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10 de septiembre de 2010

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Britannia Hospital
(1982)


Por Manel Juanico (Iveldie)
(17/06/2007)

Definitivamente, Britannia Hospital es una de las películas más demenciales de los últimos tiempos. Esa mezcla entre el típico humor inglés y la sátira social más macabra, junto con unas importantes dosis de gore, le otorgan a esta pieza un estilo verdaderamente original. Algunas escenas casi surrealistas sintetizan perfectamente este filme de Lindsay Anderson, un director de origen indio que basó gran parte de su obra a satirizar una sociedad que le disgustaba y que era confeso admirador de John Ford y Buñuel.

Britannia Hospital podría englobarse dentro de una especie de trilogía que dirigió Lindsay Anderson con una clara denuncia al sistema. En 1968 había realizado ”If”, en la que arremetía contra el sistema de educación y la violencia juvenil y en 1973 rodaría ”Oh Lucky Man”, un musical surrealista, adaptación libre de “Cándido” de Voltaire, que criticaba el capitalismo. La tercera parte del tríptico seria la que comento aquí, “Britannia Hospital”, en 1982, filme que ataca claramente al sistema sanitario y a las fuerzas policiales. A parte de este nexo común de denuncia, las tres películas coinciden en el reparto con Malcom McDowell, que según como se mire puede tratarse hasta del mismo personaje, desde sus inicios estudiantiles en “If,” pasando por la forma en que se convierte en actor en “Oh Lucky Man”, hasta su trabajo de reportero en “Britannia Hospital”. De todas formas las tres películas pueden verse de forma aislada ya que argumentalmente no tienen nada que ver.

Es interesante ver como se llevan varios hilos argumentales a la vez, que en un principio no parecen tener mucha relación. Por una parte tenemos los preparativos que se llevan a cabo para recibir a la reina y las discusiones que se tiene con el personal en huelga por no querer preparar el banquete. Luego está todo el tema de manifestaciones en contra de los internos privados. Tenemos también el periodista, que gracias a una trabajadora del hospital con quien tiene una relación, consigue entrar con una cámara oculta. Por último está la parte de temática más fantástica o de terror en la que el profesor Millar juega a ser el doctor Frankenstein experimentando con partes de cadáveres para llevar a cabo su creación, lo que el llama “el Génesis”, el nacimiento, el ser supremo. Todas esas situaciones acabaran por relacionarse y asistiremos a un sorprendente final plagado de situaciones realmente desternillantes.

“Britannia Hospital” es un filme extraño, todo hay que decirlo, revestido con un humor que puede llegar a irritar si uno no es plenamente consciente de lo que está viendo. En ningún momento busca la carcajada fácil sino hacer reflexionar al espectador, pero de alguna forma puede que a veces se abuse de cierto carácter del humor muy local, algo que visto desde fuera de la cultura del Reino Unido puede resultar a veces algo forzado.

El director aprovecha cualquier situación para poner en boca de los interpretes discursos en los que se critica duramente a los diferentes estamentos, eso si, con un cinismo que puede parecer gracioso si uno no mira el trasfondo. Por una parte los huelguistas, por ejemplo en la cocina se niegan a preparar menús “delicatessen” a los internos privados. Los responsables de servir esas comidas no saben como actuar y en vez de ofrecerles el menú normal de los demás internos les sirven una naranja, todo para que no haya igualdad entre ambas clases, cuando realmente el menú es mucho más nutritivo que una sola naranja. Luego tenemos a los manifestantes que cada vez son más ya que hay diferentes grupos que defienden sus propias causas, desde los que reivindican la exclusión de los pacientes privados hasta los que se manifiestan en contra de un dictador, paciente del hospital. Hasta el profesor que hace experimentos con los cadáveres pronuncia un extenso discurso sobre la condición humana y las desigualdades entre clases. Como bien dice con el sueldo de un mes de un actor de Hollywood una tribu de Sudamérica podría sobrevivir durante más de un siglo.

“Britannia Hospital” podría haber prescindido perfectamente de todos sus tintes fantásticos, eliminando la figura de ese doctor Frankenstein, y seguramente el mensaje transmitido sería el mismo, aunque me parece perfecta la propuesta del director. Realmente esa creación lleva consigo un claro mensaje en forma de metáfora. Según dice el propio profesor, el ser humano ha renunciado a la inteligencia y se encuentra cautivo en un cuerpo de nociones morales anticuadas, por eso quiere crear una nueva forma de inteligencia, un ser exclusivamente cerebral.

