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9 de febrero de 2010

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Serpientes en el avión
(Snakes on a Plane, 2006)


Por Javier Moreno
(17/10/2006)

Ávidos de serie B cormaniana y de entretenimientos trashers descerebrados, deberíamos –al menos a priori- estar de enhorabuena por la llegada a nuestras pantallas de un producto con un titulo tan sugerente como Serpientes en el Avión, que con sus cuatro palabras nos define a la perfección lo que podemos ver: bífidos a 10.000 pies de altura provocando el caos y nada más, enésimo revulsivo freak con vocación de rareza del séptimo arte y voluntad (o más bien empeño) de convertirse en obra de culto.

Precedida por una campaña publicitaria completamente gratuita, gracias a los miles de fans que colaboraron desde Internet a su difusión sin recibir nada a cambio, New Line Cinema se frotaba las manos ante una previsible fuente inagotable de dinero que se agotó a las primeras de cambio. El huracán mediático desatado en la red evolucionó hasta convertirse en una simple lluvia veraniega que no causó los estragos previsibles a pesar de haber cedido la productora al truco de instar al espectador anónimo a aportar su granito de arena al guión en busca de su complicidad, guiño metacinematográfico que en cierta manera desvirtúa el arte de este medio por si mismo. En este momento podríamos plantear un interesante debate sobre la idoneidad de democratizar el cine haciendo participes a los espectadores en la construcción de las producciones cinematográficas. En cualquier caso y a pesar del efecto solo conseguido en parte, el eco de esta especie de gimmick publicitario se ha extendido ya a producciones de mayor presupuesto y alejadas absolutamente de las B movies.

Quien se aproxima a una sala de cine a ver una película de las características de esta producción sabe lo que va a encontrarse. El titulo define a la perfección lo que vamos a encontrar, el que busque conceptos trascendentales, una buena historia o interpretaciones exultantes, que se aleje de ella y espere a las proximas obras de Kim Ki Duk, Darren Aronofsky o Zhang Yimou, “Serpientes en el avión” no es para ellos. Este es ese tipo de película donde los personajes son absolutamente planos, definibles en un párrafo, el héroe es el héroe y no tiene ni un atisbo de diferencia respecto al arquetipo habitual, los malos son malos como ellos mismos, ni hay dramas existenciales ni complejidades abstractas. Las situaciones inverosímiles no buscan justificarse, simplemente suceden, es un juego que el espectador sabe que debe aceptar incluso antes de que comience la película.

Bajo estos condicionantes, lo mínimo que se le pide a la película en cuestión es que sea entretenida, no una buena película, pero si al menos un divertimento digno e incluso nostálgico para aquellos deseosos de recuperar la mejor tradición sesentera. Desgraciadamente no sucede. Cierto es que los 100 minutos de metraje se hacen sorprendentemente cortos, demasiado cortos diría yo, pero la película adolece de un ritmo excesivamente irregular a la cual se le echan en falta verdaderas escenas de impacto. Porque en el fondo, en tanto que estamos ante la enésima revisión de Alien (bichos, serpientes en este caso, acosando a sus victimas potenciales en un espacio cerrado), lo que se le debe exigir es una mayor intensidad, escenas que hagan saltar a uno de la butaca no fruto del efectismo barato de una producción cualquiera de terror. Quizás se deba a las pocas capacidades del realizador (otro gallo cantaría si Ronnie Yu, primer director elegido, se hubiera echo cargo). No es que la película carezca de escenas atractivas (algunos ataques de las serpientes están bastante conseguidos), carece de instantes que se impregnen en la memoria. La acción es demasiado embarullada, demasiado movimiento y mucho cambio de plano que al final realmente no muestra nada, a pesar de cierto gore poco disimulado, pero algunos directores deberían aprender, que una buena escena de acción se puede resolver en un par de planos y no con siete cada diez segundos, la acción no se sustenta en la velocidad, y ese es uno de los grandes males heredados por muchos directores provenientes del mundo del videoclip y la publicidad.

