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1 de agosto de 2010

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Avatar
(2009)

Montaña rusa de nueva generación... Solo eso
Por Xavi Torrents
(07/01/2010)

Se abre el telón, se ven un montón de luces de colores y fuegos artificiales, se cierra el telón. Se vuelve a abrir de nuevo y aparecen más luces de diversos colores y fuegos artificiales más emocionantes integrados entre el colorido, se cierra el telón. ¿Qué película es? Ninguna… no hay película, pero como las luces y los fuegos nos han extasiado y alucinado tanto nos levantamos y volvemos a casa contentos. Contentos pero engañados. Engañados porque si la última película de James Cameron, Avatar, fuese literalmente una montaña rusa de última generación, tendría sentido conformarnos con estar contentos por habernos emocionado intensamente con la atracción, ése sería su objetivo al fin y al cabo. Pero Avatar no forma parte de un parque de atracciones, es una película, y como tal su historia es zafia, consabida, extremadamente previsible, y de un discurso buenista tan intelectualmente simple que resultaría absurdo querer criticarla por el conservadurismo ideológico con el que se la puede identificar: el elemento de los indígenas que no son capaces de enfrentarse a su propio destino hasta que el hombre blanco civilizado llega para hacerles ver la luz sería un ejemplo de dicha lectura. Una lectura que no tiene sentido aplicar a Avatar, pues la película está tan vacía de contenido que ello no tendría razón de ser. La que se ha presentado desde hace meses como “una revolución para la historia del cine” es simplemente la historia de cómo un paraíso indígena intenta resistir a la invasión de la corrupta civilización industrializada y consigue enamorar a uno de sus invasores convirtiéndolo en su salvador. Esto es la base que James Cameron usa para construir un pastel cinematográfico visualmente innovador, ése es su objetivo final, la base por último se queda sólo en eso: una excusa como punto de partida.


Es imposible no reconocerlo: Avatar es un espectáculo increíble, absolutamente magnánimo en su factura visual. Desde el primer minuto hasta el último la película nos propone un viaje de fantasía por paisajes imposibles, bellos y emocionantes, con seres y animales desconocidos y sorprendentes; una aventura para nuestra mirada. Todo ello es el resultado del extenuante trabajo que se ha llevado a cabo en el terreno de los efectos digitales de última generación: ya es realmente imposible quejarnos a mitad de película porque a los Na’vi se les note que están creados por ordenador. Eso no ocurre en absoluto. El personaje de Neytiri (una notable Zoe Saldana) es un ser que ante nuestros ojos se presenta como real, la perfecta apuración en el efecto del personaje nos aleja de la posibilidad de ver algún fallo en su diseño, es un sujeto tan real como la doctora Grace (una Sigourney Weaver que regresa con fuerza) o el coronel Quaritch (un Stephen Lang muy pasado de vueltas). Las secuencias de las montañas flotantes, el primer vuelo de Jake Sully junto a Neytiri o la primera noche en el árbol de las almas son momentos de una espectacularidad técnica nunca antes vista en un film; Cameron consigue tener éxito con sus cámaras de nueva generación y su nueva filosofía del estereoscopiado, del 3D. Sí, el planeta Pandora es una maravilla, yo mismo iría de viaje si pudiese, pero ahí acaba Avatar. La historia del marine inválido, Jake Sully (un Sam Worthington más despierto que en Terminator Salvation), que encuentra su humanidad, su salvación, su destino y su nuevo yo en el seno de una civilización desconocida, es una historia escrita en un esquema de servilleta de bar. Cualquier espectador medio es capaz de prever el camino y desenlace del personaje: su evolución está construida entorno a un arco narrativo simplista y tedioso. Sabemos qué va a pasar y cómo va a pasar, seguimos viendo la película simplemente para ver cuándo pasa y así de mientras poder alucinar un poco más con Pandora. En el monográfico de Cameron del número pasado hablábamos de que lo que convirtió en únicas a Terminator y Aliens fue su gran trasfondo de realidad humana. ¿Dónde está este trasfondo de realidad emocional en Avatar? Podemos identificarnos con Jake Sully, pero simplemente en la misma medida que pudimos identificarnos con Jack (Leonardo DiCaprio) en Titanic: a la fuerza, porque es el protagonista, porque se nos recuerda cada cinco minutos que él es el héroe y porque sabemos en todo momento que va a acabar convirtiéndose en el salvador de todos. James Cameron ha demostrado en el pasado ser capaz de hilvanar historias más humanas, mejor construidas, con más y mejor contenido entremezclado con acción, fantasía y aventuras. Desgraciadamente en esta ocasión ha dejado bien claro que eso de momento sigue permaneciendo al pasado. Una lástima, si el mismo largo y duro tiempo dedicado al aspecto técnico-digital el cineasta lo hubiese dedicado a construir una verdadera profundidad de personajes, una trama más madura y un trasfondo de realidad humana más rico, seguramente estaríamos ante un film que merecería ser recordado.


