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1 de agosto de 2010

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El hombre perseguido por un OVNI
(1975)

Un objeto no identificado en el panorama cinematográfico español
Por Javier Ludeña Fernández
(30/01/2008)

Con motivo de la edición de L'Atelier XIII en DVD del título de culto de la ciencia ficción española El hombre perseguido por un OVNI, te ofrecemos una entrevista con su director, Juan Carlos Olaria, y la siguiente reseña:



De unos años a esta parte se está viniendo a recomendar las películas que son como El hombre perseguido por un OVNI por su presunto carácter casposo, lo que en general se llamaría su frikismo. Y si ahondamos en qué se entiende por frikismo, terminaríamos llegando a una definición equidistante entre lo ridículo y lo asombroso. Craso error. Error, y además una flagrante falta de respeto. Flaco favor si para contarte que algo merece la pena te digo que es cutre y lastimoso. Una tergiversación tan común, la de resaltar lo “graciosas” que resultan las pobrezas en lugar de buscar los valores positivos de las cosas, ha terminado llevando a que muchos cineastas de las últimas hornadas, desde lo amateur a lo profesional, hayan sentido la vocación de ser cutres aposta, de imitar solo lo malo de estas películas consideradas frikis. Y claro, nunca funciona; los que se pretenden gamberros no suelen pasar de lo parvulario, los que van de divertidos no suelen tener ni pizca de gracia y los que pretenden ser continuadores de ese cine psicotrónico ni se le aproximan. Nadie se da cuenta del secreto, de lo primordial: que aquellas películas, el serie B de toda la vida, el cine de explotation de los 60 y 70, las exóticas producciones de países no occidentales o incluso nuestras películas españolas fantásticas de décadas pasadas, están hechas completamente en serio. Ed Wood no pretendía hacer reír a nadie, las películas de superhéroes que hacían en Filipinas nunca pretendieron funcionar como sí lo quiere Scary Movie, y las películas de ninjas no las rodaban mal aposta para hacerse los guays.

Digo todo esto porque me da mucha pena cuando leo en algún blog, por muy buena que sea su intención, que El hombre perseguido por un OVNI venga a resultar atractiva por ser algo así como un delirio para partirse la caja de risa o cosa por el estilo. Juan Carlos Olaria no es un friki, y por descontado que si hizo su película como la hizo es por que no pudo y/o no supo hacerla mejor. Con todas sus deficiencias a mí me parece encantadora y muy interesante, no porque resulte sorprendente ni muchísimo menos ridícula. A mí me gusta porque dentro de sus limitaciones es entretenidísima y consigue recrear un mundo que me recuerda al de los cómics de antaño. Simpatizo con su osadía en el tratamiento de algunos temas, que parece mentira que tras casi cuarenta años y un dictador muerto no haya perdido su vigencia. Y me apasiona la manera honesta e inocente con que maneja sus elementos. Me resultan entrañables sus toscos mutantes, la situación kafkiana que vive su protagonista (Richard Kolin), la relación de ménage à troi que mantiene con su pareja de amigos, la abducción del Sinca 1000 (algo nunca visto antes en una pantalla) que terminará flotando en el espacio, el ataque de los extraterrestres a la casa de campo en clave de cine de terror y el segmento de la nave espacial. Admiro la manera imaginativa en que está resuelto todo, la vivacidad de las situaciones en contraste (o al margen) con lo desmañado de la realización y el solícito afán de verosimilitud que todo cuanto ocurre en el metraje respira dentro del contexto construido. Me gusta mucho, en definitiva, porque es de verdad, algo hambriento pero de verdad, y no hay en ella ni un ápice de la condescendencia que sí destilan los homenajes a la serie B reciente.

