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7 de septiembre de 2010

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Diary of the Dead
(2007)


Por Javier Ludeña Fernández
(08/02/2008)

George Andrew Romero acaba de cumplir 68 años, y ya no tiene que demostrar nada. Es uno de los padres del cine de terror moderno, es el inventor del cine de zombis (no vudú) y es el autor de una de esas películas definitivas que marcan un antes y un después como es La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968), que además acabó ramificando en una de las trilogías (con Zombie/Dawn of the Dead, 1978, y El día de los muertos, 1985) más justamente celebradas de toda la historia del género. Para no ocultar nada, se suele considerar que su filmografía es bastante irregular, pero tampoco se le discute que más allá de sus películas de muertos vivientes también ha sabido darnos clásicos de culto como El regreso de los vampiros vivientes (odioso título en España de Martin, 1977), la simpática Creepshow (1982, también vista este año en Sitges) o la interesante Atracción diabólica (Monkey Shines, 1988). Los años 90 fueron una década muy dura para él. El éxito mucho menor del esperado de la adaptación de Stephen King La mitad oscura (The Dark Half, 1992) y el desastre de El rostro de la venganza (Bruiser, 2000), una de las peores películas realizadas jamás por el director, le confinaron a un exilio creativo (eufemismo para decir que no le salía trabajo ni tenía el crédito comercial suficiente para concretar proyectos) que duraría hasta muy entrado el nuevo siglo. Fue un decenio casi completo en el que más de un fan jovencito, por aquello de que La noche de los muertos vivientes les suena a “antigua” y no haber nada nuevo del director, llegó a creer que Romero estaba muerto. ¿Pero puede la muerte detener al rey de los zombis?

Si Zombie (Dawn of the Dead) fue la respuesta del propio Romero a las decenas de imitaciones (sobre todo italianas) que le salieron a La noche de los muertos vivientes, la manera aplastante de retomar el trono de lo que era su reino y poner las cosas en su sitio, en 2005 la situación se vuelve a repetir. Películas como Resident Evil (2002, de Paul W. S. Anderson), 28 días después (28 Days Later, 2002, de Daniel Boyle) o El amanecer de los muertos (Dawn of the Dead, 2004, de Zack Zinder, remake para más inri del Zombie romeriano) han vuelto a revitalizar el cine de zombis, y Romero regresa de su “tumba” añadiendo su propia palabra al tema del que aún se le considera máximo experto: La tierra de los muertos (Land of the Dead, 2005). Se trata de una película decepcionante, de largo la menos brillante de las cuatro que integran la ahora tetralogía, pero que también tiene no pocas cosas positivas, tanto en sí misma como en su significado dentro de la carrera de su director. Para empezar, no se nos oculta que posiblemente era con “una de muertos vivientes” la única manera en la que el autor podía salir de su retiro. Así debió de verlo él también, siendo como ha demostrado en cientos de entrevistas un tipo cabal al que la dimensión de business en el cine no se le ha despistado nunca: “Me encantaría que alguien me llamara para hacer otro tipo de cine, pero no lo van a hacer. “, nos dice él mismo, “Estoy contento de que me hayan dejado hacer esta película, porque en definitiva eso es lo que más me importa.” (1) Así que Diary of the Dead es la quinta película de zombis de George A. Romero (sexta si contamos The Crazies: Contaminación demencial, 1973, como una de zombis) y la segunda consecutiva, en un momento que probablemente es el apéndice final de su carrera. Como comencé diciendo, ya no necesita demostrar nada. ¿Así que cual creen que es en la actualidad el próximo proyecto que maneja el director? Una secuela de Diary of the Dead a estrenar en 2009.


