Introducción. La mejor película de terror estrenada en 2007 [REC] acojona. Narra una jornada de trabajo durante la grabación de Mientras usted duerme (inquietante título para un show...), programa televisivo del que Ángela es reportera al más puro estilo España Directo y que en esta ocasión se acerca a los espectadores al cuerpo de bomberos de Barcelona, con quienes la periodista pasará una noche de guardia acompañada por Pablo, su cámara y testigo principal por no decir protagonista absoluto: pues esa cámara y el terror en directo son los protas de esta historia.
Cine para una realidad continuamente grabada, o para un mundo de falsas imágenes que se hacen pasar por realidad. [REC], Diary of the Dead (de George A. Romero), The Zombie Diaries (de Michael Bartlett y Kevin Gates), The Poughkeepsie Tapes (de John Erick Dowdle), Perseguidas/Five Across the Eyes (de Greg Swinson y Ryan Thiessen), o la inminente Cloverfield (de Matt Reeves producido por J.J.Abrams, que en España sera distribuida como Monstruosidad), o The War Tapes (de Deborah Scranton) y September Tapes (2004, de Christian Johnston) fuera del género de terror, son solo algunas (y seguro que me dejo muchas otras) de las numerosas muestras de cine narrado en vista subjetiva, con videocámara en mano, en la que nuestro ojo de espectador y el ojo del cámara convergen como una misma cosa, y que han surgido la última temporada o van a surgir este 2008. Es motivo suficiente para realizar una reflexión. Para muchos, este fenómeno no será más que una moda. ¿Pero qué moda? ¿Una moda para explotar el filón de El proyecto de la bruja Blair? ¿Ahora, casi diez años después y sin haber habido nada en medio? ¿Y no se acuerda una, sino tantas películas, y no solo del mismo género que la bruja, sino también de otros, como esos films citados sobre la guerra de Iraq? Para el que lo quiera ver está claro que si bien todo esto está emparentado por razones evidentes con el sleeper de 1999 de Daniel Myrick y Eduardo Sanchez, no proviene de él, ni mucho menos nace de él. Todo el mundo debería saber a estas alturas que “El proyecto de la Bruja Blair” ni siquiera fue la primera película que utilizó esta perspectiva (y que nadie les venda lo contrario), ya que un año antes, en 1998, estaban ahí The Last Broadcast (1998, de Stefan Avalos, Lance Weiler) o el telefilm Alien Abduction: Incident in Lake County (1998, de Dean Alioto), y si nos remontamos aún más seguro que terminamos topando con la recreación radiofónica de La guerra de los mundos por el Mercury Theatre de Orson Welles. Eso sí, a pesar de no inventar nada, El proyecto de la Bruja Blair fue el más exitoso, el que se llevó el gato al agua, y es natural que consideremos que los ripoffs oportunistas que en su día en efecto existieron, como The St. Francisville Experiment (2000, de Ted Nicolaou), sí son suyos.
Por Francisco José Vega (03/01/2008)
Entrada la noche los bomberos reciben una llamada para asistir la caída de una anciana, pero lo que les espera allí es el puto infierno desatado. Por supuesto que la peli tiene parecido a El proyecto de la bruja Blair (The Blair Witch Project, 1999, de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez), pero solo el de la perspectiva. En aquella los personajes saben en que andan metidos y aquí Ángela espera como mucho un rescate de mascota. Balagueró y Plaza unen fuerzas para crear con estilo, mucha garra y credibilidad total. Y al igual que el proyecto de la bruja aquella tiene un clímax A-T-E-R-R-A-D-O-R. Es la película que debió ganar en Sitges 2007, hubo aplausos al final y después asistí a una divertidísima rueda de prensa, también con aplausos. Yo aplaudí el que más.
