
Ficha técnica:
Director: Kim Ki-duk
Guión: Kim Ki-duk
Fotografía: Sun Sang-Jae; Música: Park Ji-woong; Montaje: Kim Ki-duk;
Decorados: Kim Ki-duk;
Cast: Kwak
Ji-min (Yeo-Jin), Seo Min-jeong (Jae-yeong), Eol
Lee (Yeong-ki), Kwon Hyun-Min (Vendedor), Oh Young (Müsico), Im Gyun-Ho
(Padre de familia), Lee Jong-Gil (Tío feliz), Shin Taek-Ki (Suicida)
Corea del Sur, una producción Kim Ki-Duk Films; Productores: Baek Jeong-min
/ Kim Dong-joo (productor ejecutivo) / Kim Ki-duk (productor ejecutivo) /
Kim Yoon-ho (co-productor ejecutivo)
95 minutos; Color; Idioma original: Coreano; Ratio
original: 1.85:1; Estrenada en Corea del Sur el 5 de marzo de 2004
Sinopsis: Yeo-Jin y Jae Yeong
son dos colegialas amigas que mantienen una relación que va más allá de la
simple amistad. Enamoradas la una de la otra, sobre todo más Yeo-Jin de Jae
Yeong, sueñan con escaparse juntas y realizar un largo viaje. Para conseguir
dinero para esta empresa, Jae Yeong comienza a prostituirse después de salir
de clase. Lo hace con optimismo y sin ninguna clase de prejuicio, según la
imagen de Vasumitra, la prostituta sacrada del Budismo, y Yeo-Jin la lleva
la agenda de reuniones con los distintos señores. Todo se complica cuando
Jae Yeong comienza a dar señales de enamoramiento con algún cliente, y se
implica demasiado en lo que sólo debería ser una transacción sexo por
dinero, y Yeo-Jin empieza a padecer unos celos terribles y a sufrir con la
situación. Entonces, un accidente mortal acaba repentinamente con la vida de
Jae Yeong, dejando a su amiga destrozada y con toda clase de sentimientos
contradictorios. Para sentirse más cerca de su amada amiga, y como especie
de "lavado del karma" de su amor, Yeo-Jin decide reemprender la prostitución
de su compañera y devolverle su dinero a cada uno de los hombres, uno por
uno. Pero entonces su padre, un policía viudo cuya única cosa importante en
el mundo es esta hija, lo descubre...
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Comentario:
La película está vertebrada como un drama en tres actos, cada uno de los cuales
lleva un título y nos habla de un cosa diferente pero en relación con la
historia general, que no es otra cosa que un cuento moral de redención.
En "Samaritan Girl" la redención llega a través de la comprensión, y
no simplemente a través de la asunción. Se trata de una especie de film puente
entre su filmografía de años atrás, ya que recupera algunos de sus temas
recurrentes, las putas, la búsqueda de una herida que permita una comunicación
más allá de la propia piel por medio de la violencia o el sexo... Pero al mismo
tiempo les ofrece a los personajes la posibilidad de trascender, y lo hace a
través de una serie híbrida de alusiones muy claras entre la religión católica y
el budismo. Esta hibridación es explícita desde el mismo cartel publicitario de
la película, que juega con los conceptos de puta sagrada del budismo y la
estética de la Virgen María (o tal vez de las monjas), obteniendo así un nuevo
mito, el de la Puta Virgen. Por otro lado, su transcurrir discurre a dos
niveles: esa sublimación de la violencia física aquí tiene un paralelo reverso
en el doloroso peregrinar de la adolescente protagonista, un viaje interior de
entrega, un acto de amor puro. Así pues, hay algo más de esperanza que en las
antiguas películas del autor, más en consonancia con las últimas "Primavera,
verano, otoño, invierno... y primavera" y "Hierro 3", que parecen formar un
ciclo completamente distinto.