Ciertos instantes atractivos posee, es innegable, algún chiste divertido, pero no es suficiente, si buscamos entretenimiento y no nos lo da como debería podemos caer en el absoluto aburrimiento, paradójico cuando he indicado en el párrafo anterior que se hace muy corta. Al final no deja de ser un quiero-y-no-puedo, un intento de arrancar que no termina por culminar, una sucesión de situaciones sin perspectiva definida, sin rumbo fijo que cae en picado hacia un final descafeinado y donde las serpientes no están aprovechadas todo lo que deberían, especialmente esa anaconda (¿o es una boa?, dejo esto para los biólogos) que debía haberse erigido en una de las estrellas de la función y cuya presencia es absolutamente intrascendente excepto por dos escenas relativamente agradables pero que no sirven para justificar adecuadamente su aparición.

En medio nos encontramos a una serie de actores con cierto empaque: Samuel L. Jackson que será recordado sobre todo por “Pulp Fiction”, Julianna Margullies que vivió su mejor época en la serie de TV “Urgencias”, Bobby Cannavale que debería seguir en el cine independiente como ya lo hizo en “Vías Cruzadas” donde demostró que es un buen actor, y la presencia de Elsa Pataky, que tiene experiencia en este tipo de producciones, pero que podía haber elegido alguna producción independiente para debutar en Hollywood. En todos los casos los actores andan perdidísimos, transmiten una desagradable sensación de no saber que hacen ahí dentro, y eso no hace un buen favor precisamente a la película.

Serpientes en el Avión es un filme que pretende ser simpático dentro de su modestia, pretende ser el baluarte que cumpla con aquella premisa de “cuanto peor mejor”, lamentablemente no cumple con ello y se queda en tierra de nadie, a medio camino entre una producción capaz de sacar una sonrisa al espectador a pesar de sus defectos, y una producción sencillamente mala. No es lo que hubiéramos deseado que fuera, un entretenimiento camp sin complejos y con muchas dosis de delirio lisérgico, es tan solo una película absolutamente olvidable y que solo entretendrá a espectadores muy complacientes.


Anexos

Serpientes en el avión: ¿el fenónemo friki del año?

Zombies en el avión

Trailer:

Serpientes en el avión

Ficha técnica
Director: David R. Ellis; Guión: John Heffernan / Sebastian Gutierrez, sobre historia de David Dalessandro / John Heffernan; Fotografía: Adam Greenberg; Música: Trevor Rabin; Montaje: Howard E. Smith; Casting: Mindy Marin; Dirección artística: John Alvarez; Decorados: Erin Gould / Mary-Lou Storey; Vestuario: Karen L. Matthews; Efectos visuales: CafeFX / Hybride.
Cast: Samuel L. Jackson (Neville Flynn), Julianna Margulies (Claire Miller), Nathan Phillips (Sean Jones), Rachel Blanchard (Mercedes Harbont), Flex Alexander (Three G\\\\\\\'s/Clarence Dewey), Kenan Thompson (Troy McDaniel), Keith \\\\\\\"Blackman\\\\\\\" Dallas (Big Leroy DuBois), Lin Shaye (Grace Bresson), Elsa Pataky (María)
USA, una producción Hannah Rachel Production Services Ltd. / Mutual Film Corporation / New Line Cinema / Patchwork Productions; Productores: Craig Berenson / Stokely Chaffin (productor ejecutivo) / Tawny Ellis (productor asociado) / Toby Emmerich (productor ejecutivo) / Penney Finkelman Cox (productor ejecutivo) / Michael Fottrell (productor ejecutivo) / Don Granger / Justis Greene (productor ejecutivo) / Jeff Katz (productor ejecutivo) / Gary Levinsohn / Heather Meehan (productor asociado) / Sandra Rabins (producor ejecutivo) / George Waud (productor ejecutivo)
105 minutos; Color; Idioma original: Inglés; Ratio original: 2.35:1
Estrenada en USA el 18 de agosto de 2006; estrenada en España el 6 de octubre de 2006.
http://www.snakesonaplane.com/

Sipnosis
Un avión de pasajeros que en pleno vuelo transporta, sin que éstos lo sepan, un letal cargamento de serpientes venenosas de las más variopintas especies. Las serpientes se escapan y hacen su aparición en cualquier rincón del avión, dispuestas a morder a las personas. Pero allí viaja también el agente del FBI Neville Flynn, experto en situaciones peligrosas, encargado de salvaguardar la vida de un importante testigo que le acompaña, y que no estará dispuesto a que su trabajo se vea obstaculizado por unas simples bichas por muy mortíferas que sean...

Fotos



 

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