambientación se ha vulgarizado, y no digamos ya la fotografía, así que... ¿que queda? ¿Hay algo nuevo a cambio? Tristemente la respuesta es no, a no ser que se haga una valoración positiva de una serie de sustos fáciles, cosa que a estas alturas resulta muy difícil.

El guión de "The Ring 2" es un absoluto desastre, y lo que han hecho con todo el potencial argumental de la "saga" no tiene perdón posible. Tras un arranque correcto directamente relacionado con el mecanismo de la anterior película, la trama da un volantazo brusco justo en el momento en que el personaje de Naomi Watts quema la cinta maldita (y eso sucede más o menos a los diez minutos de metraje), y aquello es más un símbolo que una premonición: parece que el guionista Ehren Kruger nos esté diciendo "bah, a la porra, olvídense de la cinta, olvídense de la maldición, olvídense de la leyenda urbana que se va cumpliendo, del anillo (the ring), de las llamadas telefónicas (the ring otra vez), y de los fantasmas que buscan ambiguamente tanta venganza como descanso". Es decir, que se nos pide que nos olvidemos precisamente de aquellos conceptos que son la esencia de The Ring, y que son lo más interesante de ella. Supongamos que lo hacemos, que aceptamos que las reglas del juego han cambiado y que esta segunda parte trata completamente de otra cosa: ¿qué nos propone esta vez el guionista a cambio? Pues nada más que una historia torpe y manida sobre un ser demoníaco sin entidad ni personalidad alguna que posee arbitrarios poderes para atacar en cualquier momento y lugar (excepto mientras dormimos, vaya por dios, un Freddie Krueger invertido), independientemente de que haya cinta de por medio o no,  y que trata por todos los medios de poseer a un niño repelente de esa última hornada de críos siniestros surgidos tras "El sexto sentido" (y que ya causaba una impresión muy pobre en la anterior película, como una de esas pobres improvisaciones respecto al texto japonés original, en la que el niño es, ante todo, un niño normal, y no un puto monstruito que parece surgido de "La familia Adams"). Totalmente destruido así el universo interno de "The Ring", lo que queda es una película de terror cutre y barata (en el sentido artístico, no necesariamente en su presupuesto de producción) en la que se procura darnos un sobresalto por las buenas cada determinado número de minutos, y cuyos momentos pretendidamente más tensos (el ataque de los alces, la escena en la bañera de la casa de Max) no terminan de funcionar, y que nos lleva caprichosamente y sin dudar en ningún momento el recurrir a los llamados idiot plots (o recursos imbéciles de la trama con los que se inyecta una información muy forzada a un transcurrir sin salida, o los personajes actúan de un modo sencillamente inverosimil). Un par de momentos de sospechoso recuerdo a "La profecía" (el ataque zoológico en el bosque, o la solución final que el personaje de Sissy Spacek le da a Naomi Watt) e incluso algún momento en que todo se desliza hacia el guiño a "Dark Water" (vaya, hombre, otro fantasma que busca a su mamá), no arreglan la función ni disipan el tufillo a secuela mala, a lo secuela de "Poltergeist" (con las que, por cierto, también tendría algo que ver, con esas fuerzas del más allá emperradas pertinazmente en cazar a un niño determinado).

"The Ring 2" es prácticamente basura, una secuela de lo menos interesante, en la que Hideo Nakata, el director de la película japonesa original, parece limitarse a poner la mano, coger la pasta, y realizar un trabajo eficaz pero incapaz de arreglar el desaguisado causado desde el mismo texto de Ehren Krueger. No es de extrañar que la mujer que hacía de Samara en la película anterior se negase a hacer ésta, en la que, por cierto, además de algunos fotogramas de archivo, el resto de las veces está realizada por ordenador.   

Para ver en DVD, o ni eso. Al pilón.