Toda esa denuncia social, y mensajes implícitos de los que he hablado no significan que esta película destaque solamente por ese hecho, si bien la intención es clara, también se puede ver por la superficie de todo ello y disfrutar de algunas escenas realmente bizarras, como la del profesor licuando un cerebro y bebiéndoselo, un cadáver sin cabeza atacando al personal o la reina de Inglaterra entrando al hospital camuflada en una camilla como si de una paciente se tratara. “Britannia Hospital” está plagada de este tipo de secuencias, demostrando que se puede hacer cine social y a la vez agradar a un tipo de público que busca propuestas algo menos serias, y en este caso sangrientas.

Entre el reparto, a parte de Malcom McDowell, que por mucho cine que haya hecho tan solo será recordado por su papel en “La naranja mecánica” (A Clockwork Orange, 1971, de Stanley Kubrick), figuran algunos actores que si bien son bastante conocidos dentro de su país, puede que no lo sean del todo fuera de él, más que nada por ser más conocidas en sus facetas televisivas. Destacar por ejemplo a Leonard Rossiter, que interpreta a Vincent Potter, dueño del hospital; un actor que ha trabajado con Stanley Kubrick en “2001: Una odisea del espacio” (2001: A space Oddyssey, 1968) y Barry Lyndon (1975).

Una interesante película, bastante olvidada hoy en día, que merece ser rescatada. Los temas que trata todavía son de plena actualidad y Lindsay Anderson merece por lo menos que se le dé una oportunidad.


Notas sobre el autor:

Lindsay Anderson:


Nació en 1923 al sur de la India, ya que su padre era un militar del Imperio Británico allí destinado, pero pasó toda su vida adulta en su pais el Reino Unido. Comenzó sus pasos en relación al cine mediante una carrera como crítico cinematográfico bastante exitosa. Co-fundó revistas de cinefilia tan prestigiosas en el ámbito inglés como Sequence, y escribió críticas en la publicación periódica del British Film Institute o en la revista Sign & Sound entre otras, amen de escribir varios libros sobre cine (o sobre cineastas).

Realiza sus primeros acercamientos activos al arte escénico escribiendo obras de teatro, y poco a poco se decide a dirigir cortometrajes, abscrito completamente a los postulados del movimiento Free Cinema. Llegó a realizar ocho largometrajes de ficción y varios más documentales, todos abscritos en mayor o menor medida a esa corriente. De ideas políticas de izquierdas, reflejó sus inquietudes laboristas en todas sus películas, entre las que destaca la trilogía sobre la que te hemos hablado en la presente reseña, protagonizada por Malcom McDowell y de la que "Britannia Hospital" forma la tercera parte.

Britannia Hospital

Ficha técnica
Director: Lindsay Anderson; Guión: David Sherwin; Fotografía: Mike Fash; Música: Alan Price; Montaje: Michael Ellis; Casting: Patsy Pollock; Decorados: Simon Wakefield; Efectos especiales: Richard Conway ./ George Gibbs / Steve Hamilton / David McCall
Cast: Malcolm McDowell (Mick Travis), Mark Hamill (Red), Alan Bates (Macready), Leonard Rossiter (Vincent Potter), Brian Pettifer (Biles), John Moffatt (Greville Figg), Fulton Mackay (Chief Superintendant Johns), Vivian Pickles (Matrona), Barbara Hicks (Miss Tinker)
USA, una producción EMI Films; Productores: Davina Belling / John Comfort (productor asociado) / Clive Parsons
116 minutos; Color; Idioma original: Inglés; Ratio original: 1.85:1; Estrenada en Reino Unido el 27 de mayo de 1982.

Sipnosis
La inminente visita por parte de la Reina de Inglaterra a un hospital para inaugurar un nuevo centro de cirugía avanzada, llevará consigo las más delirantes situaciones al coincidir este hecho con una huelga de personal. Mientras tanto, un reportero infiltrado tratará de desvelar los extraños hechos que ocurren dentro de ese lugar que tienen como protagonista al profesor Millar, una especie de científico loco que intentará crear un ser superior.

Fotos





 

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