“El horror siempre ha sido una metáfora”

Explicado todo lo anterior, no debería ser tan difícil atenerse al momento de la carrera de Romero en el que surge Diary of the Dead, que no es una gran película, aunque al menos sí cumple los mínimos exigibles. El film, además, se vende muy bien si va respaldado por la venerable presencia del director acompañándola de país en país, de festival en festival. Parecerá que estoy siendo condescendiente con la película, que si el momento, que cumple los mínimos, que si es una oportunidad de ver a Romero… Pero no es así, y me explico con una imagen a modo de ejemplo: Diary of the Dead es como si encontrasen un Van Gogh menor pero inédito. Sería algo que tendría valor por el hecho de ser un Van Gogh y no necesariamente por que tuviese que colarse entre sus mejores obras o si quiera por contener valores pictóricos notables. Tendría valor porque cubriría un hueco en su evolución vital, y al mismo tiempo porque solventaría la necesidad que existe de material nuevo del artista y la frustración que produce el que no pueda ser porque (Van Gogh, digo) está muerto. Con la nueva película de Romero pasa algo parecido. No es algo que pueda recomendar si Romero te importa un bledo o si para ti como lector es un director sin valor alguno, pero sí que resulta interesante para los que apreciamos a su autor en lo que tiene como nuevo capítulo de una vida (por fortuna) aún sin desenlace y en lo que tiene de novedad para los que las desean de parte del cineasta.

Diary of the Dead se podría entender como un remake de La noche de los muertos vivientes cuarenta años después. Bien mirado, ¿no serían la mayoría de películas de zombis remakes de La noche de los muertos vivientes? Pero en algunas llama más la atención esa esencia, y en esta es muy importante: abandonando la línea de progresión cronológica que seguían sus otras cuatro películas de zombis, en ella hemos vuelto a la primera noche, solo que ahora la acción transcurre en nuestros días y los personajes ya no se esconden en una granja, sino que deciden huir hacia otro lugar (una actitud ya apuntada en 1978 en Zombie). Así, la película se transforma en una road movie en toda regla, en la que los personajes huyen a través del país en una furgoneta mientras todo está siendo invadido por los muertos vivientes. La segunda diferencia, relacionada también con nuestros tiempos, es que nuestros personajes ya no se quedan alrededor de la TV y la radio para que las autoridades les digan lo que está pasando: ahora lo miran por Internet y buscan fuentes de información independientes. La tercera diferencia, es que ahora ellos no son consumidores pasivos de la información, sino que llevan una cámara digital consigo y hacen las veces de reporteros y documentalistas de la situación.

Lo que le interesa a George A. Romero de esta película es eso: el potencial que hay en ella para describir y dar su opinión sobre la sociedad en la que vivimos en este mismo instante, en el presente. “El horror siempre ha sido una metáfora”, declara el director cada vez que se le pregunta. Todo lo demás, es descaradamente secundario, zombis y personajes incluidos. Lo que Romero viene a dibujar aquí es un mundo en el que los muertos vivientes, representantes para el autor de toda gran catástrofe que amenace a la humanidad, son material para el intercambio de datos sobre ellos a través de la red de redes, a través de blogs, a través de foros y en videos hechos sin presupuesto ni grandes equipos subidos a sitios como YouTube (no concretamente en él, que está muy controlado y censurado, pero es el que todos conocemos). La gente común ha necesitado ponerse a elaborar su propia información. ¿Y por qué? Porque, según Romero (y opinión que comparto al cien por cien) los gobiernos mienten al pueblo. Los gobiernos, y en general los estamentos establecidos. Por eso Romero ve tan importante lo que estamos haciendo aquí, en Internet, muchísima gente. Y por eso para Romero las cámaras digitales y el libre streaming de video aficionado a través de todo el mundo también es una bendición. Mientras los intereses macroeconómicos y las decisiones políticas de partidos y grandes empresas tratarán por todos los medios de describir a los zombies tal y como a ellos les resulte más ventajoso (e incluso podrían llegar a negar que existen, o a decir que no son un peligro para la población), la gente que está en la Red o haciendo sus propias películas puede y debe decir la verdad. Los políticos y los representantes de las multinacionales te podrán tratar de convencer de que en Iraq pasa lo que ellos quieran, que el terrorismo es lo que ellos quieran, que las minorías son lo que ellos quieran… Pero la gente que está allí puede contar la verdad, porque ahora hay medios al alcance de todos. Es lo que hacen los chavales protagonistas de Diary of the Dead, toda la película con la cámara a cuestas, en ese mencionado viaje a través del infierno en que se ha convertido su país: filman, lo difunden gratuitamente y dicen la verdad, por muy incómodo que esto sea. En ese sentido Diary of the Dead es la película más militante que se ha hecho en mucho tiempo.

