El inglés Nicolas Roeg empezó como operador de cámara y director de fotografía, siendo recordado sobre todo por su memorable composición de colores para ‘La máscara de la muerte roja’ (The Masque of the Red Death, 1964) de Roger Corman. En 1970, con la cinta experimental ‘Performance’, codirigida junto a Donald Cammell (Engendro mecánico), empezó su singular andadura como director, en la que destaca ‘Amenaza en la sombra’ (Don’t look now, 1973), esa pequeña joya del horror psicológico ambientada en los fantasmagóricos canales de Venecia.
Por Toni Junyent Rosa (24/12/2006)
La Rank Corporation, distribuidora original de ‘Contratiempo’, dijo en su momento que ésta era “una película enferma, hecha por gente enferma y para gente enferma”. Y la semienterró en el olvido hasta la oportuna aparición de sendas ediciones en DVD en EEUU y Australia y, el año pasado, otra edición especial dentro de la prestigiosa Criterion Collection. Pese a que Roeg fue reconocido como director del año por el círculo de críticos de Londres y la cinta ganó el premio del público en el Festival de Toronto, la controversia y la avalancha de críticas negativas pudieron más que el propio filme y condenaron a su director al ostracismo y a un silencio que no rompería hasta cuatro años más tarde con el estreno de la interesante y olvidada ‘Eureka’. Pero Nicolas Roeg ya no volvería a ser considerado el abanderado del más innovador cine británico; ‘Contratiempo’ marcó el inicio de un largo ocaso en el que alternaría películas menores con trabajos para la televisión, como su desganada adaptación (1994) de ‘En el corazón de las tinieblas’, la novela de Joseph Conrad en la que se inspiró Francis Ford Coppola para su ‘Apocalypse Now’.
Vista 26 años después, a uno se le antoja algo exagerada la célebre frase del ejecutivo de la Rank Corporation: quizá el montaje en paralelo de Milena teniendo un orgasmo con las impactantes imágenes de su agonía en el hospital, cuando se le está practicando una traqueotomía, escandalizara por su crudeza; quizá consideraron gratuito y de mal gusto el “descubrimiento” que se produce al final del filme, o no se acostumbraron a la por entonces poco común estructura narrativa discontinua, a base de flashbacks, en la que Roeg construye la historia. Eso tampoco es nuevo para nosotros hoy. Sergio Leone usó bastante ese recurso en su gloriosa ‘Érase una vez en América’ (Once Upon a Time in America, 1984) y Quentin Tarantino lo convirtió definitivamente en una moda con ‘Pulp Fiction’ (1994). Vista hoy, pues, ‘Contratiempo’ es simplemente una muy buena película que nos adentra, mediante fragmentos de una tortuosa relación sentimental, en la psicología de un hombre cuyos celos le llevarán a la perdición.
Como Juan Pablo Castel, el protagonista de la novela ‘El túnel’, de Ernesto Sábato, Alex Linden (Art Garfunkel, sí, el cantante) cree descubrir en Milena Flaherty (Theresa Rusell) a la Mujer, no a una mujer cualquiera, sino a la Mujer que va a justificar su paso, hasta entonces gris, por el mundo. Pero Milena no comparte, nunca lo ha hecho, esa vieja idea romántica de la unicidad, de entregarse a alguien para toda la vida. Michel Houellebecq ya lo dice en ‘Las partículas elementales’: si en algo fue decisivo Mayo del 68 fue en decretar la caducidad de la mujer-esposa para toda la vida y espolear a las nuevas generaciones a practicar mientras se pueda el sexo libre. El amor no se siente, se hace.
Dos personajes, Alex y Milena, enfermizos cada uno a su manera, cuyo encuentro resultará un dramático choque de trenes que Nicolas Roeg deconstruye como un cirujano-detective que va colocando en un escritorio vacío instantáneas de esa relación, desordenadas pero intuitivamente conectadas. Un puzzle que, una vez completo, conforma una imagen tal de desamor y angustia que uno acaba exhibiendo una mueca de fastidio. El encargado de dar forma a ese poliédrico montaje fue el veterano Tony Lawson, habitual de Roeg y de Neil Jordan, cuyo currículum incluye también títulos como ‘Perros de paja’ (Straw Dogs, 1971) de Sam Peckinpah o ‘Barry Lyndon’ (1975) de Kubrick.
Si ese ir y venir atrás y adelante en el tiempo no os echa de la película demasiado pronto, y si os habéis enamorado obsesivamente de alguien alguna vez, y si habéis hollado con botas de nieve los caminos del desaliento, puedo aseguraros que esta película no os dejará indiferente.
Roeg delegó la fotografía en Tony Richmond, con quien ya había trabajado en ‘Amenaza en la sombra’ y en ‘El hombre que cayó a la tierra’ (The Man Who Fell to Earth, 1976) y, como en aquellas, éste hace un buen trabajo, no tan intencionadamente “artístico” y vistoso pero igualmente absorbente. La película no podía empezar mejor, con los créditos al ritmo de la magnética ‘Invitation to the blues’ de Tom Waits, y quería acabar diciendo que no puede tener un desenlace peor, pero me parece que ya basta de hacer vuestro trabajo de observadores de cine (trabajo muy torpe por mi parte), así que me daré por satisfecho si he estimulado vuestro interés.
Ficha técnica
Director: Nicholas Roeg; Guión: Yale Udoff; Música: Richard Hartley; Fotografía: Anthony Richmond; Montaje: Tony Lawson; Casting: Celestia Fox; Dirección artística: David Brockhurst; Vestuario: Marit Allen.
Cast: Art Garfunkel (Alex Linden), Theresa Russell (Milena Flaherty), Harvey Keitel (Inspector Netusil), Denholm Elliott (Stefan Vognic), Daniel Massey (Foppish Man), Dana Gillespie (Amy), William Hootkins (Col. Taylor), Eugene Lipinski (Policía del hospital).
Reino Unido, una producción The Rank Organisation / Recorded Picture Company (RPC); Productor: Jeremy Thomas / Tim Van Rellim (productor asociado)
123 minutos; Color; Idioma original: Inglés; Ratio original: 1.85:1; Estrenada en USA el 18 de septiembre de 1951.
Vista únicamente en festivales como Toronto (12 de septiembre de 1980) o Nueva York (22 de septiembre de 1980), y estrenada en pocos cines únicamente en USA y Japón...
Sipnosis
En Viena, una mujer llega a un hospital con una fuerte sobredosis, aparentemente tras intentar suicidarse. Un policia sospecha del hombre que la ha traído y, a través de una serie de flashbacks, se nos va contando la historia de su tormentosa relación.