Pulp: Clase Diferente No, James Ellroy no es un escritor de pulp fiction. Que yo sepa nunca sus novelas han aparecido seriadas en algún magazine o cortadas por capítulos en los semanales de un periódico. Pero sus padres lo fueron, y sus abuelos, no digamos ya. Es fantástico que Borges cantara las alabanzas de Sherlock Holmes, o que Alianza reedite las obras completas de Dashiel Hammett en un formato en el que los puedes guardar en tu biblioteca justo al lado de Kafka o Dostoievski. Justa reivindicación la que ha conseguido la novela negra con el paso del tiempo, no hay que olvidar que en sus inicios fueron historias de consumo rápido que ni por asomo podrían haber competido con novelas serias. El propio Arthur Conan Doyle aborreció siempre a su más famosa creación debido precisamente de que lo que a él le interesaba era la literatura de verdad, la histórica, no pequeños relatos policíacos... Hasta que punto el cine, con dos inolvidables filmes de Howard Hawks y John Huston, ayudaron a elevar la categoría de estos escritos, sería digno de análisis...
Por Javier J. Valencia (27/10/2006)
Sirva esta pequeña introducción para justificar el entusiasmo, en el cual parezco haberme quedado solo, que me ha producido La Dalia Negra, la última película del a veces genial, a veces demasiado irreverente, pero siempre divertido Brian DePalma, que ha encontrado en la novela de Ellroy una perfecta base para construir una historia adecuada y re-conducible a su particular mundo de chocantes colores, truculentos crímenes y socarrona ironía –a veces el punto y aparte para valorar en su justa medida un film de este autor es precisamente este, saber cuando realmente se está pasando, aunque pasados los años y viendo el transcurso de su obra uno pierde ya el miedo y puede disfrutar como un enano, aceptando el juego que propone el director, con sus títulos más delirantes, véase En nombre de Cain o Femme Fatale-. Me produce bastante extrañeza, primero, el saber que siendo un proyecto que se disputaban varios directores, cayera en manos precisamente de éste. Aunque sabiendo que DePalma es muy habilidoso vendiéndose a la industria, con los que ha fabricado artefactos donde su toque es visible pero muy ligero –Misión: Imposible o Misión a Marte-, uno podía esperarse que le pidieran algo de apariencia similar. Segundo, sobre todo, que haya tenido la libertad de hacer esta película a su manera... como mínimo sabiendo compaginar los requisitos comerciales impuestos por los productores con su particular manera de entender el cine –en este caso su antecedente directo sería Los Intocables de Eliott Ness, quizá el caso más relevante de la filmografía que supo contentar a casi todo el mundo: Fue rentable, ganó estatuillas y entusiasmó a sus admiradores-. Viendo la reacción, bastante negativa, que está cosechando, quizá en Hollywood Boulevard haya algún señor con traje y gafas de sol sufriendo un ataque de nervios...
Adiós a la seriedad del elegante noir comercial que ha venido regalando Hollywood últimamente. La decepción del filme sobre todo viene de el deseo del espectador entusiasmado con L.A. Confidencial, de Curtis Hanson, del que se podía esperar una suerte de secuela espiritual. Hola a la insolencia del pulp, de los giros argumentales, de la construcción de pistas fáciles y con poca lógica –todavía oigo las risas cuando uno recuerda la explicación de por que Lee tiene las manos llenas de moratones cuando se pelea con Dwight en el vestuario-, de las frases de cara a la galería pero que no vienen a querer decir nada... Bordea la línea en ocasiones del ridículo pero creo que logra salir airoso el director de Jersey precisamente por que logra introducir la historia en sus fantasías particulares, por que hay De Palma para rato... con sus escenas claves en intensa cámara lenta, en la construcción de personajes delirantes –impagable el momento de la cena de Dwight en casa de Madeleine, conociendo a los elementos que forman su familia, a cual más dispar-, incluso en la recuperación de uno de sus actores fetiche, William Finley, el inolvidable fantasma del paraíso, interpretando a uno de esos personajes tan demenciales como los que hizo durante los años setenta antes de caer en el olvido.
