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1 de agosto de 2010

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The Fall
(2006)

Tradición oral y Circo del sol
Por Javier Ludeña Fernández
(27/12/2007)

The Fall es el segundo largometraje del indio afincado en Estados Unidos Tarsem Singh (pueden llamarle Tarsem a secas), artista reputado del mundo de la publicidad (muy recordados sus spots televisivos para Pepsi, Nike o Mercedes Benz) con algún notable videoclip también en su currículum (por ejemplo, el Losing My Religion de R.E.M.) Ya había debutado en el mundo del cine en 2000 dirigiendo La celda (The Cell) para lucimiento de Jennifer López, pero aunque este flojo referente haga presagiar lo peor, no hay que tenérselo muy en cuenta ahora, con The Fall ha ido a hacer su propia película y que es por ella por la que podemos calibrar sus posibilidades dentro de este arte. Aún así y todo, en La celda había algunos momentos oníricos que ya dejaban entrever detrás a un autor con un mundo escénico propio. Y no nos equivocamos. En The Fall Tarsem ha hecho la película que le ha dado la gana, grandilocuente, excesiva, una apuesta radicalmente artística y plástica, acorde con las inquietudes esperables en alguien con su perfil profesional y posición, interesado en el lenguaje cinematográfico por sus posibilidades de diseño.

Lo que maneja aquí son dos mundos simultáneos y un esquema de relato dentro del relato: estamos en los años veinte, en los albores del cine comercial, época en la que para rodar una escena de acción en la que hubiese que despeñar un jinete montado a caballo… lo despeñaban de verdad, con su especialista y confiando en que supiera caer (la película se abre con que sacan a un caballo de un río, y se cierra con escenas de archivo de caídas reales de la época). La protagonista de la película es una niña pequeña de etnia hindi que durante una convalecencia en un hospital conoce a un hombre joven inmovilizado de cintura para abajo, un especialista de cine y pobre diablo al que todas las facetas de la vida parecen irle bastante mal. Traban amistad, y el hombre en seguida urde un ardid dulce pero interesado con el fin de engatusar a la pequeña para que le consiga más morfina para los dolores: el truco consiste en inventarse una historia cual Sherezade en Las 1001 noches, y dejar a la niña fascinada y con la miel en los labios esperando un nuevo capítulo para manejarla a través de su curiosidad. Así obtenemos la segunda película dentro de la película, la historia contada, un cuento sobre cinco superhéroes de distintas procedencias continentales y raciales que suman sus esfuerzos para encontrar y derrotar al malvado tirano Governador Odious. Hasta aquí, la cosa gana en intríngulis primero porque Tarsem ha conseguido escribir (en el plano real) unos personajes muy humanos y reales, y segundo porque poco a poco descubriremos que la fantasía del cuento tiene bastante que ver con lo que está pasando en la realidad.

Pero si ahora están pensando que The Fall es una especie alegato sobre la necesidad o las virtudes de la imaginación a lo Big Fish (2003, de Tim Burton), Descubriendo nunca jamás (Finding Neverland, 2004, de Marc Forster) o Un puente a Terabithia (Bridge to Terabithia, 2007, de Gabor Csupo), o un cuento postmoderno con toques místicos a lo La joven del agua (Lady in Water, 2006, de M. Night Shyamalan), nada más lejos de la realidad. Porque la historia inventada por Tarsem es la excusa para desarrollar más de medio metraje de película de puro delirio escenográfico. Dedicado a aquellos todavía convencidos de que en una película cada secuencia debe estar al servicio de hacer avanzar un desarrollo, les diré que en The Fall cada plano de la fantasía está ideado como una obra pictórica, y que hay secuencias enteras sin más objetivo que el resultar bellas o sugestivas en sí mismas, como una entelequia estética. Colorista como un cómic, asombrosa como un sueño, abundante en reminiscencias simbolistas y psico-mágicas que nos recuerdan tanto al Alejandro Jodorowsky de El topo (1970) como al Planeta imaginario (esa televisión infantil creativa que veíamos de niño en la que tenían cabida desde las marionetas a las figuras de papel de periódico), los héroes bronceados y esculturales (bastante filo-gays, con un estilo muy drag) visten como acróbatas irreales de El circo del sol (la creadora de los vestuarios es nada más y nada menos que Eiko Ishioka, quien diseñó también, por ejemplo, los trajes del Drácula de Francis Ford Coppola) y se mueven como en un ballet cuya estrategia tiene una lógica resbaladiza. The Fall fue rodada durante dos años en escenarios monumentales reales y muy reconocibles de 23 países, como si de un nuevo Baraka (1992, de Ron Fricke) se tratase, pero paradójicamente aspectos como la ambientación y la unidad del espacio son dejados de lado, mientras lo que cuenta es la posibilidad plástica de los hombres con los trajes moviéndose en la localización. Así pues, Tarsem construye dos planos muy distintos de historia, uno naturalista y cinematográficamente convencional, y el otro minimalista mezcla de performance, pintura, música y varias artes más.