Entre independiente y amateur
Envuelto en la confusa neblina que sirve de barrera entre lo amateur y algunos casos de autosuficiencia (independencia) creativa, Juan Carlos Olaria queda teñido del color de lo primero, dicho sea sin ningún matiz peyorativo. Autodidacta, aficionado a rodar sus propios cortos por puro gusto, ya que nunca desarrolló una verdadera carrera convencional dentro del mundillo del cine catalán. Pero influenciado por algunos de sus cuestiones favoritas (como el espacio o los avistamientos OVNI), y tras fascinarse con la visión de La noche de los muertos vivientes (The Night of the Living Dead, 1968, de George A. Romero) pensó que rodar películas interesantes con un muy bajo presupuesto era posible, y que él quería probar. Estaba haciendo la mili cuando se puso a filmar la suya propia con dinero de su familia, rodada en 16mm y donde podían y les venía bien, como en el campo, en su propia casa y en la casa de su cuñado que aquí hace las veces de plató para las escenas de la nave espacial. El actor que hace de comisario de policía es Juan Olaria, su padre; el resto del elenco está plagado de amigos y compañeros de la mili, y el mismo director hace su papelito como jefe de los extraterrestres, no por autohomenaje sino por pura economía. Muchas de estas características les resultarán familiares a algunos de los lectores, cortometrajistas o cineastas de por libre.

Esas condiciones de rodaje no significan que el director no pusiera toda la carne de la que pudo disponer en el asador. Empezando por el empeño en el reparto, en el que llegó a pretender a Franciso Rovira Beleta (director de películas tan importantes para el cine español como “Los Tarantos”, que fue nominada al Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa en los años 60) y Alberto Closas. Cuando no pudo ser, se tuvo que decantar por actores de exigencias más bajas, como Richard Kolin, cuyo verdadero nombre era José Coscolín, y que provenía del mundo de la publicidad. En cualquier caso, Olaria había sido muy hábil en el guión, ya que su historia, y más originalmente, apenas si tenía un puñado corto de personajes, y estaba muy centrada en la peripecia exclusiva del protagonista y el angustioso acoso que vivía por parte del OVNI del título. Se inspiraba en series de TV que le gustaban en la época, sobre todo en “Los invasores” (The Invaders, 1967-1968) con algún eco de “El fugitivo” (The Fugitive, 1963-1967) en sus psicodélicos títulos de crédito, así como en los viejos films de ciencia ficción americana de los años 50 que habían conseguido llegar a España, como Ultimátum a la Tierra (The Day the Earth Stood Still, 1951, de Robert Wise) o La guerra de los mundos (The War of the World, 1953, de Byron Haskin), pero ateniéndose a su propia idea argumental, que es tomado sin el más mínimo atisbo de cachondeo (eso que para mi gusto sobra tan a menudo en los acercamientos al cine fantástico del cine español). Paradójicamente, es cierto que la visión del film resulta ligera, divertida, irradia cierta impresión de frenetismo y no pocos momentos que invitan a la risa. Yo tampoco quiero negar nada de esto. Pero como empecé diciendo, los mejores efectos de diversión y locura positiva se consiguen dentro del cine de bajo presupuesto de manera involuntaria, no se pueden forzar sin caer en la parodia. Y El hombre perseguido por un OVNI no es una parodia.

Aunque Olaria pagó a algunos técnicos profesionales, a él le faltaba experiencia y conocimientos técnicos. Era, como dije unas líneas más arriba, una especie de aficionado llevado por la ilusión y las ganas de hacerlo bien. Resultan muy loables los trucajes, que a pesar de que “cantan” de puro caseros son extrañamente convincentes como representación y como referencia a otras películas. Los mutantes incluso resultan visionarios en una película española, y aunque recuerdan a los torpes lacayos de la Inteligencia Marciana en “Invasores de Marte” (Invaders from Mars, 1953, de William Cameron Menzies) también anticipan desde los extraterrestres de Mal gusto (Bad Taste, 1987, de Peter Jackson) a los más recientes de Evil Aliens (2005, de Jake West). Richard Kolin está entregado, siempre dentro de las limitaciones que todos y cada uno de los apartados de esta película tienen, claro. En general, y en resumen, el film goza de bastante buen tino para ser una película de sus características, y en grado de diversión supera a muchísimas mucho más ambiciosas y adineradas. No hay ni un solo apartado técnico que no flojee, pero a la vez todo resulta entretenidísimo.

