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7 de septiembre de 2010

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Asalto a la comisaría del distrito 13
(Assault on Precinct 13, 1976)

Especial Carpenter II
Por Francisco José Vega
(14/11/2006)

Asalto a la comisaría 13 del distrito 9
Sí, han leído bien. Cuando Bishop se dirige en coche a la comisaría habla por radio e indica, dos veces al menos, que se trata de la comisaría nueve del distrito trece. Eso es uno de los ejemplos de la mala traducción de los títulos en España, la primera seria de Carpenter. (la traducción correcta habría sido Asalto a la comisaría 13); la última, Cigarette burns, se ha traducido como El fin del mundo en 35mm. Y ahora, a la película:

Remake encubierto de Río Bravo de Howard Hawks (leerán esto muy a menudo), supone una de las cimas del cine fantástico contemporáneo sin tratarse de una película cien por cien cine fantástico y, sobre todo, el primer ejemplo de maestría fílmica con sello personal de su director. Cuando una apuesta así te sale bien (Funny games, por ejemplo), la cosa puede ser divertida. Imagínate a John Wayne en un supermercado rodeado de zombies vestidos con camisas de cuadros rojas tipo leñador (con todo el cariño para los leñadores, ya los Monty Pitón dejaron todo claro al respecto) perdiendo munición como Rambo tercero de Afganistán. Pero en silencio, claro, porque los disparos de esta cinta no se oyen. Y los zombies están vivos.

Corría el año 1976 cuando un Carpenter que solo había dirigido una peli muy macarra (Dark star, 1974) puso en escena este western barriobajero. Un policía honrado, dos presos y una secretaria (¿o es una mujer policía?) se enfrentan, con un puñado de balas, a una invasión de hombres si alma.

Es un cholo. Morir matando
Al principio del film un grupo de pandilleros muere en una redada policial. En esa redada, no vemos ni a un solo policía. Acierto de Carpenter, no hay espectador que no haya quedado tan satisfecho con tan poco. Por supuesto, un grupo de pandilleros hará a posteriori un juramento de sangre para vengar a sus hermanos.

Un padre y una hijita con trenzas viajan por el barrio de la muerte para sacar del tugurio a su adorable niñera. En ese barrio, un heladero con cara de estar quemado por su trabajo (yo creo que por la camisa) pasa cerca de la niña, que claro, aprovecha para pedir un especial de vainilla. Y claro, los pandilleros aprovechan para estrenar su pistolón (silenciado, por supuesto) reventando el pecho de la chiquilla, acierto de Carpenter, el espectador se ha quedado en estado de shock (hoy funciona, imagínate hace treinta años), que solo quería un especial de vainilla en lugar del simple de vainilla que erróneamente le dio el heladero quemado. Él también muere. Luego, de repente, resucita un momento para darle un arma al padre de la niña y muere otra vez. Pero ya os dije que era una peli de zombies.

Para que la cosa cuaje, añádase un buen antihéroe. O dos. Si son presos peligrosos, asesinos en concreto, mejor que mejor. Napoleón Wilson es un asesino condenado a muerte que es trasladado junto un pequeño grupo, a otra cárcel. Uno de los presos, enfermo de algo chungo, obliga a que la expedición haga escala en la comisaría más cercana, ¿saben cual podrá ser?

Un poco de humor
Notarán en el texto cierta sorna, porque, a pesar de ser una de las mejores películas de su director, no está exenta de pequeños defectos, pero al no tomarse en serio a sí misma, esos defectos quedan tapados a cargo de buen oficio con la cámara. Y con la música. Y con el montaje. De todo ello se encarga el tío John, lo del montaje con un seudónimo, John T. Chance, bastante fácil de reconocer.

Quizás el fallo más importante esté en el guión, sobre todo en lo que incumbe al padre de la niña asesinada, que se convierte, sin más, en otro mueble de la comisaría, o la verdadera razón del asalto, que no tiene que ver con el prólogo de la redada, si no más bien con la venganza de los pandilleros contra el padre de la niña, que mata, con la pistola del heladero, al frío y sádico asesino de su hija (así que toma Mcguffin).

La banda sonora es terrible (de buena), y todos sabemos lo bien que se defiende el director con un sintetizador entre las manos, capaz de hacernos silbar cualquiera de sus clásicos temas de sus clásicas películas como el agente Bishop cuando sale de su casa ese terrible sábado por la mañana. Nada le haría imaginar que terminaría el día teniendo el honor de salir al lado de un preso peligroso después de haberse cargado a un centenar de pandilleros.

¿O eran zombies?

PD respecto a mi anterior comentario: Ana Obregón, efectivamente, ya no tiene serie de televisión en prime time. Creo que Carlos Latre tampoco. Y van a distribuir Cigarette burns en DVD. ¿Me estaré convirtiendo en una persona influyente?


Notas de producción:
John Carpenter en persona realiza un cameo: es uno de los delincuentes pandilleros que disparan en uno de los asaltos a la comisaría.

La MPAA le iba a dar a la película la calificación "X" por la escena en la furgoneta de los helados. El distribuidor aconsejó a Carpenter que les reenviase otra copia de la película con esa escena cortada, y así la MPAA aceptó a darles una "R". Sin embargo, a la hora de la verdad, la copia que fue distribuida en los cines fue la que a distribuidor, productor y director les dio la real gana, y la escena de marras estaba ahí. El sencillo truco para burlar a la MPAA funcionó.


Trailer original:


Asalto a la comisaría del distrito 13

Ficha técnica
Director: John Carpenter; Guión: John Carpenter; Música: John Carpenter Fotografía: Douglas Knapp; Montaje: John Carpenter (como John T. Chance); Dirección artística: Tommy Lee Wallace; Maquillaje: Don Bledsoe; Efectos especiales: Richard Albain.
Cast: Austin Stoker (Ethan Bishop), Darwin Joston (Napoleon Wilson), Laurie Zimmer (Leigh), Martin West (Lawson), Tony Burton (Wells), Charles Cyphers (Starker), Nancy "Loomis" Kyes (Julie), Peter Bruni (Heladero)
USA, una producción CKK / Turtle; Productores: J. Stein Kaplan / Joseph Kaufman (productor ejecutivo)
91 minutos; Color; Idioma original: Inglés; Ratio original: 2.35:1
Estrenada en USA el 5 de noviembre de 1976.

Sipnosis
Un grupo de sanguinarios pandilleros rodean la comisaría 13 del distrito 9, en la que se quedan atrapados de esta manera un policía, un par de presos que estaban siendo trasladados de carcel, el padre de una niña asesinada y una mujer... El acoso y constante asalto de los pandilleros crearán para los de dentro una situación angustiosa en la que tendrán que defenderse.

Fotos




 

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