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10 de septiembre de 2010

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Alone in the Dark
(2005)

Continúa el enero de pésimos estrenos
Por Javier Ludeña Fernández
(20/01/2006)

Es muy fácil hacer leña del árbol caído, demasiado fácil: estamos ante una película de Uwe Boll, considerado por muchos el peor director de cine de nuestra época, un nuevo Ed Wood, y concretamente ante “Alone in the Dark”, la que no sólo va a ser la peor película del año (superando a “Aeon Flux”), sino que es desde ya una de las más lamentables de todos los tiempos. Es tan fácil meterse con ella, que uno no sabe ni por dónde empezar, y lo hiciese cómo lo hiciese siempre estaría ofreciendo una información inexacta. El cine de Uwe Boll hay que verlo para creerlo, es demasiado, es la mediocridad convertida en hipérbole, ya nadie puede poner en duda que en él se está forjando una leyenda, que está naciendo un mito. Directores infinitamente mejores desaparecerán sin dejar huella, pero Boll comienza a formar parte de la historia, como el mencionado Wood, o Edward L. Cahn (“La invasión de los hombres del espacio”, 1957), Phil Tucker (“Robot Monster”, 1953), Ted Mikels (“The Astro-zombies”, 1969), Jerry Warren (“Frankenstein’s Island”, 1981) y tantos otros, dentro de esa categoría tan difícil de explicar que suele llamarse en inglés “so bad, they are good”, traducido de manera literal como “tan malos que son buenos”, o con libertad pero más acertadamente: tan malos que “molan”.

Uwe Boll, nació en Wermelskirchen, Alemania, en 1965. Ahí donde le ven, haciendo esas películas, es doctorado en literatura. Bueno, bien mirado eso puede explicar alguna cosa: tal vez rodando así esté tratando de empujar a la gente a la lectura haciéndoles huir de las pantallas, desde luego a menudo viendo sus obras uno desearía estar leyendo, o haciendo deporte… o martilleándose un dedo, cualquier otra cosa. También ha estudiado dirección de cine en Munich y Viena, y desde hace diez años viene haciendo películas, aunque en la escena internacional sólo se le conoce desde 2000, en que salió a la palestra con su primera co-producción con los Estados Unidos: “Siniestro” (“Sanctimony”), aquella copia mala de “Seven” (1995, de David Fincher) protagonizada por Casper Van Dien y Michael Paré. Eso le abrió las puertas de América, y en 2003 realiza su obra más comentada hasta la fecha: “House of the Dead”, calificada por muchos comentaristas como “la peor película que han visto en sus vidas”. En relación con lo dicho en el párrafo anterior, si Uwe Boll es a hoy lo que Ed Wood fue a su época, tal vez su “Plan 9 from Outer Space” (1959) aún esté por llegar, pero “House of the Dead” es desde luego su “Bride of the Monster” (1955), un film repleto de momentos de una infamia tan osada e incandescente que termina por impactar y despertar una especie de excitación nerviosa entre la hilaridad y la estupefacción. Pocas películas tienen en la Red tantos análisis y comentarios (jocosos y satíricos) como “House of the Dead”. Como muestra, un botón, este exhaustivo y divertido análisis ofrecido por la gente de la web CineCutre.com: http://www.cinecutre.com/Criticas/HouseDead.htm. Películas como ésta son auténticas joyas en bruto (¿o de lo bruto?), tan escasas y exóticas como echar una quiniela y no acertar ninguno, cero. En la más pura y verídica tradición de lo que se ha dado en llamar cine psicotrónico, su pretensión de ser una cosa y sus resultados opuestos la convierten en una comedia absurda involuntaria, caspa de la buena, pura, sin la impostura de aquellos que pretenden ser camp desde una intencionalidad que aniquila cualquier posibilidad de lograrlo y que rebaja las películas malas a la categoría de malos chistes, sin que nada en ellas se pueda rescatar con alborozo en un comentario de taberna (películas, por ejemplo, como “Jesuscrist Vampire Hunter”, 2001, de Lee Demarbre).

En “House of the Dead” además, Uwe Boll nos hace partícipes de una de sus obsesiones: los videojuegos, de los que parece empeñado en adaptar todos o todos lo que pueda hasta que alguna comisión defensora del séptimo arte le obligue a retirarse. “House of the Dead” era una adaptación (o eso decían los créditos) del popular arcade (máquina de videojuego para salón o sala recreativa) tipo rail shooter (el juego shooter o de disparar en el que el jugador no controla todos los movimientos del personaje, sino sólo sus disparos, y la cámara avanza por sí sola) que se jugaba con una pistola de luz en vez con un simple joystick , y que SEGA desarrolló en 1996. Su siguiente película es justo “Alone in the Dark”, la que nos ocupa, y que también está basada en el importantísimo juego homónimo para PC de Infogrames/Atari (del que hablaremos más abajo). Y en USA ya conocen “BloodRayne, su siguiente obra, que es otra adaptación de otro exitoso videojuego, desarrollado desde 2002 por Terminal Reality para todas las plataformas de videoconsola además de PC y Mac. Entre sus próximos proyectos, Boll tiene los derechos para adaptar los juegos “Hunter: The Reckoning” (el juego de rol de White Wolf Game Studio), “Far Cry” (shooter bélico para PC de Crytek Studios, 2004) , “Postal” (otro shooter para PC, muy polémico, de Running With Scissors/Ripcord Games, 1997), “Fear Effect” (survival horror para PlayStation, Kronos/Eidos, 2000) y “Metal Gear Solid (la aventura gráfica de Konami para PlayStation y PC, 1998).