Montaje, metamorfosis y conversión a título de culto
Tras el rodaje, que se prolongó durante tres meses debido a las condiciones de trabajo, vino el momento del montaje. Juan Carlos Olaria volvió a demostrar su bisoñez atreviéndose a montar con tijeras el material revelado en positivo directamente de la cámara Paillard (un modelo mecánico, sin motor, había que darle cuerda). De esta manera, nunca llegó a existir algo parecido a un negativo o un copión. El montaje de la película resultante, además, era muy torpe ya que el intrépido cineasta no sabía tampoco editar más que como amateur. Como efecto de todo esto hubo una primera versión de El hombre perseguido por un OVNI que hasta su propio director dice que era un desastre, y que no gustó a los amigos a los que se la enseñó, entre ellos gente del Festival de Sitges. Pasaron años hasta 1975, y durante ese tiempo Olaria había llegado a desanimarse tanto que creyó que jamás había nada con la película que con tanto cariño había desarrollado. Pero entonces entró en juego el también director Juan Xiol Marchal, que era vecino de Olaria y que por aquel entonces se hallaba en medio de la última etapa de su carrera, que estuvo dedicada con integridad al cine erótico, películas englobables en eso que se dio en llamar el destape. Un día, estando hablando ambos hombres, Olaria le contó a Xiol que había hecho El hombre perseguido por un OVNI pero que no había salido muy bien, y a aquel le picó la curiosidad y pidió verla. Cuando lo hubo hecho le dijo a su director que no le parecía que estuviese en absoluto tan mal, pero que eso sí, el montaje era pésimo y la hacía muy aburrida. Xiol se ofreció a montar la película de manera profesional, realizó para ello un copión de todo el material y se puso manos a la obra. Gracias a eso se salvó la película y la conocemos hoy. Xiol no solo realizó un montaje aceptable, dinámico y con ritmo, sino que aceptó que Olaria usase su nombre en los créditos atribuyéndole también el guión, cosa que era falsa ya que el guión era obra de él. A partir de ahí los ánimos volvieron y su autor se sintió capaz de volver a enseñar la película y de tratar de estrenarla.

Claro que después del montaje profesional de Xiol, la película se había quedado en 75 minutos, era demasiado corta. Fue entonces cuando éste le dijo a Olaria que podría ser una buena idea incluir unas escenas eróticas en la película (la cabra tira al monte, y Xiol a lo suyo). Le dijo que podía presentarle a la actriz Lynn Endersson (cuyo verdadero nombre era Lina Nadal), con quien había trabajado en Los farsantes del amor (1972) y El precio del aborto (1975), un par de sus películas de destape, y que en aquel momento era su musa y algo más, Juan Carlos volvió a llamar a Richard Kolin, y así surgieron las primeras escenas de desnudos de El hombre perseguido por un OVNI. Ya una vez puestos, el propio Kolin sugirió que tenía una vecina, que firmó su participación en la película como Gemma Lewis, que era muy liberal y a la que no le importaría desnudarse. La llamaron, y así introdujeron su personaje y la escena de la ducha. En realidad esas son básicamente las escenas eróticas que hay en la película, la de la Endersson y la de la ducha, aunque en diversas fuentes, que probablemente no han visto la película, se exagera mucho al respecto. También se añadió una innecesaria y delirante carrera en coche y varios insertos con material de la NASA. Son momentos muy metidos con calzador, que no aportan ningún episodio a la trama de la película, pero que extrañamente la envuelven de algún modo, le confieren un aspecto aún más extraño si cabe, más surreal. Además, le restan monotonía e introducen curvas, situaciones y personajes en una película que, de otro modo, era una especie de rectilineo one man show.

Se dice que el material usado para estos insertos eróticos era de archivo, pero no es verdad. También se dice que posteriormente metraje de esta película volvió a ser reciclado para engordar la película erótica de 1982 Sueca bisexual busca semental de Ricard Reguant. Sin embargo yo hasta me he molestado en ver esta joyita, y no he encontrado nada en común con El hombre perseguido por un OVNI. Claro que por lo que he sabido de Sueca bisexual… también existen varios montajes diferentes, que van desde lo erótico nudista a lo pornográfico hardcore, poniendo y quitando escenas según convenía. Así, no puedo asegurar que en alguno de estos montajes no exista alguna secuencia de desnudo prestada del par que hay en la que nos ocupa. Pero francamente me extraña al no trabajar en ella ni Lynn Endersson siquiera.