Por Javier Ludeña Fernández (03/01/2008)
¿Pero y esto ahora? ¿Por qué esta nueva hornada? Ante esa pregunta, la primera respuesta es rotunda: primero porque se puede. La tecnología y el cine digital han facilitado que cada vez se ruede con presupuestos más bajos y equipos más pequeños, y la movilidad de la cámara digital, manejable incluso con una mano, ya deja apuntado el posible camino. La segunda respuesta tiene que ver con el mundo que nos rodea, y del cual el cine es representación. Un mundo en el que las imágenes nos asaltan por doquier, incluso sepultando nuestra capacidad cognitiva de sacar conclusiones. En una sociedad en la que las guerras se televisan y se asiste en directo al 11S, y al mismo tiempo se vende la realidad como entretenimiento de talk shows o formatos como El gran hermano, o se alimentan leyendas urbanas mediante publicidad viral o videomontajes, las barreras entre la realidad y la ficción son devoradas por el objetivo de la cámara al igual que las propias imágenes reales o ficticias. La imagen además ya no es solo el cine o la televisión. Surgen infinidad de tipos de imagen (publicidad, videoclips, videojuegos…) e infinidad de formas de consumirlas (video, YouTube, teléfonos móviles…), todo se desdobla demasiado rápido, tan rápido que ha llegado a convertirse en normalidad aún cuando ni siquiera hemos tenido tiempo de sopear qué significa nada de esto. El cine quiera o no, se ve empujado, es natural que se transforme en su doble condición, si por un lado como he dicho es representación, y por el otro es en sí mismo parte de ese mundo de imágenes. Tal vez incluso quiera llegar a ser representación de las imágenes mismas, es decir, de sí mismo.
El cine, y el cine de terror, se empapan de estas formas nuevas. El cine de terror porque en todo esto nos fascina y nos repele al mismo tiempo, como las antiguas salas de tortura, los oscuros pasadizos o los monstruos. ¿Se acuerdan de My Little Eye (2002, de Marc Evans), aquella película que jugaba sobre el concepto de telerealidad a lo Gran Hermano? ¿O de La flor de la venganza/St. John’s Wort (Otogiriso, 2001) que exploraba la lógica y las perspectivas de cámara de los videojuegos? Como la vista subjetiva en primera persona típica de los videojuegos shooter (de disparar) homenajeada en secuencias de Doom (2005, de Andrzej Bartkowiak) o El rey de la montaña (de Gonzalo López-Gallego). O el homenaje a la lógica de los mismos de Stay Alive (2006, de William Brent Bell), por no entrar en las disquisiciones mucho más profundas de David Cronenberg sobre la televisión (Videodrome, 1983) o (de nuevo) los videojuegos (Existenz, 1999), ya que si en vez en la forma (mimetismo con la imagen) nos fijásemos en el fondo (discurso sobre ellas), tendríamos que hablar de la televisión y películas que no son de terror como El show de Truman (The Truman Show, 1998, de Peter Weir), Simone (2002, de Andrew Niccol) o El video de Benny (Benny's Video, 1992, de Michael Haneke). La imagen en la imagen, implícita o explícita, como argumento o como método, no solo no es una moda, sino que se ha de convertir en un motivo cada vez más frecuente en nuestra cultura, que es una cultura que está olvidándose de leer y que ya mira pero no necesariamente ve.
“Pase lo que pase, seguid”.
