Folie a deux Bug es una película sobre la folie a deux o locura compartida, que en psiquiatría se entiende como la patología caracterizada por síntomas esquizoides, incluyendo delirios, en un sujeto, que deviene compartido por dos o más personas que viven en asociación estrecha o íntima con aquel. Y es que nada es tan contagioso como la locura; bueno sí: el fanatismo, el odio, el miedo… ya saben. La protagonista, Ashley Judd brillante en su papel, es Agnes, una mujer a la que la vida ha zarandeado una y otra vez en todos los campos, pero a la que ahora por fin acaba de pasarle algo que parece bueno: ha conocido a Peter, un hombre que se porta bien con ella. Su romance no es romántico ni apasionado, casi parece que simplemente se apañan porque se necesitan, pero a ellos les funciona y nosotros les entendemos. El tipo en cuestión (Michael Shannon) es algo rarito, pero qué diablos, y quién no. Hasta ahí la película parece un melodrama existencialista un tanto deprimente, o sea: que mola. Pero lo que está por llegar todavía es mejor: poco a poco a Peter le da por decir que le pica el cuerpo y que en la cama hay… bichos. Los bichos de la cama acaban por toda la casa, en la comida, en el agua, ¡en todas partes! Agnes al principio le dice que no ve ningún bicho, pero él insiste y se los enseña, aunque ella sigue sin verlos, pero llega el momento en que la convicción de él parece tan fuerte que la mujer tiene que admitir que a lo mejor necesita gafas y ese puntito microscópico que tanto puede ser sugestión como una mota de polvo, puede que sea un bicho. Total, que ella le hace caso. Y ya no les cuento más. Sólo que la película va como un tornillo, certera, dura, cada vez más adentro, cada vez más abajo, tornándose febril, lúgubre, demencial, tremenda, extrema… La situación se desliza más allá de la frontera de lo grotesco y el espectador lo pasa bastante mal porque es evidente que la pareja cada vez está más y más enferma, tanto que a ratos dan ganas de reír, a ratos dan ganas de chillar, a ratos dan ganas de encogerse en la butaca. Es una película dramática y es de terror, físico y psicológico, estremecedora. ¿Alguien dijo “La metamorfosis” de Kafka?
Por Javier Ludeña Fernández (18/02/2008)
El veterano William Friedkin ha hecho con Bug una de las mejores películas que cuestionan la realidad de los últimos años. Lo que los personajes creen que pasa no es más que el producto de la paranoia, la manía persecutoria y el delirio esquizoide, y sin embargo para ellos está muy claro, todo encaja (maravilloso a la par que espeluznante el bizarro monólogo final de Agnes). Como les empecé diciendo, nada se pega tanto como la locura. Se podría criticar que la vulnerabilidad del personaje de Agnes tal vez queda explicada por su situación deprimida y que es eso lo que la hace víctima fácil de la aprensión de su nueva pareja. Pero en el fondo éste puede ser sólo uno entre muchos condicionantes, y aquí va dado por la necesidad de fondo en la historia. Muchos críticos han querido ver en este discurso un subversivo mensaje en contra del pensamiento instalado en la sociedad norteamericana, sobre todo respecto a cuestiones como la guerra o el liberalismo; pero bueno, eso en parte se debe a que en este momento preciso toda película para ser “buena” parece que tiene que tener alguna lectura posible en contra de Bush o similar. Lo cierto es que el símbolo de Bug es mucho más universal que eso. Se puede aplicar a las cuestiones citadas o a mil casos más. Y Friedkin ha conseguido a la vez el retrato más demoledor y realista de esa aterradora enfermedad que es la esquizofrenia desde el Spider (2002) de David Cronenberg.
¿Saben? Hay quien me acusa de que mis comentarios cinéfilos suelen pecar todos de estar sesgados hacia el lado del guión, como si no comentase películas sino historias. Me doy cuenta de que lo he vuelto hacer. Así que déjense que les resarza, de manera en absoluto forzada, con la advertencia de que en Bug no es solo el significado lo que está bien. Aunque casi la totalidad de la película se desarrolla en una especie de cuartucho de motel o algo así, Friedkin ha conseguido que no parezca teatral (aunque está basada en una obra de teatro de Tracy Letts, autor también del guión) y mucho menos televisiva. Ya es mucho. Cuánta sabiduría cinematográfica hay que tener para saber qué hacer con una cámara dentro de una habitación y que no resulte aburrido.
Un cineasta interesante este William Friedkin. Fue uno de los directores señeros de los 70, tal vez detrás del trío de los barbudos (Spielberg, Lucas, Coppola) o Scorsese, pero en un estrato inmediatamente contiguo. Lástima que ni los 90 ni la presente década hayan sido suyos, que de hecho este Bugs le traiga de vuelta cuando ya le creíamos perdido (títulos como “Reglas de compromiso/Rules of Engagement” o “La presa/The Hunt” no pasaban de “aceptables”). Es autor no solo de películas importantes de la historia de Hollywood, de French Connection: contra el imperio de la droga (1971), a una de las películas de terror más importantes de todos los tiempos como es El exorcista (The Exorcist, 1973), pasando por Vivir y morir en Los Ángeles (To Live and to Die in LA, 1985). También tuvo obras tan curiosas como la atrevida e icónica para el mundo gay Los chicos de la banda (The Boys in the Band, 1970), compensada por esa otra visión más sórdida del ambiente leather que es la excelente A la caza (Cruising, 1980), también recuperada en Sitges 2007; o ese muy defendible remake de El salario del miedo (Le salaire de la peur, 1953, de Henri-Georges Clouzot) que es Carga maldita (Sorcerer, 1977), o esa película de psicópata con subtexto que es Desbocado (Rampage, 1988), y que entre todas (y otras más) denotan un director con una filmografía envidiable, una unidad de estilo y una coherencia no siempre reconocidas. Toca hacer una revisión a sus películas, y coincidir con los que ya le tenemos, por encima de otros nombres más pretenciosos, por uno de los grandes indiscutibles del cine de los 70 y 80.
A Friedkin le concedía Sitges el año pasado su premio honorífico La máquina del tiempo.
Trailer:
Ficha técnica
Director: William Friedkin; Guión: Tracy Letts; Fotografía: Michael Grady; Música: Brian Tyler; Montaje: Darrin Navarro; Casting: Bonnie Timmermann; Dirección artística: Frank Zito; Vestuario: Peggy A. Schnitzer.
Cast: Ashley Judd (Agnes White), Michael Shannon (Peter Evans), Harry Connick Jr. (Jerry Goss), Lynn Collins (R.C.), Brian F. O'Byrne (Dr. Sweet).
USA, una producción Lions Gate Films / L.I.F.T. Production / Inferno Distribution / Holly Wiersma Productions / Bug / DMK Medienfonds International Inferno Distribution; Productores: Kimberly C. Anderson / Michael Burns / Gary Huckabay / Malcolm Petal / Andreas Schardt / Holly Wiersma / Bonnie Timmermann (co-productor) / Michael Ohoven (productor ejecutivo) / Jim Seibel (productor ejecutivo).
102 min. Color; Idioma original: Inglés; Ratio original: 1.85:1; Presentada en el Festival de Cannes 2006. Estrenada comercialmente en USA el 27 de mayo de 2007; Vista en el Festival de Sitges el 7 de octubre de 2007.
Sipnosis
Agnes, una mujer que ha sufrido toda su vida, conoce a un hombre, Peter, con el que inicia una relación. Pero pronto él comienza a tratar de abrirle los ojos sobre una especie de conspiración que usa como arma los millones de bichos que les rodean haciéndoles la vida imposible...