La película que quedó tras los cambios introducidos junto a Juan Xiol era ya verdaderamente vendible. Se dice que la mítica Profilmes (la productora que hizo algunas de las películas más importantes de Paul Naschy) la quiso comprar una muy razonable cantidad de dinero. Pero Olaria estuvo torpe, pecó de codicioso, y por rechazar aquella oportunidad se vio con la película colgada sin distribución durante años. Finalmente se estrenó en todas partes menos en Madrid y Barcelona a través de un distribuidor mucho más pequeño y apenas si le dio beneficio alguno a su autor. A partir de ese momento la película pareció que se olvidaba.

Pero solo lo pareció, porque con el boom del VHS y los buenos viejos tiempos de los coleccionistas de películas del género El hombre perseguido por un OVNI se convirtió en una pieza muy buscada. Muchisimos fans comenzaron a cogerle el gusto, y una corriente subterranea de defensores la elevó a título de culto. Así fue como la conocí yo, y como la conseguí en videocasette copiada de otra copia en el año 1993. Me sentí muy feliz desde el principio con la película y me gustó mucho. Me divertí, lamentablemente mi copia no se veía muy bien, pero la disfruté durante años, y a mi vez se la grabé a otros coleccionistas que intercambiaban VHS’s con material del nuestro.


De nuevo ha sido L’Atelier XIII
Hasta ahora. Ahora asombrosamente existe una edición fantástica en DVD, obra de la editora amiga de los fans que más alegrías nos está dando en los últimos tiempos: L’Atelier XIII. El DVD que han editado de El hombre perseguido por un OVNI está a la altura de todo lo que nos vienen ofreciendo, se trata de una pieza magnífica, presentada en digipack, con un cuadernillo informativo con textos y fotos sobre la película y suculentos extras: los créditos de la versión doblada al inglés para el público extranjero, secuencias de los cortos de Juan Carlos Olaria El planeta Plinio, 1000 bombas y “Viaje al firmamento, una entrevista interesantísima con el director, y su último cortometraje realizado en 1995, Encuentro inesperado, que también es de ciencia ficción (más en línea del Spielberg blando que produjo “Nuestros maravillosos aliados/Batteries Not Included, he de avisar).

Claro que las cosas son ahora muy distintas a cuando yo coleccionaba VHS. Hoy el intercambio de películas con los P2P es trivial, y el coleccionar piezas, por muy raras que sean, parece cosa más sencilla (y con mejor calidad de imagen y sonido). Pero por otro lado eso significa que hoy podrá ser descubierto por más gente esta rareza, calificada con mucho acierto por su publicidad como “en sí misma un verdadero objeto no identificado en el panorama cinematográfico español.



El hombre perseguido por un OVNI no es una película artística, ni creo que lo pretenda. Puede ser que tampoco sea plato recomendable para gente acostumbrada a un cine preciso, en el que todo es ultrarrealista como hecho por máquinas y espectacular como manejado por un mago. Pero es una película muy sugerente, con la que estoy seguro que no tendrá problemas en conectar ninguna persona verdaderamente aficionada al género incluso en sus vertientes de novela barata de bolsillo. Échenle un vistazo, se lo van a pasar bien.


Observa cómo son los créditos iniciales:



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El hombre perseguido por un OVNI

Ficha técnica
Director: Juan Carlos Olaria; Guión: Juan Carlos Olaria; Fotografía: Francisco Marín; Música: Victor Olcina; Montaje: Juan Xiol Marchal; Maquillaje: Carmen Menchaca; Efectos especiales: Juan Carlos Olaria.
Cast: Richard Kolin (Alberto Oliver), Lynn Enderson (Carol), Juan Olaria (Comisario Durán), Gemma Lewis (Carmen), Juan Carlos Olaria (Jefe de los extraterrestres), Juan Roig (Piloto de la nave), Dámaso Maní (Amante de Carol), Manuel Bronchud (Conductor del coche)
España, una producción Interplanetary Films; Productor: Juan Carlos Olaria.
82 minutos; Color; Idioma original: Castellano.

Sipnosis
Un platillo volante, tripulado por seres extraños y procedente de un mundo desconocido, viene a la Tierra con una misión concreta: capturar a un ser humano para llevarlo a su lejano planeta con fines científicos. El designado es Oliver, un escritor de ficción barata, que reparte su tiempo entre sus obras, hacer el amor con su amiga Carol y vivir un insólito "ménage à trois" con un matrimonio conocido.

Fotos
El hombre perseguido por un OVNI
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