¿A dónde lleva todo tratando de hablar de [REC]? [REC] viste de novedad lo viejo y juega con elementos de sobra conocidos, pero lo hace con nervio, como si fuera la primera vez. En ella el modo, más que nunca, es la película en sí. En lo que para algunos no hay más que “estilo Bruja Blair”, en realidad, según declara Jaume Balaguero: “en realidad donde nos inspiramos fue en los reportajes de la tele (…) tipo Cops [reality show de la TV americana que se emite con éxito desde 1989, y que en España emitió Antena3 durante algún que otro verano], que fue uno de los referentes básicos.” Esta serie, Cops, hacía (como lo hacen tantas otras) de la realidad puro entretenimiento, y [REC] asume con cuidado mimetismo el formato para poder voltearle y ofrecernos su antítesis: puro entretenimiento disfrazado de realidad. Ubicada por vocación en medio de todo ese cine del verismo extremo que entronca como rama del muy de moda (sin ir más lejos, en este Sitges hemos visto unos cuantos) subgénero del falso documental (o mockumental), está narrada en tiempo real y con cámara subjetiva: Pablo Rosso, el operador de cámara, es a su vez Pablo, el cámara que acompaña a Angela como personaje de la película. El ojo de la cámara, habitualmente el ojo del realizador, aquí es también el ojo del personaje y ese personaje somos también nosotros arrastrados, puesto que todo el rato vemos lo que él está viendo/grabando, como una experiencia de terror todo lo envolvente que permite la pantalla plana. Y es de eso de lo que se trata, al suspender aquí la incredulidad no tratamos tanto de creer que la telerealidad ofrecida es auténtica como de especular qué pasaría si en un formato tan conocido por todos sucediera algo así, porque lo único que [REC] inventa es la situación.
Se trata de un cine gimmick, de un pasaje del terror (como ha dicho mucha gente), una experiencia interactiva no necesariamente coherente en todos sus detalles, pero sí electrizante, repleta de sustos y con momentos plenamente aterradores, como no se veían en una pantalla grande en mucho tiempo. Que el truco sea sencillo no le resta validez. De todos los que lo han intentado, incluida El proyecto de la Bruja Blair o Diary of the Dead de Romero (tan igual, y sin embargo cuyas intenciones son tan distintas…), [REC] es por fin la cúspide de todas ellas, la obra más madura, la más conseguida.
Rodada en orden cronológico (de otro modo habría sido imposible rodar algo así), la pareja de directores han tratado de buscar en todo momento una coherencia con el material que trataban: para conseguirlo, en cuanto a los actores, Paco Plaza se muestra así de claro: “En ningún momento les dimos un guión completo, ni nunca lo tuvieron. De hecho Manuela Velasco, la protagonista, no sabía como iba a acabar la película hasta que se rodó el último día. (…) Nos preguntaba: “¿Pero me váis a matar?, ¿Sigo viva?”. No les decíamos a los actores exactamente lo que iba a pasar, sólo les explicábamos dónde empezaba y dónde acababa la acción, pero nuestra premisa era “pase lo que pase, seguid (…) reaccionad a lo que ocurre, porque puede haber sorpresas”. Nos gustaba mucho jugar con la idea de que de repente una situación que ellos pensaban que iba por un sitio, gracias a algunos actores cómplices en ese momento, diera un giro inesperado y se vieran superados por la película”. Esa frescura radical de la improvisación y del caos no ensayado impregna toda la película. Al revés de cómo andan por ahí diciendo algunos detractores, los actores no solo no están actuando mal, es que no siempre están actuando y a menudo se comportan como si estuvieran en una montaña rusa porque lo están. Que los actores no saben qué está pasando traspasa la pantalla en varias ocasiones en oleadas de caos y terror.
Obviamente no hay música (banda sonora) y el montaje trata de pasar inadvertido (falsos planos secuencia). Durante el rodaje, todo fue lo más parecido posible a la “realidad ficticia” que se está creando. Al comienzo de la película, por ejemplo, cuando la periodista y el cámara están rodando en el parque de bomberos, no vemos cómo ruedan (cosa que sucedería en otra película), sino que vemos lo que ruedan, lo que ellos ruedan es la película en sí. Otro aspecto que se ha cuidado mucho para mantener entera la ilusión de realidad es el de casting, un grupo de actores que fueran absolutamente desconocidos, con la salvedad de la protagonista, Manuela Velasco, un rostro que te suena ¡pero porque en la vida real es reportera del programa de TV Quatrosfera de la cadena Quatro, algo muy parecido a lo que es su personaje en [REC]!