Por último, la tercera característica que hace de Uwe Boll todo un personaje es su modo de ser, trolero, capaz de inventarse cosas que no han pasado (como que “Alone in the Dark” había sido un gran éxito en muchos países de Europa, entre ellos España, en la que como sabemos el film no se había estrenado hasta ahora), arrogante (declara que sus películas son muy buenas, y que los que no opinamos así somos unos imbéciles), siempre dispuesto a echar las culpas a los demás (si “House of the Dead” no resulta satisfactoria se debe, según él, a la propia SEGA y no a su mano en la película), capaz de meterse de forma anónima en foros alemanes en Internet y de enzarzarse en discusiones con los aficionados que critican sus películas... Y naturalmente está el asunto de la financiación de sus películas, de la que recientemente se ha descubierto que participa un anónimo grupo de inversores de su país… que buscan el blanqueo de algunos fondos dudosos o la desgravación de impuestos. Por todo ello, no es que hablando en serio se pueda decir que Boll sea un excelente modelo para nadie, pero desde luego el tipo ha conseguido llamar la atención, como uno de los magos del trash a los que nombré en el primer párrafo, o como esos grandes caraduras capaces de todo por hacer una película, personajes que siempre despiertan entrañable simpatía entre los cinéfagos. Y no lo olvidemos: el cine de Boll es el típico en el que uno piensa cuando pretende celebrar una reunión entre amigos de risas, y poner un video del que puedan brotar toda clase de coñas y carcajadas. Éxito seguro.

Ese es Uwe Boll…

Y esto es “Alone in the Dark”, un film con un presupuesto estimado en 20 millones de dólares pero con una factura más propia de un direct to video de Fred Olen Ray, con un guión sin pies ni cabeza y una trama incomprensible y llena de arbitrariedades que tiende más a la acción (al estilo "Resident Evil") que al terror, diálogos espeluznantes, planificaciones subdesarrolladas, planos-contraplanos dantescos, errores de racord y continuidad, personajes que salen de fondo después de haber muerto (y no son zombies, advierto), soluciones de montaje alucinadas… Se “echan de menos” una buena cantidad de tetas injustificadas, cosa que sí había por todo el morro en “House of the Dead”, pero a cambio tenemos una escena miserable de sexo igual de gratuita, y seguramente se termine haciendo un montaje unrated en el que se vea más. Puro tío Uwe, en su hábitat natural.

Un Christian Slater en horas muy bajas y el habitual Stephen Dorf (el malo de “Blade”, “MiedoPuntoCom”, etc) se enfrentan contra las absurdas intenciones del típico villano casposo y sus huestes de monstruitos generados por ordenador.

Otra (última) cosa llamativa: ni siquiera se parece en nada al videojuego (entre Doom y ésta, al final tendré que buscarme un experto en videojuegos para la revista), aquel mítico “Alone in the Dark” (1992) de Infogrames/Atari que cambió la historia de los juegos de ordenador en pleno boom de las aventuras gráficas, y que fue pionero y punta de flecha del género de juegos conocido como survival horror, aunque entonces no se llamaban todavía así (la etiqueta se popularizó a partir de “Resident Evil”), y simplemente lo habríamos definido como una aventura gráfica de terror. Un juego tan importante que llegó a tener tres secuelas, “Alone in the Dark 2” (1994, ya para PC y PlayStation), “Alone in the Dark 3” (1996, sólo para PC) y aprovechando las últimas tecnologías “Alone in the Dark: The New Nightmare” (2001, para PC, PlayStation, Dreamcast y hasta Game Boy). Ahora, ¿aprovechando la película?, está preparándose un “Alone in the Dark 5” que ya saldría para las nuevas PlayStation 3 y Xbox 360. Al caso, “Alone in the Dark”, el juego, estaba basado en los mitos de Cthulhu creados a partir de las obras de H.P.Lovecraft y sus seguidores, hasta nuestros días, ya que hasta el mismísimo Stephen King escribió un relato (“Los misterios del gusano”) lovecrariano en su más celebrada antología “En el umbral de la medianoche” (1978), relato referenciado en el juego, por cierto. Y es que sin llegar a estar basado en nada concreto, el argumento de la aventura estaba muy logrado y recogía muy bien el ambiente de todas esas historias y sembraba guiños a sus lectores aquí y allá. La trama era la siguiente: el jugador vivía la aventura a través de un personaje que podía ser el investigador de lo esotérico Edward Carnby o bien Emily Hartwood, y con cualquiera de ellos internarse en la mansión del tío (que se ha suicidado en extrañas circunstancias) de Emily, sobre la cual se cierne el misterio y parece ser morada desde sus sombras de monstruosas criaturas sobrenaturales. Para sobrevivir, resolver el misterio y salir de la mansión, el jugador tenía que recorrerla tanto disparando contra los monstruos (tipo shooter, aunque aquí en tercera persona, con perspectiva de cámara desde fuera) como ser astuto, resolver acertijos, encontrar pistas, e ir siguiendo la historia hasta descubrir la oscura verdad. El gran fuerte del juego, y en donde se ha dejado notar más su influencia para posteriores herederos, fue su ambientación, fue de las primeras veces que pasamos miedo jugando, y nos revolvimos inquietos más de una vez girándonos del monitor de ordenador al escuchar algún ruidillo a nuestras espaldas… La película, como les decía, no tiene nada de esto: ni tiene gran cosa que ver con Lovecraft, ni sale una mansión siquiera, ni mucho menos está bien ambientada, tan sólo usa a Edward Carnby como nombre para el personaje de Slater. ¿Costaba mucho respetar al menos esos mecanismos temáticos? Ya nunca lo sabremos. Esperamos que algún día alguien dé otra visión de “Alone in the Dark” y podamos simular que esta primera ni siquiera ha sucedido…