Por último, simplemente hacer hincapié de nuevo en el aspecto extremadamente buenista de la película, sobretodo en la cuestión del intenso maniqueísmo de Avatar, que quizás no debería ser algo negativo, de hecho no siempre es un motivo para criticar un film, pero que en este caso roza lo cansino, el tedio desesperado. En ese sentido la película nos recuerda mucho al discurso del cine clásico de Disney: los personajes buenos son enormemente buenos y los malvados exageradamente malvados, el mensaje ecologista de “la naturaleza vs la tecnificación” no podría estar más melladamente simplificado en su futilidad; sería absurdo que los ecologistas tomasen Avatar como símbolo para su grito de guerra, no hay nada más alejado del racionalizado y maduro discurso ecológico en pro de la lucha contra el cambio climático que esta película. Pero todo esto parece no importar al fin y al cabo, pues James Cameron ha cumplido su objetivo: reventar de nuevo taquillas a nivel mundial y alucinar a los espectadores con su nuevo modelo de montaña rusa. Una pena que por el camino de nuevo haya olvidado, como ya le pasó en Titanic, esas cuestiones que tan poco parecen importarle ahora, véase escribir una historia verdaderamente relevante y cautivadora, crear unos personajes que realmente importen al espectador, no apoyarse únicamente en el espectáculo visual para hacer cine… en definitiva, hacer una buena película. ¿Lo peor de todo? Que el niño Cameron está disfrutando tanto con su parque de atracciones que seguramente nos lo hará tragar de nuevo en el futuro con alguna secuela… podemos consolarnos rezando para que eso no haga que a George Lucas se le despierten ganas de rodar más películas de Star Wars… qué miedo.



Trailer:


Avatar

Ficha técnica
Director: James Cameron; Guión: James Cameron; Música: James Horner; Fotografía: Mauro Fiore; Montaje: James Cameron / John Refoua / Stephen Rivkin; Casting: Margery Simkin; Diseño de producción: Rick Carter / Robert Stromberg; Vestuario: Mayes C. Rubeo / Deborah Lynn Scott; Maquillajes especiales: Stan Winston Studio; Efectos especiales: WETA Workshop / Stan Winston Studio; Efectos digitales: WETA Digital / Industrial Light & Magic / Hybride / LOOK Effects / Prime Focus VFX / Framestore / Giant Studios.
Cast: Sam Worthington (Jake Sully), Zoe Saldana (Neytiri), Sigourney Weaver (Dr. Grace Augustine), Stephen Lang (Coronel Miles Quaritch), Michelle Rodriguez (Trudy Chacon), Giovanni Ribisi (Parker Selfridge), Joel David Moore (Norm Spellman), CCH Pounder (Moat).
USA, una producción Twentieth Century-Fox Film Corporation / Dune Entertainment / Giant Studios / Ingenious Film Partners / Lightstorm Entertainmento; Productores: James Cameron / Jon Landau / Brooke Breton (co-productor) / Josh McLaglen (co-productor) / Colin Wilson (productor ejecutivo).
162 min. Color; Idioma original: Inglés; Ratio original: 1.78:1 3D. Estrenada en casi todos los países simultaneamente el 18 de diciembre de 2009.

Sipnosis
El planeta Pandora es muy interesante por la abundancia de un nuevo mineral que podría solucionar la crisis energética de la Tierra. Dado que la atmósfera de Pandora es letal para los humanos, cuando están allí utilizan unos "avatares", alter egos artificiales controlados mentalmente, capaces de interaccionar con el medio. El planeta Pandora está habitado por una raza, los Na'vi, y las relaciones entre estos y los humanos son complicadas debido al choque entre la explotación y el colonialismo que pretenden los terrestres y el comprensible afán por vivir en paz en su propio planeta, en armonía con la ecología, de los Na'vi. Allí envían al soldado Jake Sully, que está en silla de ruedas, y que gracias a su avatar en Pandora puede volver a experimentar el andar...

Fotos
Avatar, de James Cameron
Avatar, de James Cameron
Avatar, de James Cameron

 

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