Vaya, va a resultar que La celda en su delirio era más personal de lo que comencé diciendo. Pero mientras que en aquella obra primeriza no existía correspondencia alguna entre lo onírico y la parte “realista” de thriller, en The Fall ambas encajan perfectamente, como un espejo mágico en el que te miras y en lugar de verte a ti mismo con tu ropa de calle te descubres disfrazado, y en lugar de verte en tu casa te ves en medio de un capricho paisajístico pagano. ¿Me preguntan si la ganadora del Festival de Sitges de este año es una película interesante y positiva? Denlo por cierto. Pero solo siempre y cuando no se te atraganten las inquietudes arties y una cierta tendencia hacia la abstracción. Cuanto menos curiosa, véanla.

Parece ser que Tarsem no esperará tanto como de la primera a la segunda para hacer su tercera película, y su nombre aparece ligado al remake de Almas de metal (Westworld, 1973, de Michael Crichton), aunque pensemos que el proyecto no parece encajar mucho con su estilo. ¿Se imaginan que los robots sean reemplazados por marionetas de guiñol? A su director, la verdad, le pegan más.

The Fall

Ficha técnica
Director: Tarsem Singh; Guión: Dan Gilroy / Nico Soultanakis / Tarsem Singh, basándose en el guión de Valery Petrov para la película "Yo Ho Ho" de 1981; Fotografía: Colin Watkinson; Música: Krishna Levy; Montaje: Robert Duffy; Casting: Daniel Hubbard / Christa Shamberger; Dirección artística: Lisa Hart; Decorados: Riccardo Pugliese / Cynthia Sleiter; Vestuario: Eiko Ishioka; Maquillajes: Leon von Solms.
Cast: Lee Pace (Roy Walker / El bandido negro), Catinca Untaru (Alexandria / La hija del bandido negro), Justine Waddell (Evelyn / Princesa Evelyn), Julian Bleach (El místico), Leo Bill (Charles Darwin), Marcus Wesley (Otta Benga), Robin Smith (Luigi), Daniel Caltagirone (Sinclair / Governor Odious)
USA / India / Reino Unido, una producción Absolute Entertainment / Deep Films / Googly Films / Kas Movie Maker / M.I.A. Features / Radical Media / Tree Top Films Inc.; Productores: Tarsem Singh / Lionel Kopp (co-productor) / Nico Soultanakis (co-productor) / Ajit Singh (productor ejecutivo) / Tommy Turtle (productor ejecutivo)
117 minutos; Color; Idioma original: Inglés; Presentada en el Festival de Toronto 2006, y luego vista en el Festival de Berlín 2007; vista por primera vez en España en el Festival de Sitges el 5 de octubre de 2007.

Sipnosis
La pequeña Alexandria conoce en el hospital al especialista de cine con problemas Roy Walker, que se ha lesionado gravemente haciendo sus trabajo. En seguida la niña y el hombre hacen buenas migas, y éste último, postrado sin poder moverse en la cama, traza un plan para entretenerla y de paso utilizarla para conseguir más morfina: la cuenta un cuento fabuloso por capítulos, de manera que la tenga enganchada y capaz de hacer cualquier cosa por saber cómo continua. Poco a poco, además, en el cuento se van colando alusiones y elementos autobiográficos de la vida del chico y de su desesperado estado de ánimo...

Fotos
The Fall
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