Cierto es que el mediocre Josh Harnett podría haber sido sustituido por otro para que el personaje hubiera ganado muchos más matices, pero quizá no desentone en esta historia donde es más importante el saber estar. Lo mismo puede decirse de una Scarlett Johansson que está ahí, para ayudar a adelantar la trama y dar elegancia a la cosa. Mejor parado sale Aaron Eckhardt en su papel de policía metido en asuntos turbios. Lo de Hillary Swank ya es para darle de comer aparte. Debería inventarse una categoría anual que fuera “El Oscar de Hillary Swank” aparte de las de mejores actrices para no quitárselo siempre a los demás, pero realmente esta mujer es un prodigio. Y excelente también la presencia de la siempre turbadora Mia Kirshner, que viene a ser algo así como la Laura de Preminger del relato, el verdadero amor del protagonista cuyas apariciones grabadas servirán para introducirse en la conciencia del protagonista y indicarle cual es el camino a seguir en momentos en los cuales éste parece haber aceptado un sendero mucho más oscuro.
A principios de los 90 existió un boom llamado Instinto Básico, de Paul Verhoeven. Quizá sea la mejor imitación del estilo de Brian De Palma que haya existido jamás, una película que era mitad disparate, mitad en serio, perfectamente equilibrada, pero que –para alucine del propio Verhoeven, como ha declarado en multitud de entrevistas- todo el mundo se tomó por lo primero. Ahora el creador del juego original propone jugar otra vez... y parece que todo el mundo se ha decantado por lo segundo. Es una verdadera lástima, porque este tipo de cine no suele ser de reivindicación rápida, o entras o no entras... Aunque quién sabe, si hoy en día se hacen remakes de Sisters...
Trailer:
Ficha técnica
Director: Brian De Palma; Guión: Josh Friedman, basándose en la novela de James Ellroy; Fotografía: Vilmos Zsigmond; Música: Mark Isham; Montaje: Bill Pankow; Casting: Lucy Boulting / Johanna Ray; Dirección artística: Pier-Luigi Basile / Christopher Tandon; Decorados: Elli Griff / Bruce L. Luizzi / Rick Simpson; Vestuario: Jenny Beavan; Efectos especiales: Willie Botha.
Cast: Josh Hartnett (Oficial Dwight Bucky Bleichert), Scarlett Johansson (Kay Lake), Aaron Eckhart (Sgt. Leland Lee Blanchard), Hilary Swank (Madeleine Linscott), Mia Kirshner (Elizabeth Short), Mike Starr (Russ Millard), Fiona Shaw (Ramona Linscott), Patrick Fischler (Ellis Loew)
USA / Alemania, una producción Millennium Films / Signature Films / Nu-Image Films / Equity Pictures Medienfonds GmbH & Co. KG III; Productores: Rudy Cohen / Rolf Deyhle (productor ejecutivo) / Moshe Diamant / Danny Dimbort (productor ejecutivo) / Samuel Hadida (co-productor ejecutivo) / Victor Hadida (co-productor ejecutivo) / James B. Harris (productor ejecutivo) / Manfred D. Heid (co-productor ejecutivo) / Henrik Huydts (productor ejecutivo) / Jordan Kessler (productor asociado) / Gerd Koechlin (co-productor ejecutivo) / Josef Lautenschlager (productor ejecutivo) / Avi Lerner (productor ejecutivo) / Art Linson / Trevor Short (productor ejecutivo) / Andreas Thiesmeyer (productor ejecutivo) / John Thompson (productor ejecutivo)
121 minutos; Color; Idioma original: Inglés; Ratio original: 2.35:1
Estrenada en USA el 15 de septiembre de 2006; estrenada en España el 20 de octubre de 2006.
http://www.theblackdahliamovie.net/
Sipnosis
Basada en la terrible historia real de la tortura y asesinato de la joven aspirante a actriz Elizabeth “Betty” Short, de 22 años, en 1947 en Los Angeles, que conmocionó al país y que permanece sin resolver.
La historia comienza con el hallazgo en un solar del cadáver descuartizado de una mujer joven. El médico forense determina que ha sido torturada durante días, mientras conservaba el conocimiento. Un periodista bautiza a la víctima como La Dalia Negra por la manera en la que vestía. Dos detectives ex boxeadores – Lee Blanchard y Bucky Bleichert – son los encargados de investigar la muerte de Betty Short, tan espeluznante que se prohibió la publicación de las imágenes del asesinato.