El film, como todos los del director, es ascético y
meditativo, a menudo prescinde de la verosimilitud de algunas reacciones que
pueden resultar poco claras de tragar en favor de los mundos interiores de los
personajes y de las emociones arrolladoras.
Ahora hay tres párafos con
spoilers (que revelo detalles de la historia, vamos), si bien procuro no
contar el final, ni mucho menos otros detalles. Tal vez no te
interese leerlo si aún no la has visto:
Vasumitra
Según el mito de la religión budista, Vasumitra fue una prostituta capaz de
hacer que todo hombre que se acostase con ella se convirtiera al budismo. Ella
los hacía felices, y de esa manera ellos alcanzaban la paz y veían la luz. Ella
es por lo tanto, la puta santa, una salvadora. Al mismo tiempo, la actitud de
Vasumitra es la de un samaritano, que se da a los demás. La primera parte de
la película presenta un extraño punto de vista sobre cómo trascender haciendo
felices a los demás a través de la carne, y sin embargo de como esta visión
sostenida por apenas una niña, tiene unas consecuencias nefastas para todos.
Según el propio director: "Si persigues objetos deseables, un día
caerás irremediablemente en una trampa donde no se puede regresar el tiempo. Aún
antes de que nuestros flamantes jóvenes puedan captar la sabiduría de la vida,
inexorablemente quedan atrapados en estos tiempos de maltrato, masoquismo y
auto-tormento." Además, se mezclan pasiones, celos, necesidades no correspondidas, en un drama
humano delicado pero a la vez muy fuerte, que despertó (otra vez) mucha polémica
en Corea.
Samaria
La segunda parte de la película muestra la necesidad de Yeo-Jin de
realcanzar a su amiga, de recuperarla, y de redimirla, de limpiarla. Para alcanzar
esta redención, no queda más remedio que comprenderla, y para ello hay que
emular el mismo mito, sólo que esta vez devolviendo el dinero, como acto de
purificación. Yeo-Jin es la samaritana, con los hombres y sobre todo con su
amiga. Pero su padre se entera, y al enterarse se produce una situación
análoga, aunque cargada de toda la amargura que un padre sentiría al saber que
su hija adolescente está acostándose con señores mayores. El padre posiblemente
odia a su hija, pero siguiendo sus pasos y sorprendiendo a aquellos hombres como
un ángel de venganza, en
cierto modo está tratando de comprenderla.
Sonata
El padre de Yeo-Jin también ofrece una posibilidad de redimirse a su hija,
por medio de un viaje. El final no lo revelaré, pero es un acto simbólico: ella ya es una mujer, él la ha puesto en camino (a lo
desconocido) y le ha dado lo que ha podido. Posiblemente, queda otra
historia pendiente, la de la redención del padre, de la que tampoco puedo hablar
para no revelar demasiado...
La película prescinde totalmente de juicios morales, y se
limita a hablar de los personajes y de lo que sienten. Ellos tienen su propio
transcurrir, su propio entender las cosas, y lo que opine nadie de ello no es
una de las cuestiones de la película.
F ue rodada sólo en
trece días, lo cual es absolutamente portentoso dado el excelente aspecto que
tiene, la típica fotografía bellisima del cine de Kim Ki-duk, y el estilo
cuidado y pausado de mostrar las cosas más allá de los diálogos. Las escenas
sexuales están matizadas y no se muestran directamente, rehuyendo así todo
sensacionalismo. "Esto se convierte más en una distracción y en algo
sin importancia cuando se trata de mostrar un tema nuevo". Todo
detalle está cuidado, y hay escenas memorablemente tiernas, como las de las
amigas en las duchas, y memorablemente tensas, como la del padre acusando a un
hombre casado de lo que ha hecho delante de su familia y su reacción...
Parece ser que tras el éxito (siempre ciñéndonos a ámbitos
pequeños) de las películas de Kim Ki-duk estrenadas recientemente, "Samaritan
Girl" podría estrenarse en España este mismo mes. Ojalá. Si fuera así,
simplemente no te la pierdas.
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