Es, claro está, la película de alguien que parece querer estar haciendo Leones por corderos (Lions for Lambs, de Robert Redford) o Michael Clayton (de Tony Gilroy), es decir, de un cineasta de ideología progresista que se manifiesta crítico contra el estado de cosas en su país, los Estados Unidos, y muy especialmente con el gobierno de George Bush Jr., un presidente que, hay que admitirlo, apagado el “fuenteovejunismo” provocado por el 11S ha conseguido levantar todo un movimiento en su contra en el seno de Hollywood. Diary of Dead está plagada de voces en off con discursos, frases palidarias e ideas lanzadas al aire. No faltan menciones muy esplícitas y críticas a la guerra de Iraq y a la inexistencia de las armas de destrucción masiva. Entre los protagonistas hay alguno muy idealista, y que sirve para poner en palabras reproches muy claros. El problema de Romero es que le falta la sutileza adecuada para tratar estos temas con sus dobleces y matices (bueno, en realidad a Redford en su película tampoco se le da muy bien). Romero nunca fue profundísimo en las metáforas que escondían sus películas de zombies, todo hay que decirlo. Es más descriptivo que reflexivo, es decir, te retrata qué (el orden social, el consumismo, el militarismo, etc), pero te deja pensando “vale, lo sé, yo también lo veo, ¿y?”.

Podría preguntarse uno qué pinta un director como Romero narrando, a estas aturas, con el recurso formal de la cámara subjetiva, a lo Monstruoso (Cloverfiled, de Matt Reeves), [REC] (2007, de Paco Plaza y Jaume Balagueró) o El proyecto de la Bruja Blair (The Blair Witch Project, 1999, de Daniel Myrick y Eduardo Sanchez). Sin embargo, en Dairy of the Dead esta opción formal viene a significar algo muy diferente: mientras en Monstruoso y [REC] es un intento de envolver al espectador y de crearle la ilusión de interactividad, y en El proyecto de la bruja Blair es un intento de hacerle creer por un rato que todo es realidad, en Dairy of the Dead es tan solo una metáfora de esa implicación del cineasta amateur como responsable de difundir la verdad. Su película es una película independiente rodada con cámara digital sobre cineastas independientes que ruedan con cámara digital. Es la única manera de ofrecer una alternativa a los grandes estudios. Por eso en realidad, superado el símbolo, dicho queda que la información la hace uno mismo y que por eso nosotros también miramos por el visor de la cámara, en general de todas estas películas la de Romero es en la que peor conseguido está el efecto. No se corta siquiera en montar, en hacer plano/contraplano, en utilizar la visión de segundas y terceras cámaras. Algo impensable e imposible si realmente todo lo que vemos en la película fuera lo captado por los chicos, sin edición ni manipulación. ¿Descuido, incongruencia? Simplemente creo que al director esto de verdad no le interesaba. No necesita que creas que es verdad, solo que te pongas en la situación. ¿No tenía entonces que haber hecho la película así? ¡Cómo! ¡Y renunciar, imposible! La única manera honrada de alabar un blog es desde un blog, y la única manera de decir que el mundo ya puede ser retratado por gente independiente, es a través de una película que quiera parecer una de esas.