¿Pero de qué va [REC], te estarás preguntando, qué es eso tan aterrador que viviremos cámara subjetiva mediante? [REC] es una película de zombis, hasta casi el final, con momentos que beben directamente de El amanecer de los muertos (Dawn of the Dead, 2004, de Zack Snyder) o de 28 días después (28 Days Alter, 2002, de Daniel Boyle). Y he dicho hasta casi el final, porque luego es otra cosa. Y hasta ahí puedo leer…
Huelga recordar a estas alturas que Jaume Balagueró (Los sin nombre, Darkness, Frágiles) y Paco Plaza (El segundo nombre, Romasanta) son por separado dos de nuestros más sólidos valores en cine fantástico. Como el lector seguro que también recordará, ésta es la segunda ocasión en la que colaboran, la primera fue el documental OT: La película. Con [REC] ambos han conseguido su mayor logro, aunque se tengan que conformar con compartirlo, que les ha colocado en sus mejores momentos respectivos. Un momento de ambos que ya se veía venir tras sus aportaciones para la serie televisiva Películas para no dormir. Paco Plaza al respecto comenta: “viendo nuestra películas (…) Para entrar a vivir y Cuento de Navidad, pienso que [REC] es la consecuencia lógica de ambas. Creo que en aquellas nos estábamos “desmelenando” un poco y que aquí ya nos hemos desatado del todo”. En efecto, ambos telefilmes eran, con diferencia, lo más divertido que habían hecho. Además, en el episodio de Balagueró ya encontramos su interés por explorar las posibilidades espaciales de un edificio como espacio para el terror.
Tan sólo añadir que Hollywood ya ha reaccionado comprando los derechos para hacer un remake americano de [REC], que en principio se va a titular Quarantined y estará listo a lo largo de 2008, y del que se hará cargo John Erick Dowdle, el autor de The Poughkeepsie Tapes, otra de las sensaciones del año en cine de terror (triunfadora en el Festival de Tribeca; ausente en Sitges, tal vez el año que viene…) y que también era otro falso documental…
Trailer:
Video promocional con las reacciones del público durante el Festival de Sitges:
Ficha técnica
Director: Jaume Balagueró / Paco Plaza; Guión: Jaume Balagueró / Luiso Berdejo / Paco Plaza; Cámara: Pablo Rosso; Montaje: David Gallart; Dirección artística: Gemma Fauria; Vestuario: Glòria Viguer; Efectos visuales: Álex Villagrasa.
Cast: Manuela Velasco (Ángela), Pablo Rosso (Marcos), Javier Botet (Niña medeiros), Manuel Bronchud (Abuelo), Martha Carbonell (Sra. Izquierdo), Claudia Font (Jennifer), Vicente Gil (Policía), María Teresa Ortega (Abuela), Maria Lanau, Carlos Lasarte
España, una producción Filmax; Productores: Julio Ferández / Carlos Fernández (productor ejecutivo) / Alberto Marini (co-productor ejecutivo)
Color; Idioma original: Castellano; Presentada por primera vez el 5 de octubre de 2007 en el Festival de Sitges; estrenada comercialmente en España el 23 de noviembre de 2007.
Sipnosis
Una reportera y su cámara están haciendo un reportaje en una estación de bomberos con la intención de retratar la profesión de estos, su modo de vida y sus situaciones de riesgo. Pero mientras les acompañan en una de sus salidas nocturnas, lo que parecía una intervención rutinaria de rescate se va a convertir en un auténtico infierno. Atrapados en el interior de un edificio, la pareja de bomberos y el equipo de televisión tendrán que enfrentarse a un horror desconocido y letal. Algo siniestro y maligno que se está extendiendo sin control. Inesperadamente, las reglas han cambiado. Ahora, lo único que importa es esconderse, sobrevivir, tratar desesperadamente de escapar. Vencer al miedo…hasta que el miedo nos venza. Y seguir grabando. Pase lo que pase. Hasta el último momento.