De “BloodRayne” ya han comenzado a llegarnos comentarios y críticas, tan suculentas como las de las dos películas anteriores del alemán, ya que al parecer va a ser otra delicatessen infernal.



Apéndice. Antología de cosas que ha dicho la crítica sobre la película:

Esta película es tan horrible a todos los niveles, que te preguntas porque el distribuidor no la lanzó directamente en DVD, o mejor, porque no la tiró a la basura." (New York Times)

-"El director Uwe Boll es el Ed Wood de nuestros días, un tipo que pretende mezclar el estilo de acción de John Woo con las películas de serie B de John Carpenter." (Splicedwire)

-"Alone in the Dark es tan horrible que quien se gaste 10 dolares en verla, debería recibir a cambio once y una carta de disculpas firmada por el director y los actores." (Toronto Star)

-"Películas como Campo de Batalla: La Tierra o Pluto Nash esperan a que se estrenen títulos como Alone in the Dark para no parecer tan malas." (Gazzete)

-"Es peor de lo que te puedes imaginar." (Fantastica Daily)

- “Slater recita sus líneas como si leyera la carta de un restaurante. Tara Reid se ha aprendido las frases más largas en pequeños segmentos, para no saturarse”. Lawrence Toppman (Philadelphia Observer)

- “Alone In The Dark será la peor película de 2005. Que pueda hacerse algo peor es el único susto genuino que la película puede ofrecernos”. Chris Kaltenbach (Baltimore Sun)

- “Tan desquiciantemente horrible que bordea los límites de la inmortalidad cinematográfica”. Peter Hartlaub (San Francisco Chronicle)

- “El espíritu de Ed Wood sigue vivo en Alone In The Dark”. Michael Rechtstaffen (The Hollywood Reporter)

-"Una de las peores películas jamás hechas" (Three Movie Buffs)

Alone in the Dark

Ficha técnica
Director: Uwe Boll; Guión: Elan Mastai / Michael Roesch / Peter Scheerer; Fotografía: Mathias Neumann; Montaje: Richard Schwadel; Casting: Maureen Webb; Dirección artística: Peter Stratford; Decorados: David Birdsall; Vestuario: Maria Livingstone; Efectos especiales: Barry Hebein; visuales: ToyBox .
Cast: Christian Slater (Edward Carnby), Tara Reid (Aline Cedrac), Stephen Dorff (Cmdr. Richard Burke), Frank C. Turner (Sam Fischer), Matthew Walker (Prof. Lionel Hudgens), Will Sanderson (Agente Miles), Mark Acheson (Captain Chernick), Darren Shahlavi (John)
Canadá / Alemania / USA, una producción AITD Productions / Boll Kino Beteiligungs GmbH & Co. KG / Brightlight Pictures Inc. / Herold Productions / Infogrames Entertainment; Productores: Bruno Bonnell (co-productor ejecutivo) / Frederic Demey (productor asociado) / Wolfgang Herold (productor ejecutivo) / Harry Rubin (co-productor ejecutivo) / Daniel Sales (productor asociado) / Jörg Tittel (productor asociado) / Max Wanko / Shawn Williamson
96 minutos; Color; Idioma original: Inglés; Ratio original: 2.35:1; Estrenada en USA el 28 de enero de 2005; Estrenada en España el 20 de enero de 2006.
Web oficial:
http://www.aloneinthedarkthemovie.com/splash.html

Sipnosis
Cuando Edward era niño podía sentir fuerzas sobrenaturales, la débil frontera entre el mundo real y el imaginario. Veinte años después, Edward Carnby se dedica a la investigación de efectos paranormales. Cuando diecinueve personas desaparecen en extrañas circunstancias, reclaman sus servicios y Carnby descubre que todas tienen un nexo en común que él también comparte: el mismo orfanato de la infancia. Acude a su amiga antropóloga Alice Cedrac en busca de ayuda para luchar contra esas fuerzas sobrenaturales que amenazan la existencia humana.

Fotos
Christian Slater


Cartel americano

 

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