Así pues, nos encontramos ante una película de George A. Romero en la que todo lo que se ha escrito de él durante décadas, en la que todo lo que dijimos de sus anteriores películas de zombies, ha sido sublimado hasta la enésima potencia. El Romero más Romero posible, el más simbólico, político y autoconsciente. Tal vez ahí está su fracaso. En que demasiado ocupado de ser él, o esa parte de sociólogo amateur con la que siempre se ha sentido cómodo, se le ha olvidado hacer que su película tenga algo más. Sí, en Zombie era muy buena la parodia del consumismo, pero lo que realmente nos ponía los pelos de punta era que a los zombies los miraban unos supervivientes que estaban en una situación apasinante. Aquí se lo olvidó esto último. Bueno, hay gore, hay buenos zombies, que son lo mejor de la película cada vez que salen (son sus escenas las que suben enteros), incluso hay algún golpe de humor arrebatado. Pero esta vez, me temo, mi ídolo de la adolescencia se lo ha tomado demasiado al pie de la letra. Agradezco sus mensajes, agradezco que se preocupe por el estado del mundo, y por supuesto coincido con él en muchas cosas que piensa. Pero el día en que me puse a ver Diary of the Dead seguramente esperaba encontrarme otra cosa.

Lo que no quita para que sea una película de cierto interés, asumido que el grado de creatividad del Maestro tal vez no va a volver a ofrecernos obras maestras. Me quedo con apuntes del contenido, y sobre todo me quedo con que es de George A. Romero.

Anécdota: Si ven la película en V.O. en inglés (como debería ser), hay un cierto momento de la película en la que se escucha un debate radiofónico entre varios especialistas que no se ponen de acuerdo sobre los zombies. Los "actores" que interpretan a esos expertos son los amigos de George A. Romero Stephen King, Quentin Tarantino, Guillermo del Toro, Simon Pegg y Wes Craven. El propio Romero también tiene un cameo haciendo de policía.


Trailer:


Diary of the Dead

Ficha técnica
Director: George A. Romero; Guión: George A. Romero; Fotografía: Adam Swica; Música: Norman Orenstein; Montaje: Michael Doherty; Casting: John Buchan; Dirección artística: Jon P. Goulding; Decorados: Justin Craig; Vestuario: Alex Kavanagh; Maquillajes especiales: Chris Bridges / Kyle Glencross / Neil Morrill: Efectos especiales: Greg Nicotero.
Cast: Michelle Morgan (Debra), Joshua Close (Jason), Shawn Roberts (Tony Ravello), Amy Lalonde (Tracy), Laura DeCarteret (Bree), Megan Park (Francine Shane), Todd Schroeder (Brody)
USA, una producción Artfire Films / Romero-Grunwald Productions; Productores: Sam Englebardt / Peter Grunwald / Ara Katz / Art Spigel / Paula Devonshire (co-productora) / Steve Barnett (productor ejecutivo) / Dan Fireman (Productor ejecutivo) / John Harrison (Productor ejecutivo) / Donna Croce (productora asociada).
95 min. Color; Idioma original: Inglés; Ratio original: 2.35:1; Digital; Vista en múltiples festivales tanto fantásticos como no fantásticos, de Toronto a Sundance, el 15 de febrero se inicia una distribución en pocos cines en USA; tal vez más adelante haya un estreno más masivo. Vista en el Festival de Sitges el 6 de octubre de 2007.

Sipnosis
El inicio del fin, los muertos resucitan hambrientos de carne humana. El gobierno actuará tarde y mal, y un grupo de estudiantes de cine acabarán rodando la película de su vida, sin ellos quererlo y mientras intentan escapar de la masacre.

Fotos
Diary of the Dead de George A. Romero
Diary of the Dead de George A. Romero
Diary of the Dead de George A. Romero
Diary of the Dead de George A. Romero
Diary of the Dead de George A. Romero
Diary of the Dead de George A. Romero

 

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