Mulberry Street es la aportación de Jim Mickle a esa crónica del Apocalipsis que es el universo zombi. Se trata de una película independiente, realizada con muy poco dinero, que retoma el típico hito del estallido de la “infección” zombi, pero lo hace tratando de devolverle la seriedad y la importancia que en otras cintas del género se estaba perdiendo de vista (verbigracia: la también comentada Flight of the Living Dead).
Por Javier Ludeña Fernández (06/02/2008)
En ella el caos se circunscribe a un suburbio newyorkino situado en Manhattan, entre Little Italy y el Brons, en donde unas ratas mutantes muerden a varios vecinos infectándoles una enfermedad similar a la rabia que en su última fase provoca hambre de carne humana y absoluta pérdida del control de uno mismo acompañadas de raras mutaciones corporales: es decir, te vuelves un zombi con cara de rata, o en un hombre-rata zombi, como prefieran. Un argumento así daría para un tipo de película gamberra y desenfadada, pero no hay nada más lejos que eso de la intención de Jim Mickle, que tira más bien por el lado realista y deprimente. De hecho, todo en su material está preparado para resultar desolador, tanto el qué como el cómo.
El qué, es como un flash del típico fin del mundo zombi que hemos visto tantas veces, pero aquí vivido a nivel de barrio pobre, su especificidad local y su tendencia a conversirse en una isla de cemento con pocas posibilidades de escapatoria, edificios muy viejos con inquilinos marginados devorados por extrañas ratas, y gente rabiosa por las calles. Lo triste es que antes y después de los zombis, la vida tampoco es muy diferente. Ese sí que es un planteamiento apocalíptico. Las situaciones, una vez asumida la premisa argumental, son creíbles, y Mickle se ha tomado la molestia de construir correctos personajes, que a pesar de lo dicho en las anteriores líneas lucharán por su barrio, que es luchar por sus vidas.
El cómo, empezando por la fotografía sucia e hiperrealista, el salvajismo de los ataques zombi o la estética nasty a lo década de los años 70, cumplen la doble función de resultarle útil como solución técnica a una película tan barata, y a la vez termina de configurar el tono de un film seco, oscuro, interesante y muy plausible.
No le puedo perdonar al público de Sitges que se tomara tan tanta frialdad esta película, que sin duda en el futuro será un título de culto. A reivindicar desde ya. Y a Jim Mickle que no os extrañe encontrarle en la programación de ediciones futuras de ese festival con más material muy digno de verse.
Pequeños papeles para el director Larry Fessenden (Wendigo) y la actriz Debie Rochon.
Trailer:
Ficha técnica
Director: Jim Mickle; Guión: Nick Damici / Jim Mickle; Fotografía: Ryan Samul; Música: Andreas Kapsalis; Montaje: Jim Mickle; Dirección artística: Danny Perez; Vestuario: Vonia Arslanian; Maquillajes especiales: Lisa Garr; Efectos especiales: Adam Morrow; Efectos visuales: Jim Mickle.
Cast: Nick Damici (Clutch), Kim Blair (Casey), Ron Brice (Coco), Bo Corre (Kay), Tim House (Ross), Larry Fleischman (Charlie), Larry Medich (Frank), Javier Picayo (Otto)
USA, una producción Belladonna Productions / Mulberry Street Films LLC; Productores: Adam Folk / Linda Moran / Rene Bastian (co-productor) / Victor Assante (productor ejecutivo) / Tim House (productor ejecutivo).
85 minutos; Color; Idioma original: Inglés; Ratio original: 1.80:1; En USA se estrenó directamente en DVD, pero antes hizo su presentación en el circuito de festivales especializados, como Estocolmo, Bruselas, el Dead By Dawn de Escocia, Fantasia en Canadá, Tribeca en Nueva York o el After Dark Horrorfest. Vista en el Festival de Sitges el 6 de octubre de 2007.
Sipnosis
Un grupo de vecinos de un viejo inmueble de Manhattan se enfrenta a una epidemia vírica propagada por ratas que provoca que la gente se convierta en zombis-rata, o hombres-rata zombis.